CAPÌTULO 2. PLATICA ENTRE AMIGOS
¿Severus, Eres tú?- preguntó una mujer joven a un incrédulo Severus Snape que no podía articular una sola palabra.
Li…Li…Lily, ¿Cómo estas?- nuestro elocuente joven, se había convertido en tartamudo.
La joven sólo sonrió, encontraba gracioso que un compañero de generación de Hogwarts no hubiera cambiado en lo más mínimo.
Sí, tú eres el mismo Severus Snape que conocía; y… ¿no me vas a felicitar?- pregunto Lily.
¿Felicitar?, ¿de qué? Pensó Severus quien rápidamente buscó en ella algún cambio, veamos –pensó- cabello, como siempre; ojos verde esmeralda como siempre; atractivo visual como siempre; estado de embarazo…
¡¿Estas embarazada?!- preguntó sin dejar de disimular su asombro.
Sí, tengo tres meses ¿me veo bonita?- y se sonrojo tanto como su cabello.
¿Y el padre es?- pregunto Severus casi en un susurro, temiendo la respuesta.
Su padre es James- contesto ella sumamente orgullosa- Severus, ¿te sientes bien?
El pobre de Severus había palidecido tanto como la nieve ante la respuesta; pero, como todo hombre que sabe controlarse disimulo lo ocurrido.
Sí estoy bien, es lo cansado del viaje- dijo el joven.
Aunque no lo crean es difícil ver a una persona que represento mucho en nuestras vidas siendo feliz con una persona a su lado que no eres precisamente tú, Severus lo sabía.
¿Seguro que estas bien?, vamos te invito cualquier bebida en el Caldero Chorreante; además sirve de que me acompañas en lo que llega James- dijo Lily tomando del brazo a Severus.
Severus acepto, como podía rechazar una invitación así, sobre todo si era ella la que lo proponía.
Al llegar al Caldero Chorreante, Lily pidió un jugo de frutas, porque debía cuidarse en su estado; así que Severus pidió lo mismo para acompañarla.
¿Y que has hecho después de la escuela?- pregunto Lily después de tomar un trago a su jugo.
Pues he estado ocupado-contestó Severus sin darle mucha importancia
Yo también he estado ocupada, veras compramos una pequeña casita y me encargo de que sea acogedora, cuido el jardín, adoro mis plantas, compro víveres, la vida de casado es muy interesante…- decía Lily mientras Severus solo la veía.
Severus bajo la vista a su vaso, era agradable verla; no le interesaba una vida tan común pero, ella lo contaba como si él nunca hubiera visto nada de eso. Pensaba que James era realmente un hombre afortunado tenía esposa, hijo, casa, todo lo que Severus desearía; pero no poseía, además que podía él ofrecer a una mujer siendo un mortifago.
Si Lord Voldemort controlaba el mundo mágico podía ofrecerle todo, pero a que precio; por otro lado si perdían los mortifagos, él tendría que ocultarse para que nadie supiera lo de la marca en su brazo. No, eso no era vida para una compañera, tal vez él si estaba destinado a vivir solo.
Y bien, creo que es todo lo que hago en un solo día, ¿Qué opinas Severus?- pregunto Lily que no parado de hablar.
Creo que es bueno que seas tan feliz –contesto Severus con un poco de tristeza.
En el colegio Severus trato de tener un noviazgo con Lily, pero al preferir ella a James Potter, Severus paso a ser un buen amigo."Buen amigo" es una palabra que en ocasiones te destroza tanto como un "te odio" lo saben.
Severus, creo que no me has contado todo lo que piensas- dijo Lily mirando fijamente con sus hermosos ojos verde esmeralda a Severus- Creo que estas un poco triste, tal vez fue el verme ò la noticia de que serè madre; pero, tù siempre seràs un gran amigo para mi. Verás que un día encontraras a alguien que te amará con toda el alma, sólo debes darle tiempo al tiempo-dijo con una voz angelical.
Severus no sabía que contestar, ¿Por qué las mujeres siempre se dan cuenta tan rápido cuando algo te pasa? Además, él no podía revelarle su secreto.
En ese momento Lily tomo su bolso, se acerco a Severus y le dio un beso en la mejilla.
Adiós Severus, me dio mucho gusto verte, cuídate-dijo Lily.
Severus solo pudo seguirla con la mirada y ver que en la puerta su esposo ya la esperaba.
Después de que se fueron, Severus decidió que era hora de irse, además ahora si se sentía cansado.
Al regresar al castillo se le informo que Lord Voldemort había salido desde temprano encargando que su pócima estuviera lista para cuando regresara.
Severus se dirigió a su habitación para comenzar, al llegar depósito el paquete en la mesa de trabajo, lo abrió revisando la excelente calidad de la mandrágora.
Tomo de un estante un libro muy viejo y comenzó a seguir los pasos indicados agregando todos los ingredientes como todo un experto.
Después de mucho trabajar miró el reloj, marcaba la medianoche; la poción había tardado más tiempo del que pensaba pero ya se encontraba lista. Era de un color parecido al vino, pero de un aroma imperceptible.
Severus, veo que la tienes lista; por esto te elegí, sabia que podrías hacerla- era Lord Voldemort, Severus se sobresalto un poco ¿Cuánto tiempo llevaría ahí?
No te preocupes por el inconveniente con la señora Potter, solo fue una coincidencia encontrarla ahí-dijo el señor oscuro mirando fijamente la poción.
Severus sabia que había cometido un error al estar hablando con Lily, ahora solo esperaba que no le ocurriera nada malo; además ella tenía a James para protegerla y en cualquier caso también podía confiar en Severus si necesitaba ayuda.
¿A dónde va el tiempo cuando te diviertes?, descansa Severus, mañana será un gran día –decía Lord Voldemort mientras se alejaba por el corredor.
Severus se sentía muy cansado, primero el viaje, después Lily, la poción, Lord Voldemort. Se tiro en su cama sin cambiarse de ropa mientras sus ideas daban vueltas en su mente; fue cerrando los ojos cayendo en un sueño pesado e intranquilo.
Toda la noche había tenido pesadillas, ¿porque siempre soñaba con licántropos si los odiaba a muerte?, en fin tal vez era por el cansancio.
Cuando despertó encontró todo como lo había dejado; pero, junto a la pócima distinguió una carta, el sobre negro era el favorito de su señor, se levanto, lo abrió y leyó las nuevas indicaciones.
"Te veías tan agotado, que pienso te vendrá bien realizar un viaje, pon un hechizo de apariencia a la poción y ve directamente a nuestra bella campiña inglesa, aquí esta la dirección de la posada Queens hope, disfruta la vista…"
Severus solo suspiro, tomo una ducha, se cambio de ropa vistiendo una túnica negra con detalles grises en la base, mangas y cuello. Transformo la botella de la pócima en una botella de vino.
Se dirigió a donde se guardaban las escobas cuando un guardia lo detuvo.
¡Alto!, Lord Voldemort ha ordenado que viaje en este carruaje- dijo señalando un magnifico carruaje tirado por cuatro caballos tan negros como la noche.
Severus solo subió en el carruaje, le extendió la dirección al cochero para iniciar su viaje.
¿Listo para su misión señor?- pregunto sarcásticamente el cochero quien iba esbozado en una capa.
Si lo que digas- contesto Severus en el mismo tono.
El cochero farfullo algo entre dientes a lo que Severus no le dio ninguna importancia.
Severus coloco la botella de vino en un cofre, se sentó en su asiento, metió la mano en el bolsillo de su túnica y sintió algo frió, lo saco y observo el anillo de oro.
¿Para que me habrá dado esto?- se pregunto Severus, ya que él no utilizaba joyas. Lo colocó en su mano izquierda.
El carruaje comenzó a alejarse del castillo, la mañana estaba bañada con el roció matinal, se fueron internando en el bosque mientras los caballos iban en un trote tranquilo.
Severus se asomo por la ventana, era agradable ver que no todo lo que estaba cerca de los mortifagos fuera tan oscuro y tenebroso, en algunos recodos de los árboles podía distinguirse algún venado o un ciervo; ¿Qué seria lo que tendría que hacer en esta misión? Se preguntaba, tal vez solo era entregar la botella, ya en muchas otras ocasiones solo era dejar e irse.
El carruaje brinco un tronco que se encontraba en el camino.
Y yo que pensaba que sólo en las ciudades muggles había baches- se dijo Severus.
Poco a poco fue perdiendo el interés en el paisaje del bosque y al estar tan cansado por el día y la noche anterior lentamente cayo en un sueño tranquilo.
Continuará…
