Bleach
Ichigo - Rukia
Advertencia: Esta historia se situa justo después de la saga del Agente Perdido e ignoro y tampoco respeto todo lo que viene acerca de la Guerra Sangrienta de los Mil Años.
"Tú y yo no podemos estar juntos..."
Lo que me dijo ella para conseguir alejarme no tenía sentido con lo que demostró, sin embargo estaba enojado, porque no esperé tanto tiempo para volver a verla para luego dejarla ir, no obstante Rukia estaba actuando extraña. Nadie que no sintiera algo por esa otra persona a la que besa podría entregar tantos sentimientos, y aunque no tenía nada experiencia previa, si la conocía a ella y ella nunca hubiese accedido a tenerme a menos de un metro si no lo consintiera realmente. Me daba dos mensajes distintos y no estaba seguro a cuál de los dos hacerle caso, porque evidentemente yo quería estar con ella, pero el que me rechazara también me lastimaba. No sabía cómo enfrentarlo.
Aunque había ido muchas veces a la Sociedad de Almas con todos los problemas que me llevaron allá, nunca tuve realmente tiempo para observar sus parajes, ni siquiera el suficiente para meditar que no me correspondía estar en ese lugar, pero que sin embargo ahí estaba; y había estado buscando volver.
Pensé en Byakuya, que por otro lado estaba al tanto de lo que Rukia iba a hacer, y no lo iba a evitar, y si había alguien que podía hacer que algo como eso no sucediera era él, pero no podía tampoco acceder a él si su hermana menor no se comunicaba conmigo.
—¡Hey! Ichigo-kun… — me llamó una voz que reconocí como la de Ukitake-san.
Después de lo acontecido Ukitake-san estuvo desaparecido. Quizás pensaba que tenía alguna clase de resentimiento hacia él, pero no, nunca lo tuve o tal vez simplemente tuvo una recaída, y yo estaba especulando cosas que no tenían sentido…
—Ukitake-san… — respondí a modo de saludo.
Caminamos un momento sin dirigirnos la palabra cuando él súbitamente se sentó en una piedra y se quedó mirando perdidamente el horizonte, en una pose que me indicó que estaba reflexionando. Lo imité, pero al quedarme sin hacer algo en específico, hacía que los pensamientos sobre Rukia volvieran con intensidad a perturbarme.
Ukitake-san carraspeó aclarándose la garganta. Tenía algo que decir.
—Escucha… sé que no estoy en condiciones de pedirte nada… no después de todo lo que sucedió, pero tengo mis motivos y es que me importa mucho Kuchiki… y sé que a ti también. Ella pertenece a mi división desde que se convirtió en Shinigami y ha luchado duro para llegar a donde está. Las cosas para ella nunca fueron fáciles… Ella vivió cosas que la hicieron aún más introvertida… tuvo una vida difícil ¿sabías? y con Byakuya como su hermano las cosas no fueron más simples tampoco... — relató él.
—Rukia se va a casar — solté con pesar.
—Lo sé… es por eso que te estoy diciendo estas cosas — aclaró.
—No entiendo aún el punto — respondí.
—Kuchiki-san sólo fue más feliz una vez que te conoció a ti… — evidenció él — Ella nunca alzó la voz para reclamar por algo o alguien, pero cuando cuando se ha tratado de ti ella se ha enfrentado incluso a su hermano y a los altos mandos enérgicamente.
Renji me había dicho algo similar, pero me costaba creerle y unas palabras parecidas pero que estaban viniendo de alguien tan neutral y observador como el propio Capitán de la Treceava división, tomaban un matiz distinto.
—No sé si tenga el valor para resistir el volver a ser rechazado… quizás sólo la malinterpretan… a lo mejor ella quiera casarse y tener una vida normal… lejos de todo lo que significa ser un un Shinigami — expuse mi parecer.
Recordé sus palabras sobre "una vida tranquila y ordinaria" y quizás ella también lo anhelaba, pero el que fuera mi deseo compartir aquello con ella no significaba que fuera el suyo también… quizás el egoísta era yo por no aceptar su decisión... Tal vez ella lo deseaba, sí… pero no a mi lado…
—Ichigo-kun… — verbalizó él
Quizá sólo debería respetar su decisión – seguí intentando convencerme.
—Has peleado luchas que muchas veces no te concernían directamente, pero ¿una que es propia te atemoriza? Sé que es extraño que te aliente, porque ni siquiera pertenecen al mismo mundo… pero el amor es amor aquí y allá… — comentó.
Ukitake se levantó, pero antes de irse colocó una mano en mi hombro y habló nuevamente.
—Detén esa boda absurda, por ti y por mí; yo no quiero perder a mi Teniente, y tú no quieres perderla a ella. Ella es una guerrera que no se entrenó para terminar quedándose en casa, y sé de alguien que no está listo para dejarla ir que puede ser tu más conveniente aliado — agregó de manera poco directa.
Ella no se llevaba mal con nadie, pero no se relacionaba con mucha gente. Rukia no tenía amigos además de Renji ¿de dónde habrá sacado de pronto un prometido? La sola idea de imaginarla con alguien me crispaba los nervios y la idea de ese alguien compartiendo con ella su vida, su tiempo y su cuerpo me irritaba.
¿Podía realmente dejarla ir? Sabía que no, pero ya no sabía cómo aproximarme a ella luego de lo que había pasado entre nosotros y el tiempo no estaba a mi favor, de hecho quedaba menos de un mes y no importaba cuantas vueltas le diera al asunto, sólo había una persona que podía responder todas esas interrogantes y esa persona era ella. Decidí hablar con ella dándome un plazo de dos días para pensar con detalle qué le diría, porque esa vez sería la última.
Esos dos días pasaron y me había costado mucho contenerme y no ir.
—Rukia — le hablé.
Ella dio un brinco al escucharme, pero trato de componerse tan pronto como pudo, como si yo no me hubiese dado cuenta de que la tomé por sorpresa.
—Ichigo — respondió ella — ¿Qué haces aquí?
Me acerqué lo suficiente como para conversar sin tener que alzar la voz, pero no lo suficiente como para poder tocarla, y es que prefería mantener distancia, porque no quería ser víctima de ese aroma que desprendía y que podía obnubilar mí ya de por si pobre razonamiento en lo referente a ella.
—Sólo vengo a hacerte una pregunta y dependiendo de tu respuesta prometo respetar tu decisión y no volver a interferir en tu vida — le dije solemne.
Ella se movió incomoda y sin mirarme a los ojos asintió.
—¿Sientes algo por mí? — pregunté temeroso.
Los ojos de Rukia se agrandaron sin que ella pudiera controlar esa reacción, que delató que la pregunta había sido demasiado directa. Nosotros no hablábamos así, pero era la última instancia. Mi último intento.
Deseé haber hecho una pregunta menos directa, no habían muchas posibilidades de respuestas a esa interrogante: iba a ser un sí o un no. Una podía hacerme inmensamente feliz y la otra podía acabar con mis sentimientos y los planes que sin su permiso yo había hecho incluyéndola a ella.
—Siento muchas cosas por ti, Ichigo — respondió ella con una voz suave
¿Significaba aquello que lo que estaba escuchando era la respuesta que estaba esperando oír?
—Eres mi amigo… quiero que siempre estés bien, quiero que estés sano, que tengas una vida larga y próspera… quiero que seas feliz — dijo con un suspiro.
No pude sino mofarme por lo último que ella dijo, pero comprendí sin que me lo dijera directamente a qué se refería con todo eso. Ella no estaba interesada en mi de la manera en la que yo me empeñaba en creer que sí. Todos los indicios que yo daba por hecho eran pruebas, habían sido desestimadas.
—Gracias por tus buenos deseos — dije tratando de sonar honesto — espero que tú también seas feliz, Rukia. Felicidades por tu matrimonio.
Me fui tan pronto como pude, queriendo alejarme todo lo posible del lugar que tanto había anhelado volver a ver. Pedí que me abrieran el Senkaimon y me fue autorizado de inmediato para mi buena suerte. Estaban siendo muy condescendientes conmigo y admito que me aproveché de eso.
Volví a casa sin despedirme de nadie.
La primera chica que me había gustado me había rechazado y como si fuera poco se casaría… y todo eso seguía pareciéndome como parte de un muy mal sueño. Me permitiría a mí mismo, por esa noche al menos, sentirme todo lo mal que lo hacía sin aplacarlo ni un poco, quería vivirlo y nunca olvidarlo. Sólo me quedaba superarlo y sobrellevarlo y lo haría, pero no esa noche.
—¡Ichi-nii! — me saludó Yuzu.
Karin me saludó con menos efusividad y buscó con su mirada algo.
—¿Y Rukia-chan? — preguntó ella descolocada.
Si solo la mención de su nombre se sentía como una patada en el estómago no quería pensar qué sentiría al volver a encontrármela.
—En donde pertenece — contesté.
—¿Por qué? — insistió Karin.
Me parecía extraño que ella buscara saber algo. Ella era muy perceptiva y tenía mucho tacto con sus palabras.
—No creo que Rukia vuelva, Karin — dije en un tono que esperaba entendiera.
Yuzu estaba feliz cocinando sin prestar atención a nuestra conversación.
—No lo entiendo… ahora que recuperaste tu reiatsu y puedes verla ¿no lo harás? Quién los entiende… par de idiotas — dijo cabreada.
—¿A qué te refieres? — le pregunté indiferente.
—Rukia-chan venía a verte aun cuando tu pasabas delante de ella y ni siquiera la sentías — contestó
Las palabras que mi hermana Karin soltó con fastidio de pronto, me dejaron anonadado. ¿Rukia había venido a verme durante ese tiempo? Ella había dicho que lo haría, pero no pensé en ningún momento que lo hubiese cumplido.
—Karin ¿estás segura? — interrogué.
—Sí, los repelentes no funcionaban con ella. O con los Shinigamis en general… — respondió con simpleza
¿Repelentes? ¿Más Shinigamis? ¿De qué hablaba? después de tanto tiempo habiendo guardado el secreto ella lo soltaba como si nada, justo después de haber yo decidido extirpar mis sentimientos por ella aunque claramente no lo había conseguido; ni siquiera había tenido tiempo de considerarlo de verdad.
Me levanté sin decir una palabra ante la mirada interrogante de mis hermanas, pero Karin siguió comiendo imperturbable después de unos segundos.
Fui hacia donde Urahara-san; tenía que volver a la Sociedad de Almas.
—Kurosaki-kun pero que sorpresa tenerte aquí — me saludó él con su tono usual.
—Urahara-san… permítame ir a la Sociedad de Almas por favor — solicité con una reverencia.
—Muchacho, que no es necesario que hagas eso — dijo él incómodo quitándose el abanico de la boca – enderézate.
—Necesito regresar — le expliqué.
—Está bien, comenzaré con los preparativos — aceptó él.
—Urahara-san… gracias.
—No tienes de qué preocuparte — agregó él.
—No sólo por ahora… por todo, por mi hermana también — expresé mi gratitud.
—Es una adorable jovencita con un reiatsu impresionante – habló él divertido.
Sonreí… a esas alturas no sabía si eso era algo bueno o algo malo, pero sabía que aquello le traería problemas, más de los que ya tenía, pero ella era una chica inteligente, más que yo, y sabía que podría sobrellevarlos con entereza.
—Rukia-chan estará feliz de que vuelvas allá — acotó él.
No puede evitar agachar la cabeza al oírlo decir eso, porque no estaba comprendiendo lo que pasaba por su cabeza ¿Por qué ella había ido a verme? ¿Por qué sólo me había enterado de eso hasta hace poco?
—Kurosaki — me habló Hirako.
—¡Hirako! — respondí.
—¿No habías pedido volver a tu mundo ayer? — preguntó extrañado.
—Es… complicado — respondí.
—¿Vienes por tu mujer pecho plano? — dijo con sorna.
—¡No tiene el pecho plano! … y no es mi mujer — le aclaré — además a ti también te gustan así, ¿no? enanas y con carácter.
—¡Repite eso! — exigió.
—Tú ya lo sabes bien. No tengo que repetírtelo — respondí.
Lo escuché gruñir molesto.
—¿Fue muy difícil dejarlos…? Dejarla… — corregí.
Dejamos la conversación hasta ahí porque su teniente apareció y nos interrumpió, posteriormente se lo llevó a rastras a las dependencias del Quinto escuadrón; Hirako se había escapado del papeleo burocrático.
Exhalé y fui a la mansión Kuchiki, pero no la encontré, entonces me dirigí hacia las dependencias del Treceavo escuadrón en donde me informaron que estaba.
Fue extraño verla tan inmersa en su labor de Teniente, frente a un montón de papeles que parecían no tener fin y entonces ella levantó su violácea mirada y se encontró con la mía y luego volvió a dirigir sus ojos hacia los papeles que tenía en frente.
—Ichigo… ¿Necesitas algo? — preguntó con indiferencia.
—Sí — afirmé.
—Sólo dilo — me animó.
—¿Por qué me ibas de visita cuando yo no podía verte? — inquirí.
Aquella pregunta hizo que se le llegaran a caer las hojas que con tanto esmero escribía.
—No hacía tal cosa — refutó.
—Rukia, no me mientas — le pedí.
—¿Y qué si fui a verte una vez o dos? — reconoció.
—No fue eso lo que supe — rebatí.
—¿Karin te lo dijo? — dijo molesta.
—¿Le pediste que no me dijera nada? — concluí.
—No — negó secamente.
—¿Por qué ibas, Rukia? — insistí.
—¿Hasta cuándo vas a seguir con esto? ¡Ya basta! Me voy a casar deja ya de darle vueltas al asunto. No te quiero ¿eso era lo que querías escuchar? Ichigo no te quiero a ti — enfatizó hablando especialmente lenta la última parte.
En ese momento nunca me había pasado, pero tuve la certeza mientras la veía que ella no me estaba diciendo la verdad. No le creí. Me acerqué, invadí su espacio vital y me apoderé de su boca nuevamente. Ella trató de empujarme, pero no había modo que me alejara después de lo que había descubierto, ya no tenía dudas de que ella mentía, ella me quería a mí. La presioné hasta que finalmente los brazos que intentaban alejarme en un comienzo se enredaron en mi cuello atrayéndome hacia ella. La levanté y la aprisioné con mi cuerpo contra la pared. Ella se aferró a mí con sus piernas. Su lengua recorrió mis labios y buscó encontrar su contraparte, logrando su cometido sin demasiado esfuerzo. Profundicé el beso y recorrí cada recoveco que encontré, fascinado por las nuevas sensaciones que se estaban despertando.
—¿Por qué no pudiste sólo escucharme e irte? — me preguntó sonrojada.
—Tú sabes por qué — respondí con simpleza.
—Sí, lo sé – reconoció — es una de la razones por la que temí que no te escarmentara mi petición.
Ella me abrazó y yo me percaté de lo íntima de nuestra posición y me alejé un poco, pero no lo suficiente.
—No me hagas decírtelo de nuevo, Ichigo — solicitó implorante.
—¿Por qué insistes en hacer algo que no quieres? ¿Por qué tratas de alejarme aun sabiendo lo que sientes por mí? — interrogué desgastado ya.
—¡Se lo debo a él! — respondió ella finalmente.
—¿A quién? — quise saber.
—Nii-sama… — contestó en un murmuro.
—¡Sabía que él estaba involucrado en esto! — exclamé con rabia.
—¡No es lo que te imaginas! — me aclaró.
—Explícamelo más claramente porque por más que trato no entiendo — le hice ver mi posición.
—Nii-sama aún ama a mi hermana — confesó — y sigue viendo su retrato a diario…
—Sigo sin comprender… — en verdad no lograba ver su punto.
—Los ancianos del clan están preocupados porque no hay descendientes en la familia Kuchiki — explicó ella.
Me encogí de hombros en señal de que no estaba captando lo que ella quería decirme.
—¡Ellos quieren que Nii-sama se vuelva a casar y provea de descendientes a la familia!
Ella no tuvo que decir más porque lo comprendí.
—No soy una noble de nacimiento, pero lo soy ahora y yo no quiero que Nii-sama sea infeliz uniéndose a alguien mientras piensa en otra persona — soltó en un susurro.
—¿Y está bien si tú lo haces? ¿está bien si haces que nosotros dos seamos infelices? — la interrogué sin poder creer lo que decía.
—Ichigo, tú y yo no podemos estar juntos — repitió esa frase nuevamente.
—Ya me habías dicho eso pero no tiene sentido — traté de explicarle.
—Tú perteneces al mundo de los vivos — dijo con pesar.
—¡Yo pertenezco al lugar donde tú estés! — me dejé en evidencia.
—No digas estupideces tú tienes que vivir tu vida, enamorarte, tener hijos, envejecer; tu no perteneces aquí. Lo que tú y yo sentimos no está permitido — insistió.
—¿Quién manda sobre los sentimientos de las personas? — vociferé.
—Las reglas — contestó.
—Tú sabes lo que pienso de las reglas de este lugar — le dije brusco.
—No. Las cosas son así y debemos respetarlas — perseveró.
Estaba exasperado con la actitud de Rukia, pareciera como si estuviera huyendo y más que quererme a mí o a lo nuestro, de verdad deseara acatar y enfrentarse a ese oscuro futuro y yo ya había tenido suficiente.
—Nunca lo creí… pero Rukia... eres una cobarde — solté con indignación — y soy yo el que no quiere estar con alguien así.
Y dejándola con una expresión en su rostro que no demostró nada, me marche decidido a nunca más volver a rogarle nada.
Continuará...
Voy a ser completamente honesta, esta clase de drama no es mi estilo y me ha costado mucho escribirlo... espero que les guste y ya sólo queda un capítulo.
Muchísimas gracias por los reviews recibidos, espero poder seguir sabiendo que opinian y qué esperan...
Muy agradecida por todas esas personas que la agregaron a favoritos y la siguen :)
