No pensaba hacer ciertamente la segunda parte. No suelo hacerlo con ningún fic, excepto que sea de más de un capítulo así que casi siempre un one-shot ahí queda, pero… Pero leí The Cursed Child y ¡Cómo, CÓMO, iba a resistirme al Drarry cuando son tan shipeables ahí! (No al nivel Scorbus, pero vamos que Draco y Harry sacan chispas ahí jajajaj)
Advertencia de spoilers. Avisados están. Si no leyeron la obra de teatro y no quieren saber de qué va fuera de acá *los echa*, pero si lo leyeron o no lo leyeron y no les importa los spoilers pueden quedarse, les invito un chocolate.
Gracias por leer, como siempre.
Disclaimer: Personajes y lugares corresponden a J. K Rowling :)
Ocho años después.
Scorpius está en casa de Harry. Sí, Harry, no más San Potter…Pótter. Bueno, convengamos que las cosas han cambiado un poquillo…un poco, de acuerdo, mucho desde la última vez en que me vi involucrado en la historia que anteriormente leyeron. Soy un tipo de cuarenta años, viudo y con un hijo al que cuidar, al que voy a proteger de una forma en que Lucius no hizo conmigo aunque yo creía que sí lo hacía. Demonios, Scorpius es todo lo que me queda. Pero, bueno, a lo que iba… Estoy solo en casa y seguramente ahora ambos chicos y me refiero a mi hijo y a Albus, deben estar haciendo de las suyas. Nunca "hacer de las suyas" va a llegar al extremo de lo que pasó y espero por todos los Dumbledores que no vuelva siquiera a acercarse a eso.
Harry me invitó a la cena que hicieron, sí puede decirse que somos… amigos (vaya que sigue sonándome muy raro eso), pero no quiero abusar tampoco, dejaré que las cosas fluyan. Los Granger-Weasley aun necesitan tiempo para procesar que puedo llegar a ser parte del grupo, así que por eso me quedé. Aparte de que Weasley sigue intentando conseguirme una esposa nueva y eso… eso sí que es algo que por el momento no quiero saber nada.
Tomando un whisky de fuego, decido ver qué puedo llegar a encontrar en internet, hay muchas cosas y a veces me sigo sorprendiendo de qué son capaces los muggles. Scorpius, cerebrito como él solo, me ha ayudado bastante en seguir descubriendo esta rara tecnología.
Mientras leo noticias y escucho música online, mi mente viaja años al pasado donde me acuerdo que descubrí fanfiction. Me pregunto si sigue existiendo. No sé por qué lo hago…pero no puedo resistirme a echar un vistazo. La última vez fue traumático, muy traumático. Mi pobre Astoria trataba de consolarme pero a la vez se reía tanto con lo que le conté que me sentí ofendido. Ahora que sé que Weasley ama incondicionalmente a Hermione… a Granger, digo, más escalofríos me da pensar que allá, o sea en el mundo muggle, siguen pensando que yo podría… NUNCA. Okay, puede que ya no me caiga del todo mal, puede que no me moleste que me mangoneé… pero no, insisto con eso. NO. Y no me importa las razones que den, es Granger y punto. Y es Ministra, menos todavía.
Fanfiction sigue existiendo. No sé si eso es bueno o malo. Pero veo que hay más historias que antes. Seguimos siendo sensación, se ve. Muevo el dedo en el pad hasta hacer click en la primera historia que se titula "El Milagro" No nombra personajes, solo el contexto en el que se ubica que es un año después de la muerte de Voldemort. Me estremece ese nombre, espero no escucharlo nunca más en mi vida.
Decido no pensar en nada de lo que vivimos y empiezo a leer la historia misteriosa… Para qué.
—Tenemos que hablar, Harry —le digo al día siguiente cuando voy a recoger a Scorpius luego de que se quedara en su casa.
—Draco ¿Estás sufriendo de insomnio? —fue su pregunta —tienes ojeras que te llegan hasta las rodillas.
—¡Es tu culpa, Potter!
—¿Y ahora qué demonios te hice? No empecemos de nuevo, Draco, ya bastante nos costó llegar a donde estamos. Te dije que si te molestaba que Scorpius se quedara en mi casa, no tenía problema en que Albus vaya a la tuya.
—Esto no es de los niños, Harry, es… algo complicado, es algo nuestro. Tuyo y mío.
Potter frunce el ceño y parece preocupado. Yo soy un manojo de nervios. Me hace pasar a un despacho en su casa y cierra la puerta detrás de mí para que no nos interrumpan.
—Draco, calma. No puede ser tan grave…
—¡Tus pelotas, Potter! —me da un estremecimiento—No, cualquier cosa menos tus… cosas. Iré al grano. Te voy a contar un secreto —bajo la voz a un susurro y me le acerco un poco para que solo él pueda oírlo —allá afuera, allá en el mundo muggle hay gente tenebrosa y oscura que piensa que...
—¿Piensa que…? —él me habla en el mismo tono de voz.
—Piensa que somos pareja —lo digo con consternación, con el sentimiento de lo terrible que es.
Harry parpadea varias veces tratando de asimilar lo que acabo de decirle y se echa a reír. Ríe hasta que le lloran los ojos. Como estamos de pie apoya sus manos en sus rodillas y así agachado como está se le sacude todo el cuerpo por las carcajadas.
—Basta, basta… no puedo con esto. Ay, Draco, me has hecho el día —se seca las lágrimas y noto que tiene la risa a flor de piel todavía.
—Te hablo en serio, imbécil. Lee esto —Le tiro en su escritorio el fic que imprimí. La… pseudo pornográfica historia que leí.
Harry empieza a leer en voz alta, cosa que me hace sentir sumamente incómodo.
—"…fue entonces cuando el-niño-que-vivió vio que Malfoy no era malo y aunque amaba a Ginny Weasley, no podía negar que su antiguo rival era un ser frágil necesitado de amor" —Harry alza la vista y me mira, riendo —: Pero si eres una ternura, Draco.
»—"Harry y el chico de Slytherin se besaron. El rubio buscó con ahínco la lengua del moreno y cuando lo hizo ambos lanzaron un suspiro, alborotándose el cabello mutuamente. No pasó mucho hasta que los dos sintieron sus miembros cobrar vida y sus manos tocaban el cuerpo del otro tratando de calmar sus hormonas cada vez más alteradas…".
—¿Quieres no leer eso en voz alta? —le protesto.
—¿Te incomoda? —Harry pone una voz rara, podría decirse seductora —Admítelo, Malfoy, somos almas gemelas.
Lo miro enojado. ¿Por qué no comprende lo terrible de la situación? Astoria también lo tomó en chiste lo de Granger. No, no es chiste. Demonios que no lo es.
—Tienes que parar esto, Potter, sal al mundo muggle y di que no soy ningún afeminado.
—¿Por qué eres tan escandaloso, Draco? No voy a salir al mundo muggle, deja las cosas como están —me dice ya recobrando la compostura y devolviéndome la historia —es ficción, nada más. Es como los cuentos de Beddle, el bardo.
—No sé qué versión de Beddle habrás leído pero te aseguro que en la oficial no hay ninguna mención a encuentros íntimos. ¡Es terrible, Harry! Y hace muchos años ya leí uno donde estoy con Hermione. ¿Lo crees? Si la detestaba…Y ahora hay una donde aparezco contigo ¡y no me quiero imaginar qué habrá ahí!
—No eres el primero en leer fanfiction, Malfoy. En el ministerio más de uno lo ha hecho porque de ahí lo escuchaste ¿no? Tómalo en broma. Los muggles son buena gente y no te olvides que para ellos somos de ficción, así que ¿qué más da lo que piensen de nosotros? Lee fics, hay unos muy divertidos de Dumbledore donde él… ya verás.
—Nunca más leeré —dije con determinación. Era así, nunca más y ahora sí, nunca más lo haría.
—Como digas, bichito mío...anda, dame un beso antes que te vayas —me dice en broma mientras estira su cuello para llegar a mi cara
—¡POTTER! —respondo tratando de apartarlo con la mano mientras él insiste en acercarse.
Así, en esa situación, forcejeando, nos ve Ginny que traía una bandeja con bebidas.
—¿Interrumpo algo?
—Nunca creerás esto, Gin, pero Draco y yo somos pareja —comenta Harry. —Y tengo pruebas.
Él me saca los papeles de la mano y se los pasa a su mujer que lo lee así por encima. Alza una ceja cuando llega al final.
—Siempre lo supe —afirma. —Tanta obsesión de uno con el otro de algún lado venía.
Harry se pone serio y yo también. Astoria también decía que yo estaba obsesionado por cara rajada. Ambos hablamos al mismo tiempo y nos señalamos mutuamente.
—¡Yo no estaba obsesionado con él!
—No, por supuesto. Qué tontería de mi parte, no debí decir eso. Seguro… —Ginny pone los ojos en blanco y se va tras sacudir la cabeza.
—No lo estaba —me afirma Harry cuando quedamos solos de nuevo. —Ni un poco.
—Yo menos. Qué disparate.
—Total.
Así, yéndome con Scorpius nos retiro a mi casa. Lo miro y le revuelvo el pelo, pronto comenzará otro año en Hogwarts, mi niño está creciendo.
Un hechizo incendio bastó para destruir ese fic maldito. Y esta vez es cierto que nunca volveré a ese funesto sitio web. Mientras Scorpius se baña pienso en las palabras de Ginevra.
—Yo nunca estuve enam… digo, obsesionado con Harry —me digo a mí mismo —Nunca. Jamás.
Nunca, y se los digo a ustedes lectores para que quede claro. Nunca me importó Potter, pfff, cualquiera quien diga eso. Qué idiotez.
Never, okay?
