SAILOR MOON NO ME PERTENECE, SOLO TOMO SUS PERSONAJES POR DIVERSIÓN Y SIN ANIMO DE LUCRO
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Este fic participa en el RETO PROM 2016 del grupo Ladies Kou Oficial en facebook
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VARIABLES OBLIGATORIAS: alternativo, irónico, pasajeramente.
Canción Obligatoria: Forever Young de Alphaville
Personaje de otra serie incluido: Ranma
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WARNING: MINAKO X SEIYA
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AQUEL VERANO DE 1995
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Acto 2
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Akane miraba a Ranma mientras éste, ágil como siempre saltaba por encima de la barra de gimnasia en la clase de educación física.
Obviamente lo negaba pero sus ojos avellanas fácilmente podían perderse cuando divisaba al chico que se suponía debería ser su prometido, por un arreglo hecho entre el abuelo de Ranma y el suyo. Ambos viejos y honorables que creían que esas cosas aun eran válidas. Pero que el abuelo de Ranma en su lecho de muerte le habia pedido que honrara. Que se casara con la nieta de su amigo. Así que ahí estaban en una relación de discutir y pelear constante, pero nunca se separaban así como tampoco formalizaban.
―! Akane Tendo! ¿Me estás oyendo?―la voz de la profesora de gimnasia le tronó en los oídos a la chica―. De castigo, harás tres vueltas esta manzana y Akane no tuvo más remedio que levantarse ante el llamado de atención pero con tanta mala suerte que no vió la pelota que venia del lado de la cancha, y que directo se le fue al hombro haciendo que trastabillara y cayera.
Un grito de dolor fue suficiente, para que el muchacho de ojos azules y pelo trenzado que estaba sentado en la otra esquina se levantara asustado corriendo junto a la muchacha.
― ¿Qué te sucede, Akane? ¿Estás bien? ¿Te lastimaste mucho?―en verdad asustado agachándose junto a la joven y con un tono nervioso.
―No me pasa nada. No seas así que ni te reconozco―apuntó la chica, y de hecho hizo ademan de levantarse pero el dolor era demasiado fuerte que la hizo caer de vuelta.
Entonces fue ahí que el chico de la coleta trenzada le apuntó.
―Ya deja de ser una necia. Súbete a mi espalda, te llevaré a la enfermería.
La joven abrió mucho sus ojos, pero al final no pudo detenerlo y acabó subiendo en la espalda de Ranma que la llevó así rumbo a la enfermería.
―Espero no malentiendas esto. Solo te estoy llevando porque no creo que otro quiera cargarte―agregó Ranma, a pesar de tener la cara muy roja.
Akane ya no respondió y simplemente se dejó llevar.
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Lejos de la escena de esos chicos, pero a su vez atenta por el ventanal, ya que justo estaba trabajando en la sala de maestros corrigiendo unos temarios, se hallaba la profesora Minako Aino, que de nuevo no pudo evitar sentirse atraída por la hermosa nostalgia que le produjo la escena del chico de la trenza y la muchacha, cuando la cargó por la espalda.
Bajó su bolígrafo.
Luego de saber que el chico se apodaba Kou, y que tenía el apellido artístico de Saotome, googleó el nombre y en efecto pudo hallar que el chico era nieto de Taiki Kou, un renombrado medico ya fallecido, que en el pasado, y eso Minako sabía muy bien, habia practicado con ahínco las artes marciales bajo el seudónimo de Taiki Saotome, pero al cual tuvo que renunciar por ejercer la medicina. Y según encontró en cortas notas en la web, habia sido el señor Taiki quien enseñó a Ranma, el amor por las artes marciales.
Fue ahí que supo que el padre de Ranma era Seiya Kou.
De algo tenía que tener tanto parecido, pero cuando quiso enterarse más del padre de Ranma, no habia información, salvo que estaba matriculado como médico cirujano.
―Entonces siguió los pasos de su padre como médico―se dijo a si misma Minako, aunque le costara asimilar el recuerdo del risueño Seiya haciendo de doctor en medicina.
No pudo hallar información de la madre de Ranma, ya que en los obituarios de Taiki Kou, solo mencionaba que le sobrevivían su hijo Seiya y su nieto.
¿Qué habrá sido de la madre?
Se sintió un poco ridícula haciendo esa tarea de stalker con Seiya, pero no podía negar que el asunto era anecdótico y de mucha añoranza.
Juuban. Verano de 1995.
―Creo que nunca me acostumbraré a tener chicos en el salón―apuntó Amy, una compañera de salón de Minako, que también se veía algo nerviosa, mirando hacia la izquierda donde se sentaban los varones.
―No deja de ser ridículo que cada fin de curso sea lo mismo. Juntar grupos que siempre estuvieron separados―argüía Minako a su vez.
― ¿Oye, Minako?, ¿es cierto que ayer fuiste a casa de Seiya Kou?―preguntó otra
―No tuve de otra
― ¿Y no hicieron…nada?―fue el turno de una chica llamada Lita de preguntar
― ¿Pues a que te refieres con que hicimos algo?, ¡claro que no! ¿Por qué haría algo con ese patán?
―Pues porque está muy lindo ¿Por qué más?―aseveró Lita sin dejar de observar por el lado de aludido que charlaba con sus compañeros
―Ya empezamos―agregó Amy
―Dicen que su padre fue luchador de artes marciales antes de volverse médico―contó Lita―. ¿Será eso cierto?
―Sí, es cierto―dijo como si fuera algo natural, una suelta Minako. Porque era cierto, ella sabía de ese detalle de la familia Kou.
―Oh, entonces Seiya será luchador de artes marciales―implicó Lita
―No lo creo, dice que le interesa ser músico―siguió diciendo Minako
―! Vaya, Minako! Al final sí que estas bien informada de Seiya y eso que decías que no te interesaba.
―! No me interesa!, no seas boba, ¿Cómo podría fijarme en alguien que todo el tiempo me dice que estoy más gorda que un planeta?―farfulló Minako.
― ¿Oigan?, cambiando de tema, y justamente ya que estamos tan cerca de estos chicos, ya deberíamos ir viendo a nuestras parejas en el baile de graduación ¿no creen?―aseveró Lita mirando para la derecha.
― ¿Tendremos que elegir entre esos orangutanes?―inquirió Minako poniendo sus manos en la cintura y fijando la vista en los chicos―. ¿No podríamos ir simplemente solas?
― ¿Y porque no le pides a Seiya que sea tu pareja de baile?―apuntó Lita―. Ya que se llevan tan bien.
―! Oye!, nosotros no nos llevamos bien ¿Por qué elegiría a Seiya como pareja de baile?
― ¿Pues porque es bien lindo?―refutó con lo mismo la jovial de Lita, al tiempo que hacía gestos con la mano.
―Ni hablar―apuntó Mina, cruzando los brazos. Aunque con el rabillo del ojo se fijaba por el lado del mencionado chico.
A pesar de la reciente charla, algo personal que habían tenido con el muchacho de coleta, Minako aun creía que Seiya seguía siendo un perfecto cretino, pero eso sí, en su interior, se preguntaba ¿Quién sería la chica que invitaría ese patán?
Menos mal en ese instante sonó la campanilla que anunciaba que la maestra de ciencias iniciaría su clase en cualquier momento.
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Ese día el regreso de Minako fue algo diferente. Siempre se encontraba con su amiga Rei, que venía de otro colegio, a esperarla en la esquina de la tienda de dulces, pero esta vez Rei le habia mandado avisar por otra compañera que no estaría porque su abuelo vendría por ella por un almuerzo familiar.
Así que el camino tendría que hacerlo sola.
―Bueno, al menos paz y tranquilidad. No tendré que estar pensando en vestidos de fiestas de graduación ni chicos de escolta―se decía la joven.
¡Touché!
―! Oye, chica de caderas enormes!
La voz inconfundible y aterciopelada de Seiya Kou hizo acto de presencia, haciendo que enfureciera, no sabía si por el hecho de haberla llamado de ese modo o que justo estaba deseando no pensar en nada.
―Seiya, es mejor que te vayas largando por donde viniste.
El chico venia cargando su maletín, y también venia caminando solo del colegio.
―Chica grosera―rió Seiya sin inmutarse y poniéndose a caminar a lado de la joven rubia.
― ¿Qué quieres?, no tenemos trabajos del colegio pendientes.
― ¿Crees que me acercaría a ti por algo como eso nada más?
Minako tuvo un ligero acceso de pensamientos diversos por el cual Seiya se le estuviera acercando.
Y tuvo por un segundo la estúpida idea de que quizá, estando tan cerca el baile de graduación, se le estuviera ocurriendo invitarla para que sea su pareja. No supo porque pero pese a lo insoportable que podría resultarle Seiya, la idea no le desagradaba.
Pero cualquier cosa que pudiera seguir pensando, él lo arruinó.
― No pienso invitarte a ningún sitio, así que no te ilusiones.
―! Quien se ilusiona contigo, cretino!
―Pues tú, porque soy un chico muy atractivo―ladeó el chico su cabeza
―! Por favor!, ya quisieras, mejor dime de una vez que quieres, porque tengo prisa―rugió molesta
― ¿Para qué crees?, pues a pedirte la dirección de Serena, tu prima ¿para qué otra cosa seria?―aseveró Seiya con una sonrisilla en la cara.
Minako cortó sus pasos. Serena podría ser su prima, , pero no se hablaban casi nunca ya que la muchacha que era rubia como ella siempre tuvo un estigma de chica inalcanzable y además tendía a despreciar a la familia de Minako por no ser de la línea de alta alcurnia como ella. Curiosamente entraba en el mismo colegio que Rei, y justamente hace días se habia enterado que habia cortado con Mamoru, y probablemente el bribón de Seiya también se habia enterado y pretendía lanzarse a Serena.
No supo exactamente porque pero eso si le dio un resquemor, no sabía por le hecho de que no agradaba esa idea o porque ese bobo tuvo el descaro de venir a pedírselo a ella.
―Ya estuvo bueno, Seiya. Ya que eres tan galán ¿Por qué no vas a su colegio y se lo pides tú?―empezando a caminar más rápido, para librarse de ese entrometido.
― ¿Huh?―se la quedó viendo Seiya, abriendo como podía sus enormes ojos azules, pero luego agradeció internamente a su padre, que siempre lo guiaba a cuidar sus reflejos, porque percibió algo que Minako no: Un enorme autobús que probablemente la hubiese matado cuando ella cruzó sin mirar, de no ser por Seiya que se arrojó a tomarla para quitarla del camino.
―! Cuidado Minako!
Luego el grito de miedo de Minako, y la rápida reacción del muchacho de la coleta larga.
Minutos después, Minako estaba sentada sobre un banco al otro lado de la acera, aun jadeando y temblando de miedo luego de tremendo susto.
Un Seiya con rostro bastante preocupado la observaba.
―Eres despistada, Minako…
―Cállate―resopló la chica aunque luego se sintió algo culpable con Seiya porque podría haber muerto por salvarla―. Gracias por la ayuda, pero no debiste, eres un tonto, podrías haber muerto.
― ¿Yo morir?, soy el gran Seiya Kou…mi padre podrá ser médico, pero tu bien sabes que él fue un gran marcialista cuando joven, así que algo me enseñó―con una sonrisita
Minako lo miró.
―Tu nunca pones mala cara.
―Es que no puedo, mi cara de por si es muy bonita―rió Seiya
Minako rodó los ojos, e hizo ademan de levantarse, pero en ese momento, algo le sacudió el tobillo. Un dolor horrible.
Seiya lo notó de inmediato.
― ¿Qué ocurre?
―Debe ser mi viejo esguince, en el susto habré movido mal mis pies y reavivaron esta vieja herida―asumió Minako con el rostro adolorido―. Tendré que llamar a mi madre que venga por mí.
―Tu madre es como mi padre, estará trabajando―y haciendo algo que hizo que Minako arrebolara sus mejillas se volteó agachándose frente a Minako, ofreciéndole su espalda―. Vamos, súbete. Además que cargarte hasta tu casa me servirá de ejercicio.
Minako pestañeó, y tragó saliva. Nunca antes habia subido a la espalda de un chico pero ante la insistencia de Seiya, acabó trepándose y el muchacho la cargó como si no pesara nada.
― ¿Por qué haces esto?, todo el mundo nos verá―apuntó Minako, aun roja de vergüenza, más aun cuando percibió que el aroma de Old Spice de Seiya era más rico de lo que se olía de lejos.
―No te acostumbres, chica de caderas grandes, solo hago esto pasajeramente―rió Seiya y ni siquiera su mote de burla a sus caderas molestó a Minako
Lo gracioso es que Seiya ni siquiera optó por tomar algún camino alternativo, sino que se fue canturreando por la calle principal, llevando a cuestas a Minako, que casi no podía ni hablar de la pena ya que estaban a la vista de cualquiera que pudiera verlos.
Lo irónico del caso es que justamente cuando pasaban por frente a una tienda de discos de vinilo, sonaban las notas de Forever Young, esa inconfundible y hermosa canción del cual habían hablado el dia anterior.
Can you imagine when this race is won?
Turn our golden the faces into the sun,
Praising our leaders, we're getting in tune
The music's played by the, the madman. (1)
(1) Letra de inicio de la canción Forever Young.
―! Vaya, creo que deberíamos bautizar este tema como nuestro! ¿No te parece, Minako?
Mina se puso más roja de lo que ya estaba, pero no respondió, solo carraspeó un poco, estaba increíblemente violenta y avergonzada, pero el chico parecía estar como libre, sonriendo tranquilo y sin amague de nada. Como si estuviera en un sitio muy agradable.
Lo raro es que todo el largo trayecto a casa de Minako, el chico no volvió a preguntar jamás por la dirección de Serena, el supuesto motivo por el cual se habia acercado a Minako.
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―Al fin llegamos―sonrió Seiya, cuando llegaron al portón de la casa de Minako―. Ya era hora, porque pesas, en serio.
Minako le hubiera dado un coscorrón de no ser su madre que vino a ver preocupada. Ya los habia visto llegar desde la otra cuadra y eso hizo que la hermosa Sonoko, madre de Minako les saliera en la puerta.
―! Por dios, Minako ¿Qué sucedió?―fue lo primero que dijo la señora―. Oh, pero si es el joven Seiya Kou, ¿cómo ha estado tu padre?―saludó animada al ver al chico, y casi olvidando a la chica que bajaba a duras penas.
Taiki Kou era todo un medico galán y evidentemente la madre de Minako no habia podido salir ilesa del encanto Kou.
Al parecer la hija tampoco era inmune, aunque jamas quisiera admitirlo.
Luego de los saludos de rigor, entraron a la casa, y Seiya fue detrás porque Sonoko insistió en que entrara a tomar aunque sea una limonada como agradecimiento por haber sacado de apuros a su hija.
Fueron varios minutos en los cuales mientras Sonoko masajeaba el pie de su hija, tuvo una charla más que sustanciosa con el joven Seiya que bebía su limonada.
Pero la parte de verdad interesante pasó cuando Sonoko hizo una pregunta bastante capciosa.
―Y dime Seiya ¿ya has elegido una chica para el baile de graduación?―y diciendo esto miraba con guiños a Minako que le hizo un gesto de rabia.
―! Mamá!, no seas curiosa―increpó Minako. De alguna forma no quería oír la respuesta del joven.
En los bailes de graduación estaba permitido llevar de pareja a una persona aunque ésta fuera ajena al colegio.
Minako imaginaba que la respuesta de Seiya era obvia.
Querría llevar a Serena, esa insufrible prima suya. ¿No era que justamente su encuentro habia sido por saber más de ella?
Seiya solo sonrió aunque no pudo evitar enrojecerse ante la pregunta tan directa de la madre de Minako.
Casi dos horas después fue que Seiya salió de la casa de la joven rubia, ya habia atardecido y luego de que Sonoko se asegurara de que le mandaría recuerdos a su bien parecido padre, fue que salió para la puerta.
―Espera, Seiya..
― ¿Huh?―volteó el aludido al llamado de Minako, y cuidando que el plato de pastelillos de fresa que Sonoko le habia dado no cayera al suelo.
―No eres tan insufrible como imaginaba. Supongo que tengo que agradecerte por lo de hoy.
El muchacho sonrió, exhibiendo su seductora y bonita sonrisa con todos sus dientes.
―Bueno, creo que podrías pagarme con otra ración de pasteles de fresa de tu madre, ya sabes, no cualquiera puede llevar a alguien con tus caderas a cuestas por tantas cuadras.
―Bobo…
―Nos vemos mañana en el colegio, pequeña Minako. Procura masajear tu tobillo.
Fue así que Seiya se fue, pero de todas formas, Minako se quedó largo tiempo mirando como el chico se iba.
Probablemente no se hubiese movido nunca de no ser por su madre que le gritó desde la cocina.
―! Me gusta Seiya para que sea novio tuyo!, además su padre es muy atractivo.
―! Mamá, por favor!―enrojeció la chica, cerrando la puerta, pero en su mente solo cabía la espalda del chico que se alejaba.
"Al final no volvió a preguntarme por Serena….es un despistado"
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Tiempos actuales.
Minako se desperezó. Hace mucho pero mucho que no pensaba en esa etapa de su vida.
Seiya habia sido un chico muy especial en aquel entonces para ella, pero por muchos años, otras cosas hizo que lo relegaran. Era un como un tierno recuerdo de su adolescencia.
Lo principal, es que se habia mudado, luego la universidad, el trabajo, y hasta habia vivido un par de años sin casarse con otro hombre. Y además que ella consideraba que todo lo que tuvo que ver de su época de adolescente, como que habia quedado sepultado en lo profundo de su memoria.
Pero ver al hijo de Seiya sí que le habia rememorar por mucho esa época. Hasta habia recordado detalles que no evocaba con anterioridad
Cargó su maletín con exámenes que llevaría a casa a corregir. Quizá iría al cine más tarde a ver la segunda parte de Día de la Independencia, y sonrió de lado ya que la primera parte de esa película la habia visto poco tiempo después de su propia graduación en el colegio, ¿Quién diría que se animarían a hacer una segunda parte?
Iba caminando tranquila rumbo a la estación, cuando el sol de la siesta se le metió en la cara.
―Debería usar un sombrero―resopló Minako sobándose los ojos.
El único detalle es que cuando alzó la mirada, creyó estar viendo a un recuerdo materializado caminando hacia ella.
Creía que estaba soñando con sus recuerdos de vuelta, porque juraba que era Seiya Kou con su uniforme escolar y su maletín.
Solo cuando se sacudió la modorra un poco, pudo al fin distinguirlo bien.
Tenía la misma sonrisa del Seiya Kou de sus recuerdos, pero él que venía no se veía como un chico, sino como un hombre, vestido íntegramente de negro y los mismo ojos azules brillantes, aunque más vividos que los de sus remembranzas.
Minako no podía hablar de la impresión, pero el hombre sí que pareció relajarse.
―¿En verdad eres tú, Minako Aino?
Sí. Esa voz aterciopelada aunque con notas ligeras de un adulto no podrían pertenecer a otro.
Ese hombre que estaba parado frente suyo tenía que ser Seiya Kou
CONTINUARÁ..
NOTITAS FINALES
Amigos, como pide el reto, solo resta un capitulo mas que será alzado antes del 30 que es la fecha limite del mismo.
Agradezco mucho a Mirel por su lindo comentario y a Naiara, que nunca me abandona en los MINASEI que emprendo.
Tambien a Nathy y Redfox que comentaron. Mil gracias y nos veremos en pocos dias con el fin del reto.
Veremos si Minako y Seiya del presente que sienten al volver a verse.
Ah, por cierto, Sonoko era la chica del pelo verde alborotado que era presidenta del club de fans de los Threelights por si gustan ver como luce
Les quiere.
Paola.
