Hermione regresó con Jeannie, después de permanecer unos minutos más en aquella azotea. Su cerebro se había bloqueado, ya que si lo analizaba con detenimiento aquel encuentro con Malfoy fue de lo más extraño, cero antagonismos, cero groserías, era casi como un reencuentro de viejos amigos actualizándose... casi. Raro, aquella era la palabra que lo describiría a la perfección, decidió que no pensaría más en ello y que lo más saludable era borrarlo de su sistema. Entró en la habitación, su abuela la miró con alegría y le sonrió.

- Pequeña... ¡qué alegría tienen mis ojos por verte!- comenta con una voz algo rasposa y cansada.

- Jeannie, ¡siento no haber venido antes!- repone Hermione, mientras se inclinaba sobre su abuela y le daba un afectuoso beso en la frente -¿cómo te sientes?- pregunta escondiendo el rostro en la almohada de Jeannie.

- Muy bien, pequeña... tengo un guapo enfermero y me consciente mucho – contesta en tono jocoso, Hermione no puede evitar reir ante el entusiasmo de su abuela.

- ¿con que un guapo enfermero? ¿eh? Creo que tendré que conocerlo y aprobarlo- bromea ella, sintiéndose agradecida con el pupilo de Florence Nightingale por alegrar la estancia de su abuela en el hospital.

Pasaron varias horas, Hermione se había instalado en el sillón a un lado de la cama y desde ahí vigilaba atenta a Jeannie, le acomodaba la almohada, le acicalaba el cabello, le platicaba cosas triviales, chismes de familia, lo que había visto en la tv la noche anterior, trataba de ser una compañía amena para Jeannie quien estaba realmente feliz de tener a la más pequeña de sus nietas junto a ella.

Cerca del mediodía Hermione comenzó a sentir punzadas de hambre, volteó a ver a su abuela quien se encontraba plácidamente dormida, se levantó procurando no hacer ruido y salió al corredor; no conocía el hospital, nunca había estado ahí, así que hizo lo que cualquier persona coherente haría: preguntar. Miró a su alrededor buscando a quien preguntarle dónde estaba la cafetería, llegó hasta el cubículo de enfermeras donde una mujer de edad mediana y aspecto bondadoso se encontraba llenando formularios, ella le recordó a su ahora ex suegra, la señora Molly Weasley, no tanto por el parecido físico, ya que no lo había, sino por el aura de amabilidad que ella despedía, Hermione se acercó titubeante:

- Perdone... ¿sería tan amable de indicarme dónde está la cafetería?- preguntó cortésmente.

- Buenas tardes linda, claro que sí, la cafetería está en el quinto piso el ascensor está terminando este corredor a la derecha ¿se te ofrece algo más? - contestó aquella mujer con una inmensa sonrisa.

- Gracias... yo... estoy con la señora Jean Watson, es mi abuela, ¿podría por favor llamarme sí algo se le ofrece a ella?- contesta ofreciéndole una tarjeta con el número de su móvil anotado.

- Desde luego linda, pero ve a comer tranquila, yo la vigilo, buen provecho – contesta tomando la tarjeta y acomodándola en el expediente de Jeannie. Hermione le dirige una sonrisa amable, le agradece y se dispone a buscar algo que apacigüe su hambre.

Se sienta junto al ventanal de la cafetería, mientras come un sándwich de pollo y jamón. Termina su almuerzo y regresa a la habitación, apenas gira el pomo de la puerta se detiene, pues escucha voces. Supone que Jeannie está siendo revisada otra vez por algún doctor, sin embargo la risa de su abuela le indica que puede pasar, entra un poco cohibida y casi le da un infarto al ver al "guapo enfermero" del que Jeannie había hablado. Ahora él lleva un sencillo traje de enfermería de dos piezas en color azul, y unos cómodos zapatos blancos, de ahí en fuera él luce exactamente igual que unas horas atrás, con la diferencia de que ríe abiertamente y le dirige miradas cómplices a la abuela de Hermione, mientras checa los signos vitales.

- ¿Jeannie?- la llamó Hermione algo desconcertada.

Draco se giró para ver quien era, se sorprendió de ver a Hermione ahí, pero enarcó una ceja divertido, comprendiendo cual era el asunto "familiar" del que la chica había hablado, compuso una sonrisa.

- ¡Vaya Jeannie! ¿por qué no me dijiste que tenías visita?- preguntó él divertido.

- ¡Pero sí te lo he estado tratando de decir desde que llegaste, guapo! ¡y déjame decirte que no me has dejado!- repone la abuela de Hermione.

- ¿no nos vas a presentar? - pregunta él, mientras ve la reacción de ella, quien parecía estar bajo el hechizo petrificus totalus.

- ¡Oh! ¡desde luego! linda, ven aquí te voy a presentar a mi enfermero favorito este joven es un encanto, y se llama Damon Malone – dice Jeannie mientras le hace una seña a Hermione para que ella se acercara, la chica se había quedado sin habla, ¿Damon Malone?. Dio un paso hacia el frente y compuso una sonrisa.

- Mucho gusto, Damon – responde ella enfatizando el nombre y enarcando una ceja, divertida ¡maldito mentiroso! ni siquiera te llamas Damon piensa – Soy Hermione Granger- continuó siguiéndole el juego al rubio, al menos por el momento es lo que más le convenía hacer hasta saber qué diantres hacía él ahí.

- Es un placer, Hermione – contesta él tomando la mano de la chica y besándola delicadamente en un gesto caballeroso – Jeannie me ha hablado de ti – continúa soltando gentilmente la mano de la chica.

Hermione volteó a ver a su abuela y no pudo evitar sentir ternura hacia ella, Jeannie los miraba fascinada como una niña pequeña que ha visto que sus sueños se pueden convertir en realidad; Hermione regresó su mirada hacia Draco quien no podía ocultar una mirada cínica, retadora y parecía decir A ver Granger, desmiénteme, Hermione decidió no decir nada aunque su primer pensamiento fue sí tu supieras quien es en realidad el hurón albino que tienes a tu lado, Jeannie compuso una sonrisa.

- ¿En serio? Abue, espero que no hayas contado mis secretos – dice ella bromeando.

- ¿tienes secretos? - pregunta Draco, con un gesto coqueto, poco a poco su sonrisa se convierte en irónica sé un par de ellos, como que te acabas de divorciar y tu fuiste quien pidió el divorcio piensa él.

Hermione reconoció en la mirada que él le dirigió al chico que había conocido Después de todo, no has cambiado tanto... huroncito albino se dice a sí misma.

- No, en realidad soy una persona "correcta"- contesta enfatizando la última palabra, y se yergue orgullosa.

Draco difícilmente contiene una risa burlona, inclina la cabeza y simplemente sonríe de lado.

- Entonces no tienes nada de que ufanarte, lo "correcto" es aburrido – concluye – En fin, Jeannie, Hermione... me retiro, tengo una guardia que cumplir – dice mientras se despide haciendo un guiño coqueto, toma el estetoscopio y el expediente de Jeannie que estaba junto a ella, la chica se hizo a un lado cuando vio la intención del chico de marcharse, sin embargo él la tomó de la cintura y la empujó con delicadeza, pese a que sobraba mucho espacio para que el pasara, ella lo miró un poco molesta, él simplemente sonrió y salió del lugar.

Hermione ignoró las inquisitivas miradas de Jeannie, quien al parecer trataba de ejercer de "casamentera" con su nieta y su querido "Damon", le acomodó la almohada y le sintonizó la tv para que su abuela no se aburriera,se sentó en el sillón y sacó de su bolsa unos folders que contenían los pendientes. Pese a todo ella estaba decidida a seguir con su trabajo aunque no estuviese en la oficina. Era una brillante abogada, pese a que en un principio esa no fuera su carrera de primera elección, se enamoró del derecho mágico... carrera de la cual desde luego se había graduado con honores, la chica, como buena Gryffindor, defendía a todos aquellos que eran acusados con injusticia, de ahi que siempre tuviera mucho trabajo, aunque gracias a Merlín, su peor caso había sido el de cierto mago que había hechizado accidentalmente a su vecino quien quedó en el ala de embrujos irreversibles en la cuarta planta de San Mungo Gracias Harry por derrotar a Voldemort pensaba aliviada cada vez que recordaba que gracias a su amigo, vivían tiempos de paz. La chica se puso manos a la obra casi de inmediato, sin embargo, pronto comenzó un diálogo interno ¿Damon? ¿qué clase de nombre es ése? ¿porqué cambiaría él su nombre? ¡Claro! Hermione, él es un sangre pura y le avergûenza estar en el mundo muggle... pero ¿qué rayos hace él aquí? ¿trabajando? ¿en qué? ¿matar pacientes con su pesada personalidad? ¡Por Merlín! ¿acaso quiere matar a mi abuela?... Se dio cuenta de que había escrito el nombre de Damon Malfoy varias veces sobre un documento del ministerio.

- ¡No, no, no, no! ¿por qué?- se regañó enojada al leer sus propias palabras, miró a su alrededor esperando que su abuela la interrogara, pero por el contrario Jeannie parecía haber bebido un filtro de muertos pues roncaba a todo pulmón. Hermione volvió a mirar, al comprobar que no había nadie, sacó la varita del bolsillo de su abrigo y borró aquellas palabras mediante magia. Pronto se dio cuenta de que su encuentro con Draco la había desestabilizado, tanto que ni siquiera había notado que ya había anochecido y que a su abuela la había revisado un par de veces la amable enfermera que le indicó el camino a la cafetería horas antes, frustrada se dijo que debía confrontar al hurón y pedirle de la manera más atenta no se acercara a Jeannie, entonces recordó el feliz rostro de la anciana cuando él estuvo presente. Hermione se mordió el labio enojada está bien, sí no puedo echarlo a patadas al menos le diré que sí le hace daño, me olvidaré de que las imperdonables son prohibidas se dijo a sí misma, guardó sus documentos y tomando sólo la billetera y el móvil salió al corredor. Regresó al cubículo donde encontró a la enfermera.

- Buenas noches... Mi nombre es Hermione Granger, la nieta de Jean Watson...- dice en tono tranquilo .

- Claro, linda, te recuerdo... me llamo Candice Walters, soy la jefa de enfermeros ¿se te ofrece algo?- pregunta en un tono cordial.

- Me preguntaba sí... ¿sabe donde puedo encontrar a Drac... Damon Malone? - se corrige a tiempo – él vino a atender a mi abuela y quiero preguntarle algo.

- Mmm... déjame ver – le dice con una sonrisa, checa su reloj de pulsera y busca en unos expedientes – Damon está en la unidad de quimioterapia... pero será mejor que esperes unos minutos, él estará ocupado, te llamaré cuando haya terminado el tratamiento ¿está bien?- pregunta con una sonrisa.

- Sí, gracias estaré con mi abuela – dice mientras regresa a la habitación de Jeannie.

Candice aparece media hora después, le indica que Draco ya está libre y cómo llegar a la unidad de quimioterapia. Hermione llega allá, y comienza a buscar al rubio, lo encuentra en el cubículo de enfermeros, sentado con los pies subidos sobre el escritorio, y cabeza echada hacia atrás, le pareció cansado.

- ¿Malfoy? - le llama titubeante.

- ¿Haciendo recorridos turísticos Granger? - pregunta él se endereza un poco en su silla y se enfrenta a la mirada de ella – esperaba que me interrogaras varias horas antes, pero veo que has aprendido a contenerte... dispara ya... ¿qué quieres saber? Aunque no te ilusiones con que vaya a contestarte-.

Hermione pone los ojos en blanco, pensando que en realidad Malfoy no había cambiado nada, hace un gesto negativo y lo encara.

- ¿qué rayos haces aquí? ¿tú? ¡un Malfoy en un hospital muggle! ¿qué te orilló a poner tu trasero sangre pura aquí? - explota ella.

- Para ya... Granger... me odias, bien... la fila para los Malfoy haters es allá, pero te advierto la fila es larga, así que toma tu turno y espera a que te atienda en unos... digamos ¿mil años?– contesta con sonrisa irónica señalando hacia la salida.

- No me iré sin respuestas - insiste ella.

- No escuchas, te dije que preguntaras y que no te ilusionaras con las respuestas... pero vamos, seré amable, te contestaré dos preguntas y dado que las dos anteriores son básicamente lo mismo, te doy derecho a otra... dos preguntas, dos respuestas, no más... ¿hecho? Y piensa bien cuál será la otra pregunta-.

Ella lo fulminó con la mirada, pero aceptó a regañadientes, y comenzó a formular en su mente.

- Muy bien, siéntate y contesto – le dijo señalando una silla, que la chica pronto ocupó - ¿qué hago aquí? Te dije que aquí trabajo, soy enfermero, por sí no lo sabías soy medimago y existe un programa de intercambio, y estoy aquí conociendo los arcaicos procedimientos muggles – añadió con cierto desprecio.

- ¿En serio? Y yo soy un hada madrina... ¿tu? de entre todos ¿aquí?... - bufó ella burlona, sin embargo él la interrumpió.

- ¿esa es tu otra pregunta? Es patética- se burló él.

- ¡Claro que no!... mi pregunta es ¿porque parece que le tienes afecto a mi abuela? Hasta pareces... humano – ironizó ella.

Draco bajó los pies del escritorio, sonrió de lado.

- No parece, le tengo afecto... y lamento informarte, según los análisis mágicos y muggles... ¡ta rán! Soy humano, ya sabes... sangre roja, 206 huesos, etc... - contesta burlón, se levanta de la silla y comienza a caminar hacia la salida.

- Pero... - Hermione comienza a replicar pero él la interrumpe.

- Dos preguntas, dos respuestas... Au revoir, Granger – dice él saliendo del lugar.

Hermione bufó exasperada, él había puesto los términos y ella aceptado así que en teoría no tenía derecho a reclamar, ok él estaba ahí por trabajo, pero ¿de verdad él sentía afecto por Jeannie? ¿acaso el podía sentir afecto por alguien? ¿aún cuando ése alguien fuera... muggle?...


Hola! wooooooow estoy super feliz! Muchas gracias por leerme! =D =D ... Espero disfruten el cap.

LucyTheMarauder: aww me siento halagada por tu review, muchas gracias! :3 pues la idea original es drama, pero con algo de humor otorgado principalmente por Jeannie ;) espero que te guste!

Caroone: Acá está el segundo cap, y estoy terminando el tercero...

Ezbhy23, tokio2323, LucyTheMarauder, Hermy Evans Black, Gattu18, Caroone, lynda cullengh, anisaberu-chan, .Granger : Muchas gracias por seguir la historia, espero les siga gustando

Disclaimer: Los personajes pertenecen a la genial J.K. Rowling, la idea del presente fic, es mía :3