EL MILAGRO DE UN ENCUENTRO

Capítulo 2. A tu lado

Dejé de respirar- aunque no me hiciera falta, era una costumbre bastante beneficiosa- cuando sus parpados abiertos me abrieron las puertas a esas orbes castañas que yo tanto amaba… Sus ojos abiertos… ella… me había visto…

Su mirada me penetraba de tal forma, que me volvió a hechizar como la primera vez en que la vi… Podría jurar incluso que percibí un atisbo de turbación y alegría en aquellos iris marrones… debido a mi presencia…

- Edward…- el susurro de mi nombre en su voz fue una sensación de gozo que rayaba la gloria

Pero de pronto todo el ambiente se rompió… y el prado volvió a aparecer ante mí, cuando vi como ella cerraba los ojos, cortando el contacto visual entre nosotros y caía lentamente hacia atrás…

Alarmado, me abalancé sobre ella, agarrándola antes de que tan siquiera su cabello se moviera ni un ápice más de lo debido en su baile con el viento, y la apegué fuertemente contra mi pecho desnudo, sintiendo un mar de sensaciones gratamente conocidas, cuando la calidez de su cuerpo chocó con el mío…

Quedé sentado en la hierba, con ella recostada en mi regazo y mis brazos formando la prisión que la apegaba a mí… Mi cuerpo entero vibró ante el solo roce de su piel contra la mía… pero su aliento ya… conseguía derrotarme…

Y la vi en mis brazos… con su cabeza recostada en mi pecho… en el lugar donde mi corazón debiera de haber latido en su día… con una expresión de cansancio y confusión reflejada en su rostro pálido y fino… Dios mío, ¿por qué me haces esto? ¿Por qué así parece que ella aún me amara?

Una pequeña ráfaga de viento cruzó el lugar, provocando unas cuantas olas en la verde hierba que crecía en la tierra y meciendo tanto mi cabello desordenado, como el suyo, tan sedoso como siempre… trayendo hasta mí… su inigualable perfume embriagante…

Con mi mano aparté con cuidado, algunos traviesos mechones castaños que me tapaban la visión de su rostro, como si fuera la cosa más delicada del mundo… y en cierto sentido, para mí lo seguía siendo… mi Bella…

Pero mis dedos no se quedaron en eso… Con la agilidad de un pianista- cosa que soy- recorrieron con esmero su fino rostro de porcelana: sus mejillas, su frente, su mandíbula, sus párpados cerrados, su nariz… sus labios… todo… llenándome de gozo… como si nada hubiera cambiado… como si aquel día nunca hubiera existido…

Mas entonces… el manto frío y doliente del recuerdo de aquel día, echó otra gruesa capa de agonía a mi cuerpo… y me golpeó tan fuerte, como si fuera la peor puñalada que jamás me hubiesen dado…

- ¿Tú no… me quieres?- me preguntaste con voz temblorosa, tanto que casi conseguiste que olvidara mi plan… casi…

- No- mi respuesta fue simple, dura y cruel

Abruptamente, mi mano se apartó de su rostro, crispándose… cerrándose perfectamente formando mi puño… y enterrándose con fuerza contra el suelo a mi lado, haciendo un profundo hoyo… fruto de mi frustración…

- ¿Cómo…?- musité, abordado por la impotencia y la rabia del momento, apretando los dientes para intentar contenerme- ¿Cómo pudiste creerme…?- aquella pregunta rondaba siempre mi cabeza, desde que vi en sus ojos aquel día… que ella me creía…- ¡¿Cómo pudiste hacerlo, después de todas las veces que te demostré cuánto te amaba?!- exploté sin remedio, cerrando mis ojos, en un intento por calmarme

A mi mente llegó el recuerdo de todas y cada una de las palabras que le dije aquel día… provocándome verdaderas arcadas de nuevo… dándome nuevos golpes en mi cuerpo… haciendo que sonasen a puro veneno, pues eso es lo que eran… Esas palabras eran la blasfemia más negra que jamás se haya dicho en la tierra… y… para mi desgracia… yo se la dije a la persona a la que amo…

- Una ruptura limpia…- repetí las palabras de aquel día- Y será como si nunca hubiese existido…- ¡que idiotez! ¡La estupidez más grande que se halla cometido jamás!

Saqué mi puño de su foso en la tierra y lo abrí y cerré varias veces, para dejar que los pequeños granos de tierra incrustados en él, se deslizaran entre mis dedos. Pero cuando lo cerré por última vez, de nuevo fue por pura impotencia y frustración… con puro odio hacia mí mismo por cometer semejante atrocidad como había cometido… y de nuevo… oí el crujir de mis nudillos…

- Qué idea más estúpida… ¡Qué cosa tan absurda! ¡¡Cómo si hubiera alguna manera de que yo pudiera existir sin necesitarte!! ¡¡COMO SI HUBIERA ALGÚN MODO DE NO AMARTE BELLA SWAN!!- grité desesperado a los cuatro vientos, esperando que alguno me oyera y me liberara de todo…

Estaba fuera de mí… diciendo todo aquello que quise decirle aquel día, cuando vi que me creía… gritándolo a viva voz… liberando un poco a mi… "alma" de su tormento… porque si todo este pesar me afectaba de esta manera… habría de creerla a ella, a mi Bella… y aceptar que de verdad… sigo teniendo alma…

- Como me gustaría… poder enmendar mi error…- susurré- Como quisiera demostrarte de nuevo… cuan grande es mi amor por ti… Bella…

De repente sentí un pequeño movimiento en mi regazo, muy suave y ligero, casi imperceptible… pero estaba ahí, al fin y al cabo… y me hizo salir del fondo de mis oscuros recuerdos… donde solo veía el rostro contraído, debido a aguantar las lágrimas inminentes, de mi amada Bella… el día en que la… abandoné…

Abrí los ojos rápidamente y los clavé sobre ella insistentemente… cauto y atento a cualquier movimiento que en ella se produjese… ansioso y… asustado… deseando que se despertase de su desmayo para volver a ver sus orbes castañas como el chocolate… y rezando porque no lo hiciera… para que no me echara de su lado… y me dijera cuanto me odiaba…

La observé atentamente durante los siguientes segundos… pero nada más ocurrió y ella permaneció tranquila… Estaba tan hermosa… su pecho subía y bajaba en un acompasado respirar… y su corazón latía tranquilo, transportando su dulce sangre por sus venas… Jamás me cansaría de alabarla… Jamás podría dejar de amarla…

Un pequeño destello llamó mi atención, y me hizo subir los ojos, desde su actual posición mirando como su pecho subía y bajaba, hasta su rostro de nuevo… para apreciar como un travieso reflejo dorado de sol, que llegaba desde mi cuerpo, provocado por la verdadera luz del sol incipiente en él, se paseaba libremente por su frente inmaculada… Tenía un aspecto adorable…

Con gran asombro, pude sentir como una sonrisa se dibujaba en mis labios… una sonrisa… después de dos años sin cambiar mi expresión de auténtico muerto viviente… y me incliné un poco más hacia ella… para poder apreciar mejor toda su belleza, después de tanto tiempo de separación…

Pero no sé que extraño hechizo encontré cuando me dispuse a realizar esta acción… me hallé absorto observando aquel pequeño rayo sacando reflejos en su frente… tan blanca… tan fina… tan pura… Era tan atrayente… que no pude resistirme…

Lentamente descendí mi rostro hacia el suyo… y posé delicadamente mis labios sobre su frente… como tantas veces hiciera hace dos años… sintiendo las mismas sensaciones invadirme, como si nada hubiera pasado… como si estos dos años nunca hubieran pasado… y yo… salté interiormente de alegría…

Estaba tan sumergido en mi fantasía interna… que no quería que este momento, si es que era una alucinación, acabase nunca… Quería quedarme allí para siempre… quería quedarme allí con ella… con mi vida… con mi razón de existir… con mi amor… con mi Bella…

Entonces volví a sentir ese quedo movimiento en mi regazo… haciendo que me separara suavemente- no quería romper el contacto de su piel con la mía- de ella y llevara mis ojos a su rostro…

Y por segunda vez volví a perder la capacidad de respirar- relativamente, no me hacía falta- cuando mis ojos se cruzaron con los suyos… pero no por el hecho de encontrarlos abiertos de nuevo y llamándome a perderme por su profundo mar color castaño… ni tampoco por aquella mano que subía desde su regazo, despacio y temblorosa hasta mí… y se paraba en mi mejilla, acariciándola con extrema suavidad… sino… por aquel líquido cristalino que asomaba por sus ojos y me nublaba la visión de sus iris… lágrimas…

- Edward…- y por segunda vez también susurró mi nombre… más esta vez… juraría que capté un atisbo de alegría en su voz…

Me quedé estático, sin poder moverme o reaccionar… solo disfrutando de aquella simple caricia en mi mejilla… y viendo como sus labios se movían lentamente… juntándose y curvándose… en una bella y amplia sonrisa… solo para mí…

Otra ligera brisa volvió a cruzar por el lugar, colándose entre las copas de los árboles que rodeaban a nuestro prado y creando una dulce melodía para nosotros… una dulce melodía que parecía querer parar el tiempo…

Su mano se movía con suavidad sobre mi estático rostro, regocijándome con el contacto de su piel, cálida como siempre… Dios, como había extrañado esto… cómo había sido yo capaz de abandonarla, creándole tanto dolor… creándonoslo a ambos… Soy el más vil demonio sobre la faz de la tierra…

De repente una lágrima escapó de sus ojos y bajó lentamente, recorriendo su mejilla sonrosada, como una cruel tortura para mí… Siempre había odiado verla llorar, derramar lágrimas… pero más aún, si era yo quien se las provocaba… Y sin duda lo más frustrante de todo… ¡era no saber si sus lágrimas representaban tristeza, dolor, temor, odio… o en el más remoto caso… felicidad por tenerme allí! Pero ese pensamiento quedó en segundo lugar, debía hacer algo con aquello que me torturaba… esa lágrima que bañaba su mejilla…

Con gesto vacilante y temeroso, conseguí valor de algún recóndito lugar de mi cuerpo y mi brazo se elevó solo desde su anterior posición hasta su mejilla… temblando como verdadera gelatina… y borró cualquier rastro húmedo que aquella lágrima de líquido salino, hubiera dejado en su rostro…

La sentí estremecerse ante mi acción… y mis oídos percibieron la aceleración que sufrió su corazón en sus latidos… pura música celestial para mis oídos. Cuánto la había echado de menos… Fui idiota, soy idiota y seguiré siendo idiota por toda mi eterna vida, ya que ahora, sigo haciendo el estúpido, creándome vanas esperanzas de mis recuerdos… ¡Cómo va a poder ella perdonarme, después de lo que le hice!

Hubiera seguido con mi martirio interno, de no haber sido por un mínimo movimiento que ella hizo… y que me desarmó por completo… La mano que se mantenía acariciando mi mejilla, se desvió de está mínimamente, tan solo unos milímetros… pero los suficientes para echar por tierra todo mi estado de inmovilidad y mis pensamientos martirizados… Su mano se había desplazado hacía mis labios… y ahora estos eran acariciados con la máxima delicadeza por su pulgar… Contra eso yo ya no pude hacer nada… me rendí…

En un único y rápido movimiento, agarré la mano que me proporcionaba tal caricia, con la que segundos antes se encontraba en su mejilla, apartándola de la mía propia y me incliné hacia ella, haciendo que ella se acercara a mí, ayudada de mi brazo libre, que se encontraba sujetando su cuerpo… y posé mis labios sobre los suyos…

No se opuso… no se resistió… ni siquiera la sentí sorprenderse… tan solo volví a escuchar el desenfreno de su corazón por las nubes y como su olor se intensificaba en torno a mí, aturdiéndome como solo ella podía hacer… Moví ligeramente mis labios contra los suyos, llenándome de su sabor intoxicante… Dios, ¡como había podido sobrevivir casi dos años sin él! A veces, hasta yo me sorprendo de mi mismo.

Perdí la noción del tiempo mientras me entregaba por completo a ese beso… me importaba un rábano dejarme llevar o que mi cuerpo la clamara a ella a gritos… yo me contentaba con volver a deleitarme con el sabor a miel de sus labios… y con que ella… me correspondiera…

Me repetí a mi mismo que debía parar… me lo repetí hasta la saciedad, pero nada sirvió… yo no atendía a razones… hasta que un leve apretón de mano, por parte de ella… me recordó que seguía siendo humana… y como tal, la necesidad biológica de respirar seguía presente en ella… Bella, mi dulce y frágil Bella…

Con verdadero desagrado y reprimiendo un gruñido y una mueca de disgusto en mi rostro, para no arruinar el momento, me separé de sus labios… quedándome a la distancia más mínima, para que ella pudiera recuperar el aire, cogiendo grandes bocanadas de este en cada jadeo… Sabía que eso podría no llegar a ser factible en algún momento, pero por masoquista que suene… adoraba verla jadear, luchando por recuperar el oxígeno que yo le había robado… y con sus mejillas rojas cual carmín…

Su corazón latía igual de rápido o más incluso que durante el beso, pero adoraba ese sonido de tambores salir de su pecho… Me tomé la libertad de admirarla de nuevo entre mis brazos… como antaño… y jamás me cansaría de hacerlo… y para ello abrí mis ojos, que por inercia había cerrado al dejarme guiar por mis sentimientos en aquel beso tan anhelado… y que sin duda anhelaría aún más cuando ella me dijera que me marchara y me odiaba con toda su alma…

Se veía tan hermosa… y sus ojos… sus bellos ojos castaños… tenían de nuevo ese brillo… aquel brillo que me enamoró… ¿sería por mí? Dios, y sigues torturándome… ¡¿Qué he de hacer para que ceses de hacerlo?! Así… así pareciera… que ella aún me ama…

Sin quererlo me dejé llevar por mi fuero interno deprimido, mientras la imagen de su sonrisa se quedaba gravada en mi mente… Era tan poco lo que yo pedía… pero que se convertía en tanto después de lo que había hecho… Oh… Juro por Dios que si hubiera la más mínima posibilidad de que ella me permitiera volver a su lado, yo haría lo que fuera… Sé, que jamás podré redimirme por todo el mal que le causé… desde que me conoció no he hecho otra cosa que traerle desgracias… y es por eso mismo que me marché… y sin duda… aquel fue el mayor error de toda mi vida…

- Edward…- y su voz volvió a susurrar mi nombre, trayéndome de vuelta a la realidad- has… vuelto…

- Bella…- no sabía que decir… y solo su nombre fui capaz de susurrar, con el mismo tono que ella había usado

Sus ojos se volvieron vidriosos de nuevo… se humedecieron tan rápidamente, que en mi estupor, casi no pude ser consciente de esto, hasta que su rostro ya era bañado por la humedad que las lágrimas que corrían furtivamente por sus mejillas, dejaban a su paso… Más lágrimas… más golpes para mí…

Si mi corazón siguiera latiendo como cuando era humano, se habría encogido de tal manera al ver sus lágrimas, que no habría soportado no gemir debido a ello… Y que más da si no late más… el sentimiento que asola mi cuerpo es el mismo… pura agonía que te asfixia…

No pude… aquello ya fue demasiado… mi maltrecho cuerpo- aunque estéticamente no se notase- no podía soportar por más tiempo sus lágrimas… Por Dios, que dejase de llorar…

Con la poca distancia que nos separaba y en aquella posición- tan plácida para mí-, no me supuso ningún esfuerzo estrecharla entre mis brazos fuertemente- teniendo cuidado, por supuesto- como si mi vida dependiera de ello… como si nunca más fuera a estar así de nuevo… y es que, puede que en verdad eso pase… pero… yo no quería… yo deseaba… quería… anhelaba estar con ella… con mi Bella…

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N.A: bueno, pues aquí el capítulo 2 de "El milagro de un encuentro"

Y sí, también es para matarme el haberlo dejado ahí, pero sin duda, ese sentimiento de muerte a la autora los acompañará durante todo el fic, en serio.

Bueno… se besaron de nuevo jeje, y ahora, que pasará? Bella lo perdonará? Ya lo veremos en el siguiente capítulo, que estará el domingo, creo, sino, el lunes sin falta.

Pasemos a los review:

Ana (si, soy malvada, ya lo sé xd. Pero eso es lo que hay… y ahora también lo dejé en lo mejor, vas a tener que esperarte hasta el siguiente capítulo para saber que más pasa jajaja! Y vamos… lo de gran escritora no irá por mi verdad? Dios, me vas a sacar los colores)

Nonblondes (vaya, gracias… Espero que te guste este capítulo también)

Shin Gouki (Onii-chan!! Al final te saliste con la tuya jajaja!! Y bueno, si ya se encontraron y ahora, a ver que pasa de verdad, cuando empiecen a hablar jeje. Bueno, en verdad espero que te guste este capítulo también, aunque… ya sabes que al final lo dejo en lo mejor jajaja!! Tendrás que esperar de nuevo)

Bien, ahora si me voy, que hoy tengo un compromiso así que…

Nos vemos en el capítulo 3 de "El milagro de un encuentro"

Matta-ne

Kisa-chan-sohma