2. Una falla en el estilo.
Muy pocas veces se había puesto a reflexionar seriamente sobre lo maravilloso que era tener su winnebago. Más allá de las comodidades y la intimidad, durante el resto del día, después de aquel imperdonable desliz con 2D, Murdoc estaba agradecido de no tener la necesidad de salir de su winnebago para ir al baño, comer o lo que fuera, ni tener que cruzarse a nadie en los pasillos de los Estudios Kong. Es más, si compraba una buena cantidad de comida, papel sanitario, cigarrillos y alcohol tampoco tendría problema en quedarse allí el resto del mes.
Algo que no iba a suceder pues significaría huir de la situación y Murdoc Niccals no huye de nadie (salvo de la policía), mucho menos de aquel imbécil sin ojos. ¿Pero cómo tratar todo? Sólo encontraba dos caminos a seguir: 2D olvidaría la conversación y las cosas seguirían igual que hacía unas pocas horas; segundo, 2D no lo olvidaría y sería capaz de insistir hasta obtener alguna respuesta. La idea de oírlo más de diez minutos seguidos trás de él para descubrir qué había querido decirle no le causaba gracia.
«¿Qué no es obvio, face-ache? ¿Ni siquiera puedes descifrar algo tan claro? ¡No pude ser más directo contigo, maldita sea!»
Una posible tercera opción: 2D sí entendió lo que Murdoc quiso decir y no le preguntaría nada porque no necesitaba saber nada más. Aquello resultó escalofriante, algo así como caminar desnudo ante él... bien la mayoría de las veces Murdoc se paseaba por los estudios en ropa interior así que no había mucha diferencia; el punto era que sería como andar con un cartel pegado a la espalda diciendo "Mírame, siento algo por ti". Una vulnerabilidad desagradable, irritante, de lo peor.
Dio una calada a su cigarrillo y exhaló el humo grisáceo lentamente, observando cómo ascendía y se perdía. No saldría hasta el día siguiente, no quería verle el rostro a nadie. Mañana sería distinto y ya vería la forma de arreglar su error, aunque tuviese que golpear a 2D hasta hacerlo olvidar.
—Eh, eso no suena tan descabellado —murmuró. Una sonrisa maliciosa se dibujó sobre su rostro y fue opacada por una mueca de total disgusto cuando oyó aquella voz familiar llamándolo y golpeando la puerta de su winnebago.
—Muds, aquí tienes los cigarrillos que mandaste a pedir. Dice Russ que es la última vez que te trae porque cuando tú sales nunca nos traes nada a nosotros blah blah, ya sabes...
Era un parlotear insoportable, igual que un taladro eterno. Al mismo tiempo, sabía que en el fondo se volvería loco si no lo escuchaba decir, como mínimo, una palabra en el día.
Murdoc se puso de pie, mordió el cigarro en sus labios con tanta fuerza que se partió y cayó al suelo. Caminó hasta la puerta y la abrió de forma brusca, poniendo énfasis en una expresión amenazadora para que a 2D se le fueran las ganas de charlar.
—¿Qué quieres?
2D sonrió ampliamente y extendió su mano con la bolsa de plástico llena de varias cajas de 666 Lucky Lungs dentro.
—Genial, ahora largo —respondió tomándola y arrojándola hacia su cama.
—Yo pensé que sólo te gustaban las mujeres... tú sabes, cuando grabamos Feel Good Inc se notó bastante —dijo de repente.
Hubo un silencio corto en el que Murdoc intentó no mostrarse sorprendido.
—No sé de qué diablos estás hablando face-ache —mintió, apretando un puño con fuerza. ¿Cómo se atrevió a decirle ese tipo de cosas como si nada y encima sonriéndole? ¿Qué carajo se creía?, ¿qué sabía todo acerca de él solo por una oración mal armada? No, eso sí que no se lo iba a permitir ni aunque tuviera que mentir y olvidarse de probar sus labios y todo lo otro. Su orgullo se lo impedía.
Tomó aire y dio un paso atrás, tomando la manija de la puerta.
—Ahora, si no tienes nada que importante que decir... —Cerró la puerta de un movimiento, a continuación unos dedos rojizos se retorcían adoloridos entre el marco y la puerta mientras Murdoc escuchaba los quejidos de 2D.
—¡Auch, Muds!
—¿Eres idiota o qué mierda? ¿Para qué pones la mano ahí, imbécil? —reprochó, abriendo la puerta enseguida—. Un tecladista sin dedos no me sirve.
—Es que... yo creí que te gustaban las mujeres. Te follaste a Paula en el cubículo del baño y además-
—¡¿Y quién te dijo que a mí no me gustan las mujeres? —Ya no era defender su orgullo solamente, era lo desesperante de oírlo hablar sobre sus grandes reflexiones e insistir con el mismo tema una y otra vez.
2D ladeó la cabeza, observándolo con sus ojos... o mejor dicho, hendiduras oscuras, que más que miedo transmitían cierta ternura e ingenuidad. Murdoc rodó los ojos y le dio un golpe en la nariz.
—Lárgate, face-ache, vuelve cuando no tengas nada estúpido que decir, o sea… nunca —ordenó.
—Tú lo dijiste —continuó, recordándole a Murdoc a uno niño más de Dirty Harry.
—Yo no dije nada, tú escuchas lo que quieres escuchar —gruñó y le dio un fuerte golpe en la nuca de 2D—. ¿Esto te parece algo que haría una de tus estúpidas ex-novias? No, este es el estilo Murdoc Niccals. —Dio otro golpe más fuerte. —Es decir, patearte el trasero cada vez que se presente la divertida oportunidad, ¿quedó claro?
2D se sobó la nuca confundido, Murdoc se cruzó de brazos, sonriendo victorioso. Por supuesto que con ese tipo de actitudes nunca llegaría a nada con 2D, tampoco lo ansiaba demasiado, ¿qué buscaba exactamente? No sabía, no quería saberlo, ni rendirse sin dar batalla y su única arma, por el momento, consistía en su característica agresividad.
Mientras pensaba sobre todo aquello, no se dio cuenta que 2D tragaba con dificultad y se acercaba cautelosamente a él, igual que un hada en vuelo a punto de dar su toque mágico. 2D le dio un rápido beso en la mejilla y después se quedó frente a Murdoc, con cara de póquer, esperando. Hasta que pasaron cinco minutos reloj de silencio absoluto, sin que ninguno de los dos parpadease siquiera. Murdoc tenía la mente en blanco como muy pocas veces en su vida.
—Yo no estoy muy seguro… —comenzó 2D ladeando la cabeza—, pero tenía entendido que el estilo Murdoc Niccals me molería a golpes después de eso y… mírame, aún tengo los huesos enteros. —Se golpeó el codo con los nudillos para demostrárselo. —Como sea, ahí tienes para fumar tranquilo. Nos vemos luego, Muds. —Saludó con la mano y se fue tranquilo.
Murdoc levantó el dedo mayor en dirección al muchacho y cerró con violencia la puerta del winnebago, buscando su encendedor y los cigarrillos, maldiciendo en todo idioma conocido. Ya no se trataba de batallas, estaba perdiendo la guerra y gracias a patéticas estrategias como besos en la mejilla, ¿qué sucedía con él?, ¿desde cuándo ese tipo de cosas podían aplastar el estilo Murdoc Niccals?
Parece que 2D le gustaba más de lo que quería asumir.
—Mierda…
Hola, y muchas gracias por sus comentarios. Debo decir que este es mi primer slash de Gorillaz, ¿cómo terminé escribiéndolo? Porque anduve revisando la sección y la muchacha Hotoketu-chan me dio a entender que esta pareja es posible (sin mencionar la búsqueda de fan-arts posterior). Estuve hojeando un poco Rise of the ogre antes de empezar para no caer en el temido OoC... me gusta creer que por ahora lo voy manejando bien, aunque es bastante dificil porque el volante lo tiene Muds y todos sabemos que no lo va a hacer fácil XD
Dudas, quejas, sugerencias, correspondecia para decirle a Murdoc que deje de meditar y vaya a la acción (?), todo es bien recibido.
Saludos.
