Muchisimas gracias por todos sus reviews! Les contesté con otro mío;) un beso grande!
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DISCLAIMER: es horrible, lo sé. pero todo esto sigue sin pertenecerme. solamente es mía la trama. (algo es algo¿no? ;) )
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" Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!"
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. . . .Capítulo 2: Accidently in love. . . .
· · ·
- Granger, ten cuidado con eso que tocas.- murmuró Draco mirando provocativamente hacia abajo.- Es material de alta calidad.
Hermione puso los ojos en blanco al oírlo.
- Malfoy, siento ser yo la que te saque de tu nube, pero tu trasero no es precisamente de alta calidad.- bufó moviéndose a duras penas para cambiar de postura y sujetar mejor al chico sobre sus hombros.- ¡ay! Malfoy, eso eran mis costillas. Ten más cuidado.- chilló al sentir la patada que le acababa de pegar el rubio.
- Como se nota que no has tenido muchos buenos culos en tus manos a lo largo de tu vida.- comentó Draco airadamente ignorando adrede su queja.
- Si tu concepción de "buen culo" es el tuyo propio, entonces, doy gracias de que haya sido así.- replicó ella haciendo una mueca de dolor.- No pensé que fueras a pesar tanto. Date prisa. Se me está haciendo polvo la nuca.
- Te aguantas.-siseó Draco apretando los dientes.- ¿Quién te manda tener las llaves de repuesto en el hueco de un árbol? Por favor. . . Antes ya me parecías rarita, pero con ésto, te has superado a ti misma, Granger. Si sigues así, conseguirás que te den una medalla como premio a tus estupideces.
- Cállate, Malfoy.- ordenó ella molesta. Jamás lo admitiría, pero él tenía algo de razón. ¿En qué mal momento había decidido que el mejor sitio para guardar las llaves de repuesto era el sauce de su jardín?.- Si tanto te molesta estar ahí arriba¿porque no pruebas a cogerme tu en hombros?
- Es una broma¿no? .-se rió él.-Déjame explicártelo de forma que lo entiendas. Tú te dejaste las llaves dentro, tú cargas conmigo para coger las de repuesto. Además.- añadió mirándola maliciosamente.- desde aquí arriba no tengo que ver esa cosa que es tu pijama.
Hermione apretó los dientes, furiosa. Tenía razón, de nuevo. Ella había tenido la culpa de dejarse las llaves dentro. Había salido corriendo pensando en la dichosa planta y se había olvidado las jodidas llaves dentro de casa. Y por si eso no era lo suficientemente vergonzoso, lo había echo en pijama. Y no con cualquiera. Precisamente había sido con ése pijama. No le extrañaba que Draco ni siquiera tuviera palabras para nombrarlo. Cosa lo definía bien.
- Que derroche de ingenio.- siseó venenosamente.- ¿Cuánto tiempo has tenido que estar pensando para decir eso¿Toda la vida?
- No. Ha sido instantáneo. Pero no me felicites, por favor- añadió en tono afectado.- cualquiera habría llegado a la misma conclusión nada más verte. Por Dios Granger¿qué pretendes hacer con semejante insulto al buen gusto¿Un tributo a tu difunta abuela? Porque para eso, déjame decirte que no necesitabas vestirte como ella
- Piérdete, Malfoy.- le espetó ella rodando los ojos.
- Lo haría con gusto. Pero no puedo porque tengo estar aquí arriba por tu culpa.- bufó tanteando con las yemas de los dedos el interior del hueco.- Por lo menos podrías haber sido más amable y haberme invitado a algo. ¿Dónde está tu educación¿No te enseñaron que a los visitantes hay que recibirlos con una taza de té con pastas?
- No a los no- deseados.- replicó ella intentando mantener el equilibrio.- Para esos, basta una taza de cicuta con nada. En serio, Malfoy.- resopló sintiendo el peso del chico sobre sus hombros.- ¿Qué has comido hoy? Pensé que las ballenas eran animales protegidos.
- Lo eran hasta que alguien descubrió a tu madre, Granger, y decidieron matarla por el bien de la humanidad.
- No apliques tu desgracia personal a todas las madres en general, Malfoy. – contestó ceñuda. Maldito rubio oxigenado. Habían pasado cuatro años desde la última vez que se habían visto y todavía conseguía sacarla de sus casillas.- Ya sé que te encanta estar sobre mi y todo eso; pero encuentra de una vez esas puñeteras llaves, porque el sentimiento, no es recíproco.
Draco se mordió el labio para no reírse. Aunque fuera un poco bruta y no tuviera mucho (más bien ningún) sentido del glamour y la elegancia; Hermione Granger resultaba divertida. Con su pijama de ositos y sus zapatillas roídas,era más graciosa y tierna que muchas otras mujeres que había conocido. Y no podía negar que desbordaba ingenio y labia. Sus discusiones eran estimulantes; rápidas y viperinas.
-Dame un poco de eso que te has fumado, Granger. Debe ser increíble.- masculló inclinándose un poco más para tantear el fondo del hueco. Cerró los ojos intentando no pensar en lo que podía haber allí dentro. Odiaba los bichos. Los aborrecía con toda su alma. Y seguro que esa maldita pocilga estaba llena de gusanos y otros seres peludos y reptantes. – Estate quieta de una vez.-ordenó.- Si te mueves tanto, no consigo llegar hasta detrás de todo y. . .¡ay!-chilló espantado al sentir el contacto áspero de un oruga entre sus dedos.
- ¿Malfoy¿Qué pasa?- inquirió Hermione con los nervios de punta.- ¿Estás bien?
Draco había retirado a toda prisa su mano de aquel "agujero del infierno" y miraba sus dedos con expresión demudada.
- ¡Malfoy¡Contéstame!- lo zarandeo ella asustada, al ver al muchacho tan pálido.- ¿Que ha pasado?
Pero no pudo contestarle nada, porque con un suave gemido de angustia, se desplomó inconsciente, arrastrándolos a los dos hasta el suelo, en un amasijo de piernas, brazos; ositos y conejos desorejados.
·······
La navidad siempre había sido la época del año favorita de Draco. De pequeño, adoraba organizar batallas de nieve, y descender por las colinas que rodeaban la mansión con su trineo de madera. Con el paso de los años había dejado de hacer todas esas cosas, pero la ilusión todavía permanecía intacta en él.
Y precisamente en esos recuerdos estaba sumergido cuando notó un suave zarandeo que lo despertó.
- Malfoy.- susurró una voz a su derecha.- ¿Cómo te encuentras?
Aun confuso, abrió los ojos y trató de enfocar la visión. Estaba recostado sobreel sofá de una acogedora habitación. La débil luz de la luna se colaba por las ventanas e iluminaba el rostro de un ángel de piel de canela y cabello castaño, que se inclinaba sobre él para aplicarle dulcemente una compresa de agua fría. Paulatinamente, las gotas de agua sobre su rostro lo fueron despejando, permitiéndole ver a una hermosa chica, su ángel, observándolo preocupada.
- ¿Qué. . .?- balbuceó desorientado.- ¿Qué ha pasado?
- Te caíste del árbol.- le informó ella escuetamente, respirando más tranquila al ver que la conmoción no había sido grave.- Tuve que arrastrarte hasta casa de la señora Pitt para llamar al cerrajero de urgencia, porque yo sola no podía alcanzar las llaves. ¡Y todo por una oruga, Malfoy! – exclamó elevando los ojos al cielo.-¡Una maldita oruga!
Draco sintió arcadas solo de pensar en ese bicho.
- Por favor, no la nombres. – pidió en un murmullo cansado.
Hermione arqueó las cejas, sorprendida. ¿Draco Malfoy pidiéndole algo, y además por favor? Algo más grave de lo que creía debía haber pasado.
- Malfoy¿seguro que te sientes bien? .- inquirió escéptica.- ¿Cuántos dedos ves aquí? –añadió mostrándole 4 dedos.
- Cuatro.- respondió él muy seguro. Le hacía gracia cómo lo estaba tratando, exactamente igual que su madre. - Estoy bien, pero me duele un poco aquí.- aclaró frotándose la nuca.
¿- Aquí?- preguntó ella inocentemente, inclinándose sobre él para palpar la zona.- Tienes un pequeño chichón. Nada que no se pueda arreglar.
Draco se sentía como narcotizado. Entre nubes, la vio sentada en el suelo junto a él, mirándolo con aquellos profundos ojos marrones y sonriéndole cálidamente. Sintió su pequeña mano acariciando delicadamente su nuca, y todo su vello se erizó sin poder evitarlo.
- ¿Eres un ángel?.- murmuró suavemente haciendo que su aliento chocase contra la mejilla de Hermione.
- ¿Cómo has dicho?.- preguntó ella abriendo desmesuradamente sus ojos.
- ¿Quién eres?
Hermione notó que su corazón se desbocaba angustiado.
- No. . . ¿no sabes quien soy?.- tartamudeó apoyando su mano a un costado de Draco, sin percibir lo cerca que se encontraban.
Draco negó con la cabeza. No parecía demasiado intranquilo. La observaba fijamente con una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.
- ¿Tendría que saberlo?
Hermione sintió que todo daba vueltas a su alrededor. ¿Qué estaba pasando ahí?
- ¿No te acuerdas de nada?- gimió cerrando lo ojos
Draco volvió a sacudir su cabeza y la miró asombrado.
- No me has entendido.-dijo incorporándose sobre sus codos de forma que sus labios y los de Hermione quedaron a milímetros de distancia.- Es a ti a quien no recuerdo. ¿Quién eres?
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jojjo. bueno ahí queda eso. ¡espero que os haya gustado! personalmente, los pasé en grande escribiéndola;)
- ¿ Que pasa con Draco?
- ¿Será a causa del golpe que no recuerda a Hermione o la Amatista tendrá algo que ver?;)
- ¿Como saldrán de esta?
Ah!tendreis que esperar para el proximo capitulo para saberlo!jijji
REVIEWS? (Si llegamos a 13 con este capi, prometo actualizar en una semana como maximo!ánimo, vosotras podeis!.)
Si os ha gustado esta historia, no dejeis de leer mi nuevo fic, "Luna de Papel". Sin duda, lo mejor que he escrito nunca. Espero que os guste tanto como a mi me ha gustado escribirlo. Un beso y gracias.
