Personal Lover
Idea original de: Shao-kun lovers
Escrito por: Goddess Aeris
Declaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp; lo único de esto que me pertenece es la historia.
En el capítulo anterior…
Unos ojos me miraban…
Me di la vuelta bruscamente, pensando en que quizás fuera alguno de esos científicos…
Pero me encontré con algo que jamás habría pensado en encontrarme…
Con dos bolas de fuego…
Dos hermosas bolas de fuego que no quemaban… sino confortaban con su cálido esplendor…
Yo podía sentirlo…
Y fue algo extraño…
Pero por algún motivo…
No quise huir como lo había hecho antes… sino que…
Deseaba quedarme…
Por primera vez desde que fui activada desee algo…
Y lo cumplí…
Porque quizás… sólo quizás… las reglas del juego podrían cambiar…
Capítulo dos:
"¿Por qué es tan difícil entenderlo?"
Shaoran P.O.V.
Estaba prácticamente molido. ¿Qué? No, decir molido era explicar poco.
Estaba hecho mierda. Si acudimos a una exageración, ya casi no podía caminar.
El entrenamiento con el equipo había sido duro, muy duro; y mucho más para mí que soy el capitán. Siempre tengo que estar un paso por delante de los demás. Bueno, ¿para qué mentir? Soy yo el que quiere estar más adelantado que los demás.
¿Egocéntrico? Puede ser. ¿Orgulloso? Ni lo duden. ¿Mala persona? No lo creo. ¿El tipo de persona que se esfuerza hasta que le quedan las pelotas por el suelo? Mm… habría que pensar en ese punto, sí me esfuerzo, pero nada parecido me sucede… porque, digamos que mis 'chicas' están siempre en su lugar…
Lástima que no en otro lugar que me gustaría…
Y como siempre, termino divagando en cosas sin sentido. Lo que se tenga que dar, se dará. ¡Ya Shaoran, deja de torturarte con eso! ¡Mira que sí eres masoquista!
Ahora que miro el cielo, me doy cuenta de que se está por caer, y no exagero; está gris y las nubes surcan todo el panorama de una manera algo… escalofriante. Fue una suerte el hecho de que el entrenador Yue Tsukishiro estuviera en el campo. Fue él, quien me obligó a regresar a mi casa, porque si por mí fuera, aún estaría corriendo hasta la muerte alrededor de la cancha.
Sentí un pequeño cosquilleo en la cabeza y volví a mirar al cielo. Mierda, estaba comenzando a llover.
No, corrección, en el preciso momento en el que pensé aquello, ya se había largado a cántaros, con perros, gatos y todo animal o ser que se le pareciera.
Comencé a correr, a pesar de que me gustara caminar bajo la lluvia, el clima no era el más apropiado para hacerlo. Hacía frío y estábamos entrando en el otoño. En lo personal me gustaba esta estación, pero era todo un problema por el asunto de los resfriados y las medicinas. Odio estar enfermo, y odio aún más las medicinas. Llámenme niño si quieren, pero odiaba todo lo que tenía que ver con ese olor a cócteles clínicos.
Quizás los recuerdos aún no me abandonan…
Quizás…
Sacudí mi cabeza. No quería pensar en eso. No quería. Ya no más. Estaba decidido.
Como lo hice hace tres años atrás…
Me miré a mí mismo y pude notar que era inútil seguir corriendo para escapar de la desgraciada lluvia… ya estaba completamente empapado… o, como diría una abuelita, estaba hecho sopa. Frené el ritmo de mi trote acelerado y descansé mis manos en las rodillas. Me sentía muy agotado, sólo quería tomar una ducha caliente e ir a la cama. Nada más que eso.
Continué el resto del camino a paso tranquilo, ya no tenía sentido apurarse, y mi cuerpo no resistiría el mínimo trote, o caería como un muerto en la acera. Pasé por la escuela primaria, por la que tenía que pasar todos los días para dirigirme a la preparatoria y por ese parque extraño que siempre estaba lleno de niños.
Ahora estaba desierto.
Eso era obvio, nadie con sus cinco sentidos funcionando estaría en un parque, cuando parece que del cielo están por caer hasta naves voladoras de Marte. ¿Habrá vida en otros planetas? Puede ser… pero la esencia del ser humano muchas veces se niega a aceptarlo.
Uh… ya me estaba poniendo filosófico, y aunque no estaba nada mal, no quería descubrir que tan patética podría llegar a ser la vida.
Miré hacia el frente, ¡Dios! El frio estaba calándome los huesos. Pero como todo hombre, lo soportaría sin hacer siquiera una mueca… ahora me daba cuenta qué tan machista puedo llegar a ser…
Pero afortunadamente, no había nadie. Nadie que pudiera ver como, de una manera miserable, trataba de frenar el rechine incesante de mis dientes. Porque el orgullo era el orgullo… pero el cuerpo era otra cosa.
Hasta mis… ejem… estaban encogiéndose de frío… estaban tan achicharradas que…
No, esperen… ¿acaso había dicho que nadie estaría en el parque?
Pues, luz roja, sí había alguien en el parque. Parecía ser una chica, no pude ver del todo bien, pero su figura menuda y… ejem… con curvas me indicaban que se trataba de un espécimen femenino, una hembra, una fémina… ¿tendría que decirlo de alguna otra manera?
Me quedé quieto por unos instantes –olvidando el frío –y mirando a la chica que parecía no hacer ningún movimiento para escapar de la lluvia. Estaba quieta, sentada en uno de los columpios; meciéndose suevamente, y hasta parecía que estaba bailando una danza al compás de la lluvia. ¿Otra vez con estupideces?
Seguí analizando su figura. Las ropas que llevaba puestas no se adecuaban al clima que estaba haciendo. Sus cabellos castaños enmarcaban su rostro. Podía ver eso, pero no sus facciones porque estaba a una distancia considerable. Noté que estaba viendo el suelo. Un charco que había a sus pies.
Su expresión era melancólica… triste…
Podía sentirlo…
¿Lo sentía?
Podía sentir que su corazón estaba inquieto, dolido…
¿Qué? ¿Por qué podía sentir eso?
Su corazón lloraba…
¿Su corazón?
No entiendo. ¿Por qué sentía tantas cosas en mi interior sin motivo alguno?
¿¿Por qué??
No lo sabía. No lo sabía y ¡Dios! Esto me estaba desesperando. ¿Sería la falta de sueño? ¿El cansancio?
¡Demonios! ¿Por qué mierda estaba sintiendo esas cosas extrañas? No podía echarle la culpa a las divagaciones de mi mente… porque no era eso.
Yo podía sentirlo…
¡Demonios! ¡Lo sentía hasta los huesos!
Tenía que saber qué demonios era esa molestia que podía rebasar las fronteras de mis sentidos o me volvería loco. Era esa chica.
Esa chica…
Cuando la vi…
Cuando la vi pude sentirlo…
Me acerqué a ella, iba de a poco… como un tigre que ataca a su presa. Ella era mi presa. Mi objetivo. ¿Yo era el tigre? Supuestamente sí, pero no me sentía como tal.
Detuve mis pasos cuando estuve detrás de ella. Aparentemente estaba tan perdida en sus pensamientos que no se percató de que yo estaba ahí.
No sabía qué hacer. La chica seguía mirando el suelo, y me di cuenta de que no era al suelo, sino a las gotas de lluvia que formaban pequeños surcos en el charco. Era insólitamente relajante ver aquello, nunca le había prestado atención. Debería hacerlo más seguido…
Claro, me pondría debajo de la lluvia viendo un charco y cuando menos lo esperara ya estaría entre cuatro paredes acolchonadas. Aunque considerándolo bien… no sería tan incómodo eso ¿no?
Sacudí mi cabeza por enésima vez en ese día, y me dispuse a llamar la atención de la muchacha. Tampoco por respetar su estado ausente iba a pescar una pulmonía. Me dispuse a tocarla cuando ella, súbitamente levantó la cabeza.
¡Dios! Eso casi me da un ataque al corazón, y así, de improviso, giró tan bruscamente que pensé que se rompería el cuello.
Nuestras miradas se encontraron.
Fue extraño porque cuando alguien mira a otra persona, no la ve, a la primera, tan directamente a los ojos, pero ella sí lo hizo.
Y la conmoción se incrementó en mi interior…
Quise decir algo, cualquier cosa. Hasta hice el ademán de abrir mi boca, pero ¿qué iba a decirle? Ah sí: 'Oh, hola, verás, te vi aquí en medio de la lluvia y verte me trajo una gran melancolía, por eso quería venir a hablarte, pero no me ocurre nada qué decirte ¿podrías comenzar tú una conversación?'
Si llegara a decirle eso podrían pasar dos cosas. La primera, que me de una patada en donde más me dolería por darle a entender que soy un violador loco en medio de la lluvia; o dos, echarse a correr porque mi cara, en estos momentos estaba lejos de verse agradable.
También podría haber una tercera… la combinación de la primera y la segunda.
Al verme completamente imposibilitado no hice más que devolverle la mirada, y era ahora cuando notaba sus ojos. Eran verdes… verde esmeralda.
Eran hermosos…
Tan expresivos y llenos de vida…
Tan tristes y melancólicos…
Nunca había visto a alguien con esa mirada… era única… única y extraña, asombrosa.
Permanecimos así por unos minutos. El silencio sólo era roto por la lluvia, pero nosotros íbamos más allá de eso. No era un silencio incómodo, y yo agradecía que no lo fuera; mi mente estaba en blanco y no quería parecer un pobre idiota en la primera frase que pudiera soltar en este deplorable estado.
La vi parpadear y abrir la boca. ¿Qué me diría?
¡Wow! Esto parecía una película… los segundos pasaban muy tortuosa y lentamente.
—"¿Quién eres?" –fue un murmullo. Sé que lo fue, pero pude oírlo, a pesar de la lluvia, y del creciente ruido de los truenos que se estaban avecinando.
No sabía qué contestarle. Sabía que me preguntaba mi nombre, pero si le respondía ella podría preguntar ¿y quién demonios es Shaoran Li? Ni que yo fuera conocido. —"Me llamo Shaoran. Shaoran Li". –le respondí de todos modos. Ella había hecho una pregunta ¿no?
Me miró, e hizo una mueca de lo que –supuse –sería una sonrisa.
—"Mucho gusto, Shaoran. ¿Puedo llamarte así?" –asentí algo sorprendido por su manera de hablar… era demasiado desenvuelta.
Pero lo más extraño era que no a muchos los dejaba llamarme por mi nombre de pila, pero no sé qué pasaba conmigo, simplemente le permití llamarme como sólo mis amigos me llamaban.
—"¿Quieres sentarte?" –preguntó señalándome el columpio que se encontraba al lado del suyo. Le devolví la mirada dubitativo. ¿Acaso no se daba cuenta de que llovía?
—"Está lloviendo". –le dije como si ella aún no lo hubiese notado. Pero ¡hey! Es que ella parecía no notarlo.
La vi soltar una risita. —"Lo sé".
—"¿Por qué estás tan sola? Algo podría pasarte". –no sabía qué era lo que me pasaba, yo no era tan agradable con las personas que no conocía. ¿Por qué le estaba diciendo esas cosas?
Se encogió de hombros. —"Nada me pasará, y si sucediera, a nadie le haría daño o le importaría".
Demonios, ¿por qué no podía entender lo que quería decir con esas palabras? No soy un idiota… ¿o sí?
—"Estoy seguro de que a alguien sí le importaría". – ¿Por qué me estaba comportando así con ella? ¿¡Por qué!? ¿Por qué no simplemente salía de ahí? ¡Maldición!
Ella me miró directo a los ojos. Yo no podía más, mi desesperación me estaba ganando. Sus ojos se mostraban cálidos, me miraban como si… como si ella me comprendiera. Como si supiera que no podía dejarla ahí. ¿Ella lo sabría?
Me sonrió con algo de tristeza. —"Gracias por tratarme como una igual".
¿Eh? ahora sí que no entendía. ¿A qué se refería? ¡Por Dios!
Sentí un viento correr por todo el lugar, moviendo las copas de los árboles cercanos. Me sobé los brazos, me estaba congelando. Supongo que ella estaba en las mismas condiciones que yo; podía ver sus labios casi morados de frío, aunque no lo demostrara.
—"Podrías enfermarte, y yo también. Lo mejor es que nos refugiemos".
La escuché reír nuevamente, pero esta vez fue una risa tan seca que me heló, porque la sentí. La sentí en lo más profundo del alma…
Sentí angustia…
Desesperación…
Soledad…
—"¿Enfermarme?" –preguntó amargamente. —"Yo no puedo enfermarme".
No entendía. No entendía nada de lo que decía esa chica. ¿Por qué rió de esa forma? ¿Por qué pude sentir lo que ella transmitía con esos actos?
¿¿Por qué??
No lo entendía, y eso era lo que más me desesperaba.
—"¿Por qué dices eso? Todos nos enfermamos". –dije como si estuviera explicando algo a un niño pequeño. De pronto una luz surcó el cielo casi negro, y seguido de eso se escuchó el gran estruendo de los truenos. Volví a mirarla. Noté que su cuerpo temblaba, no sabía si de frío o de miedo, pero temblaba, mientras tenía los ojos fuertemente cerrados.
—"¿Tienes a dónde ir?" –pregunté. No sé por qué salió esa pregunta, ni siquiera lo había pensado, pero sólo salió, fluyó de mis labios. Ella negó con la cabeza y suspiré. —"Ven, vamos a mi casa. No puedes quedarte afuera toda la noche, sería peligroso". –no sabía bien de dónde estaba saliendo todo ese espíritu solidario que me impulsaba a ayudarla. Ni tampoco me preguntaba nada de lo lógico que se preguntaría una persona normal cuando encuentra a otra en la calle y la invita, sin siquiera conocerla, a permanecer en su casa.
Era como si… como si no necesitara saber muchas cosas…
Porque ya las sabía…
Las sabía sin que ella las dijera…
La verdad ya estaba cansado de intentar descifrar lo que me sucedía. Muy cansado de pensar el por qué estaba sintiendo cosas que yo, en realidad, no sentía.
Muy cansado.
Ella se levantó de su asiento y se acercó más a mí mientras yo comenzaba a caminar. Mi departamento no quedaba tan lejos del parque, pero aún nos quedaba caminar un trecho.
El cielo mostraba su furia. En un instante pensé que me estaba representando… pensé que estaba interpretando lo que sentía en mi interior… porque todo mi ser estaba en una tormenta. Miré por el rabillo del ojo a mi nueva acompañante, ella iba callada con la vista clavada en el suelo, sin quitar ese semblante triste y sombrío. No lo entendía, como ya lo había dicho muchas otras veces, pero eso me ponía en el mismo estado.
—"¿Cómo te llamas?" –pregunté para romper el silencio, recordé que yo no sabía su nombre. La chica me miró por un momento dudando, y volvió a bajar la mirada.
Eso me pareció muy extraño. ¿No sabía su nombre? ¿Por qué era tan extraña?
¿Vendría de la estratosfera?
—"Sa-Sakura…" –musitó. —"Eso creo…"
Volví mi mirada a ella levantando una ceja. ¿Cómo que creía?
—"¿Eso crees?"
—"Yo… no estoy segura… así fue como mi creador me llamó. Antes me había llamado 'SMB 007', pero 'Sakura' es lo más parecido a un nombre… supongo".
Me quedé en silencio. Si antes no entendía, ahora estaba perdido en un agujero negro sin escapatoria. Estaba perdido en el espacio cerca de llegar al Sol. Estaba… estaba… ¿me estaré quedando algo hueco?
¿Creador? ¿Cómo que creador? ¿SMB 007?
—"No entiendo". –dije sinceramente. Mi voz sonó tan desesperada que ella me miró con una sonrisa de disculpa.
—"Es extraño que no lo hayas notado". –comentó mientras seguía caminando. Ella ya me había pasado y ahora iba delante de mí. No podía ver sus expresiones. —"¿No te das cuenta? Soy una androide".
Mi mente quedó en blanco, como si no la hubiese escuchado, pero de pronto comencé a sentirme intranquilo… sentí un desasosiego en mi estómago, pero no podía verla porque me estaba dando la espalda.
¿Ella sentiría lo que yo estaba sintiendo?
'Soy una androide'
Esa frase inundaba mis sentidos.
'Soy una androide'
¿Lo era? ¿Realmente lo era?
Si lo era ¿por qué estaba pensando que las sensaciones que estaban embargándome provenían de ella?
¿Tenía sentido? No, no tenía el más mínimo sentido.
'Soy una androide'
¿Por qué no me había dado cuenta?
¿Todas eran así? ¿Podían sonreír y comportarse como una chica común y corriente?
'Nada me pasará, y si sucediera, a nadie le haría daño o le importaría'
'Gracias por tratarme como una igual'
'Yo no puedo enfermarme'
Ahora entendía, por eso lo había dicho. Por eso dijo esas cosas.
Pero por cómo las había dicho… a ella le dolían… le dolía ser una androide.
¿Le dolía?
¿Podría dolerle? Yo no tenía muchos conocimientos de esas máquinas… pero eso es lo que eran, máquinas. ¿Por qué habría de dolerle lo que era?
Una máquina es una máquina, no tiene conciencia de nada.
'Así fue como mi creador me llamó'
Las cosas comenzaban a encajar. Podía entender de dónde había salido todo aquello, pero lo que sí no entendía era este malestar. En mi pecho. En mi alma…
En mi alma…
En nuestra alma…
¿Nuestra?
¿La mía y la de quién más?
La miré, luego de lo que parecieron ser horas, pero que sólo fueron segundos. Ella seguía de espalda, y a pesar de que ahora entendía esos puntos, muchas otras cosas quedaron varadas en mi mente.
Ahora estaba más confundido que antes…
Quise decir algo, pero ¿qué podría decirle? No quería lastimarla. Yo no era demasiado bueno para reconfortar a la gente.
-'¿Lastimarla?' –me recordé a mí mismo. No podía lastimarla, porque ella no sentía. Las androides no sentían… ¿o sí?
—"No tienes que decir nada". –ese pequeño murmullo interrumpió mis pensamientos. —"Estoy bien así". –volvió a decir mientras se giraba a mí con una… ¿sonrisa triste? —"Lo mejor será que vallamos a tu casa… o tú te enfermarás".
Asentí torpemente, para luego seguir con el camino, mientras ella iba adelante. Al parecer, no quería mirarme, y en parte lo agradezco, porque yo no sabía cómo reaccionar. Mi cabeza no podía coordinar nada coherente, y si quería hacer las cosas bien, era mejor que mantuviera mi boca cerrada.
Habría jurado que ella era humana. Bueno, no una humana normal, pero humana en fin.
Pero no lo era…
Las cosas no son lo que parecen
Y era cierto. Esa frase tenía mucha razón, porque ella no era lo que parecía.
Me sentía un idiota. ¿Qué iba a hacer ahora con 'Sakura'? ¿Se le habrá perdido a alguien?
¿Estaba bien que la llevara conmigo?
No lo sabía. Últimamente sabía muy pocas cosas. Y al tener tan pocas cartas bajo mi manga, tendría que arriesgar las únicas que tenía.
Porque dicen que el que no arriesga no gana. ¿Verdad?
Además no podía dejarla sola y abandonada. Sabía que había algo más. Y quería descubrirlo, porque sabía que no podría calmar a mi alma si no lo hacía.
Fijé mi vista al frente y me detuve viendo su menuda espalda, su cabello mojado le llegaba hasta la mitad de la misma. Toda su ropa estaba pegada a su cuerpo, pronunciando sus curvas… ¡y que curvas!
Luego mi vista bajó, tenía una cintura muy pequeña…
Hermosa…
Era perfecta para ser tomada por mis manos… ejem… digo, unas manos. Era tan pequeña.
Bajé mi visión un poco más… ¡uff! ¿Por qué tenía que ser tan endemoniadamente bien formada?
¡Ese era un trasero de película! Era pequeño, pero se notaba que estaba divinamente formado.
Y esas piernas…
Eran largas y torneadas.
A eso se referían mis compañeros. Nunca había visto a una de esas en vivo y en directo, y ahora que la veía, sí estaba como para… comérsela. No me arrepentiría de perder mi virginidad con una de esas.
Pero no.
Yo no quería a una máquina. Quería a alguien de carne y hueso.
Y así sería.
Porque ya lo había decidido.
Y era algo firme.
Tan firme como mi… mi… como mi autocontrol.
¿Sería en serio tan fácil como me parecía?
Habría que averiguarlo…
&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&
Sakura P.O.V.
Me sentía extraña. Todo el peso que estaba en mí se alivianó. Ya no me sentía tan desesperada, tan sola… porque ahora estaba acompañada.
Estaba en el living del departamento de Shaoran. Afuera aún seguía lloviendo y tronando. No sé por qué lo seguí, quizás porque no tenía a quién acudir… quizás porque era mi única alternativa.
Quizás porque sentí que él me entendía.
Porque al ver sus ojos, supe que no habría nadie más a quien me ofrecería.
¿Ofrecerme?
No lo entiendo.
No puedo saber las razones. Tal vez, siempre sea así, nunca entenderé nada, pero lo seguí porque me sentí segura. Porque él me trató como a un igual, cuando yo era mucho más inferior.
Me acomodé en el sofá en el que estaba sentada para que mis circuitos dejaran de torturarme de esa forma. Miré a mis alrededores; el departamento no era muy pequeño, ni tampoco muy grande; era de tamaño medio, ideal para un adolescente. Aunque lo que me extrañaba era el pulcro orden que había por todos lados. Según mi base de datos, los adolescentes son atolondrados con todo, pero esto rompía mis esquemas.
Pude notar que todo lo que había en la vivienda era de un alto costo económico. Eran muebles y electrodomésticos muy finos. Hasta el sofá en el que yo estaba era de un costo de más de cinco mil quinientos dólares.
¿¡Qué!?
¿¡Cinco mil quinientos dólares!?
Me levanté lo más rápido que mis piernas pudieron para alejarme de ahí. Estaba sentada, mojando un sillón que costaba, prácticamente, mucho más de lo que yo podría llegar a valer. Bueno, en realidad no sabía cuánto podían llegar a costar los modelos como el mío, pero estoy segura de que yo estaba defectuosa. No había otra explicación posible.
Estaba defectuosa…
Me mantuve así por un rato. Desde que le había dicho que era un robot, él no había abierto la boca, y en cierto modo, gradezco que no lo haya hecho.
Cuando llegamos aquí, Shaoran me había dicho que me quedara ahí mientras él buscaba no sé qué cosa, pero la verdad es que ya se estaba tardando mucho. Me estaba aburriendo, no sabía qué hacer.
Ya había silbado, había visto las pocas fotos colgadas en las paredes. Visualicé los valores de cada cosa que había en ese departamento, dándome por enterada que este muchacho no era un don nadie. Al parecer venía de una familia o algo de dinero, aunque pareciera que vivía sólo.
Caminé hacia una pared en la que había una fotografía colgada. No la había notado. Me acerqué lo suficiente como para verla.
En ella había un hombre de cabellos castaños –como Shaoran –pero de ojos marrones. Era muy apuesto. En brazos tenía a un pequeño. Ese debía ser Shaoran.
Esos ojos eran inconfundibles…
Era una foto de cuando él era pequeño.
Miré el suelo. Debe sentirse una sensación muy bella al ver fotos de cuando una persona era pequeña. Eso era algo que yo nunca iba a poder experimentar porque, para comenzar, fui creada y no nací.
Jamás podría saber lo que se sentía.
Volví mis ojos a la fotografía. Ellos estaban sonriendo, se veían tan felices. Seguramente, quien sacaba la fotografía debió haber sido su madre, porque ella no estaba incluida. Ellos se veían tan felices…
Toqué mi pecho ante un escalofrío. Un sentimiento de nostalgia me abrumó.
¿La nostalgia era un sentimiento humano?
Creo que sí.
Era un sentimiento de anhelo, mezclado con tristeza.
Sentía nostalgia por la fotografía. Pero no era por mí. Esa nostalgia no era mía.
¿Por qué la sentía?
—"Él era mi padre". –escuché a mis espaldas. Pequé un saltito del susto.
Escuché una risita muy leve y me voltee, noté que él ya se había cambiado de ropa y que sobre sus hombros había una toalla. —"¿Qué es lo gracioso?"
—"Lamento asustarte". –me dijo sin quitar su calurosa mirada de mí. Eso me hacía sentir pequeña, pero al mismo tiempo me gustaba. —"Aunque déjame decirte que es extraño…" –lo vi dudar por un momento. —"Eres más humana de lo que he visto a muchas otras personas".
Desvié mi mirada. Yo no era humana. —"Estoy defectuosa".
Pude sentir que su mirada se tornaba hacia mí como si estuviera loca. —"No lo creo… realmente no lo creo".
—"Pues así es". –dije tratando de zanjar el tema. No deseaba hablar de mí; volví a mirar el retrato. —"¿Era tu padre?" –pregunté recordando lo que me había comentado.
—"Sí". –contestó acercándose. —"Él era mi padre". –pude notar amor… mucho amor y ternura en sus palabras.
¿Por qué utilizaba el pasado? ¿Acaso…?
—"¿Qué sucedió con él?" –no pude evitar preguntarlo. Era curiosa, no sabía si era por mis circuitos, o porque mi banco de datos lo requería, pero sí lo era.
Sus ojos ámbar saltaron a los míos y pude verlo. Sé que vi melancolía ahí. Lo sé. Porque también lo sentí.
—"Murió. Hace tres años". –sí, me esperaba esa respuesta. Pero era diferente a que me la dijeran.
—"Lo siento".
—"No tienes por qué. No lo conocías". –contestó encogiéndose de hombros.
No puedo explicarlo, pero sentí algo que cosquilleaba en mi estómago junto a una molestia en mi garganta.
¿Era eso furia?
—"El hecho de que no lo conociera, no quiere decir que no lo sienta. Lo siento por él y por ti. Porque una vida se fue". –las palabras fluyeron sin siquiera pensarlas. Él me miró extrañado, y es que hasta yo lo estaba.
Entonces lo vi sonreír. Dios, sí que me gustaba su sonrisa. —"Está bien, gracias, en serio". –me dijo mientras se volteaba para buscar algo que estaba ahí.
—"¿Y el resto de tu familia?" –pregunté. ¡Sí! Demonios, lo sabía. Estaba siendo demasiado curiosa.
Él me miró directo a los ojos y esta vez sí que no pude sentir nada. Era como si a través de su mirada me bloqueara su interior, porque esta vez sí que mi mente quedó en vacío… en blanco.
—"Viven lejos de aquí". –contestó escuetamente encogiéndose de hombros. Yo no era tonta, sabía que no quería hablar de eso, y lo respetaba, aunque la curiosidad me estuviera matando.
Recogió unas cosas y se volvió para mirarme. —"No estarás jugándome una broma ¿verdad? ¿Eres una androide?"
No entendí su pregunta. ¿En qué podría estar jugándole una broma? ¿Qué? ¿No era evidente lo que yo era?
Lo miré interrogante, pero él sólo negó con la cabeza mostrando una leve sonrisa. —"No tiene importancia". –dijo. Yo iba a replicar, cuando puso frente a mí una pila de ropa seca y limpia. —"Aquí tienes, para que puedas cambiarte, no puedes quedarte así. Es un poco grande para ti, pero es lo que tengo".
Lo miré sin podérmelo creer. ¿Así de amables eran los humanos con nosotras? ¿No nos daban atuendos eróticos y estúpidos para ponernos? ¿Ninguna colita de conejo ni de diablita?
Que alivio…
Bueno, a decir verdad él me había acogido por casualidad… y yo… y yo… ¡Ayy! No sé realmente ni lo que estoy pensando.
—"Gracias". –musité tomando las prendas.
—"Puedes ir al baño para tomar una ducha". –lo vi dudar. —"En realidad no sé si eso le hará mal a… a…"
—"A mis circuitos". –completé sabiendo que a eso se refería. Aunque no entendí por qué no lo decía. Él asintió y yo fui a donde me había mandado. —"Está bien, no pasará nada". –le dije para desaparecer por la puerta.
Ingresé a su baño y apoyé las cosas que me había dado en un canasto. Miré a mi alrededor, y pude notar que el baño era tan elegante como todo el resto del departamento, al igual que limpio. Comencé a quitarme las prendas mojadas para darme una ducha. Sentía el frío, y a pesar de que sabía que era imposible, aún lo sentía.
Me metí en la bañadera y abrí la canilla del agua caliente. El agua salió y golpeó contra mi cuerpo desnudo… estaba helada. No pude evitar emitir un gritito y salir de ahí, ya tenía demasiado frío como para andar intensificándolo.
—"¡¿Qué suced…?!" –la frase se cortó ahí. Miré al frente, y vi a Shaoran. Estaba en la puerta, la había abierto de golpe. Estaba mirándome. Mirándome. Mirándome de arriba a abajo.
Yo estaba desnuda…
Me estaba incomodando. Se suponía que fui creada para el sexo ¿no? Entonces ¿por qué me incomodaba que me viera desnuda?
Para hacer sexo no sólo debería estar desnuda sino que… que…
¡Ayy! ¡No podía evitarlo!
—"¿P-podrías dejar de m-mirarme?" –dije dubitativa, sentía demasiado calor en mi cara, supongo que estaba recalentándome. Quería que él saliera de ahí, me incomodaba, pero no podía mandarlo. Después de todo él tenía derecho a mirarme, si así lo quería. Él era el jefe y yo su aparato. Podía usarme como él quisiese.
Aunque Shaoran no parecía de ese tipo.
Estaba sonrojado…
¿Nunca habría visto a una de nosotras desnuda?
—"Eh… s-sí, c-claro… y-yo, yo pensé que… este…" –lo vi pasarse una mano por sus rebeldes cabellos castaños, en señal de nerviosismo, mientras yo trataba de cubrir la mayor parte posible de mi cuerpo con las manos. —"M-mejor me voy". –dijo para salir tan rápidamente como entró.
Solté un suspiro de alivio. Ahora estaba más segura que antes de que tendría que esconderme para siempre de todo y de todos; jamás podría servir para lo que había sido creada. Ni siquiera podía soportar que me vieran desnuda… menos podría si… si… me manoseasen.
No quería.
¡No quería eso!
Antes muerta. Lo que para mí significaba la desconexión.
Finalmente entré a la ducha para tomar el baño, ahora sí el agua salía caliente. Se sentía bien, muy bien. Sentía que me purificaba de toda esa porquería del laboratorio. El olor a medicinas abandonaba mi cuerpo.
Eso estaba bien… me gustaba así.
A partir de ahora sólo tendría que dejar que las cosas pasasen. Así como el agua pasaba por mi cuerpo. Las cosas pasarían. Lo harían como tendrían que ser.
El destino lo haría…
Y nada lo frenaría, porque eso ya estaría marcado…
Sólo espero que las cosas se tornen para mejor… y no para peor…
O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O
Salí del baño con las ropas puestas y renovada.
Sonreí cuando vi como me quedaban esas prendas. En serio que me quedaban muy grandes. ¿Tan enorme era Shaoran? ¿Tenía una espalda tan amplia?
No me había fijado en eso. Y hablando de Shaoran ¿en dónde estaba?
Lo busqué con la mirada sin moverme del lugar. No quería parecer una intrusa que anduviera en su departamento como si fuera mi casa. Ya demasiado había hecho por mí al traerme, por lo que no quería aprovecharme de su amabilidad. Aún así, sólo era por el día de hoy, porque estaba lloviendo. No sabía lo que pasaría luego, pero ya lo había decidido, viviría el presente por lo que es, sin importar lo que viniera luego… sin importar las consecuencias, sin importar nada.
Sí, viviría…
Porque no puedo negar que me siento viva…
Porque a pesar de ser una máquina, puedo sentir. Quizás sea que en verdad esté defectuosa, pero no me importa, porque puedo sentir…
Puedo sentir…
Un ruido me sacó de mis cavilaciones y me dirigí hacia el lugar del cual provenía. Era una habitación.
Empujé la puerta y ahí pude ver a mi salvador.
A mi salvador de ojos de fuego…
Él estaba acomodando unas sábanas en una cama. Se veía tan tierno así, tan metido en su labor que no quise hacer ruidos para molestarlo. Eso sería lo que yo haría, ayudarlo… ayudarlo en todo lo que él necesitara y en lo que no también. Mientras él me lo permitiese yo lo ayudaría.
—"Veo que ya terminaste". –lo escuché decir, mientras sus mejillas tomaban un tono carmesí.
¿Estaba avergonzado por lo que había pasado?
—"Sí, fue muy relajante, gracias".
Me miró interrogante. —"¿Gracias por qué?"
Sonreí un poco y lo miré. —"Por todo. Por ser tan amable, te lo pagaré".
Él me miró algo extrañado, pero asintió. Supongo que no sabía que las androides también podíamos sonreír, pude notar que no conocía demasiado de nosotras. Porque todas podíamos sonreír ¿cierto?
—"Bien, mira aquí tienes, hice una cama para ti. Supongo que también necesitas descanso".
Asentí cuando Shaoran estaba a punto de salir de la habitación, entonces él se volvió. —"¿Necesitas algo más?" –negué con la cabeza. Consintió y cerró la puerta detrás de él.
Miré la cama. La había armado pura y exclusivamente para mí. ¿Por qué era tan bueno con una 'cosa'? El hecho de que yo intentara hacer las cosas mejor para mí misma, no significaba que para él, no dejara de ser inferior.
¿Por qué me trataba como si fuera una igual?
Y no era que no me gustara, sino por el contrario, me encantaba. Me hacía sentir un calor en el pecho, quería saltar, abrazarlo, no sabía como agradecerle todos esos detalles. Quizás algún día…
Algún día lo haría…
Porque se lo debía… no sólo por esto…
Sino también por lo que vendría…
Por lo que vendría…
Estoy segura de que será algo importante…
Porque mi corazón… o mis circuitos… o cualquiera que fuera el mecanismo que operaba en mi interior, me lo decía…
Todo cambiaría…
Pero aún no sabía el rumbo que esos cambios tomarían…
¿Cuáles serían?
Eso es… eso es lo que tendría que averiguar…
Y que averiguaría…
Porque la vida estaba para vivirla…
Y eso sería lo que haría…
&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&-&
Shaoran P.O.V.
¡No podía quitarme esa imagen de la cabeza!
La imagen de su endemoniadamente perfecto cuerpo estaba clavada en mi retina. ¡Demonios!
No sabía que estaba tan necesitado.
Si por mí fuera lo haría ya, ahora, en esta habitación y con ella.
Sé que había dicho que jamás lo haría con una fría máquina… pero Sakura parecía diferente. Había acordado llamarla así. Me gustaba ese nombre, y ella… ella era extraña.
Eso ya no era un misterio. Ella era extraña.
El misterio sería descifrar esa extrañeza.
Podía sonreír…
Las sonrisas más sinceras y hermosas que habría visto jamás las vi en una androide creada para sexo. ¿Cómo podía ser tan especial?
'Al parecer, los científicos están desarrollando un nuevo proyecto. Una androide diferente a las demás'
¿Sería eso? ¿Acaso ella era uno de los nuevos modelos de androides de los que hablaban mis compañeros?
¿Sería eso posible? pero entonces, ¿qué hacía en la calle y sola?
Supuestamente esos modelos no habían salido a la venta… no aún.
No lo sabía. Y la verdad que por ahora no me interesaba. Tenía que dormir o mañana andaría como un muerto viviente.
Tendría que dormir…
O eso intentaría…
Porque una imagen me molestaría por toda la noche…
Y cierto 'amiguito'… ejem, quiero decir, cierto 'amigote'… estaría algo inquieto…
O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O
¿Qué era eso?
Mi cuello…
Mi cuello… quema…
Se siente húmedo…
Pero quema…
Quema…
¿Estaba soñando?
No. Estaba despierto. O, mejor dicho, estaba despertándome.
Quise abrir los ojos, pero mis párpados eran pesados.
Cuando por fin lo logré, no pude creer lo que veía.
Un par de ojos verdes…
Unos hermosos ojos verdes… llenos de… ¿deseo?
No pude reaccionar a tiempo. Quería levantarme, pero no podía. Todo su cuerpo estaba contra el mío, o sobre mí.
Ella se amoldaba a mí perfectamente. Todas sus curvas… sus pechos pegados a mi pecho.
Eso era excitante…
¡Hey! ¿En dónde había quedado mi camiseta?
¡Bah! ¡Qué importaba ahora!
¡Mierda! ¡Sí que estaba caliente!
Quise levantarme, hacer algo, ¡esto no podía estar sucediendo! pero no pude… no pude… mi traicionero cuerpo no quiso acotar las ordenes que expedía mi cerebro.
La razón fue enviada a un segundo plano…
O a un tercero…
O a un cuarto…
Ya no importaba, porque mis sentidos habían tomado parte de mí, se habían instalado por sobre mi razón. Quise decir algo, cualquier cosa… abrí mi boca… pero ella me calló poniendo un dedo en mis labios y mirándome con esas hermosas lagunas verdes llenas del fuego de la pasión.
¡Wow! ¿Desde cuándo era tan poético?
—"Shh… no digas nada… sólo…". –dijo contra mi oído. —"sólo… sólo disfruta". –musitó bajito mordiéndome el lóbulo.
Entonces no pude controlarme, una parte de mí ya había tomado vida propia y quería bailar.
Oh, sí… y la danza más difícil de todas.
Una que jamás había experimentado…
Ella comenzó a acariciar mi pecho mientras dejaba besos húmedos en mi cuello. Besaba y mordisqueaba. Besaba y mordisqueaba…
Eso era realmente excitante…
Sus manos acariciaban todo mi pecho… iban bajando por mi abdomen y las detuvo ahí, acariciando mis abdominales. Bajó un poco más hasta el comienzo de mis pantalones.
Quise gemir, pero sus besos me acallaron. Comenzó a besarme como nunca pensé que alguien podría besar. Fue un beso encendido… fue un beso de fuego, porque nuestros cuerpos estaban ardiendo… yo estaba ardiendo. Pasó su lengua por toda mi boca y sólo pude deleitarme con su sabor. Era exquisita. Toda ella era un manjar.
Sus manos seguían jugando con el elástico de mis pantalones mientras yo le mordí el labio inferior. Sus labios eran tan carnosos.
Sus manos comenzaron a colarse por debajo del pantalón y acariciaron… acariciaron… ejem… 'eso', por encima de mis bóxers.
Gemí sin poder evitarlo… la deseaba… la deseaba con locura. Sus besos no cesaban. Todo mi pecho era rellenado con ellos, eran como cosquillas a mi ser…
A mi alma…
Mi excitación crecía más y más con cada caricia y compresión.
Entonces, sacó los bóxers, dejando a la intemperie a… mi 'gran amigo'
Sí, a mi graaan amigo.
Jadee, y la tomé de la cintura. No quería que se separara de mí. Volvió a masajearlo, como antes lo hacía, pero ahora sin nada de por medio.
Era lo más excitante y placentero que pude haber imaginado en el mundo. Y no me avergonzaba. En un principio había creído que me avergonzaría estar desnudo frente a alguien, pero no era así.
Volví a besarla y esta vez exigí más. Exigí todo su aliento. Lo exigí todo en ese beso.
Mientras ella seguía con sus caricias, tomé los extremos de la camisa que llevaba puesta y se la arranqué, haciendo volar los botones en el proceso.
No me importaba. No me importaba nada más que ella.
Su tacto se estaba volviendo insoportable, todos los vellos de mi nuca estaban erizados. No podía seguir soportándolo. Me estaba quemando, tanto por dentro como por fuera.
Con una de mis manos paré a las suyas y en un rápido movimiento, la di vuelta, siendo –ahora –ella la que estaba aprisionada contra el colchón. La rodee con mis brazos y comencé a besar su cuello como ella lo había hecho conmigo. La escuché gemir, y eso sólo contribuyó a extasiarme aún más.
Bajé con mis besos, desde su cuello, hasta sus pechos. Pasé mi lengua por ellos. Su piel sabía a fresas… toda ella sabía a fresas.
Bajé una de mis manos hasta su sexo y lo masajee, como ella me hizo a mí. Pude notar humedad. ¿Eso era común? Ella no era humana… pero no me importaba. La escuché gemir en mi cuello cuando uno de mis dedos se introdujo en un lugar tan oscuro y secreto como misterioso y pasional.
Seguimos besándonos, quitándonos el aliento mutuamente. Mi respiración era entre cortada al igual que la suya, ya no aguantaba más. La necesitaba dentro de mí. La necesitaba…
Todo mi cuerpo se estremecía por cada roce. Mi estómago daba vuelcos de placer… y había algo más que no podía explicar.
Ambos estábamos desnudos… ya no había nada que pudiera evitarlo.
La necesitaba…
Quería más…
Lo quería todo de ella…
Abrí los ojos para mirarla, sus mejillas estaban adornadas por un adorable sonrojo; ella también me miró. No sé en qué momento, ni cómo, pero en sus ojos pude ver mucho fuego… fuego y algo más… no era sólo deseo… era un fuego… más fuerte que la lujuria… más fuerte que la pasión…
Era el mismo fuego que me estaba consumiendo por dentro…
No podía evitarlo…
Ella tenía que ser mía…
La necesitaba…
La necesitaba para vivir…
—"Me gustas". –se escapó de mis labios. Lo sentía, y tenía que decírselo.
¡¿Eh?!
¿¡Qué!? No, no, no. ¡No entiendo! ¿Cómo que me gustaba?
¡Por Dios! La conocí ayer, y sí, está bien, sí me gustaba. Me gustaba mucho físicamente, pero ese 'Me gustas' fue dicho con mucho sentimiento, demasiado sentimiento para mi gusto.
¡Maldición! ¡Yo conozco mi voz!
¡Estaba a punto de perder mi virginidad con una androide!
¿Y le decía que me gustaba? ¿Es que estaba con mis cinco sentidos?
Evidentemente no…
—"A mi también me gustas, Shaoran". –la escuché susurrar.
Ahora sí que no entendía nada. ¿Yo le gustaba? ¿Cómo? Ella no podía tener sentimientos, no podía opinar… ella no podía nada. ¿Cómo podría gustarle?
¿Ella me gustaba?
—"Hazlo". –volvió a decirme.
Mis sentidos se nublaron. Comencé a acercar mi sexo al de ella.
Rocé su cavidad… iba a perder mi virginidad. Iba a tener sexo con ella.
No.
Iba a hacer el amor con ella.
¿Cómo podría hacer el amor con una máquina?
Estaba a punto de suceder…
Pronto sería todo un hombre…
Pronto lo sería…
—"Lo siento, perdóname". –volví a escucharla. —"Por favor…" –susurró contra mi oído.
Abrí los ojos y ya no estaba.
Sakura…
Me sentí vació…
Me sentía triste…
Sólo…
La soledad tomaba parte de mí…
De mi ser…
No quería continuar…
Sakura…
¡Sakura!
¡SAKURA!
Me levanté súbitamente…
Había sido un… ¿sueño?
Miré a mi alrededor y vi que estaba en mi habitación. Aún estaba oscuro. NO había Sakura en mi cama. Y NO sexo salvaje.
No habían 'Me gustas' y yo no me volví loco y desesperado cuando desapareció.
¿Qué había sido ese sueño?
Había sido tan real…
Tan real…
¡Concéntrate, Shaoran!
Todo eso fue producto de haberla visto desnuda.
Nada más que eso. Tu mente trabajó de tal manera que sólo soñaste algo que tus sentidos necesitaban.
Estoy muy necesitado…
Demasiado…
Pero ¿Por qué le había dicho que me gustaba con tanto… 'amor'? ¿También sería parte de mis enloquecidos sentidos?
Sí, eso era seguro.
Me recosté secándome el sudor de la frente.
Tener a Sakura va a ser toda una odisea. Y la más difícil de todas.
¿Por qué sentía las cosas que sentía? ¿A quién pertenecían esos sentimientos?
Y lo más importante…
¿Cómo resistirme a un espécimen así?
Ella es deliciosa…
No. Iba a controlarme.
Tenía que hacerlo.
Porque ese sueño había sido muy real.
Y si así fuera, yo no quería sentir lo que había sentido ahí.
Porque fue desesperante…
Desolador…
Porque no quiero pensar en que eso podría llegar a ser posible…
No quiero sufrir…
No quiero pensar en que todo mi ser dependería de alguien…
Porque a partir de ahora, sé que mi vida comenzará a cambiar.
Y no estoy tan seguro de que me guste el cambio…
Porque podría volverme débil.
Y la debilidad es la puerta de entrada de las amenazas…
Porque yo soy un cobarde que quiere seguir manteniéndose tal y como está…
Y que quiere aparentar fortaleza… donde no la hay…
Continuará…
O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O-o-O
Notas de escritora:
¡Hola! ¡Sí! Otro capítulo de "Personal Lover", sé que me centré mucho en los sentimientos de los personajes en este capítulo… pero lo alterné y lo hice más interesante con la última escenita… je je sé que a más de uno le habrá gustado n.n. Espero que le hayan prestado mucha antención, porque no fue un sueño común y corriente… ya veremos como va la cosa… pero nunca dejen de prestarle atención a los detalles je.
¿Qué les pareció el capítulo en general? Les prometo que los próximos serán muchísimo más interesantes, pero como en todo comienzo, tenía que dejar en claro muchas cosas y abrir los misterios de muchas otras… pronto sabremos lo que hará Shaoran y el por qué de esos 'No entiendo lo que siento' XD ya lo sabremos… pero no demasiado pronto, sino a medida que todo avance… j ojo jo.
¿Qué creen que hará Shaoran con Sakura ahora que la tiene? ¿La devolverá? ¿Por qué ella está tomando todas esas cosas en cuenta? ¿Por qué Shaoran no se da cuenta del todo que Sakura es demasiado extraña como para ser una androide?
Ja ja, ahí unas cuantas interrogantes… espero que piensen en ellas y me den sus opiniones del asunto n.n.
Bueno, como antes les había dicho, los reviews los contestaré en mi profile y estarán mañana, espero que se den una pasada, es que quería darles el capítulo hoy, pero mañana estarán los reviews seguro n.n
Ahora sí me despido, ¡ah! Pero antes los invito a ver mi perfil, ahí hay una nueva historia que será la próxima a publicarse, XD la idea es de mi amiga L-Krinn y yo la escribiré. Je je, así que si hay otro por ahí que tenga ideas y no sepa como plasmarlas, aquí estoy XD j aja ja. Pues para el que quiera, es en serio n.n
Saludos a Shao-kun que anda desaparecida XD
En fin, ahora sí me despido, y los invito a que dejen sus reviews son un gran incentivo para mí. Desde ya, ¡muchas gracias!
¡Nos vemos! :D
