Disclaimer: Naruto no me pertenece, si no a Masashi Kishimoto. Otros personajes lugares etc. Son invenciones mías al igual que la historia, no permito que nadie la publique en otro lado sin mi consentimiento.

Aviso: esta historia está únicamente publicada en y Wattpad. Si alguien lo ve en otro lado por favor avísenme inmediatamente.


Capítulo 1

Te encontré


El sonido metálico inundó el ambiente, las explosiones consecutivas estaban presentes y el humo cubría todo.

El campo de batalla era todo un caos. Las rocas cubiertas de extremidades de cuerpos y sangre impregnada en ellas; cuerpo inertes en el suelo con sus extremidades separadas dejando ver los huesos de fuera con sangre y algunos con los intestinos en todo su esplendor.

Una pelea por la vida y la muerte se desató allí, donde las familias se defendieron de sus enemigos, y lucharon entre sí para protegerse.

El olor de la sangre mezclado con lo podrido y azufre hacía que aquellas criaturas se aturdieran por su olfato tan sensible; aullidos de Lobos feroces se extendieron por el campo de batalla. Unos maullidos y gruñidos de igual manera no dejaron de escucharse.

Un Leopardo de dimensiones anormales corrió entre las diversas batallas, esquivado a las personas mientras huía de un enorme Lobo de pelaje café, éste dio un salto para poder atrapar al Felino quien chillo de dolor cuando sintió su cuello desgarrarse por unos grandes colmillos caninos.

Una mujer de piel pálida como la nieve y ojos rojos como la sangre, se abalanzó contra un gran Lobo de pelaje negro azulado, quien gruño corriendo a su encuentro contra la persona que amenazaba su vida y la mujer mostró unos colmillos de aguja y sus uñas parecidas a las garras; la mujer se montó sobre el lomo del animal tan rápido como un parpadeo, le clavo las garras en la espalda haciendo chillar al Lobo. Éste se dejó caer de espaldas aplastando con su grande y pesado cuerpo a la mujer, y ella profirió un grito de dolor cuando sus huesos se movieron de lugar en su interior.

El Lobo se incorporó al instante separándose considerablemente de la mujer, ésta se sentó en el suelo con cierta dificultad titubeando ante su integridad física. Pero no dudo en ponerse de pie al notar que su enemigo empezó a dar zarpazos en el suelo con sus enormes garras que parecían cuchillas letales.

De improviso, un rayo eléctrico impactó al suelo haciendo que las dos criaturas se alejaran más entre ellas para esquivar la potente arma natural; el suelo impactado se destruyó al contacto y el cielo empezó a teñirse de rojo.

La mujer de cabellos cafés dio un salto hacia atrás aterrizando elegantemente sobre roca apoyando un solo pie, se trono los dedos y mostró sus colmillos de formar amenazadora hacía el hombre de cabellos azabaches y ojos negros que salió del rayo que cayó del cielo, intervenía entre la batalla entre ella y el Lobo precavido a unos cuantos metros lejos de él.

El recién llegado les lanzó una mirada de soslayo, desvaino una katana con una cuchilla filosa, apuntó con el arma al Lobo quien gruño y no espero ni titubeo para abalanzarse contra él.

El azabache era muy rápido, así que esquivo la embestida y emprendió carrera a su costado derecho. Corrió a la par con la mujer Vampiresa de ojos rojos, que de un momento a otro ella y el Lobo se habían aleado contra él para eliminarlo.

El Lobo apareció de la nada entre el humo proveniente de las bombas lanzadas, abrió su hocico y prenso su mandíbula en el brazo izquierdo del azabache, éste quiso herirlo con su katana pero no o logro ya la Vampiresa le tomó del brazo derecho deteniendo su ataque. Entonces, él propinó una patada al cuello del Lobo haciendo que éste soltara un alarido de dolor y obligará a despegar sus mandíbula del hombro la peli café aprovecho el momento para atacar el cuello con sus colmillos de aguja, pero no contó que un rayo cayera del cielo directo a ella, así que tuvo que esquivarlo de forma rápida para no salir herida.

El hombre dio traspiés seguros, y de su mano emergió una luz azul de electricidad cual tomo una forma de lanza; sus ojos negros pasaron a carmesí con una figura de tres aspas negras unidas en un círculo y se preparó para encontrarse con la mujer, quien se abalanzó contra él de nuevo y forcejearon entre sí. Ella quería enterrarle los colmillos en la yugular, pero el hombre interponía la lanza.

La Vampiresa sintió un dolor profundo ante las descargas eléctricas que le envío el hombre a través de la lanza, y decidido separase de él haciendo una voltereta en el proceso dándole una patada al hombre en el torso con fuerza logrando que el azabache se desprendiera hacía atrás impactando con una gran roca destrozándolo al instante; aturdido, sacudió su cabeza con brusquedad y se levantó justo en el momento que el Lobo (aprovechando de su momento vulnerable) se abalanzó contra él para matarlo.

El hombre reacciono más rápido y con su mano rodeada de electricidad, la estampó en el estómago de la criatura logrando atravesar su cuerpo.

El Lobo rugió de dolor soltando algo parecido a un chillido, y el sonido se intensificó cuando el brazo se desprendió de su ser, su cuerpo cayó estrepitosamente al suelo, empezó a convulsionar y escupir sangre tratando de no ahogarse con ella.

El azabache sacudió su mano llena de sangre mostrando una mueca inexpresiva, recogió la katana del suelo lentamente, como si estuviera atrasado un acontecimiento que no deseará, se levantó apoyando su mano en la roca. Soltó el aire retenido en el pecho y se acerco a paso lento a una figura humana tendida en el suelo.

Plantó los pies a un lado, observando detenidamente a una mujer desnuda haciéndose ovillo, supuso que el dolor domino la mente femenina obligado a su parte Lobo retroceder para así quedar indefensa, totalmente expuesta ante él, agarrándose su estómago ensangrentado y con los cabellos oscuros y largos centellando de carmesí.

Con su mano algo temblorosa, el azabache alzó su katana al aire, la forma de sus ojos giraron cuando la mujer con sus ojos negros y llorosos lo miraron con miedo.

Ella sintió un inmenso dolor en el pecho, como si hubiese recibido una daga de plata al corazón, sus ojos derramaron las lágrimas que anteriormente no se permitió dejar caer. Su fin llegó en el momento que menos espero, solo deseó que la persona quien más ama en el mundo la perdonará por dejarlo solo. Cerró los ojos con fuerza soltando un sollozo ahogado y murmuró un nombre apreciado para ella.

El hombre apretó el mago buscando el valor necesario para cometer su objetivo despiadado, y no tardo en encontrarlo al recordar su origen, al igual de la Mujer-lobo. Y con el inmenso dolor de su corazón, alzó la cuchilla al aire mirando fijamente donde se encuentra el corazón de la mujer, y empeño el arma a su dirección; y a su vez, por detrás, la Vampiresa alzó sus garras con intenciones de rasgarle la yugular al Cazador.

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20 años después.

Tiempo actual 2016.

Japón, Tokio.

Abril.

10:42 pm.

—La vida no siempre te sonríe —dijo con una sonrisa triste sobre sus labios y golpeó la goma del lápiz en la mesa de madera donde habían varias hojas esparcidas.

—El presupuesto de este mes es elevado —murmuró mirando los papeles en la mesa—, tendré que doblar turno —suspiro sonoramente y se cruzó de brazos, pensativa.

—Lo siento —se disculpo con culpa reflejado en sus ojos chocolates—. Si tal solo no hubiera renunciado a mi antiguo trabajo, tu no estarías trabajando medio tiempo.

—No te preocupes Tenten, estuvo bien que lo hicieras —le ánimo la chica—, si no lo hubieras hecho, no tendrías tiempo de asistir a la universidad —razonó con una ligera sonrisa—. Además, quiero ayudar. Si no fuera por ti y Hachiro yo estaría en un orfanato.

—Pero me preocupas mucho Sakura-chan —dijo Tenten mirándola seria—. Eres una adolescente, deberías tener una vida normal, salir con amigos, ser más social e ir a antros. Tener un novio… —enumeró con sus dedos—… en vez de trabajar —frunció el ceño ante lo último.

Haruno Sakura se levantó de la silla suspirando con pesadez no era la primera vez que Tenten le decía lo mismo, así que mejor era cortar el hilo de la conversación por el bien de la salud mental de la mujer.

Sakura era una muchacha de diecisiete años de edad recién cumplidos, su cabello era de un extraño (pero exótico) color rosa cortado hasta los hombros y dejando dos largos mechones de los lados de su rostro que llegaban hasta su senos pequeños. Unos grandes ojos jades que hacían una extraña pero única combinación con su cabello. Su estatura era un tanto problemática ya que media metro sesenta, complexión delgada por lo que podía decir con seguridad que era menuda. Pero no se quejaba, sus piernas torneadas, retaguardia, y su piel tersa y clara recompensan su estatura.

Lástima que nadie la valoró de esa forma, y con el paso del tiempo también empezó a creer que no tenía nada bueno.

—Sabes que no me interesa —Sakura se encogió de hombros y agitó su mano restándole importancia.

—Eres un caso perdido —se lamentó Tenten negando con la cabeza resignada.

Haruno Tenten era una mujer de veintiún años de edad, sus ojos eran color chocolate y siempre se peinaba su cabello café con dos moñitos. Era un poco más alta que Sakura y tenía la piel clara. Cuerpo bien proporcionado, de complexión delgada pero tenía un carácter efusivo que parecía que no era adulta.

—Lo sé —sonrió divertida la pelirrosa.

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—Hoy comeremos... ¡arroz con pescado! —dijo emocionada la pelirrosa dejando en la mesa un plato con comida.

A Tenten se le hizo agua la boca y miro con anhelo la comida dejada frente a ella.

—¿Dónde lo conseguíste esta vez? —preguntó le peli café de maravillada por poder probar algo rico en días.

—El viejo me lo dio, de nuevo —informo feliz. Y se metió los palillos a su boca con una mueca de gusto—. ¡Delicioso! —exclamó cerrado sus ojos sonriendo.

Sakura y Tenten eran felices por poder obtener comida deliciosa. A ellas no les importaba si no tenían lujos ni nada, eran felices por el simple hecho de estar juntas.

—Ya me había fastidiado comer soya —Tenten entorno sus palillos en el espagueti que Sakura había traído del trabajo, en verdad, bendecida al jefe de Sakura por darle las sobras de cada día. Aunque a veces no trajera nada.

Sakura mastico su comida despacio para luego tomar agua y siguió comiendo mirando un punto en la pared, esa que se le estaba desprendiendo la pintura por la humedad.

Sus condiciones de vida no eran muy buenas después de todo.

Sakura había quedado huérfana a los trece años, sus padres murieron en la explosión de un avión en un ataque terrorista (por lo que sabía). De ahí, hubo un juicio para decidir quien se quedaba con su custodia, pero no hubo familiares (y tampoco es que tuviera alguno) que tuvieran la economía suficiente para mantenerla.

Solo una, Tenten, prima lejana de su mamá. A pesar de tener diecisiete años tenía un esposo millonario. Ellos la acogieron y no hubo nadie que alegara, claro que, la familia de Suzuki Hachiro no estuvieron del todo contentos.

Su vida fue normal a partir de ahí... O eso creía.

En algunos aspectos pensaba que no era normal. No encajaba en ningún lugar y si lo lograba, era porque esas personas eran igual de raras que ella.

En la adolescencia se dio cuenta que su cabello crecía muy rápido en un tiempo corto y grueso, poseía unos asombrosos reflejos (en ocasiones) y podía correr más rápido del estándar a una persona normal. Y hace unos días atrás, empezó a sentir su cuello arder y sus uñas crecían rápido.

Y siguiendo con lo de Tenten... Hachiro murió dos años atrás, a causa de eso, la familia de Hachiro les quito todo. La casa, el dinero y demás. Por eso ellas quedaron desamparados y sin dinero.

Tenten tuvo que dejar la Universidad por un tiempo, y entrar a trabajar medio turno, pero el suelo no alcanzaba ni para la comida, así que tuvo que cambiar de trabajo a uno de tiempo completo donde a duras y a penas lograban juntar la renta del pequeño departamento en un distrito pobre. Y lo de la Universidad y preparatoria de Sakura lo pagaban con unos ahorros que Tenten hizo cuando estuvo con Hachiro.

Sakura no tuvo opción más que trabajar medio tiempo en un restaurante en el centro comercial. Le pagaban bien para ser un trabajo de medio tiempo, la verdad no podía quejarse. Le daban las sombras para llevar a casa; Teuchi su jefe y dueño del local, era muy amable al igual que su hija, Ayame. Siempre la apoyaban en todo sin pedir nada a cambio. En esas personas si se podían confiar.

—Mañana empezarán las clases ¿verdad? —comenta interesada la peli café sacando a Sakura de golpe de sus pensamientos.

—Aja —contestó, y se metió los palillos a la boca.

—¡Que emoción! —exclamó Tenten emocionada—. El siguiente año estarás en tercero y todos te llamaran Senpai —comento nostálgica—, para mi esa época fue agradable, y de seguro te va igual ¿no? —le sonrió abiertamente.

Sakura trago grueso y se obligó a forzar una sonrisa que milagrosamente le salió natural ya que Tenten amplio la suya.

—Algo así... —concedió cerrado sus ojos— si claro —pensó con ironía en su interior.

Tenten no sabía lo que ella vivía todos los días en la escuela, y mejor así. No quería causarle más problemas de los que ya le daba.

Tenten entrecerró sus ojos, sabía que algo malo sucedía con Sakura. Aunque ella le sonriera y aparentara que todo estaba bien, sabía que mentía. Cuando le preguntaba, ella siempre decía lo mismo y ponía esa sonrisa. Así que de un momento a otro dejo de insistir pero no se había rendido.

«Se… que tu sonrisa es falsa», pensó para si misma y suspiro cerrado sus ojos de cansancio.

—Cuando termines te vas directo a darte un baño y a la cama jovencita. Mañana tienes escuela —la mujer sonrió para tranquilizarla y hablo con voz gruesa tratando de imitar a una mujer mayor.

Sakura rió levemente, enserio, Tenten no maduraba.

—Claro, señora Tenten —le siguió la corriente levantándose de la silla con sus platos.

—Déjalos ahí —dijo Tenten detrás de ella, la agarro de los hombros y la volteo para encararla—, yo lo haré, así que ve a descansar, mañana será un largo día —le aconsejo y le dio un beso en la mejilla.

—Vale, esta mañana Tente.

Sakura sonrió levemente y camino fuera de la pequeña cocina.

El departamento consistía en un dormitorio que compartía con Tenten, un pequeño baño, una sala de una pieza y ahí mismo, estaba el comedor y un poco después, otro pequeño pedazo para la cocina.

Después de meterse al baño y darse una ducha con agua fría, se acostó en la cama con sólo un camisón rojo que le tapaba lo necesario.

Entrecerró sus ojos, agarró uno de los dos collares que tenía en su cuello, era de una bola de color jade con unos pequeños tubos ondeados de color oro a su alrededor. El otro era de una flor de cinco pétalos rosas que colgaba de su cuello.

Alzó la flor, la abrió a la mitad y acarició la foto que tenia ahí. Sonrió nostálgica, lo apretó entre sus dedos, y se acurruco en la cama para poder dormir

*::*::*

Los rayos del sol eran cálidos y daban un calor reconfortante, las nubes blancas en el cielo azul se movían poco a poco y tapaba los apenas visibles rayos de Sol pero no duraba más que unos minutos. La brisa que brindaba la naturaleza era fresco que hacía erizar los bellos de los brazos deliciosamente.

Sakura andaba pensativa por las calles de uno de los distritos cercanos a la escuela, ella vestía el uniforme de la escuela que consistía en una camisa de botones manga larga color blanca, un listón delgado rojo atado al cuello de la camisa en forma de un moño, una falda de tablones larga hasta arriba de la rodilla de color rojo y unas calcetas negras con unos zapatos negros. Su mochila era azul como la de todos y colgaba de su hombro de una manga.

Se detuvo en una señalética del tren que acaba de pasar. Distraídamente miro a un lado descubriendo estudiantes con su mismo uniforme, ellos platican amenamente.

La pelirrosa desvío la vista y dio discretamente dos pasos retrocediendo, pero no se dio cuenta que había alguien atrás y terminó chocando con la persona.

Miro sobre su hombro a un muchacho de su misma escuela, éste la miraba con repulsión.

—No me vayas a golpear pobretona —se burló aquel tipo con ironía, ella tembló ligeramente— que tu fuiste quien no se fijo por donde ibas, fenómeno —le escupió la última palabra con repulsión.

Los demás estudiantes se dieron cuenta de su presencia y pronto las chicas se escondieron detrás de los hombres y estos empezaron a insultarla.

Sus ojos jades se abrieron de golpe y sus pupilas se dilataron al escuchar lo que dijo una chica.

—Eres una ramera, de seguro consigues dinero teniendo sexo con un hombre urgido. Porque de linda no tienes nada —dijo una chica soltando un carcajada al igual que los estudiantes.

Los adultos miraron desaprobatoriamente al grupo de chicos.

La señalética se alzó y los alumnos caminaron rápidamente lejos de ella mientras la miraban con asco y odio.

El chico de atrás paso alado de ella chocando los hombros y casi logró tirarla al suelo si no fuera porque Sakura se estabilizó como pudo.

Sakura agarró con fuerza su mochila y bajo la mirada.

«¿Por qué tanto maltrato?», se preguntó soltando unas lágrimas mientras caminaba. Soltó más lágrimas pero tuvo que secarlas, no quería que los demás empezarán a molestarla de nuevo aunque eso no podía evitarlo.

Siempre era así, nunca podía estar en paz en la escuela. La mayoría la evitaban, pero algunos (los más valiente según ellos) la molestaban.

Entro a la escuela con la cabeza gacha, sin mirar a nadie pero imaginó las expresiones de los estudiantes al verla.

Algunos alumnos dejaron de platicar para ver con cautela a la pelirrosa que paso por en medio, otros simplemente la miraron y cuchichiaron entre sí.

Sakura era el blanco de burlas en su escuela y temida por algunos, eso Tenten no lo sabía y esperaba que nunca lo supiera.

Es la fenómeno, yo que tu ni siquiera la miraría.

Escucho lo que murmuró un chico, lo miro de reojo y vio que el grupo de amigos desviaron la vista.

Esa fea y pelo de chicle no es nadie aquí en la escuela —decían las más populares del instituto.

«Basta».

Se dice que es demasiado pobre que ni siquiera puede traer almuerzo —aseguró otra chica y las demás se echaron a reír.

«Basta...»

Cuidado cuando te acerques a ella, un movimiento en falso y terminaras con un moretón en el ojo.

«¡Basta!».

Sus ojos se empañaron de lágrimas y su labio inferior tembló. Ese último comentario fue la gota que resbaló el vaso. Ellos creían que no escuchaba nada, pero para su mala suerte tenía el oído agudizado como para escuchar los insultos.

Como quisiera que no fuera así.

Alzó la vista justo en el momento que una chica baja de estatura chocó contra ella, al parecer la pequeña corría sin parar y no noto la presencia de Sakura enfrente. Y la que se cayó al piso fue la otra chica, no Sakura.

El silencio se hizo presente, todos miraban con lastima a la joven que en el piso y con cautela a la que estaba de pie.

Pobre niña...

Será mejor que piense en pedirle disculpas antes de que la fenómeno se enoje.

Se escuchaban los cuchicheos de los demás y más miradas de lástima no se hicieron esperar.

Sakura la miró sobre su estatura, la otra chica tembló de miedo al reconocer a la pelirrosa. La chica pequeña sollozo y sus ojos se humedecieron.

—¡Perdóneme por favor Sakura-san! ¡No vi por donde iba! ¡No me golpee por favor! —rogó en sollozos e hipando con fuerza.

Sakura no tenía expresión alguna en su rostro, solo entrecerró sus ojos. Pero en el fondo sintió rechazo por ella misma, todas las personas la insultaban y no la aceptaban. Nunca podría encajar en algún lugar, nunca lo haría.

Camino a pasos rápidos pasando alado de la chica que alzó su vista anonada al percatarse que Sakura no le hizo nada.

Los demás se acercaron a la pequeña para ver si estaba bien.

La ojijade nunca volvió a mirar atrás, no quiso.

«Ya no quiero estar aquí».

*::*::*::*::*::*

Centro comercial de Tokio, restaurante Ichiraku.

9:50 pm.

—Bienvenidos ¿Qué desean ordenar?

—Dos raciones de ramen especial, por favor señorita.

—Enseguida —hizo una pequeña reverencia y se alejo de la mesa.

Entró a la cocina a dejar el pedido.

—Oh. ¡Sakura-chan! —exclamó una mujer de cabellos cafés y ojos negros de unos veintitantos años.

—Ayame-san —saludo la pelirrosa.

—Ya mero acaba tu turno ¿Qué no? —pregunta curiosa, y sirvió las dos raciones de ramen.

—Aja, solo espero a que se vaya esta pareja, limpio el piso y...

—Y... ¡Nada más! —le interrumpió la mujer—. Te vez muy cansada, es mejor que termines este pedido y te vayas —le sonrió amigablemente—. Ándale, termina y podrás irte —le alentó.

—Pero...

—Mi hija tiene razón Sakura —hablo el viejo de ojos rasgados—, es mejor que descanses.

—Está bien —aceptó la pelirrosa.

Agradecía muy en el fondo que en su trabajo la aceptarán tal y como era, ellos sabían más de ella que esos ineptos de la escuela. Por eso le gustaba ir a trabajar.

Salió de la cocina para dejar los pedidos. Puso en la mesa los platos y la pareja dio las gracias, hizo una reverencia deseándoles buen provecho y se retiro.

Después de eso, agarró otra charola y fue a directo una mesa sucia, recogió los platos y vasos. Se quedo quieta al sentir que alguien la miraba pero tal vez era su imaginación. Se giro sobre sus talones pero sitio un mareo horrible y la sensación de que el suelo se movía.

No pudo evitarlo y cayó al piso con todo y los trastes que hicieron añicos provocando un ruido sonoro espantado a varios clientes.

—¡Por Kami! —otra mesera llego corriendo al haber escuchado el ruido, se hinco a su lado preocupada mientras trataba de moverla.

—¿Qué ha pasado? —preguntó preocupada Ayame cuando llego.

—No lo se —dijo la otra chica mirando el rostro pálido de la pelirrosa.

*::*::*

Despertó bruscamente, la luz del foco le dio en lleno obligándola a cerrar los ojos con fuerza para que no le calara.

—¿Te sientes mejor? —preguntó Ayame, Sakura esta acostada en uno de los sillones del despacho del restaurante.

Ayame tenía un algodón lleno de alcohol que le paso a Sakura sobre la nariz para que despertará y estaba de rodillas a su lado. El viejo y sus compañeros de trabajo estaban alrededor de ellas, preocupados por la salud de su compañera pelirrosa.

Sakura trato de sentarse pero un hombre se lo impidió.

—No te esfuerces —ordenó un albino de ojos amatistas, cabello blanco y dientes que parecían serruchos—, estas débil.

—¿Qué me paso? —preguntó la Haruno un tanto desconcertada y se sobo su frente que le dolía.

—Te has desmayado, frentona —dijo una pelirroja con lentes cuales se ajusto con el dedo— y te has golpeado la frente —le tocó dicho lugar con una chuleta fría.

—¡Itte!

—Quejona —se burló el peliblanco.

—Y tu eres un pervertido, Suigetsu —contradijo la pelirrosa.

El albino solo silbo disimuladamente y miro de reojo a la pelirroja quien está poniéndole una gasa en la frente a la pelirrosa.

—Iremos al médico señorita —sentenció Karin cruzándose de brazos.

—¡No! —exclamó Sakura con miedo en sus ojos—. No me gustan los hospitales —negó con la cabeza.

Era cierto, nunca le gustaron los hospitales. Siempre que estaba ahí, sentía un extraño cosquilleo en el estómago, luego una sed incontrolable que ni tomando agua se le quitaba. La verdad no le gustaba esa sensación y para poner peor la cosa, a veces le empezaba a arder la garganta.

—Tampoco tengo dinero para una consulta —siguió diciendo.

—Pero yo lo iba a pagar — protestó la pelirroja.

—Agradezco tus intenciones Karin-san —dijo la pelirrosa—, pero será mejor que me vaya a casa —miro a Ayame—, no le llames a Tenten por favor. No quiero preocuparla —rogó.

—Eso si que no —dijo Ayame cruzándose de brazos—, tienes que ir a un médico. No es normal que te desmalles de repente.

—Lo haré, lo prometo —alzó su mano y la puso en el corazón.

—Vale, te llevaré a casa. Solo espera a que termine mi turno... —empezó a decir Karin pero Sakura la interrumpió.

—No te preocupes, me iré ahora mismo. Tenten ya debería estar llegando y nunca llegó después de ella —dijo imaginándose a la peli café desesperada por no encontrarla ahí cuando llegase a casa. Un escalofrio recorrió su cuerpo después de eso.

—Sabes que no podrás convencerla —dijo burlona una adolescente de cabellos naranjas y ojos cafés.

—Si que la conoces Moegi —dijo divertido el viejo—. Está bien Sakura, pero promete que si necesitas algo nos lo pedirás —dijo agarrándole las manos y sonriéndole.

Sakura miro a todos sonriéndole y estando de acuerdo con su jefe. Soltó unas pequeñas lágrimas pensado que por lo menos en su trabajo la valoraban y la trataban bien. Ahí tenía amigos y en personas en quien confiar. Asintió con una pequeña sonrisa sincera.

—Así será.

*::*::*::*

Se recargo de un poste de luz, le había empezado doler la garganta y arderle. Tosió mientras que, se rasco la garganta por fuera.

—¡Demonios! —exclamó enojada, pateo un árbol sin importarle el dolor y sus lágrimas empezaron a caer al pensar en un recuerdo doloroso.

Vive —dijo una mujer hermosa de cabellos rosas y ojos azules, su mano pálida y delgada acarició su mejilla donderodaron lágrimas—.Se fuerte... Te amo.

Su madre. Esa fueron sus últimas palabras antes de que saliera de la casa. Lo más extraño fue que se despidieron como si hubiese sido la última vez.

Y así fue.

La dejaron sola, en ese mundo lleno de maldad.

Cuando ellos murieron ella escapó del hogar niños que le habían llevado temporalmente. No lograron encontrarla hasta después de un mes tirada en un terreno baldío. Y en esos días paso hambre, pero no le importo en lo más mínimo, lo que busco fue morir. Llegó a dejar de luchar por su vida y se dejó caer en medio de un lugar vacío aparentando el collar que le había dado su padre antes de salir de su casa hacia la muerte.

Un sollozo escapó de sus labios, tenía que apresurarse, si no, Tenten era capaz de llamar a la policía.

Camino tambaleándose y con los ojos pesados por el cansancio.

Ahora no tenía porque morir, ya había encontrado demasiadas razones para vivir. Y eso le alegro, tener un aferramiento en ese mundo para pensar que por algo valdría la pena seguir de pie afrontando sus problemas día a día, en una lucha sin fin.

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Preparatoria general de Tokio.

Aula 2-5.

6:53 am.

Sakura se sentó en el último asiento del salón, ese era su lugar. En el mero rincón donde nadie volteaba a verla.

Los pupitres eran para dos personas, y por supuesto que a ella le toco estar sola. Nadie había querido sentarse a su lado después del primer grado. Además, los que estaban alado de la siguiente fila y los de adelante también se alejaron, ya que no querían estar cerca de ella.

Ahí en el salón la ignoraban y una que otra vez le hacían bromas. Su fama de golpeadora había sido tan grande que la mayoría le tenían miedo. Además de varios aspectos que se dieron a lo largo de su vida, una vez en Gimnasia, salto tres metros del suelo y por ese simple hecho también le dicen "fenómeno".

—Escuche que ya encontraron un remplazo para el profesor Hiruzen —escucho la conversación de unas chicas que estaban adelante de ella dándole la espalda.

—Parece que es muy tétrico. Lo vi y esta guapo pero su mirada es muy penetrante a pesar de portar un cubre bocas —comentó otra mirando su celular.

La pelirrosa decidió no hacerles más caso y saco un libro, se trataba de un novela de amor. No le entusiasmaba esa clase de género, pero era lo único que pudo conseguir.

Si le gustaba los libros, le encantaban. La biblioteca era su lugar favorito en esa escuela, si era posible, se la podía pasar el día entero entre los grandes estantes de libros.

La campana sonó y todos se fueron a sentar a sus lugares sabiendo que un nuevo profesor llegaría.

La puerta se abrió, y un hombre alto y misterioso camino hacia el escritorio sin mirar a nadie.

Solo el silencio era testigo de las miradas interrogantes hacía el sujeto que se volvió hacia todos.

Era un hombre de cabello plata peinado hacia arriba y sus ojos negros no emitían nada de sentimientos. Fracciones maduras y varoniles que lo hacían ver guapo y misterioso más con ese cubre bocas que tapaba de la nariz hacia la barbilla.

Vestía una camisa manga larga blanca de botones cuales dos de ellos estaban desabrochados. Un pantalón de tela negro cubría sus largar piernas y portaba zapatos del mismo color.

—A partir de hoy seré su nuevo tutor y quien impartía la materia de matemáticas por lo que resta del curso —hablo teniendo una voz ronca y varonil, la mayoría de las chicas suspiraron maravilladas.

El hombre se volvió al pizarrón y escribió "Hatake Kakashi" en él. Lo señaló con el gis y miro a sus estudiantes.

Sakura prestó más atención a su libro, la verdad no le interesaba el nuevo maestro, con que enseñará bien era más que suficiente.

—Se pondrán de pie, uno por uno, dirán su nombre, las cosas que les gustan y las que les desagrada... ¡Ah! Sus sueños y metas. Y todo esa chorrada —dijo con aburrimiento agitando su mano restándole importancia, una mirada incrédula se mostró en todos los alumnos ante la actitud del ojinegro—. Les daré un ejemplo: Mi nombre es Hatake Kakashi, lo que me gusta, desagrada y mis sueños es algo que no les interesa. Lo que si, es que los odio a todos ustedes.

Una sonrisa nerviosa paso en el rostro de por todos los del salón, pero que extraña persona les toco como Sensei.

—Empezarás tu —Kakashi señaló a un chico que jugaba nerviosamente sus manos.

—¿Yo? —preguntó temeroso apuntándose a si mismo.

—Si, tú.

El chico se puso de pie y en ese momento se sintió como si estuviese en un purgatorio, ya que la mirada de Kakashi era penetrante y acusadora de cierta manera.

—Mi nombre es...

Así todos y cada uno se presentaron, hasta que llegó el turno de la persona que estaba en el asiento de la última fila.

Kakashi frunció el ceño al notar que la chica leía el libro y le prestaba más atención, no podía ver su rostro ya que dicho libro lo tapaba.

También observó que todos la miraron con algo parecido a burla cuando uno de ellos le lanzó un bola de papel en la cabeza.

—¡Te toca fenómeno!

Sakura no levanto la mirada del libro pero si escucho el insulto que le hizo apretar el libro con fuerza.

—Me gusta que cuando este hablando me vean, señorita del libro —hablo Kakashi serio.

La pelirrosa suspiro mientras cerraba su libro y sus ojos al mismo tiempo.

El peli plata abrió lo ojos ligeramente por la impresión al ver a Sakura —con resignación— levantarse de su asiento para presentarse.

—Mi nombre es Haruno Sakura.

Haruno. La palabra se repitió varias veces en su mente masculina.

No podía creerlo, logró su propósito. Lo que espero por quince largos años. Había encontrado a su sobrina y una última sobreviviente de un clan prácticamente extinto.

Sakura solo dijo su nombre y se sentó de nuevo, no tenía ganas de hablar y que sus compañeros supiera algo de más para molestarla.

El peli plata alzó una ceja interrogante al ver su acción y al parecer a sus compañeros no les importó.

—Muy bien —murmuró mirándole fijamente, pero no había nada extraño en ella. No desprendía el Aura que se supone que debería tener. Entonces... ¿Cómo es que se apellida Haruno? —saquen su libro en la página 215.

*::*::*::*

Kakashi, antes de salir del salón, observó de reojo a Sakura. Que cuando sonó la campana, saco su libro y se concentró en eso y nada más.

Camino a paso rápido por los pasillos dirigiéndose a sala de maestros donde a esas horas no estaría nadie. Dejo el maletín en una de las mesas y saco su celular mientras que, se detuvo frente a la máquina de café exprés.

Cuando iba marcar un número por el celular, una llamada entro y contesto rápidamente.

—Hola.

Kakashi-san —saludo una voz masculina del otro lado de la línea.

—Tengo buenas noticias —dijo agarrando el vaso con café, y se lo llevó a sus labios.

Y espero que así sea, necesitamos vernos. A caído uno —informó serio haciendo suspirar a Kakashi un poco triste.

—¿Quién?

Mizaki —respondió con voz amarga—. Hikoro fue arreglar el problema, pero dudo que lo logre sin ocasionar otra batalla. Por otro lado, tenemos que encontrar a la Haruno antes que los Cazadores o Akatsuki.

Kakashi lo sabía muy bien. Si los Cazadores llegaban a encontrarla antes que ellos, la matarían sin pensarlo. Y si Akatsuki lograba convencerla de que se uniera a ellos, el clan Haruno (que se había extinguido sin ningún otro sobreviviente puro o mestizo) renacería solo para fines malignos y no seguirían el linaje de los Cazadores de Demonios.

—Creo que ya la encontré —aseguró con convicción sorprendiendo a interlocutor.

¿Ya? ¿En tu primer día en esa escuela? —pregunta incrédulo—. Vaya suerte que empiezas a tener. ¿Pero estás seguro que es ella? Puede ser otra persona.

—Se parece mucho a mi hermana, nunca había visto ese color de cabello en otra persona —razonó para si mismo—. No pude ver su Aura, ni oler su otra mitad, pero...

Piensas que tiene un collar que oculta su presencia —afirmó pensativo, después de unos minutos de silencio hablo de nuevo—. Nada perdemos con investigar. Creo que necesitarás ayuda de él—dice un tanto divertido.

Kakashi también sonrió divertido pensando que a él le parecería irritante hacer ese pequeño trabajo. Aunque la verdad Kakashi se iba divertir viendo sus venas por los nervios de punta y las cajetillas de cigarrillos esparcidas por todo el piso del departamento.

—Meteré sus papeles y mañana asistirá —dijo sonriendo bajo su cubre bocas.

Se nota que a ti también te encanta joderlo —rió por debajo—, le avisaré a imouto para que regrese.No creo que quiera perderse esto —comento divertido.

—Oh, no se lo querrá perder —rió junto con el otro hombre pensando que eso sería divertido.


¡Yo de nuevo! Si, no quise hacerlos esperar mucho. Jijijiji, pues aquí el primer capítulo de esta historial. Ya más adelante se verá quien es hombre que hablo Kakashi... ¿Quien será? ¿Amigo o enemigo? Poco a poco se va a ir desenvolvimiento todo este rollo.

¿Qué les pareció el capi? espero y haya sido de su total agrado.

Nos vemos en la próxima actualización, que está si tardará un poco. En una semana lo subiré.

¡YANE! Pequeños saltamontes *_*/