Pareja: Magnus/Alec, ligero Simón/Isabelle.
Clasificación: PG.
Género: Humor, romance.
Núm. Palabras: 9,625.
Resumen: Magnus usa frases de ligue realmente cursis (y malas) para cortejar a Alec. ADAPTACIÓN.
Ragnor y Simón estaban en la casa de Magnus, temprano el miércoles por la noche, ansiosos por saber sobre las hazañas del día anterior. Escucharon con entusiasmo como Magnus les dio una breve descripción de su intento de atraer a Alec—menos los detalles embarazosos, por supuesto. Así que, en efecto, toda su descripción compuesta por cerca de dos frases.
Era, pues, la suerte de que Ragnor y Simón eran muy buenos leyendo entre las líneas cuando se trataba de Magnus.
Sin embargo, su compañía no era del todo inútil—Simón había pasado la mañana con Isabelle y se las había arreglado para hacer un poco de exploración y estaba ahora alimentándole toda esta importante información a Magnus, tal y como habían quedado de acuerdo después de que Magnus había leído la página 69 del manual '¡Echarse Un Polvo Es Fácil!'
"Si la chica está jugando a hacerse la difícil, ¡entonces no te desanimes! A las chicas les gusta hacerte trabajar por la cosas y con frecuencia se toman la tarea de parecer desinteresadas, pero no seas engañado— ¡ellas ciertamente tienen ganas de ello! Juega su juego por un momento, intenta descubrir más de sus intereses — si ella está leyendo un libro entonces habla con ella sobre ello o pídele una recomendación para la próxima vez que estés en una librería (¡olvida el hecho de que la única cosa en la que estás interesado es en echarte un polvo con ella!) si ella está cantando junto a una canción, finge que eres un fan de la banda o artista en cuestión. Esto funciona especialmente bien si la canción es alguna de ese tipo romántico tonto — finge que estás impartiendo una gran confianza al revelar tu gusto secreto por la canción y te encontrarás como un hombre sensible en contacto con sus sentimientos— ¡y muy pronto estarás 'en contacto' con mucho más!
Consejo útil: acosar no es—repito, NO es—un método que aconsejamos, pero si sientes que es una necesidad, por favor, hazlo con sigilo y cautela—precedentes legales muestran que los jurados no son muy solidarios con los acosadores."
"Isabelle y Alec, ambos son estudiantes de medicina," Simón estaba diciendo, sus ojos brillantes y embrutecido mientras imaginaba a Isabelle en un uniforme de enfermera. "Como dije antes, son mejores amigos. Según Isa, Alec no ha tenido una relación seria desde hace tiempo, sólo un par de aventuras. Ella tampoco ha estado en una relación seria por un tiempo, lo cual encuentro difícil de creer considerando que Isabelle es tan—" Simón se tropezó con sus palabras cuando cruzó la mirada con el ceño fruncido de Magnus. "Bien, de todos modos ella y Alec son muy unidos y pasan un montón de tiempo juntos. Les gusta ir al cine y ver películas—al parecer Alec es muy aficionado de las películas de superhéroes, así que eso te puede ser útil—y también les gusta pasar tiempo, juntos. Al parecer también tienen esta pequeña tradición—la cual personalmente pienso que es muy linda—de acurrucarse juntos en el sillón viendo dibujos animados los sábados por la mañana. Isabelle y yo llegamos a la discusión sobre como los dos pensamos que la televisión para niños es una basura estos días y sobre como las cosas eran mucho mejor cuando éramos jóvenes. Es increíble la cantidad de cosas que tenemos en común, de verdad…"
Magnus había dejado de escuchar. Así que a Alexander le gustaban las caricaturas, ¿verdad? Interesante. Recordó haber visto algo que podría ayudarlo en el libro.
Así que esa noche, él y sus amigos se dirigieron hacia el bar. Alec no parecía estar prestando mucha atención a su libro y no dejaba de levantar la mirada cada pocos minutos. Magnus esperó que Alec no estuviera esperando a alguien. Caminó hacia adelante.
Alec levantó la mirada. Fue un honor para el autocontrol de Magnus que sí reaccionó cuando Alec miró con recelo sus manos. ¡Él tenía una buena higiene personal, maldita sea! En su lugar silenciosamente metió su mano a su bolsa y sacó una botella de desinfectante de manos. Poniendo una cantidad generosa en sus manos lo frotó lenta y deliberadamente sobre ellas.
"¿Satisfecho?" le preguntó a Alec, quien lucía ligeramente de color rosa.
"Como sea," Alec sacudió su cabeza como si la estuviera despejando y miró expectantemente a Magnus. "Así que ¿Supongo que tienes algo que decirme?"
"Sí," Magnus asintió, una sonrisa de anticipación en su rostro. ¡Oh a Alexander le iba a gustar esta! Él estaba completamente seguro. Magnus se movió para que su cadera estuviera descansando en la mesa de Alec. Asegurándose de que el más bajo estuviera prestando atención, le lanzó una sonrisa sexy y pronunció, "¡Puede que no sea Pedro Picapiedra pero puedo hacer que grites un ¡Yabba Dabba Doo! en la cama".
Alec no parecía impresionado. "… De acuerdo."
"¿Eso es todo lo que tienes que decir?" Magnus no pudo detener que la decepción se filtre en su tono. "¿Cierto?"
"Bueno, no fue una frase de ligue muy buena, ¿verdad?" Alec dijo razonablemente. "Y no muy original, tampoco."
"¡¿Qué?! Pero—" Magnus farfulló. "¡Pero creí que la amarías! Es original e hilarante. Tú sabes— ¡Pedro Picapiedra!— ¡Y tú amas las caricaturas! ¡Las ves cada sábado por la mañana!"
Los ojos de Alec se abrieron y de repente se alejó de Magnus.
"¿Me estás acosando?" susurró, luciendo un poco temeroso. "¿Eso es lo que es esto? ¿Eres un acosador?"
Magnus podría haber colapsado de frustración.
"¡No!" casi gritó, mirando a las personas sentadas cerca de ellos mientras ellos fruncían el ceño ante su voz alta. "¡No, no soy un acosador! Dios, Qué crees que soy, ¿un patético? No, mi amigo Simón me dijo de lo que averiguó cuando salió con tu amiga Isabelle esta mañana."
Alec, quien se había relajado un poco por la enfática negación de Magnus de ser un acosador, de repente se tensó de nuevo.
"¿Tu amigo se enteró de eso por Isabelle?" preguntó y su voz era peligrosamente baja.
"Sí," Magnus respondió con cautela. Por sorprendente que sea, no era un completo idiota y reconocía un tono peligroso cuando escuchaba uno, independientemente del hecho de que se tratara de un muchacho con aspecto delicado a quien probablemente podría dominar con una mano atada a su espalda, o eso creía él (y eso realmente no era algo en lo que debería estar pensando. Al menos, no en este momento).
"Entonces, ¿él le debió haber preguntado sobre mí?" Alec continuó, sus manos aún apretadas.
"Er…supongo que sí," Magnus esperó que esto no terminara donde pensó que iba a terminar.
"¿Y por qué," Alec enunció claramente cada palabra mientras se ponía de pie lentamente, y Magnus estuvo repentinamente consciente de que el chico era un poco más bajo que él, "tu amigo le preguntaría a mi amiga sobre mí?"
"Umm" claramente no era una de las respuestas más elocuentes.
"A menos que alguien," Alexander tocó a Magnus en el pecho (lo cual fue sorprendentemente doloroso), su rostro oscuro. "Alguien le haya dado la idea. ¡Lo cual significaría que mi mejor amiga en el mundo entero, a quien amo con todo mi corazón y haría cualquier cosa por ella, estaría saliendo con alguien que a ella le gusta genuinamente bajo falsos pretextos porque un estúpido, imbécil egoísta quería hacer mi vida miserable!"
"Er…" de nuevo, Magnus no tenía respuesta y se estaba cansando seriamente de este efecto que Alexander tenía sobre él. Ni siquiera estaba seguro qué acusación abordar en primer lugar. Por supuesto, siendo él mismo, eligió equivocadamente.
"¡No soy un imbécil egoísta estúpido!" dijo indignado, sorprendido cuando el rostro de Alec se puso aún más oscuro. Fue sorprendentemente caliente.
"¿Ni siquiera vas a negarlo?"
"¡Bueno, estoy negando que no soy un imbécil egoísta estúpido, sin duda!"
"¡Quiero decir el hecho de que hiciste que tu amigo saliera con la mía bajo falsos pretextos!" la voz de Alec se volvía bastante estridente.
"Oh eso," Magnus hizo un gesto con su mano. "Eso fue de su parte. Él era el que quería salir con tu amiga. Así que yo sugerí que matemos dos pájaros de un tiro y le pedí que hiciera una investigación para mí."
Para la sorpresa de Magnus, Alexander no parecía creerle y de hecho parecía ponerse aún más furioso que antes. Magnus sabía que estaba haciendo un hábito retroceder de enfrentamientos así que decidió cambiar de táctica, en lo que él creía era un movimiento ingenioso y brillante.
"Mira," interrumpió antes de que Alec pudiera hablar de nuevo. "Si no me crees entonces pregúntale a mi amigo tú mismo—él está por allá. Es posiblemente el hombre más honorable y estúpidamente noble en existencia por lo que no tendrás que dudar de sus palabras. Sólo déjame ir por él."
Magnus rápidamente se dio la vuelta y se fue antes de que Alec pudiera responder. Se acercó a la mesa donde sus amigos estaban sentados, y ellos lo miraron con sorpresa y curiosidad, queriendo saber lo que había sucedido.
"Simón, levántate," Magnus dijo bruscamente, tirando del brazo de Simón.
"¿Qué?" Simón estaba confundido.
"Necesitas ir a hablar con Alexander," Magnus trató de empujarlo.
"¿Por qué querría hacer eso?" Simón aún estaba confundido. "No soy el que está intentando meterse en sus pantalones. O—No quieres que hable bien de ti, ¿verdad? Porque no lo hare, realmente no lo hare. Te lo advierto, me haces ir para allá y hablar bien de ti y te juro que le diré sobre esa vez con la tortuga y el beer-bong."
"¡No estoy pidiendo que hables bien de mí!" Magnus frunció el ceño, aunque él había planeado secretamente pedirle a Simón hacer eso mientras simultáneamente le aseguraba a Alec de sus intenciones hacia su mejor amiga. "Sólo quiero que vayas allí y le digas que tus sentimientos por Isabelle son genuinos y que yo no te obligué a salir con ella para que puedas alimentarme información de él."
"Bueno, lo hiciste," Ragnor murmuró.
"¿El chico requiere que le asegure sobre mis sentimientos por Isabelle?" lejos de parecer molesto, Simón parecía encantado. "¡Entonces él verdaderamente es el amigo adecuado para mi Isabelle! Estoy tan contento de que Isa tenga a alguien que cuida de su bienestar y para cuestionarse cualquier comportamiento de carácter desfavorable. ¡Voy a dar mi mejor esfuerzo para ganarme su aprobación!" y con eso, Simón prácticamente brincó hacia Alec, quien los estaba mirando a todos con sospecha.
Magnus tomó el asiento de Simón y ambos, Ragnor y él observaron con interés mientras Simón se acercaba a Alec. Al principio Alec no parecía nada acogedor y se mantuvo firme en su desaprobación. Sin embargo, mientras Simón siguió hablando, sus ojos brillando y su actitud abierta y honesta, una cosa extraña parecía suceder. Alexander parecía derretirse físicamente, inclinándose como si estuviera hipnotizando hacia Simón mientras el último defendía lo que parecía ser su eterna devoción hacia Isabelle. Había muchos suspiros y asentimientos con la cabeza de parte de Alec mientras Simón exponía sobre este asunto por lo que parecía ser un tiempo innecesariamente largo, considerando que Alec lo estaba prácticamente adorando con sus ojos.
Magnus estaba considerando seriamente la expulsión forzosa de Simón de su posición como Mejor Amigo. Ragnor era probablemente mucho más estable de todos modos.
Finalmente, Simón parecía llegar a una conclusión, Alec y Simón se miraron entre sí con mucha diligencia, uno asegurándole al otro de sus sentimientos. Cuando Simón finalmente se puso de pie y se alejó, la mirada de Alexander lo siguió, sus ojos empañados y de ensueño.
"Así que todo ya está aclarado," Simón dijo alegremente mientras se deslizaba en otra silla. "Alec me ha dado su aprobación y yo ahora puedo salir con Isabelle. Alexander realmente parece un tipo encantador, Magnus, puedo ver por qué estás interesado en él."
"¿Puedes?" Magnus dijo entre dientes, agarrando una servilleta firmemente en sus manos. "¿Dijiste algo agradable sobre mí?"
Simón parecía pensativo.
"Bueno," dijo lentamente. "Le aseguré que no eras un acosador. O un loco. ¿Eso cuenta?"
Magnus se quejó en voz baja.
"¿Algo más?" miró ferozmente a su recién ex-mejor amigo.
Una lenta sonrisa se extendió sobre el rostro de Simón y tenía una mirada extraña de alegría mientras respondía.
"Bueno," dijo casualmente, sus ojos malvados. "También le aseguré que de hecho tienes un hábito de lavarte las manos después de ir al baño."
Ragnor se atragantó con su bebida mientras el rostro de Magnus se volvía de color rojo. Contempló brevemente hacer otra 'retirada estratégica' pero luego descartó la idea, ya que Simón y Ragnor sabían dónde vivía y no se dejaban intimidar fácilmente.
También era sorprendentemente difícil encontrar buenos minions estos días.
De mala gana, comenzó a decirles lo que había pasado. Cuando había terminado hizo una salida digna mientras Simón y Ragnor se reían disimuladamente y resoplaban de una manera impropia, suplicando que les doliera la cabeza y que tuvieran una clase la mañana siguiente. En realidad, simplemente fue a casa y rompió la botella secreta de whisky que tenía escondida debajo de su cama en caso de emergencias. Estaba bastante seguro de que toda esta semana contaba como una.
El jueves fue testigo de una nueva estrategia arrancada de las páginas de ¡Echarse Un Polvo Es Fácil! Que ahora se había convertido en una verdadera biblia para Magnus, en sus horas de necesidad. El Capítulo Veintiuno era la fuente de la sabiduría del día de hoy.
"Si ninguna de las técnicas anteriores ha funcionado hasta ahora, ¡entonces este es el método para ti! Aquí tomamos una hoja del libro de los alemanes y empleamos una táctica conocida como 'bombardeo de serie'. O para decirlo de otra manera, molestamos a la chica durante tanto tiempo que sus defensas estarán gastadas mientras finalmente se rinde. Esto puede ser un poco arriesgado—ya sea la técnica funciona y vas a casa feliz, o no lo hace y en su lugar eres desalojado del lugar de trabajo por dos gorilas grandes y fornidos. El truco es presentarse de manera encantadora y dulce—haz que tu persistencia sea adorable y no irritante. Y luego quién sabe—una vez que la hayas agotado mentalmente, ¡puedes tener una oportunidad de agotarla físicamente también!"
Magnus pensó que este probablemente era un muy buen consejo para hacerle frente a Alexander. Y no era como si tuviera que trabajar en la parte encantadora. Y aunque no estaba particularmente interesado en ser llamado 'dulce', no tenía una objeción en particular con ello, especialmente si era Alec el que lo llamara así.
Y así fue el jueves por la noche que marchó hacia Alec, quien había estado mirando en su dirección mientras Magnus entraba al bar. Los ojos de Alec se arrugaron ligeramente a medida que se acercaba, dándole a Magnus toda su atención.
"¡Espero que sepas RCP, porque me has robado el aliento!"
La boca de Alec se crispó.
"Lo siento, no estás de suerte," murmuró, tomando un delicado sorbo de su bebida.
"¡No mientas!" Magnus señaló un dedo hacia él. "Eres un estudiante de medicina. ¡Debes saber RCP!"
"Oh, estarías sorprendido de cuántos estudiantes aún no han sido certificados," Alec respondió secamente. "Aunque supongo que tienes razón, estaba mintiendo. ¿Te enteraste mientras me acosabas de nuevo?"
"¡Te dije, no soy un acosador!" Magnus protestó.
"Me podrías haber engañado," los ojos de Alec brillaron. "Digo, siguiéndome aquí todos los días, engañando a mis amigos para que hablen sobre mí y constantemente molestándome y todo eso."
"¿Molestándote?" Magnus farfulló antes de gruñir. "¡Te voy a enseñar lo que es molestar!" dijo antes de alejarse de un Alec sorprendido, con el fin de hojear su guía para una buena frase de ligue.
Estaba de regreso frente a Alec, cinco minutos más tarde, sorprendiendo a Alec haciéndolo derramar un poco de su bebida.
"¡Dame un poco de advertencia primero!" se quejó mientras Magnus se ponía frente a él. "¿Ahora qué?"
"Yo—er—quería saber si…um— ¿Si dolió?" Magnus dijo torpemente.
"¿Qué dolió?" Alec preguntó confundido.
"¿Cuando tú, erm, caíste del cielo?" bien, así que eso no sonó tan suave en la vida real como lucía en papel.
La boca de Alec se retorcía.
"¿Sabes qué?" Magnus rápidamente habló antes de que Alec pudiera herir su orgullo. "Sólo—sólo espera aquí. Regresaré en un momento." Y con eso salió corriendo y comenzó a hojear el libro. Eso fue simplemente un patrón para la forma en la que pasó el resto de la tarde.
"Si dijera que tienes un cuerpo hermoso, ¿lo apretarías contra el mío?"
"No."
"¿No lo apretarías contra el mío?"
"No lo apretaría contra el tuyo ya sea literalmente o figurativamente."
"Maldita sea."
"Absolutamente."
"¿Sabías que tu cabello y mi almohada están perfectamente coordinados en color?"
"¿Qué? ¿Quieres decir que tus almohadas son negras? ¿Qué eres? ¿Algún tipo de gótico en el closet? ¿Usas delineador negro y miras intimidantemente a la gente mientras camina? Porque sabes, ¡totalmente te puedo ver mirando a la gente intimidantemente!"
"¡NO soy un gótico, Alexander!"
"¡Está bien, no necesitas alterarte por ello! ¡No hay nada de malo en ser uno! ¿Qué tienes contra los góticos de todos modos?"
"No tengo nada en contra de—oh sabes qué, ¡Olvídalo!"
"Si fueras una hamburguesa, serías una McHermoso."
"….Ahora eso es simplemente patético."
"¡No fue patético, Alexander!"
"Hmmm no, lo fue."
"Sabes, ahora que lo pienso, realmente me gusta el nombre de McHermoso. Tal vez puedo hacer que los enfermeros me digan así…"
"Realmente no contaría con ello."
"¿Me prestas un cuarto?"
"…. ¿Un cuarto de qué?"
"Um… no lo sé en realidad."
"¿Huh?"
"No sé—eso es lo que dice en el *murmullo*. ¿Sólo pregúntame por qué?"
"¿Por qué?"
"Para que pueda llamar a mi mamá y decirle que conocí al hombre de mis sueñ—espera, yo no tengo mamá."
"¿Puedes llamarle a tu papá?"
"¡Hah! Como si eso fuera a suceder. Jamás."
"Oh." Alec hace una pausa. "No lo entiendo."
"Hmmm. Yo tampoco. Estúpido libro americano."
"Esas son un muy buen conjunto de piernas, ¿a qué hora se abren?"
"Sabes, en realidad creo que prefería tus frases anteriores."
"¿Tu padre era un mezclador de cemento?"
"Er— ¿Qué?"
"Porque me pones duro."
"…Nunca conocí a mi padre."
"Oh." Magnus hizo una pausa. "Entonces eso actualmente no fue un no…"
"¿Magnus?"
"¿Sí?"
"Vete a la mierda."
Así que resultó que el bombardeo serial no fue exactamente un ganador cuando se trataba de Alec tampoco. Se había hecho tarde e Isabelle había terminado su turno, lo cual significaba que ella y Alec estaban a punto de ir a casa, así que eso fue el final de eso.
Sin embargo, antes de que Isabelle y él se fueran, Alec se dio la vuelta hacia Magnus.
"Buenas noches entonces."
"Sí, buenas noches," por alguna razón la voz de Magnus salió un poco ronca.
Alexander le envió una pequeña sonrisa y se fue, dejando a Magnus para hacer su camino a su propia casa.
Y a pesar de que las frases de ligue no habían funcionado, Magnus no podía evitar sentir que algo había logrado ese día. Fue por eso que se fue a la cama con una sonrisa en su rostro por primera vez en días.
Mañana, estaba seguro, sería el día decisivo en su misión para atraer a Alec.
Soy estudiante de medicina tbn adsasfsaj hahaha y lo del RCP fue sencillamente hilarante xD Ya viene la última parte ;).
