Capitulo 2
Se despertaba de apoco de la embarazosa situación, ahora estaba casada. No se podía decir que era uno de los momentos mas felices de su vida, pero si sorpresivos, sin vestidos, sin damas de honor, sin ceremonia, solo un papel escrito en la que ella aseguraba su destino. Esperaba encontrarse dormida o soñando aquello, cuando despertaría llegaría la cruda realidad, la frialdad de las calles de Francia. Pero todo eso nunca llegó, a cambio fue llevada casi como una princesa a su país de origen, sentada en autos sumamente caros, y aceptada como lo que ahora era, la señora de las tierras. En definitiva la riqueza de aquel que fuera su esposo no tenía limites, según su criterio, una enorme mansión con muchos arboles que daban sombra a esos días, que en esa parte del mundo era la frescura de primavera, las ropas que llevaba eran completamente inadecuadas a la nueva forma de vida que llevaría de ahora en adelante, seria tratada como tal. El viaje fue arduo y cansino, pero se le hizo ligeramente estrecho el tramo, habían llegado al mediodía del siguiente día, y ahora se encontraba en la entrada de aquella enorme mansión.
Sakura la dejó sola un rato, debía anunciar la llegada de ella a su señor, según le había indicado. Sin más con la mirada recorrió el lugar. En frente de ella, a metros de distancia, se encontraba una enorme escalera en donde de dividía en la mitad, encontrándose el ala oriente y la occidente, por decirlo de alguna manera. Arriba de esta se encontraba un candelabro con mas de dos mil lagrimas que caían en cascadas, su casa era enorme. Ella apreciaba la exquisita decoración de esta, ya que durante toda su vida estuvo acostumbrada a tales lujos, al final de un pasillo se podía contemplar una enorme puerta de cristal que daba al partió trasero de la mansión, a un lado de esta una puerta que daba a una pequeña sala, con enormes ventanales que hacían relucir el hermoso estanque en el que se asomaba por esta. De una de las salas vio salir a Sakura, acompañada de una de las sirvientas, la joven, que no era mucho mayor que ella, era rubia y de unos ojos celestes, de encantador cautivo. Se acercaron hasta estar enfrente de ella.
-Ino será su doncella, la ayudará en lo que usted requiera, en estos momentos por mal destino el Señor Uzumaki no se encuentra, pero ah ordenado que usted este lo mas cómoda mientras espera su llegada-Saludándola se retiró del lugar y la dejo con su nueva acompañante-
-Un gusto en servirle-se inclinó un poco en formalidad-
-N-no se preocupe, por favor-no le agradaba la idea de dar ordenes, pero ella no sabía nada del lugar- quisiera…si es posible…
-Solo dígame, estoy a su servicio-ella le sonrió con amabilidad y se tranquilizó.
-Quisiera tomar una ducha, por favor-
-De inmediato-caminó un poco y le dijo
-acompáñeme por favor-
.-S-si-La siguió en silencio durante todo el trayecto, ella hizo un alto en una de las recamaras que se había preparado para ella, le dio el pase para entrar y sin mas, luego de adentrarse cerró la puerta-
-Como puede apreciar, sus cosas fueron colocadas acá, solo de momento-su doncella camino por la habitación y adentro se encontró con una puerta de color blanco
-Aquí puede encontrar el baño- ella la siguió y juntas entraron-Posee ducha y tina, lo que prefiera para estar cómoda-Hinata no se sorprendió por el lujo de aquello, ciertamente ella poseía un cuarto similar en su anterior vida, debía hablar de esa manera de ahora en adelante, su vida pasada no era mas que eso, mas le pidió un poco de privacidad, deseaba estar sola unos momentos en los que debía limpiar su cuerpo, una tarea no difícil, pero si dejó los minutos suficientes y al salir de aquella oleada de agua enriquecedora, que en días no poseía la dicha de poder aprovechar. Se demoró todo lo que necesitara. Con masajes en los cabellos los limpió con aromáticas esencias, le encantaba acicalarse con aromas y jabones que acariciaban cada parte de su cuerpo y lo impregnaban de un olor maravilloso. Contaba con toda clase de aromas, cremas, perfumes, en fin. Al salir de la lucha y del baño, obviamente cubierta por una bata que le llegaba un poco mas abajo de las rodillas, vio que en la cama estaba unos cuantos vestidos, de flores, uno lila, y uno celeste; todos de tirantes de acuerdo a la ocasión. Sintió que alguien entraba a la habitación y se alarmó de inmediato, en el estado en que estaba claramente no era favorable para ella que alguien la viera, sobre todo si solamente llevaba una bata de baño. Su tormento terminó al ver que era Ino la que entraba con unas cuantas toallas.
-Siento la molestia que le eh causado, pero le he traído un par de toallas-las desdobló, Hinata se sentó en el borde de la enorme cama esperando a lo que Ino hacía, se acercó y , muy lentamente secaba con delicadeza el cabello evitando estropearlo.-Su cabello es hermoso, y reluce aun mas al estar largo-Hinata se sonrojó mucho por su comentario, sin duda alguna nunca le habían elogiado por lo bonita o por como eras sus facciones, generalmente las personas pasaban a su alrededor sin siquiera otorgarle alguna mirada, tener fortuna no implica cambiar el comportamiento de la gente y Hinata se lo reprochaba a diario por ser ingenua. Deseaba con todas sus fuerzas encontrar a algún amigo que la sacara de la soledad que normalmente rodeaba cerca de su alrededor, como si ella fuese el atrayente de esta. Su mirada se torno inexplicable, cargaba con un enorme peso en esos hermosos ojos opalinos, que le nublaban el pensamiento feliz que deseaba tener por la nueva vida que el destino le otorgaba.-Muchas gracias Ino-dijo despacio y suave, casi como un susurro para ella misma, se confesó para si que le agradaba aunque fuese solo un poco la idea de ser mimada, aunque no lo fuese ella, toda mujer posee caprichos.-¿Necesita de más ayuda?-dejó lo que estaba haciendo para colocarse enfrente de ella- Como pudo ver, trajimos ropa de acorde a la temporada, espero que sea de su agrado-Hinata recorrió con la mirada cada uno de ellos, indecisa a cual usar, solicitó la ayuda de Ino para elegir el vestuario indicado- El morado-dijo al fin-
-El color es hermoso-se colocó la prenda cerca de su cuerpo, moldeándolo por encima para ver si le sentaba bien-me gusta-exclamó, maravillándose por la caída simple y los colores que le combinaban a la perfección
-es muy bonito-
-Si me lo permite-dijo su doncella acercándose para acomodarle el cabello mientras le ayudaba para vestirse-El señor lo encargó con especial cuidado para usted, no sabemos porque pero le parecía que este le sentaría de maravilla-Sus mejillas estabas ardiendo y su vista fue a parar a sus pies descalzos-Espero que le haga feliz-la voz sonaba mas como penosa, deseando que ocurriese lo mejor y que todo no terminara como la ultima vez, abrochando lo ultimo se acercó a los zapatos y la calzó-Ino, yo puedo. No acostumbro a que me vistan-con sonrojo notorio pronuncio palabras al fin, después de todo no la vestían a menudo. Pero ¿Así sería su vida de ahora en adelante?-
-Fue una orden directa, no puedo rehusarme-sonriéndole la acercó a un mueble en donde enfrente estaba un espejo casi de cuerpo completo, delante de este se encontraba una pequeña silla y continuó con su tarea de peinarla-y aunque pudiera me ofrecería igual-
-Gracias-Durante unos minutos se dejó levar por la caricia de la peineta, luego la sintió detenerse.-Usted debe de tener hambre, ¿Desea algo en especial para comer?- Ino la hizo mirarse por el espejo y se encontró bonita, con su piel nívea, sus ojos claros y su cabello largo cayendo en cascada por sus hombros.-Lo que hayan preparado esta bien-
-Entonces sígame a la mesa-Caminaron por el pasillo hasta una mesa muy bien decorada, se notaba que estaba montada para el deleite de ella y para ser servida, los cubiertos colocados en sus puestos, todo impecable.-En un momento le traerán su comida, permítame ayudarle a sentarse-Hinata miró la mesa y no le agradó la idea de comer sola, no ahora, seguramente Ino también tendría hambre y debía ocultarlo bajo el uniforme que llevaba sentada en la aquella mesa se sintió estremecer que nadie la acompañara a tal banquete, deseaba estar con alguien.-Por favor Ino, acompáñame a comer, esta mesa es enorme para mi sola-
-Oh no, no, no… mi lugar no es a su lado en la mesa-
-Pero me siento sola-miró en dirección a la mesa y vio que ya estaba todo listo para su deleite, la miró casi rogando su compañía.-Por favor acompáñame, seguramente alcanza para las dos-
-Mi lugar para la comida no es este sin duda-Entonces, ¿Dónde almuerzas?-En la cocina-Hinata pensó que si le seguía insistiendo ella se rehusaría de todas maneras así que pensó en algo mucho mejor.-¿En donde queda?-
-Detrás de su espalda hay una puerta-Hinata dobló su cabeza y la observó-en ella le sigue una sala y al final encuentra la cocina-
-Bien-se levantó de su puesto para expectación de la persona que le acompañaba, colocó la silla y tomó su plato-iremos a la cocina a comer-expresó sonriente ante la mirada atónita de Ino-
-¡Pe-pero, usted no puede!- intento detenerla pero ya estaba a medio camino-¡espere!-la alcanzó cuando ya había pisado el objetivo de Hinata, la vio presentarse al chef de aquella enorme cocina, pulcramente limpia y ordenada, con una mesa para el servicio, que no era tan grande como la otra pero si era muy bonita.-Usted no debería estar acá-el chef al verla entrar se quedó atónito al verla traspasar la cocina, sin duda ese no era su lugar-Lo-lo siento, pero me sentía muy sola… quería comer con Ino pero se rehusó. Prefiero comer con ella acá, ¿Molesto en algo si lo hacemos?-No para nada, pero si se llega a enterar…-Hinata se aproximo a contrarrestar lo que el le decía-
-no se preocupe, le diré que fue mi culpa-le sonrió cálidamente y el le devolvió una sonrisa similar-¡oh! Lo siento, soy Hinata Hyu…Uzumaki, mucho gusto-ella inclinó su cabeza en señal de saludo.-Por favor, debería de ser yo quien incline mi cabeza-el lo hizo en señal de respeto- Chouji, a su servicio, soy su chef y déjeme agregar que me honra tenerla en mi cocina-
-Usted no debe de estar acá, por favor vuelva a la mesa-Ino se acercó a ella tratando de convencerla de regresar a su nada mas que pudiese convencerla comieron en aquel lugar, invitó a comer a Ino explicándole que agradecía en todo lo que le había ayudado y en la amabilidad con la que le trataba. Luego de la comida quiso descansar, se acomodó en la cama y durmió relajadamente como hace días no lo hacía.
Quería dejar todo en orden en el trabajo para no tener que volver a arreglar asuntos durante su fin de semana, deseaba ver que ella hubiese llegado con bien, ver el mismo como bajaba de aquel auto y se adentraba en su casa junto con el, asegurarse de que ella estuviera lo mas cómoda posible y mostrarle todo el lugar. Sin duda alguna llegaría a su casa y lo primero que haría sería verla, debía aclarar ciertos puntos acerca de ese matrimonio. Quería sin duda después de todo conocerla. La angustiosa curiosidad se asomaba por las facciones de su cara, y le era inevitable ocultar que estaba ansioso.-te vez pensativo-esa voz lo sacó del transe, seguramente las facciones de su cara comentaban por si solas lo que le atormentaba. No deseaba que fuese tan fácil saber lo que el pensaba y de hecho no lo era, pero ella, Sakura, lo conocía de años y aparte de ser su secretaria era su mejor amiga.-puede ser- expresó para dejarla conforme, aun así a ella no la engañaba.-Ya te dije que Ino la cuida, no te desesperes-era Sakura quien le indicaba que se tranquilizase, después de todo tendría todo el tiempo del mundo para hablar con ella y conocerse mejor.-no le pasara nada-Hablas como si fuera mi nueva adquisición-quiso enojarse por como ella insinuaba las palabras, pero cayó en cuenta de que eso parecía, ser dueño de algo que llegaba después de un viaje extenso y se topaba con sus manos.-no es mi culpa que lo hagas parecer de esa manera-Giró su rostro para acabar con esa plática que se tornaba mas abrumadora, dejando todo listo se paró de su asiento y se alisó la ropa.-ya es hora de irse, Sakura mañana puedes tomarte el día libre, has hecho un buen trabajo… además-tomó su chaqueta y con gracia comentó lo siguiente-Si no te lo diese Sasuke me golpeará-sonriendo dejó la oficina, hace algunos años ellos se habían casado, Sasuke no había corrido su misma suerte, él se había casado completamente enamorado de su esposa. Ellos eran amigos de años, mas bien competidores formidables, Naruto le habría ganado en cuanto al matrimonio, pero solo pasaron meses para que el tomase cabeza en el asunto y convirtiera a Sakura en su esposa. Sentía dicha al ver que ellos eran felices y esperaba de alguna manera, en el fondo de su corazón poder llegar a ser aunque sea la mínima parte de feliz de lo que ellos por fin estaba de regreso en su mansión lo primero que hizo fue preguntar por la recién llegada, Ino le comento que ella se encontraba durmiendo y comprendió que no deseaba molestarla, se imaginaba a ella adormilada de lo peor. Aun así dejó la orden de avisarle en cuanto despertara y la llevasen a su despacho.
Descansaba luego de días sin dormir correctamente, despertaba de una pesadilla para encontrarse con un hermoso sueño, uno que le era increíble. Frotó sus ojos con delicadeza y se enderezo en la cama. Se levanto y se dirigió al baño para refrescarse un poco, al regresar de este se encontró con su doncella.-Ya veo que ha despertado-acomodó las ropas de cama y le indicó que se sentara-le arreglare el cabello un poco-la peinó con sutil delicadezaHinata sonrió de manera cálida, se acostumbraba a la idea de ser peinada por ella, ya que era como una caricia fraternal.-¡Listo!... ahora esta lista-le invitó a seguirla, y sin preguntar la siguió por los pasillos, luego pidió que la esperase un momento y entro por una puerta. Espero un rato e Ino salió-El señor Naruto la espera, por favor adelante-
-¿y-ya ah llegado?...pensé que...- se ruborizó al instante no sabía como actuar delante de el-
-No se preocupe, adelante, la esta esperando-Tragando con fuerza tomó la manilla de la puerta y giró de ella, con suavidad se adentró en aquel lugar, y al mirar al interior se dio cuenta que esta contenía unos enormes ventanales que daban al jardín que ella hace algunas horas había divisado. Se podía ver una hermosa puesta de sol y calculó que había dormido bastante.-Por favor, adelante-La voz la hizo recuperarse de su asimila miento, y sin hacer esperar mucho a la persona se adentró por completo, viendo como este le daba la espalda y seguía con su mirada en aquella atractiva puesta de sol.-Al fin nos conocemos, ¿Ino te ah tratado bien?-S-si, ella… me ah mimado mucho-su voz era como un suave contacto para los oídos de el, pensar que ahora estaba bajo su techo lo relajaba de sobremanera.-Esa era la idea-el giró, recorrió con su mirada el frágil cuerpo de ella, sus piernas torneadas y largas, de caderas anchas, cintura estrecha, voluminosa en sus pechos aunque aun así se denotaba la falta de alimento en ésta, recorrió mas arriba y se encontró con sus labios gruesos, perfectos para los de él, pensó, continuó y llegó hasta sus ojos, ¡Por dios, sus ojos! Eran tan… tan exquisitamente hermosos que quedó cautivado por su mirada, exigían que la protegieran de todo, cautivada de la misma manera que le daba Naruto, ella no quitaba la mirada de él. Pestañeando Naruto salió de su transe con cautela-Espero que estés cómoda, ahora que eres mi esposa serás tratada como tal-El sonrojo que aquello provocó fue tan fascinante para el que no pudo reprimir la sonrisa- En cuanto a eso…Hinata hasta el momento no había pensado en nada, desde que su mirada chocó con la de el y sus ojos pudieron observar esos hermosos ojos azules, su mente había quedado en blanco, se veía a simple vista que el le llevaba unos diez años, pero aun así la edad no le pasaba la cuenta, su cuerpo denotaba trabajo, firme, alto, de piel algo bronceada, con el cabello rubio perfectamente desordenado y su mirada que le daba a entender que el sentía una soledad igualada a la suya. Pero con solo escuchar salir de sus labio la palabra "esposa" se le subieron los colores al rostro, sintiéndose pequeña delante de el. -L-lo se, me eh enterado de que usted y yo estamos casados- bajó la mirada y de pronto le vino la imagen de Sai, que ahora por extraña razón se le hacía doloroso recordar-Yo…no se si…-¿Que edad tienes?-¿Eh?...-Levantó su mirada y se dio cuenta de que el no estaba dispuesto a repetirle aquello- ve-veinte….y uno…-el susurro de sus labios logró ser escuchado por los oídos de Naruto.-ya veo-se acercó un poco a ella- aun eres una niñaHinata ladeó un poco la cabeza y le miró con algo de ofensa.-no lo soy-
-¿Te das cuenta que soy mucho mas mayor que tu?-no entendía el porque pero justo ahora se cuestionaba esto, antes no lo había siquiera pensado, pero antes no la conocía, sabía que era como una niña mimada, pero Hinata parecía una niña pequeña y mas en su estado, de desolación. Lo meditó un poco, se paseó hasta que escucho la voz de ella.-Lo se-Firme a su palabra comenzó a hablar-pero esto es lo que el destino me tenía deparado, y lo acepto-No se trata solo del destino, me eh precipitado…lo siento-le dio la espalda para no ver esos ojos que le estaban mirando con valentía-si lo deseas puedes irte, hare que el matrimonio se disuelva lo mas pronto posible-
-¿Q-que?- se sentía completamente confundida, ¿no era el quien quería tenerla? El le ofreció todo y ahora se ¿arrepentía?-si es por la edad… no creo que sea… de importancia-
-No es eso-Puedo ser una esposa normal… como desea…lavar su ropa, preparar la comida…-No es eso ¡maldita sea!-se giró y la miró con sus penetrantes ojos azules-¿acaso estas dispuesta a ser una esposa completa?, mírate y mírame, se nota la diferencia entre nosotros.-Y yo le repito que eso no importa.-Tu crees que ser esposa es solo mantener la casa limpia y cocinar, pero ¿estas dispuesta a ser una mujer, a ser mi mujer?-la miró casi con furia, Hinata en ese momento tembló.-Hinata el tiempo pasa, y deseo ver niños en esta casa. Cuanto antes mejor-
-y-yo…-tuvo miedo de la respuesta, pero a su vez sintió que deseaba consolarlo por el vacío que llenaba su corazón, estaba decidida y sus palabras no le harían cambiar de parecer-yo… se que me tomará un tiempo…p-pero…daré mi mayor esfuerzo…-sintió que las palabras no salían de sus labios y respiró hondo- -No resultará-estaba casi loco por cometer semejante locura, ¿Qué lo llevó a hacer algo como eso?, la había arrinconado a madurar de un momento a otro y se sentía horrible, el no era esa clase de persona que obligaba a los demás, pero con ella fue tan distinto, que le dolía sin razón el dejarla ir, pero era ahora el momento de que decidiera, o nunca lo soportaría-Hinata, tengo mucha mas experiencia que tu en mucho ámbitos, y me refiero al mas íntimo-ella sonrojó de repente al comprender lo que el le indicaba y sus facciones se relajaron-y por tu sonrojo me doy cuenta que aun eres pura, ningún hombre te a tocado, ¿verdad?-y ella solo asintió- no puedo arruinarte para el hombre que amas o al que amarás-Sintió una enorme punzada en el corazón al recordar la herida que Sai le había dejado en su corazón, lo que el pensaba que la dañaría no era nada en comparación al abandono que su alma recibió de la persona que juraba amarla.-Seré su esposa….y su mujer-lo había decidido, y si su corazón sanaba gracias a Naruto daría todo por el-no pienso retractarme-y estaba segura de que nunca lo harí sus palabras Naruto se agachó un poco consiguiendo estar así al nivel de sus labios, le tomó de la mano y le besó ésta con delicadeza.-Creo que no podré convencerte de lo contrario ¿no?- Ella le sonrió con una de las sonrisas mas hermosas que el pudo apreciar, si algún día llegaba a amarla haría hasta lo imposible por nunca borrarla de su rostro.-Te mostrare nuestras habitaciones- Se acomodó asumiendo su postura de siempre.
Salieron de aquel lugar y siguiéndolo subieron las escaleras y doblaron en dirección a las habitaciones, luego de recorrer un tramo considerable le indico una puerta, abrió esta y se encontró con una habitación decorada con tonos pálidos, una ventana enorme con un visillo que caía delicadamente y las cortinas a juego con el color de la alcoba, en el centro una cama enorme, matrimonial pensó ella, con cojines de diversos colores, al lado de esta un mueblecito de madera refinada y una lámpara, la habitación poseía un cuarto y observó que era el armario.-Espero me disculpes, pero quise consentirte y eh comprado ropa para ti, zapatos y algunas joyas-Le mostró un colgante hermoso de plata y un dije de ángel, le recogió el cabello y se lo colocó, al frente de ella había un espejo de cuerpo completo y la acción que hacía Naruto para colocarle el collar le pareció muy intimo y su rostro se tiñó de un rosa pálido.- se te ve hermoso-tomo una cajita mas y sacó un anillo dorado-pero este no te lo podrás sacar- tomó su mano y le colocó el anillo en el dedo indicado, luego de eso besó su frente con ternura, el también llevaba el suyo que se había miró su mano y se sintió enorme, era como si hubiese madurado de repente, giró un poco y se encontró con el otro extremo de la habitación, se acercó un poco y vio una puerta, muy parecida a la otra sala en la que había estado, la abrió y encontró su baño privado. Sonrió para si, Naruto si que la consentía, aunque aun no se conocían del todo.-Espero que sea de tu agrado, esta será tu habitación-Ella giró sorprendida, lo único que eso significaba era que ellos no compartirían la habitación, entonces aun no…. –no dormiremos juntos si esa es tu pregunta, la mía esta al frente-le sonrió de manera tranquila, y ella se sintió aliviada de que aquel momento tan intimo no fuese tan pronto-te dejare un rato, me duchare y luego bajaremos a ó sin mas, ella recorrió de nuevo la habitación, y se dio cuenta de que estaba de nuevo sola, entristecida se sentó en la cama y esperó a que Naruto la llamase a cenar. Luego de un rato el llamo a su puerta y juntos cenaron, conversaron de muchas cosas mas, de recuerdos, de gustos, pero aun así manteniéndose cierta distancia que los hacía conocerse de apoco, agradecieron la comida y caminaron bajo la luz de la luna por el patio. Recorrieron parte del tramo del enorme jardín de su casa, a la luz oscura aun se notaban las flores que no adornaban y el estanque brillaba por el reflejo de la luna, se acercó un poco y miró adentro de esta, encontrándose muchos pececitos nadando libremente.-Esos son los peces de mi madre, espero que mañana puedan conocerse-se instaló a su lado para acompañarla-esta ansiosa por conocerte…al igual que mi padreHinata entristeció de pronto, recordaba las palabras de su padre y reprimió una pequeña lágrima de sus ojos, no deseaba mostrarse vulnerable a el.-Son… hermosos-sacó el habla como pudo y disimuló su pena.-espero agradarles-sonrió ante la idea de incluirse a la familia.-Ya veras que si-Después de eso Naruto le indicó que tenía sueño y subieron a sus respectivas recamaras. Y la verdad era que ella también se encontraba con sueño, después de todas las sorpresas que había pasado, el día la había agotado. Ya en la puerta de su recamara ellos disponían a despedirse. -Que descanses, nos vemos mañana-besó su frente y luego abrió su puerta, pero antes de entrar le indico-y espero que ya no me llames "usted", Naruto sería los mas apropiado, buenas noches.- ella enrojó su rostro por inercia y el no pudo ocultar la sonrisa que en sus labios se formaban, disfrutaría todo el tiempo del mundo hacerla sonrojar.
