Toma frutazo
Capítulo 1
-Primeras reacciones-
-Sanji….
-¿Sanji-kun?
Recuperando poco a poco la conciencia, lo primero que pasó por la mente del cocinero fue lo bueno que era despertar a un nuevo día escuchando esa voz melodiosa pronunciando su nombre. Después de un sueño tan extraño, era realmente agradable volver a la realidad así, mientras el sol lo desperezaba acariciando sus párpados cerrados…
Un momento. ¿Qué hacía dándole el sol en la cara, si se suponía que estaba en el camarote?
Mala señal.
Y bajo la espalda notaba una superficie demasiado rígida como para ser su hamaca…
Otra mala señal.
Además, algo le bloqueaba uno de los orificios de la nariz, como si le hubiera sangrado.
MUY mala señal.
Y para culminar, podía sentir los ojos de todos sus nakama observándole…
No era posible. Había sido un sueño, ¿verdad? Era algo demasiado bizarro como para haber sucedido realmente.
…
¿Verdad que sí?
…
Aunque cosas más raras había visto.
Tal vez debiera dormir un poco más, y cuando despertara, todo estaría como debía ser.
-¡No abre los ojos! ¡¿Y si se ha golpeado fuerte la cabeza?! ¡Un médico, un médico!
-Cálmate, Chopper. Además, si fuera algo serio tú eres el médico a bordo, ¿recuerdas?
-Ah. Sí.
-Uhm, uhm. –Casi podía visualizar la cabeza de Ussop asintiendo con cara de interesante. -He visto muchos casos así, pero tiene fácil solución. ¡Zoro, hazle el boca a boca!
-¡¿QUÉ?!
Vale. Hasta ahí podía llegar.
-¡Pero bueno, si te piensas que voy a dejar que ese zopenco…! Oh.
Siete caras los se pararon a mirarlo.
-¡Sabía que funcionaría! –Exclamó el tirador, claramente orgulloso de si mismo.
-Uoooh, Ussop, ¡eres tan inteligente! –Se maravilló el renito, con ojitos brillantes.
-Jejeje…
-¡Sanji, Sanji, estás difereeente!
-¡Y de quién te crees que es la culpa, pedazo burro! –Increpó Nami a su capitán dándole un golpe en la cabeza.
-Jooo, Naamiii…
En esas, Sanji recordó su situación, así como lo hizo el resto de la tripulación, volviendo a centrar toda su atención en él. O… en ella. Al bajar el rostro y mirar su cuerpo, comprobó que realmente lo suyo no había sido un sueño.
-Có-cómo… –Consiguió balbucear…
-Ay. –Suspiró la navegante. –¿Sabes eso que lanzó antes Luffy?
-Eso que te cayó por el gaznate. –Ayudó Ussop.
-Era una Fruta del Diablo. –Aclaró la arqueóloga.
-¡Haaaalaaa! –Exclamó el sorprendido Luffy.
-¡Lo hubieras sabido, si hubieras leído el cartel! –Explotó la navegante.
-Qué-¿Qué cartel? –Quiso indagar Sanji.
-Uno que había más allá de la playa, en la entrada de un huerto. –Le explicó el tirador. –Por lo visto, es un cultivo experimental de frutas del diablo…
-Y la que te lanzó el capitán ha provocado… Este particular cambio en ti, cocinero-san…
-No-no me digas… -Sanji todavía no sabía cómo reaccionar, continuaba medio en estado de shock.
Volvió a mirarse de arriba abajo. Lo del pecho era evidente, y su cintura era más delgada, sus caderas ya no eran rectas, sino curvas, y no hacía falta comprobarlo para saber qué atributo masculino había desaparecido.
-Vaya. Parece que ahora todas tus perversiones podrán hacerse realidad, ¿eh, cocinerucho? –Fue lo primero que salió de la boca del espadachín que, como los demás, todavía trataba de asimilar lo sucedido.
-¡Serás! –Amparado por una furia súbita, Sanji consiguió levantarse y asestar una fuerte patada al sorprendido Zoro, que fue a estamparse contra el mástil del barco con estrépito.
Al menos, el cocinero pudo comprobar que seguía teniendo fuerza en las piernas, si acaso más. Pero todavía no acababa de digerir si situación ni de comprender lo que le estaba ocurriendo. Cada vez se notaba más nervioso. Sintiendo su corazón bombear, sintió cómo su cuerpo empezaba a temblar levemente.
-Cocinero-san, ¿estás bien?
Robin fue la primera en percatarse de que algo le pasaba.
No, no estaba bien. Sanji alzó el rostro y la miró, incapaz de controlar el temblor, y miró también a Nami, que estaba a su lado. No podía dejar que sus preciosas chicas lo vieran de aquella manera.
Mientras, los demás compañeros lo miraban. Chopper con ojo clínico, Luffy con curiosidad, Ussop no pudo evitar sonrojarse, pues la verdad es que Sanji con esos ojazos que empezar a humedecerse a disgusto y las mejillas enrojecidas se veía realmente adorable (aunque se quería dar de mamporros mentales mientras se recordaba: ¡que es Sanji!) y Zoro desviaba la mirada incómodo.
El cocinero, sin saber muy bien por qué empezó a sentir mucha vergüenza ante el escrutinio y, aunque luchando consigo mismo para evitarlo, no pudo evitar que le empezaran a escapar los primeros sollozos, hasta que aquello se convirtió en unas auténticas cataratas, que cuanto más luchaba por parar más parecían desbordarse sin que pudiera hacer nada por evitarlo.
-¿Sanji? ¿Qué tienes? –Le preguntaba preocupado el capitán, intentando consolarlo. –Vamos, si estás muy mona.
-¡IDIOTA! -Una fuerte patata fue a estamparlo contra la baranda. -¡Esto es culpa tuya! –Gritaba la muchachita que ahora era su cocinero en una peligrosa combinación de rabia y desconsuelo.
-¿Qué le pasa? –Preguntaba el sorprendido Ussop refugiándose raudo tras el mástil.
-Uhm. –La arqueóloga lo observaba con interés, mientras Nami trataba de consolarlo.
-Ha sido un cambio muy drástico. –Comentaba Chopper. –Y además provocado por una fruta en unos minutos, ahora debe de ser un hervidero de hormonas y confusión.
-Yo diría que está más joven incluso… Como volverse chica de golpe, y en plena edad del pavo. No quisiera estar en su lugar. –Murmuró Robin.
Notas: Uhm... Lo sigo viendo flojillo, creo le he perdido un poco el ritmo a esto de los fanfics, pero espero poder coger ritmo según vaya avanzando la trama :) Ya sabéis, ¡acepto sugerencias! ^_-
A los anónimos Robin y jimm, ¡muchas gracias por comentar, y espero que os siga gustando! :D
