CAPITULO 1 – NO MÁS.

Kagome estaba cansada de discutir, de que le recuerden que ser algo que no era, que nunca sería alguien que una vez vivió y muerta aún sigue su fantasma cerca suyo, siempre sobre ella y comparándola con su antecesor, era difícil.

Nunca le agrado gritarle a su amado amigo, su amor platónico, aquel que ella decía su corazón le pertenecía desde que lo conoció y vio esos ojos dorados. No le gustaba pelear con él y ver esos ojos que la miraban pero no, le era difícil sonreír cuando sabía que volvía luego de verla a ella, pero aun así le sonrió e hizo como si nada, ella sería feliz con saber que volvería al día siguiente con ellos, con ella.

Suspirando profundo desde su corazón miro el cielo luego de escaparse nuevamente de su amado hanyu, de su amor de su corazón y ser herida por herirlo, no le gustaba. Suspirando más y más profundo dejando escapar cada rastro de dolor y molestia siguió caminando donde sus pies la guiasen y alejarse del dolor. Sabía su truco: alejarse, dejar sus suspiros de tristeza y melancolía y despejar su mente, para volver y sonreír como si nada malo tuviera el mundo. Si, era mejor sonreír.

Mirando el cielo con los colores escasos que dejaba el sol siguió pensando en las palabras de su amado, como no era igual que su antigua amada, como no tenía el potencial de ella, como no era ella.

Limpio con rapidez una lagrima que quería caer de sus ojos azules y sintió su cabellera negra balancearse por el viento. Cerro su corazón ignorando el dolor del rechazo de su amado y trago sus dificultades. Volvería y sonreiría, estaría bien.

Un ruido capto su atención y girando con rapidez vio el bosque, noto que se perdió más tiempo y los escasos rayos de sol no iluminaban bien, el temor lleno su ser al sentir que algo la observaba, algo maligno.

-¡¿quién es?!- dijo valiente tragando su miedo, pero sus puños temblando la delataba.

Nada sonó, solo el balancear de las hojas de los árboles y el sonido de su corazón palpitar.

Con cuidado e ignorando sus nervios se relajó un segundo para voltearse e irse, justo el segundo que unos ojos dorados brillaron y una gran sombra salió de las sombras. El sonido de un rugido llego a sus oídos y el dolor punzante en su costado sao un grito de sus labios.

El dolor era más profundo al caer sobre el suelo y chocar con las raíces de un árbol. Con dolor y ojos borrosos logro divisar a su oponente con el ultimo rayo de sol, un demonio semi-humanoide de pelaje oscuro marrón y ojos dorados, dientes afilados que la miraban con hambre y burla.

-tu, tienes los fragmentos- gruño acercándose a su presa.- serás mía. Los fragmentos serán míos.

-no… no te los daré- murmuro ahogando el dolor y centrando sus poderes. Escasos pero importantes.- no te déjate.

-eso veremos niña- rio el demonio.

Al verlo acercarse sintió el corazón detenerse y un nombre grito de ella. -¡Inuyasha!

El demonio se burló de su frágil presa y con sus garras apunto a la joven que se mantenía apoyada contra el árbol, rápido lanzo sus garras para verla esquivar y moverse alejándose de él. Sería una perfecta persecución.

Kagome estaba con el corazón en la garganta y el temor inundando su ser. Corrió como pudo con su dolor y grito pidiendo ayuda, quería ayuda, era débil y no tenía sus flechas con ella, maldiciéndose por olvidarlos, siguió gritando en busca de su amado amigo.- ¿porque no viene, porque no está aquí? ¡Inuyasha!

-¡ayúdame Inuyasha!- siguió gritando esquiando otro golpe, pero sus fuerzas menguaban.- ¡Inuyasha!

-¡ahora serás mía niña!- gruño victorioso el demonio.

Con fuerza dio unos zarpazos clavando a la joven en su carne. Kagome sintió su grito de dolor morir y el sabor a sangre en su lengua. Su cuerpo cayo con fuerza sobre el suelo dejándola malherida con un charco de sangre expandiéndose debajo suyo. Sus ojos nublados por el dolor y parálisis de sus sentidos siguieron viendo hacia el demonio que la lastimo y lágrimas derramaron sobre sus mejillas hasta el césped sangriento.

-al fin mío, los fragmentos- dijo excitado el demonio lobo, con facilidad tendría los fragmentos de la codiciada joya y podría gobernar a los lobos.- te comeré y tendré los fragmentos humana.-río.

Kagome no creía nada, no escuchaba nada, solo el bombeo de la sangre que daba su corazón y el zumbido que escuchaba en sus oídos. Nada. El temor lleno todo sus sentidos y las ganas de llamar a su amado. –Inu…- apenas se escuchaba.

-¡Kagome!- El grito resonó en el bosque y a la joven sacerdotisa justo para ver un destello de rojo y escuchar el grito de demonio que la lastimo. – Maldito, te destruiré- grito el hanyu.

Un grupo de tres más llego y rápido se abalanzaron hacia la bestia que tapaba a su amada amiga, hermana y familia del grupo. La bestia grito y gruño solo para verse vencido ante los ataques del grupo de Inuyasha y salir victoriosos.

-¡Kagome!- grito Shippo acercándose a su amada amiga.- ¡Kagome!

-Kaome-chan- grito Sango saltando de Kirara y hacia su amiga.

-señorita Kagome- dijo Miroku trayendo la bolsa amarilla y medicamentos.- demonios, Inuyasha rápido ayuda.

-¡Kagome!- grito Inuyasha ya al lado de su amiga y amada. Al ver la sangre seguía fluyendo de ella y sus labios se alarmo.- demonios, necesitamos curar ahora.

-no tenemos las medicinas apropiadas- dijo Sango y Miroku reviso los medicamentos del botiquín de emergencias.- ¡Miroku!

-nada, necesitamos llevarla con ayuda, Inuyasha- dijo alarmado mirando a su amigo- ahora.

-el pueblo e Kaede está cerca, podemos llevarla allí- alentó Sango. Rápido con ayuda del monje pusieron un vendaje en las heridas de su amiga, pero estas con velocidad se manchaban de sangre.- rápido, rápido.

-Kagome…- lloro Shippo mirando la sangre fluir.

-movámonos, debemos llegar rápido- advirtió Inuyasha tomando con cuidado a su amiga. La escucho quejarse y como sus ojos azules le miraban. Vio sus labios moverse, nada escuchaba.- ¿Kagome, que dices?

Acerco su oreja de perro hacia sus labios pero un burbujeo tapada su voz,- Inu… yasha…

El leve susurro le asusto, más al verla caer rendida del dolor. Un gruñido escapo de sus labios y con rapidez se dirigió hacia el pueblo que cuidaba.

El viaje duro minutos que parecieron horas y la velocidad que usaban no le importaba, solo la seguridad y cuidado de su amiga Kagome. El pueblo estaba iluminado con las antorchas de las calles y algunos aldeanos vieron llegar unas sombras, alarmados se prepararon para una batalla pero se detuvieron al ver al grupo que los protegía de los males.

Inuyasha salto sobre las cabañas hasta llegar a su destino, la cabaña de la sacerdotisa Kaede.- ¡anciana Kaede!- grito.

-¿Inuyasha, que pasa?- dijo la anciana saliendo de su humilde hogar, pero al ver a la joven en los brazos del hanyu se asustó y rápido dio órdenes.- rápido Inuyasha métela y ponla sobre el futon, Sango trae sus medicinas y ayúdame, Miroku trae agua del pozo y más hierbas curativas.

Asintiendo todos siguieron sus órdenes. Inuyasha estaba más y más preocupado ante la salud de su amiga y más cuando la sangre ya adornaba sus ropas rojas volviéndolas más oscuras. Se apartó justo para que las mujeres sacases las ropas de su amiga y viera las letales heridas, tres zarpazos cubrían lo lado izquierdo junto con una herida sobre su garganta.

-afuera Inuyasha, muévete- ordeno Sango sacándolo del lugar.

Gruñendo miro la estela que lo separaba de su amiga ya en peligro de muerte. Los segundos pasaban y minutos le alargaban etenos. Todos se sentían nerviosos y hasta rezando por la seguridad de Kagome, pero nadie salía para avisarles del peligro que tendría su amiga.

Cuando la noche parecía llegar en su centro las mujeres salieron.

-¿como esta? Dime Sango ¿cómo esta Kagome?- ordeno Inuyasha en sus nervios.

-está muy herida Inuyasha- susurro Sango mirando sus manos manchadas de sangre.-

-sus heridas del costado fueron fáciles de curar y con mi ayuda los acelere, pero…

-¡¿pero qué?!- gruño hacia la anciana.

No hablo y Miroku se adelantó.- señora Kaede, por favor.

-está muy herida, se infectó y sangra mucho- dijo Kaede suspirando cansada y preocupada.- será mejor llevarla a su tiempo, allí podrán tratarla.

Inuyasha gruño y asintiendo entro a la cabaña. Allí vio a Kagome pálida y vendada, pero en sus costados veía los cuencos de agua rojiza, las hierbas curativas esparcidas y los olfateaba en su cuerpo como las medicinas modernas, pero las vendas llenas de sangre eran su preocupación, más al verla allí manchando las nuevas.

-Kagome, vamos a tu casa, allí te curaran, lo prometo- susurro al oído a la joven miko.

Con sumo cuidado la tomo en sus brazos y tapándola con un kimono salió del lugar, debía llegar y rápido. Apenas asintió a sus amigos indicando que se iría y salió disparado hacia el pozo devorador de huesos. Atravesó el follaje y llego al claro donde el pozo le esperaba. Sin más salto y los colores del portal le saludaron, pero no le importo como antes, solo se preocupaba de escuchar la respiración de su amiga.

Al llegar al otro lado ignoro los olores y sonidos para llegar a la casa aun con las luces encendidas de la cocina.

-¡señora, señora!- grito Inuyasha al ver a la señora Higurashi limpiando el suelo.

-Inuyasha, que… ¿Kagome? ¡¿Kagome, que te pasó hija?!- grito preocupada dejando caer el trapeador. Al ver la sangre se alarmo- ¿qué paso?

-está herida, la curamos pero…

-¿qué pasa mamá?- dijo Sota llegando a la cocina frotando sus ojos. Al ver a su hermana y la sangre los restos de sueño se fueron y corrió a su hermana y su amigo- Inuyasha! ¿Qué paso con mi hermana? Kagome responde, responde.

-Sota rápido trae el teléfono y llama al hospital, iremos ahora- ordeno la madre corriendo preparando su bolsa.- debemos informar al abuelo.

-ya mismo mamá- dijo Sota corriendo al teléfono y llamando al hospital.- aquí mamá.

La señora Higurashi tomo el teléfono y rápido informo a emergencias. Mientras tanto Inuyasha seguía teniendo a su amiga y buscando su gorra, no la dejaría sola. La vio en sus brazos aun manchada de sangre y su respiración ya calmada, pero su garganta aun sangraba.

-ya está. Nos esperan en la sala de emergencias- informo la señora Higurashi. Detrás de ella llegaba el abuelo ya listo para salir.- Sota…

-yo también iré- dijo serio y corriendo en busca de su saco.- vamos mamá.

Asintiendo la madre guio a la familia hacia un taxi ya esperando en la entrada del santuario, ingreso a la familia dejando un espacio para Kagome y dando la dirección del hospital.

El viaje fue largo y al llegar una camilla esperaba en la entrada.

-señora, su hija…

-Inuyasha, acomódala en la camilla y deja a los médicos ayudarla- dijo al hanyu.

Inuyasha gruño leve pero asintió dejando el cuerpo de su amiga en los sanadores de su tiempo. Miro como halcón a su amiga mientras era tratada por los médicos y enfermeras, mientras los seguía por las paredes blancas.

-esperen allí- dijo una enfermera- es la sala de operación, no deben ingresar.

Gruño. -pero Kagome…-

-entendemos, esperaremos- dijo la madre de Kagome tomando la hanyu.- esperaremos.

Inuyasha clavo sus garras en sus manos y siguió a la madre de su amiga hacia uso asientos. El olor a enfermedad y medicamentos llego a su sensible olfato y reprimió las ganas de salir, debía quedarse y velar por su amiga.

Se sentó cerca de Sota quien nervioso mordía sus dedos y se abrazó al hanyu preocupado.-ella saldrá bien ¿verdad, Inuyasha?

-lo hará, seguro lo hará- asintió Inuyasha, calmando al niño pero más a él mismo.- debí protegerla más, no debí dejarla- pensó odiándose a sí mismo.

-¿quién lastimo a mi nieta Inuyasha?- pregunto el abuelo rezando con su rosario.

-fue un youkai lobo- informo gruñendo ante el recuerdo.- la lastimo cuando se fue a pasear por el bosque y… no estaba con ella.- maldijo clavando sus garras en su palma.

-descuida Inuyasha, la trajiste con nosotros, eso está bien- dijo la madre pasando su mano sobre el brazo del hanyu.- debió ser fuerte.

-debí estar con ella.

-la próxima le daré las rosarios y sutras- susurro el abuelo- también deberé entrenarla aunque no quiera.

-abuelo…- susurro Sota.

El tiempo pasaba como las manecillas del reloj iban pasando las horas. Las enfermeras iban y veían de la sala y el cansancio llegaba al grupo familiar. La madre movía nerviosa sus manos y miraba el reloj a minutos. El abuelo ya medio dormido murmurando sobre youkai y técnicas que podrían purificarlos. Sota ya estaba dormido apoyándose en Inuyasha y susurrando el nombre de su hermana.

Inuyasha estaba mirando las puertas de cirugía y la luz roja que no se apagaba. Podía escuchar los sonidos de médicos y enfermeros pasando por el lugar como sonidos extraños, ya sabía lo que pasaría en esa sala luego de que Sota informo para mantenerse despierto, practico en ignorar el aroma a medicinas y enfermedades del lugar. Mientras recordaba como escucho a su amiga y como su aroma a sangre llego apenas con el viento, se maldijo por haber sido él quien la separó del grupo por su disputa y trago el duro dolor que se trababa en su garganta.

El rojizo del letrero murió y un médico salió, sangre adornaba sus manos. La familia se despertó y todos se acercaron al médico, mientras una enfermera traía un portapapeles con el informe.

-¿doctor, como esta mi hija?- pido la señora Higurashi preocupada.

-la operación salió bien señora Higurashi, las heridas de su hija por la banda de maleantes y los perros salvajes salió bien. Sus heridas en los costados producidas por los perros y las navajas están esterilizadas y bien curadas, las hierbas usadas sirvieron para detener la hemorragia- asintió al abuelo y este asintió.-tendrá que estar en reposo durante dos semanas para que las suturas estén mejor, los medicamentos se le darán y su respiración es estable-

-eso es bueno- sonrió Sota feliz.

La señora Higurashi sonrió tranquila pero el abuelo miro al doctor fijamente.- ¿qué más paso doctor?

En eso la familia trago y volvió sus preocupaciones al médico y enfermera.- me temo por la herida infringida en su garganta y parte del pecho- suspiro y miro fijo a la familia- me temo que sus cuerdas vocales salieron dañadas y la herida daño sus costillas y parte de sus pulmones que infringieron en el problema de su voz.

-la voz de mi hija- susurro asustada la madre posando sus manos sobre su boca sorprendida.

-díganos por favor doctor- pidió el abuelo. Sota solo supo aferrarse a su amigo orejas de perro.

-sus pulmones serán sensibles un tiempo pero estará mejor, hicimos una cirugía para extraerle infecciones de suciedad y algunos venenos, estará bien pero deberán cuidarla mejor y podrá reponerse en su respiración.- la familia asintió. El medico miro el informe- Pero me temo que sus cuerdas vocales están dañadas, me temo que podría tener una parálisis de las cuerdas vocales y parecía. Tal vez no vuelva a hablar.


Hola mis seguidores y nuevos leyentes. Aquí les traigo mi nueva creación que quedaba entre mis inspiraciones, espero les guste y puedan amarlo como espero amarlo yo. Siempre me pregunte como haría Kagome si dejase de hablar y no expresarse como siempre y aquí se me ilumino la idea, traeré lo mejor que pueda aquí y algún nuevo personaje que creo que traería balance a la historia o no, los amores eran interesantes en el transcurso del drama y veremos como la personalidad de Kagome ira fluyendo sin su voz.

Espero les guste y pueda darles una buena historia. Sakurai 🌸