N/A: Como dije en el capítulo anterior, este fic va dedicado a una chica que siempre ha estado conmigo, siempre me ha brindado su apoyo y este sábado 24 de septiembre ella cumple 14 años, me alegra poder haber pasado con ella este tiempo juntas ^^ poder haberla conocido y también le doy gracias a Dios por que la pusiera en mi camino, conocí en fanfiction a una persona maravillosa y me alegra poder felicitarla hoy por su cumpleaños, KokoroNat, te deseo un muy feliz cumpleaños y espero que podamos seguir siendo amigas por más tiempo ^^.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
Pensamiento de los personajes o cuando Kagome empieza a recordar su pasado
Cuando un personaje habla
(Mis comentarios que por supuesto no faltaran xD)
Capítulo 2: ¿Quién es él?
Sueño de Kagome:
Se encontraba corriendo, sentía un vacio en su corazón, pero desconocía la razón, ella se encontraba, en su interior luchando por no echarse a llorar en ese momento, pero no entendía porque, estaba huyendo, de algo o de alguien, sin fijarse a ambos lados antes de cruzar la calle y escucho el sonido del claxon de un auto, giró el rostro y con horror vio como el carro se abalanzaba sobre ella, se encontraba adolorida en el suelo y alguien se encontraba a su lado, era un chico alto, fornido, bastante atractivo, con el cabello largo y negro como la mismísima noche, unos ojos color ámbar, que dejaban hipnotizados a cualquiera la veía con los ojos llorosos pero se contenía para no llorar frente a ella, él le decía:
-Kagome, vas a estar bien, escuchas, ya viene la ambulancia-
Tomó con delicadeza la mano de ella.
-Kagome, por favor, no me dejes-
Ella intentó con todas sus fuerzas hablar:
-Lo siento… creo que esta…es nuestra despedida-
-No digas eso, ni siquiera lo pienses, yo… te necesito, ya vienen los paramédicos… quédate conmigo-
-Lo…siento, ya no tengo… fuerzas, adiós… In…- No pudo acabar de hablar cuando quedó inconsciente y lo único que pudo escuchar fueron los gritos de aquel extraño pronunciando su nombre.
FIN DEL SUEÑO
Kagome se despertó con pereza, debido al incesante ruido proveniente del despertador, lo apagó y se quedó un momento observando aquella habitación, "su" habitación, se despertó con la sensación de haber olvidado algo, pero no le prestó importancia, revisó las gavetas buscando algo para ponerse, se sentía realmente incomoda revisando las gavetas, pensando que no era su ropa y que alguien llegaría en cualquier momento a reprenderla.
La señora Higurashi fue al cuarto de su hija y la encontró revisando las gavetas, pero al parecer no encontraba lo que buscaba.
-Hoy debes ir al colegio- Le dijo con dulzura- Tu uniforme se encuentra en este armario- Le sacó el uniforme del armario y se lo entrego- Tranquila que todo esto es tuyo, no tienes porque sentirte mal por utilizar las cosas-
-¿Cómo es que lo sabe? ¿Acaso puede leer las mentes?- Pensó
La señora Higurashi le dedicó una cálida sonrisa y se fue de la habitación para ir directo a preparar el desayuno y llevar a su hija al colegio.
Kagome se vistió y arregló para ir al colegio, se observó en el espejo varias veces para asegurarse que estaba lista. –Este uniforme es muy lindo-
Salió de su cuarto con sumo cuidado procurando no hacer ruido para no molestar a nadie, bajo las escaleras con cuidado de no resbalarse por las medias y al llegar al primer piso de la casa, se desorientó, intentó seguir recto y abrió la primera puerta que encontró pero… era un baño, salió de allí y abrió la puerta de al lado y era el cuarto de alguien, no pudo distinguir nada porque la habitación se encontraba a oscuras, vio algo moverse entre la oscuridad y pensó que alguien debía de estar durmiendo allí, así que cerró la puerta y por fin divisó la sala. Fue corriendo hasta allí y su madre justo salió de la habitación continua.
-Ya iba a buscarte para que bajaras a desayunar, ven sígueme- Dijo como si fuera una niña pequeña y le extendió la mano
Kagome la agarró de la mano y fue conducida por el pasillo hasta llegar a la cocina, la señora Higurashi le soltó la mano y Kagome fue hasta el asiento donde la esperaba un plato con comida, se le quedó mirando un rato (dándole mal de ojo a la comida xDD ok no); la señora Higurashi se sentó en el puesto frente al de Kagome y la miró con dulzura.
-¿Esto es para mí?- Preguntó indecisa sin saber si tomar asiento o no
-Si- Le sonrió-Toma asiento
Kagome la obedeció y dio gracias por los alimentos
-Usted es muy amable- Dijo Kagome sonriendo
-No me trates como si fuera una extraña, soy tu madre- Dijo sonriendo pero con un notorio enojo en su tono de voz y su rostro
La cara de Kagome pasó de una muy feliz a una triste.
-Lo…lo siento pero… no recuerdo nada-
La señora Higurashi la agarró le agarró la mano
-Tranquila, ya verás que pronto recordaras todo-
Kagome sonrió y termino de desayunar, la señora Higurashi la llevó al colegio, Kagome se sentía desprotegida, no conocía a nadie ni a nada, se sentía sola, abandonada, pero aquella mujer la hacía sentir de una manera extraña para ella, se sentía protegida, esa mujer, era especial, le generaba un sentimiento de confianza que nadie le había dado hasta ese momento (claro si es la única persona que conoces ¬¬)
Mientras subían por las escaleras, Kagome se sentía cada vez más nerviosa, insegura, temerosa, por lo que pasaría en su salón, un lugar totalmente desconocido para ella, se agarró del vestido de su madre, ocasionando que esta se volteara.
-¿Tienes miedo?-
Kagome asintió mientras contemplaba el suelo
-No tengas miedo, vas a ver que te va a ir bien, vamos juntas- Le tomó la mano y caminaron directo al aula de clases
Al llegar al salón la señora Higurashi entró sola y habló con el profesor; Kagome, en cambio, se quedó cerca de la puerta, no sabía cómo actuar frente a sus "nuevos" compañeros de clase. Al poco tiempo la señora Higurashi salió del salón.
-Tranquila, relájate, verás que todo saldrá bien, ya le explique al profesor tu situación- Le dio una palmada en la espalda a su hija y se fue.
Kagome abrió la puerta del salón y entró con timidez.
-La señorita Higurashi- El profesor la señalo- está sufriendo de amnesia
Mientras que el profesor le explicaba a sus compañeros su condición, ella observaba todo y a todos, esperando poder reconocer alguna cara, para no sentirse tan sola en aquel lugar. Sin embargo, solo dos se le hicieron familiares, ¿Pero quiénes eran? ¿De dónde los conocía? ¿Serían amigos de ella? ¿Enemigos, tal vez? Pero no parecían malas personas.
-Espero que todos ustedes sean amables con ella y la ayuden a recuperar su memoria- Concluyó el profesor-Puede pasar a sentarse
Un incómodo silencio se esparció por el lugar, todos tenían su mirada fija en ella, se encontraba muy confundida en ese momento, todos la miraban pero nadie emitía ningún sonido, se encontraba extremadamente nerviosa y debido a la incesante mirada por parte de sus compañeros, estaba al borde de las lágrimas, estaba sola, desprotegida, indefensa, vulnerable, no quería estar allí.
-Kagome, ven, siéntate al lado mío – Dijo una hermosa joven de cabellos largos y chocolates, unos profundos ojos chocolates y tenía una cálida sonrisa que la hizo sentirse bien y por un momento, a gusto en aquel extraño lugar.
Fue hasta al puesto y miró a la chica quien no paraba de sonreír.
-¿Esta… oc…ocupado?-
La joven río un poco y dijo:
-Tranquila, este es tu puesto-
Kagome se sentó en inmediatamente comprendió porque lo había elegido, no se encontraba muy atrás en la fila para no poder prestar atención y perderse de la clase, pero no se encontraba muy al frente para que los profesores tuvieran su vista fija en ella, se encontraba al lado de una ventana, para que en cualquier momento, escapar de aquella monótona lección de clases y distraerse un rato con el paisaje, sus compañeros del frente formaban una excelente barrera para que el profesor no pudiera verla y ella poder dormir en cualquier momento y a cualquier hora.
-Mi nombre es Sango-
-Mucho gusto, mi nombre es Kagome-
Sango se rio un poco y exclamó
-Ya se tu nombre, me alegra que estés bien, estuve muy preocupada por ti cuando estuviste en el hospital-
No sabía porque pero le alegraba que alguien además de la señora Higurashi se preocupara por ella, la hacía sentir más querida.
-Disculpa que te pregunte esto pero ¿Quién eras tú para mí?
-¿En serio no sabes quién soy?- Kagome negó con la cabeza- Es increíble que perdieras la memoria, yo era o más bien sigo siendo y seré tu mejor amiga, cualquier cosa que necesites avísame y no tengas pena- Le volvió a sonreír y comenzó a prestarle atención a la clase que recién empezaba.
Kagome no podía dejar de mirar a través de la ventana, se sentía fuera de lugar dentro de aquel salón de clases, muchas preguntas surcaban su mente pero no podía responderlas debido a su falta de memoria. Estaba tan distraída mirando por la ventana que no notó la mirada de un joven muchacho que se encontraba al otro extremo del salón, la miraba sin quitar su vista de ella, ¿Quién será él?
Al poco tiempo acabaron las clases y era la hora del almuerzo, Sango se acercó a Kagome
-¿Quieres pasear por el colegio?- Dijo sonriendo
-Claro- Le devolvió la sonrisa
Kagome se levantó su puesto y comenzó a seguir a Sango.
-Mira, esa es la cafetería- Señaló a una tienda donde vendían comida dentro del edificio del colegio, que se encontraba que no cabía un alma en ese lugar-Ese es el jardín del colegio, tú pasabas mucho tiempo en este jardín, deberías de poder recordarlo, nunca dejaste que te acompañara a este lugar, siempre ibas sola, creo que te relajaba este lugar-
Kagome se sintió atraída por ese lugar, como si la estuviera llamando, fue en dirección a un lugar en el jardín.
Sango la seguía de cerca.
-Prefiero ir sola, si no te molesta-
-Tranquila, ve, si necesitas algo estaré en el salón- Dicho esto se fue
Entró al jardín y comenzó a caminar por un estrecho camino, a los lados había muchas flores, ella no recordaba ese lugar pero algo le decía donde debía ir.
-Yo… este lugar… lo… conozco-
Terminó el camino, pero ella sabía por dónde seguir, sus pies la guiaban a donde ella sentía que debía ir. Por fin, llegó a un lugar, bastante apartado del colegio, pero seguía encontrándose dentro de este, habían unas sillas de color blanco a ambos lados de una mesa de vidrio y un jarrón de vidrio, dentro habían unas hermosas rosas rojas, ella se alegró con solo ver esas flores, sintió una paz en su interior, al lado, proporcionando sombra, un gigantesco árbol de cerezo, con las flores de sakura cerradas, algunas comenzaban a abrirse, era realmente hermoso.
Se paseo por allí, tocó la silla y logro… recordar algo, era solo imágenes.
Ella se encontraba caminando por ese mismo campo de flores, el viento era leve, movía sus cabellos con gracia, como si bailara con el viento, estaba tan feliz de estar en ese lugar con él… Continuó caminando, dejándose llevar por su deseo de hablar con él, ella sabía que él estaría allí, esperando por ella, para poder hablar con ella, como todos los días, se veían en ese lugar, era su secreto, un secreto compartido por los dos, ese era su lugar secreto, solo él lo conocía, ellos mantenían en secreto sus salidas, él tenía su reputación de frío y solitario, lo que le daba un toque misterioso pero no podía ser así con ella, él en el fondo era dulce, tierno y una encantadora persona, hasta se podría decir que a veces un poco cursi, pero ella así lo quería, llegó hasta ese lugar, allí estaba él, esperando por ella, como siempre, corrió hacia él y lo abrazo por la espalda, enseguida se sentaron y comenzaron a hablar animadamente.
La imagen de él aparecía en su mente, una y otra vez, cada cara que hacía, su sonrisa, cuando estaba triste, cuando se enojaba, cuando era tierno.
-¿Quién… es… él?- Una lágrima se resbaló por su mejilla.
Al recordar parte de su pasado, Kagome calló desmayada al suelo.
N/A: Lamento la demora, cada vez falta menos, feliz cumple Nat, espero les haya gustado este capítulo xD lo logre terminar en la clase de informática de mi colegio, espero les guste y…
No e recibido la cuenta por los reviews que he dejado… SON GRATIS, así que por favor dejen un review =D lo que es gratis no siempre es malo xD
FELIZ CUMPLEAÑOS NUMERO 14! ESPERO LA PASES GENIAL ESE DIA.
