Capítulo 1: Re-loaded.
Esa misma noche en mi habitación, después de examinar mi cara y cuerpo, me recosté en la cama, tampoco recordaba lo blanda y suave que era, me arropé con las sábanas e intenté dormir, no tardó mucho hasta que el cansancio me alcanzó, no recordaba cómo era tener sueños mientras se descansaba, esa misma noche, mi sueño me transportó a una extraña dimensión.
—"¿Dónde estoy?" — me encontraba de pie, todo era completa oscuridad, estaba totalmente ciego, llevé mis manos hacia delante para comprobar si había algo delante de mí, pero no, todo estaba vacío, se sentía un aire frío recorrer ese extraño lugar, intenté dar un paso adelante con mucho cuidado, entonces, al colocar el pie de nuevo en el suelo, una luz debajo de éste comenzó a formarse, pasando como un rayo que se perdía entre la total oscuridad, me mantuve inmóvil durante unos segundos, hasta que la luz regresaba otra vez, me tuve que llevar ambos brazos a la cara para proteger la vista de lo fuerte que era, cuando sentí que me había acostumbrado, aparté los brazos y abrí los ojos, observando hacia el frente vi algo increíble, se trataba del mecanismo de un reloj gigante, las manecillas giraban lentamente, dictaba una hora, 11:58 p.m, noté como a los lados se encontraban dos engranes gigantes que giraban al mismo ritmo que las agujas, estaba en total silencio todo, a pesar del movimiento de la manecilla gigante y las agujas menores, pero de pronto, noté como daban las 12 a.m y sonó 3 veces el sonido que dictan los relojes cuando es una hora pre-determinada. La oscuridad me inundó de nuevo.
El joven despertó en la mañana, estaba bocabajo muy cerca de la orilla de la cama, muy a punto de caer, al notar la pesadez en su cuerpo, intentó girarse hacia el interior del mueble, cuando logró hacerlo, se impulsó para levantarse, y una vez que estuvo sentado, escuchó que alguien tocaba la puerta.
—Adelante— la puerta se deslizó para dar paso a una mujer de corta cabellera negra, ojos oscuros y traje negro, aparentemente se trataba de una enfermera, llevaba consigo una bandeja con un extraño bote y unas jeringas.
—Buenos días Millenium, ¿qué tal la primera noche? — me preguntó amablemente mientras se dirigía a mi cama y colocaba con cuidado la bandeja en el buró.
—No me quejo… ¿qué es eso? — dirigí la vista de nuevo al extraño bote que ahora la mujer alzaba para administrar una sustancia transparente a la jeringa.
—Medicina — y sin previo aviso tomó mi brazo izquierdo e insertó la aguja, sentí como la sustancia penetraba mi cuerpo, y de pronto, volví a caer en un sueño profundo.
—¿"Cuál es tu motivación para estar aquí…?"— la voz de un chico resonaba serena en su mente, no podía ver más que oscuridad, de nuevo la oscuridad que había visto antes.
—"¿Motivación? Fui traído aquí a la fuerza, ¿y tú?" — respondió a su vez la voz de otro chico.
—"Vengo a representar a mi nación."
—"¿Tu nación es tu motivación?"
—"No realmente."
—"¿Entonces?
—"Deseo proteger…"
—"¿Proteger? ¿Qué deseas proteger?"
—"No lo sé… toda mi vida he sido protegido, y ahora que estoy aquí deseo proteger…"
Al abrir los ojos, se encontraba en cama, pero esta vez acomodado de distinta manera, arropado de manera perfecta, la almohada bien establecida debajo de la cabeza y los brazos hacia el exterior.
—¿Qué ha sucedido? — dijo en voz baja mientras se llevaba una mano a la cabeza, le empezaba a doler un poco, pero cuando cesó el dolor se levantó de la cama y notó que estaba con las mismas prendas del día anterior después de salir de la ducha, buscó en el ropero su ropa normal y se cambió. Por alguna extraña razón se sentía desorientado, ¿qué se suponía debía hacer ahora? Pero antes de que pudiera analizar alguna opción, tocaron repentinamente la puerta.
—"Si es de nuevo esa enfermera…"— pensé mientras caminaba y pasaba el iris por el inspector para dejar que se deslizara la puerta, encontrándome cara a cara con un hombre de los que estuvieron presentes en la observación.
—Buenos días— dijo con una mueca en vez de sonrisa, le contesté de la misma manera y me extendió una carpeta que llevaba consigo.
—Es tu trabajo del día— y sin más, se retiró dejándome solo, pero antes de que pudiera examinar el contenido de la carpeta, empezó a sonar un extraño sonido en el interior del cuarto, era un sonido constante y repetitivo, empecé a buscar hasta dar con el origen del sonido, un teléfono celular, vaya, no había reconocido el chirriante e insoportable sonido, pero ahora que la pantalla iluminaba y mostraba el aviso de "Mensaje nuevo", deslicé el dedo para que abriera el mensaje.
—"Soñeus sut erbos eidan a setneuc el on"— ¿Qué diablos era esto? ¿Un mensaje secreto o algo así? Pero solo bastó unos segundos para que entendiera que el mensaje se encontraba al revés.
—No le cuentes a nadie sobre tus sueños— Sueños… ¿de qué diablos se trataba esto? Debía ser una broma de bienvenida o algo así, no le di mucha importancia, eliminé el mensaje y me llevé el celular al bolsillo, regresando a lo que era verdaderamente importante, la carpeta.
Examinó con cuidado el contenido, se trataban de órdenes del superior, a las 9:00 p.m tendría el primer encuentro con su rival, según los informes de un hacker infiltrado en la organización, el enemigo había sido reactivado casi al mismo tiempo que él, y andaría suelto por la ciudad abandonada de Vanlod para un escaneo en el área, la idea era iniciar una batalla para comprobar sus habilidades y mejoras si es que había algo nuevo en él, la batalla terminaría hasta que llegaran los refuerzos, no es algo serio, la verdadera batalla comenzaría después de éste primer encuentro.
—"Vaya Vaya…"— pensó mientras veía las fotos adjuntas al documento, imágenes aéreas de la ciudad, estaba completamente abandonada, con algunas estructuras casi demolidas, la ciudad de Vanlod había sido atacada por la élite 4 del sur pero fue reclamada por la organización del sector 1 (donde pertenece Millenium) y tomada como base antes de que fuera totalmente destruida e inutilizable por la organización del sector 2 (donde pertenece el enemigo).
Después de analizar y memorizar las imágenes y la información, me dirigí hacia el exterior del cuarto, en ese momento me encontré con la misma chica de ayer, que estaba sentada en una banca leyendo un libro.
—Hola— la saludé para captar su atención, ella apartó la mirada del libro y me sonrió.
—Te estaba esperando— dijo mientras dejaba el libro a un lado y se levantaba, caminando hacia mí y deteniéndose a unos escasos centímetros de mí:
—¿Ah sí? ¿Para qué? — pregunté curioso, alzando una ceja y colocando mi peso sobre una pierna.
—Me llamo Neverea— se presentó mientras esbozaba otra sonrisa —Ayer estaba muy distraída, lo siento… pero tengo órdenes de llevarte al exterior para que conozcas un poco la zona de juego.
—Oh, bueno, me parece bien— la chica asintió con agrado.
—Pero antes… colócate esto en la muñeca por favor— sacó un brazalete transparente y lo agarré colocándomelo en la muñeca, después de esto me pidió que la siguiera y nos mantuviéramos lo más silenciosos posibles, caminamos hacia una salida por detrás del edificio, una salida que no conocía.
—¿Por qué no salir por la puerta delantera? — Era algo extraño que, siendo ella parte de nuestra organización, me pidiera que saliésemos por una puerta distinta.
—shhh— se llevó un dedo a los labios pidiendo que me callara, y no pude hacer otra cosa más que seguirla en silencio hasta que estuvimos fuera y algo alejados del edificio.
Era un gris atardecer, el exterior era un lugar aterrador… Las ruinas de una antigua e importante ciudad, que ahora servía como punto base del Sector 1, los enormes rascacielos se encontraban en total abandono y casi destruidas, algunos habían sucumbido y descansaban en el suelo, mientras que otras que estaban menos destruidas que otras, eran hogar de especies voladoras que salían y entraban del lugar.
—Ah…— exclamó Neverea al observar el lugar, no parecía agradarle para nada el panorama, y no era para más, este sitio era como la escenografía de una película de terror.
—Ah…—imité la exclamación de la chica, haciendo que ella girase para verme de frente y luego sonrió para aligerar un poco la tensión que se sentía en ella.
—Lo que sucede, es que no se te tiene permitido salir antes de una batalla o un encuentro…el brazalete funciona para que no puedan detectar tu presencia fuera de la base, y salir por la puerta trasera no dará aviso a las alarmas de seguridad.
—Humm… ¿no que tenías órdenes de enseñarme el terreno de juego? — Me crucé de brazos y miré seriamente a Neverea —¿qué estás tramando? —
—¡Ah! Claro que tengo órdenes— no dejaba de sonreír en ningún momento—Pero aun así no se te está permitido salir de la base, eso te lo explicaré mejor en algún otro momento, por ahora tenemos que movernos, ven…— pero antes de que pudiera continuar caminando la sujeté del brazo —Eres extraña… ¿lo sabes? — sonreí un poco y la solté, caminando a su lado.
—Lo tomaré como un cumplido…— sonrió mientras resbalábamos para bajar una pequeña colina.
Caminaron en silencio durante varios minutos, Millenium no dejaba de observar la destrucción masiva de los alrededores, eso le hacía recordar… antes de que fuese desactivado, la gran batalla que tuvo con su rival, causó severas colisiones entre una o varias estructuras, había sido una intensa pelea entre ellos dos, parecía no tener final hasta que, Millenium fue poco menos que asesinado, pero pudieron salvarlo a tiempo, no iba a ser tarea fácil restaurarle pero aquí lo tenían de nuevo, preparado para su primer enfrentamiento.
—Me da tanta lástima…— escuché decir a Neverea.
—¿Qué cosa? — pregunté mirándole de reojo, mientras ella se detenía en frente de una de esas antiguas construcciones casi hecha añicos y al borde de caer.
—Que estas guerras…hayan terminado con enteras ciudades… tantas vidas… tantas personas…— se llevó una mano a la boca, intentando detener sus sentimientos aparentemente dañados.
—…— no supe qué responder, yo solo tenía órdenes de exterminar a mi rival, eso era lo único que me importaba, no me ponía a pensar si estuviese bien o mal.
—Millenium… tienes que detener esta guerra…—apartó su mano de la boca y me dirigió una mirada llena de enojo y furia.
—Claro…— fue lo único que pude responderle.
—Y… mantén nuestras reuniones en secreto… ¿sí? Nadie debe enterarse de que te he dejado salir… ¿de acuerdo?
—De acuerdo…
—Bien, ahora regresemos… antes de levantar sospechas, ¿vale?
—Muy bien…
Después de regresar, Neverea desapareció como por arte de magia, en un momento ella estaba despidiéndose de Millenium y en un parpadeo ya no estaba, pero eso no importaba mucho, el chico ahora se concentraría en su pelea de esta noche, debía prepararse lo más que pudiese, no iba a dejar que su rival le humillara como la última vez, ahora que era más fuerte, demostraría lo ruin que puede ser.
La noche al fin llegó, Millenium se había pasado la tarde practicando, se sentía con un poco de hambre, por lo que dio aviso a uno de los científicos y en momentos le inyectaron una sustancia conocida como comida artificial, que era el reemplazo a la comida común, ésta sustancia le devolvería la energía y satisfacerle su hambre. La comida artificial había sido un invento grandioso para la crisis alimentaria del 2050, pocos años antes de que se comenzara la guerra, que dio inicio a finales del 2065.
—Se solicita la presencia de Millenium en la sala de teletransportación, repito, se solicita la presencia de Millenium en la sala de teletransportación— Me encontraba saliendo del baño al escuchar el sonido de la voz metálica del altavoz, con esto dejé la toalla sobre la cama, con la ropa puesta y salí sin perder tiempo, yendo a la susodicha sala y encontrándome con varios agentes del comitee que me esperaban para darme las instrucciones finales antes de abordar al tubo que serviría para llevarme al lugar de la pelea.
—Recuerda Millenium… tu rival puede que sea más poderoso que antes, de eso se trata esta investigación, confiamos en tus habilidades…— dijo uno de los científicos, y solo me limité a asentir, entré al transportador y uno de ellos activó la máquina, haciéndome desaparecer en el acto.
Unos segundos bastaron para dejar a Millenium en la ciudad abandonada de Vanlod, la noche había caído ya, el cielo se encontraba en total negrura, pero lo impresionante era la cantidad de nubes en el cielo, pronto comenzaría a llover, lo indicaba el sonido estruendoso de los truenos y relámpagos que se apropiaban del cielo.
—"Bien…comencemos con esto…"— pensé mientras comenzaba a caminar por el lugar, una extraña sensación envolvía el lugar, era desolado y silencioso, aterrador por su parte, pero eso no me importaba, mantenía la vista al frente, dejando que la vista biónica me enseñara los caminos por donde debía cruzar, hasta que llegué a un reactor nuclear abandonado, donde pude sentir la presencia del enemigo, justo por arriba de mí, me aparté tan pronto como pude, del cielo cayó un chico, mi enemigo… su caída levantó polvo y destruyó el camino de concreto, hundiendo la tierra y provocando que se levantaran algunas rocas también.
Me aparté un poco, cubriendo mi rostro con el brazo derecho, y cuando el polvo se dispersó vi que ya no había nadie… entonces sentí la presencia del enemigo por detrás de mí y giré, agachándome para no ser golpeado por la pierna que él había impulsado en un ataque.
El encuentro había comenzado…
Materialicé el arma que tan pronto lo tuve en manos lo interpuse en un golpe que mi enemigo intentó asestarme con sus puños, observé que sonreía.
—Es un gusto tenerte de vuelta…— su voz sonaba algo dulce, como un tono infantil.
—¡Ja! — exclamé empujando el arma para hacer distancia, una vez que estuvimos alejados intenté asestarle un golpe con la espada, sin éxito, el chico brincó tan alto como pudo, corriendo por las paredes del edificio, le seguí, corriendo detrás de él, las sombras que invocábamos estaban ocupadas peleando entre ellas, por lo que no debía de preocuparme mucho.
La persecución acabó en el techo de uno de los edificios más altos, el canalla había utilizado ese tiempo para materializar un arma, casi similar al mío, e intentó golpearme con ella, interpuse mi espada, el choque metálico de ambas retumbó al mismo tiempo que caía un rayo cercano a nosotros dos.
El rayo iluminó tanto que aproveché para quitar el arma y golpear la cintura de mi rival con el mandoble, esto hizo que él diera unos pasos hacia atrás, volví a asestarle otro golpe cerca de la rodilla pero pudo bloquearla con el arma.
Después de esto el chico me miró fijamente, riendo un poco, ¿de qué? Ni idea, debía cuidarme la espalda por si intentaba hacer un truco sucio, aparentemente, tenía una habilidad que le permitía correr sin ser visto, no era teletransportación, era como correr a una gran velocidad.
El chico detuvo los ataques, igual yo, nos quedamos viendo fijamente el uno al otro, mientras la lluvia empapaba completamente nuestros cuerpos, yo me encontraba escaneando algún punto débil de su cuerpo, que, aparentemente, no tenía el mismo grosor de músculos que yo pero, sin duda, tenía más velocidad, noté su piel pálida, sus ojos azules, el cabello rubio platinado, también noté la ropa que llevaba, que a diferencia de mi atuendo negro con azul, la de él era blanca con roja…
—¿Te gusta lo que ves? — parecía querer iniciar algún tipo de broma, ¿pero qué rayos?
—¿De qué hablas? — pregunté mientras apartaba la mirada de su camiseta blanca escotada.
—¿Envidia? Siempre seré más fuerte que tú…— y sonrió un poco, aparentemente poseía un gran egocentrismo.
—Bah…— corrí con los puños apretados para intentar golpearle alguna parte de su cuerpo, pero él lo esquivó con facilidad y ahora se encontraba detrás de mí, aprovechando para patearme por la espalda y caí de frente, rodé rápido como pude y me incorporé.
—Pero qué mal… pensaba que eras más fuerte…— no iba a caer en sus provocaciones, pero la verdad es que no faltaba mucho para que lo lograra…
Las sombras continuaban peleando, las que llevaban mayor ventaja eran las de Millenium, por lo que fue una alerta para el rubio, aprovechando un momento de distracción del pelinegro para invocar a más sombras y volver a estar a la par en el número de ellos. Luego, continuaron peleando, asestando golpes y patadas, casi todas con movimientos fugaces que no eran nada fáciles de captar, la lluvia torrencial no cesaba y se volvía un poco difícil observar al contrincante desde una distancia considerable, por lo que siempre se mantenían en un plano donde pudiesen verse.
Llegó un momento donde Millenium parecía tener mayor ventaja, aparentemente, aún que el chico tuviese mayor agilidad eso le restaba defensa y los ataques eran más duros al recibirlos, después de que los observadores se quedaron satisfechos con lo que vieron, mandaron un aviso a Millenium para salir del lugar y así ser teletransportado de nuevo al laboratorio, pero no iba a ser tan fácil perder de vista al rival, que se encontraba pisándole los talones, corriendo detrás de él, no iba a dejar que se escapara fácilmente, pero, un rayo logró distraerlo, tapándole la vista y no pudiendo ver hacia donde se dirigía su enemigo.
— ¡Tsh! — exclamó con mucho coraje al perder de vista a Millenium.
—Eso fue muy duro— dije una vez que salí del teletransportador, los 3 científicos que se encontraban en la sala estaban todos con la misma posición, de brazos cruzados y observándome.
—Sí que lo fue… aparentemente le mejoraron muchas cosas también… quién lo diría…— comentó uno de ellos mientras no dejaba de observarme.
—Seh… bueno, iré a descansar…ya he hecho mi misión— dije sin esperar respuesta de los científicos, quienes ahora solo se limitaban a observar la repetición de la batalla que había sido grabada por un dispositivo colocado en mi traje, que al poco tiempo de volver me había quitado para devolvérselo a uno de los científicos.
Cuando estuve en mi cuarto me retiré la ropa mojada y me coloqué las ropas blancas que servían para dormir, me recosté en la cama y dejé que el sueño se apoderara de mí…
Esa noche… el sueño fue más extraño…
