Gracias por los que leyeron el fic y los que no lo hicieron. Gracias por darle esa oportunidad o no dársela. Lo comprendo yo tampoco me la daría. Aun así. Thankiu3
Capítulo 2.
Un Harry de 5 años miraba atontado a un Draco que maldecía todo lo ocurrido ese día. El niño era igual que Harry, el cabello revoltoso y oscuro, esos ojos verdes, la cicatriz… Sólo le faltaban las gafas. Pero claro, ahora estaba rotas. Las lágrimas empezaron a acumularse en los ojos de Harry poco a poco, mientras Draco deambulaba por la sala dando vueltas.
-N-ni se te ocurra Potter –comenzó a decir Draco- No, definitivamente, NO vas a llorar. –Pero Harry empezó a berrear a los pocos segundos. Draco se puso las manos en ambas orejas e intentó de todo para que Harry se callase. – Va-vamos Potter, lo siento. Pero no llores ¿Vale? – Pero Harry seguía llorando.
Draco cansado cogió a Harry con ambas manos hasta tenerlo en frente. Harry de repente dejó de llorar y una mini sonrisa se dibujó en su cara. El pequeño comenzó a jalar los cabellos de Draco, y este resopló.
-¿Por qué todo me pasa a mí? – Gimoteó.
En esos momentos el profesor de pociones entró por la puerta.
-¿Qué son esos berridos?- Snape miró a Draco y seguido al bulto moreno que llevaba encima. -¿Me explicas que ha ocurrido aquí Draco o tengo que averiguarlo? –Se tocó la sien durante un segundo y después miró de nuevo su ahijado y al pequeño Potter. -¿Por qué Potter tiene la apariencia de un niño de 4 años?
-Es que… verá, Potter y yo nos peleamos, y después se chocó contra una estantería, y una poción debió de caerle en la cabeza y hubo mucho humo y-y después estaba así… -Draco señaló a Harry que se había quedado dormido en brazos de Draco.
-¿Una poción?, ¿Qué clase de poción si puede saberse?
-Era una de la estantería del final.- Señaló Draco.
Snape se acercó a la estantería y la observó. En el cuarto estante quedaban los restos de una poción en un frasquito que estaba volcado. La poción era de color anaranjado y tenía una forma ovalada. Snape agarró el frasco y se lo enseñó a Draco.
-¿Sabes lo que es esto?-Preguntó mirando con curiosidad a Draco.- Ante el silencio de su ahijado Snape continuó. – Esto, Draco, es una poción echa por un alumno de tercer curso. Era una poción envejecedora. Pero parece que se equivocó de ingredientes y en vez de envejecer, rejuvenece… - La cara Snape se puso blanca. – Y a decir, por el color… El señor Potter se quedará siendo un niño hasta que…
-¡¿Hasta qué?- Gritó Draco.
-Hasta que alguien quite los efectos de la poción.- Sentenció Snape.
- Y ¿Por qué no lo hace usted?
-Pues… porque es un poción delicada. Si el hechizo se realiza incorrectamente el cuerpo y la mente del señor Potter podría quedarse separadas. Y podríamos tener a un Potter de 5 años con una mente de 16 años o un Potter de 16 años con una mente de un bebé. Y siento comentarte que el único que hasta ahora lo ha conseguido con éxito es Dumbledore. Así deberías ir a verle.- Draco suspiró y asintió.
A los pocos segundos Draco salió de la habitación, con Harry aún en brazos, y su cabeza apoyada en el hombro de él. Caminaron por los pasillos, tan rápido como las piernas del mayor les dejaban. Entró dando un gran portazo en el despacho del Profesor Dumbledore. El profesor estaba de espaldas a la puerta haciendo algunos hechizos aquí y allá y doblando y metiendo cosas en una caja. Sin más preámbulos Draco se postró delante del director.
-¿Puede ayudarme a solucionar esto, por Merlín? – El profesor miró el bultito que Draco traía al hombro.
-Lo siento señor Malfoy, no puedo ocuparme de su problema, y el del señor eh…
-Potter.
-Y del señor Potter. Tengo un aun asunto muy importante del que ocuparme y no tengo tiempo para ustedes. –Dumbledore acabó su maleta con un giro de varita.
-Pero…- Comenzó Draco.
-Lo siento señor Malfoy. – Dumbledore cogió la maleta.- Cuide bien del señor Potter, dele de comer, báñelo, y acuéstelo a su hora. Volveré cuando acaben las vacaciones. ¡Feliz Navidad! -Y sin más despareció.
Draco se quedó en silencio un segundo.
-Espera… ¡DESPUÉS DE NAVIDAD!- Draco gimió.- No puede ser.
-Tú te lo buscaste. – Snape estaba detrás de él. – Ahora eres la niñera de Potter. Espero que estés feliz.
-Oh sí, ahora mismo soy la persona más feliz del maldito mundo mágico y muggle. –Sonrió sarcásticamente. Harry gimió y se despertó lentamente. Se froto los ojitos y miró a Draco.
-Mira Draco, tu pequeño "amigo" se despertó.-Dijo Snape con gran énfasis en la palabra amigo.
-Muy gracioso. –Y Draco salió del despacho de Dumbledore para ir a las mazmorras a ver si allí podía pensar más claramente que hacer con el mini Potter.
Cuando llegó allí susurró la contraseña y se dirigió rápidamente a su habitación. Daba gracias a que nadie de Slytherin se había quedado por Navidad allí y nadie le vería con Potter en brazos ni tendría que pasar por el calvario de ser la niñera de un Gryffindor delante de todo el colegio. Draco dejó a Harry en su cama y le miró. Después comenzó a quitarse la túnica y doblarla. Este no quitaba sus pequeñas esmeraldas de la cara de Draco. Draco suspiró.
-¿Qué haré contigo, pequeña cosa, durante las próximas semanas? –Gimió.
-¡Mi nome eh Hary no osa! –Dijo el pequeño. Hinchando los mofletes mientras intentaba ponerse de pie encima de la cama.
-Y el mío es Draco y aún así llevas 5 años llamándome por mi apellido.- Masculló.
-Aco!
-Dra-co.
-Da-co.
-Bueno, algo es algo. – Se resignó el Slytherin. – Bien Harry, será mejor que te de un baño antes de bajar a comer. Aún hueles a poción.
Harry estiró los brazos hacía Draco y sonrió. Este sólo lo cogió y se llevó hasta el cuarto de baño, con resignación.
-Serán unas vacaciones, muy, muy largas, me temo.- Y dejó a Harry en el lavabo y encendió la tina, dejando que el agua caliente la llenara. No era una bañera muy grande pero serviría.
Empezó a quitarle la camiseta a Harry, seguido de los pantalones y lo demás.
-Vaya Potter, nunca habías sido tan obediente.- Draco se arremangó las mangas y con esto metió a Harry en la bañera.
El agua estaba a una temperatura caliente pero no demasiada. Harry chapoteaba con el agua mientras que Draco intentaba enjabonar su cabello. – ¡Potter estate quieto!- Le repuso Draco. Y en el siguiente chapoteo Draco acabó con su precioso cabello mojado y despeinado y su camisa toda empapada. Harry le miró y dijo.
-Mi nome eh Hary.
1 Dumbledore en las Bahamas, y 1 Draco pasado por agua continuarán.
