Hola, chicas/os quien quiera que lee esto aprendí cómo subir un capítulo y aquí estamos. :)
Icarly no me pertenece ni sus personajes, sólo ésta historia que la hago para entretenerme y entretenerlos a ustedes.
Capítulo 2:
-NARRA SAM-
Tres días, tres días de haber besado a Freddie en el estúpido encierro, Dios ¿por qué me atreví a hacerlo? Todo por sus bobas y algo 'tiernas' palabras, todo se había estado dificultando últimamente, ya me era demasiado difícil fingir que no me gustaba, que por cierto, él ni nadie se había dado cuenta, bueno, hasta la boba aplicación del perapod, bueno si habían estado sospechando algo, pero, sí no hubiera sido por la App, hubiera inventado cualquier cosa y Carly lo hubiera creído, era demasiado crédula y bueno Freddie, él le hubiera restado importancia, y todo seguiría cómo siempre, no sé por qué me atreví a besarlo, maldita sea, ni siquiera me correspondió, y yo, ahí cómo la idiota que era diciéndole 'perdón'. Y para la peor de mis suertes, hoy era Lunes, me levanté temprano, algo muy raro, pero con todo esto, casi ni había podido dormir, incluso, parecía zombie; no esque me importara mucho. Me di una ducha y me puse esto [], bajé a desayunar cereal, sola, pues, no esque a mí madre le interesara, ella estaba creo que dormida, luego de estar con su novio anoche, pero en fin, me lavé los dientes, tomé mi mochila y partí al colegio.
Al llegar al infierno, digo escuela, fui directo a mi casillero, estaba demasiado nerviosa, y dentro de él había un grasito, abrí más bien rompí el empaque y lo comí, por un momento pude sentirme en el mismísimo paraíso, cerré los ojos, disfrutando el tal vez único momento bueno del día, y cuándo los abrí, me encontré con Fredward Benson, viéndome atentamente, oh por Dios.
—¿Qué quieres? —pregunté grosera.
—Hablar —respondió.
—Seguro, los grasitos son deliciosos, me voy —dije tratando de huir.
—Espera —tomó mi brazo, deteniéndome—. Lo digo enserio.
—Ya hablé contigo —espeté—. Ahora con tu permiso.
—No, no, es enserio, quiero hablar de lo que pasó el viernes, en el encierro, a media noche.
—Sólo olvídalo —fue lo único que pude pronunciar.
—Vamos Sam, ¡un beso de la persona que creíste que siempre te odió no se olvida!
—Sí puedes, quieres —hacía lo posible por evitar la estúpida conversación.
—Es enserio —rodó los ojos—. ¿Por qué lo hiciste?
—¿Qué no está claro? —esta sería la única que vez que le diría las cosas claras, luego huiría y ya no habría quién me hiciera abrir la boca luego—. Me gustas ¿Okay? Ahí lo tienes, y no es fácil para mí, es más deseo con todo mi ser odiarte, pero es imposible, no sé por qué te besé, supongo que se me zafó un tornillo, pero... No volverá a suceder, te lo prometo, ahora sí, con tu permiso, me tengo que ir.
La hora del descanso había llegado y Carly y yo nos encontrábamos guardando nuestros libros en los casilleros antes de ir a la cafetería.
—Escucha Sam —dijo Carly, haciéndome voltear a verla—. Sé lo del beso entre tú y Freddie, ya no puedo guardarlo.
—¿Te lo dijo él idiota ese? —dije apretando los puños.
—No —respondió—. Yo los vi.
—¿Qué? —le dije desconcertada.
—Es enserio, vi cuándo él fue a hablar contigo, luego te paraste y ya cuándo le diste un beso.
—Ohm —no sabía que responder—. No quiero hablar de eso, vamos a la cafetería, muero de hambre.
—De acuerdo Sam, sólo por ahora, pero en mi casa hablaremos y no te escaparás.
La escuela había terminado, Carly y yo íbamos a su departamento, por cuestión de suerte, Freddie no nos había acompañado, su mamá lo había recogido para llevarlo a hacerle chequeo dental o algo así y se lo llevó, Gibby se fue con Brad a no sé que y listo, que bueno, por qué con quién me sentía bien era con Carly.
Llegamos a su casa y vimos a Spencer trabajando en alguna de sus esculturas, pero no preguntamos que era, sólo lanzamos nuestras mochilas por ahí y yo me tiré en el sillón, sólo quería dormir y ya nunca despertar.
—Hey Samantha —me nombró Carly.
—No me llames así —cerré los ojos frustrada.
—Bien, vamos a mi cuarto, hay que hablar.
—Ogh, está bien.
—¿Todo bien niñas? —preguntó Spencer.
—Pregúntaselo a tu hermana.
—¿Es por el beso de Sam a Freddie? —Spencer curioseó.
—¿Le contaste? —le lancé una mirada asesina a la morocha.
—Puede —dijo nerviosa y tomándose el cabello—. ¡Lo siento! ¡Tenía que decírselo a alguien! Por favor no me mates —chilló ella.
—No te haré nada —la tranquilicé—. Ya no sé que hacer Carls.
—Yo creo que debes hablar con él ¡puede que le gustes y sean novios! —chilló de nuevo Carly, aplaudiendo feliz.
—Oh vamos niña, eso no pasará y aunque no lo creas no quiero que pase, solamente quiero que volvamos a ser los amigos de antes.
—Acéptalo Sam eso no puede pasar, te apuesto que él está justo cómo tú, confundido y algo asustado, quiere algunas respuestas, creo que debes dárselas —aconsejó mi amiga.
—No necesito darle ninguna explicación al imbécil, sólo fue un bobo beso, ni que le hubiera pedido matrimonio, así que me deje de joder.
—¡Samantha! —me gritó ella—. No digas esas palabras.
—No me importa Carlangas, ya te dije que no quiero hablar con él, sí lo que quiere saber esque me gusta, bueno, eso ya lo sabe, se lo dije esta mañana, es lo que necesita saber, punto, no pienso discutir más sobre éste tema.
—Mira Sammy —intervino Spence—. Sé que es difícil expresar tus sentimientos siendo una adolescente y sobretodo en esta situación, pero te puedo asegurar así cómo dice mi hermanita que él chico debe estar muriéndose de curiosidad, de terror, y está anonado, para ninguno de los dos es fácil, y lo mejor es decirle todo, dejarle claro cómo va quedar su relación y ahí sí, si ya no quieres abrir la boca sobre el tema, créeme nadie te molestará —dijo él, dejándonos a mí y Carls algo sorprendidas por lo que había dicho, normalmente se la pasaba tonteando, y eso lo hacía ver más atractivo de lo que usualmente era {recuerda que Spence es él crush de Sam}.
—Lo intentaré, pero sólo sí él me pide hablar, yo no iré a decirle nada.
—Ay Sam, nunca cambias —dijo Carly negando con la cabeza.
Más tarde estábamos los tres comiendo pizza que ordenó Spencer, yo iba por mí tercer rebanada, hasta que la puerta del departamento se abrió, y de ella apareció al estúpido ñoño que besé, maldita sea, nunca puedo ser feliz. Ni siquiera por un momento.
—Hey chicos —saludó Freddie.
—¡Freddo! —le saludó alegre Spencer y lo mismo hizo Carly.
Noté que él ahora me estaba mirando fijamente, no lo resistí.
—Me largo —pronuncié furiosa, me llevé la rebanada de pizza y mí mochila y pasé por un lado de él.
—¡Samantha Puckett! —me llamó histérica Carly, yo le había prometido comportarme bien y le salía con esto.
La ignoré, abrí la puerta salí y la cerré de un portazo, cuándo estaba a punto de largarme, de la puerta que hace segundos había estampado salió Freddie, también se le veía molesto, pero lo ignoré y me dirigí al elevador, con él, siguiéndome.
—¡Sam! ¡Sam! ¡MALDITA SEA HAZME CASO SAMANTHA PUCKETT! —me gritó.
—Mira estúpido —me regresé, lo tomé de la camisa, y lo estampé contra la pared—. A mí no me vuelvas a llamar Samantha, por qué —estaba jadeando del coraje—. Te juro que te quedas sin ese bonito rostro ¡que tienes!
—Sam, Sam —dijo él ya más calmado—. Lo siento, pero… ¿Qué es lo que te pasa? Necesito saberlo.
—Dios ñoño —lo solté—. No me siento bien ¿me dejas irme? No quiero que un bobo tecnicucho me esté persiguiendo por todo Seattle, me largo.
—No te voy a dejar irte —pronunció en un tono demandante, con la voz más grave de lo normal—. Quiero hablar.
—De acuerdo —accedí un poco—. Vamos a hablar.
—Bien… ¿Por qué me besaste?
—¡Ay! Ya te lo había dicho, no me hagas repetírtelo.
—Okay, ¿desde cuándo estás enamorada de mí? —se le notó nervioso cuándo me lo preguntó.
—No estoy segura… —le decía la verdad.
—¿Un aproximado?
—Mhm —pensé un poco—. Siéndote sincera sentí cosas muy raras que no supe explicar después de nuestro primer beso, pero en realidad era algo 'x', luego creo que hace un par de meses, la verdad no te lo estoy diciendo claramente, pues no estoy segura.
—¿¡Y por qué no me lo dijiste antes!?
—Vamos Freddie, ambos sabemos que nuestra relación no es la mejor, te ibas a burlar de mí, aparte amas a Carly, de hecho, no pensaba decírtelo nunca, pero en el encierro se me salió de control.
—Y-Yo —balbuceó—. No pensaba burlarme de ti, y… Yo no amo a Carly —eso me sorprendió.
—No tengas lástima por mí —volvía a ponerme furiosa—. No la necesito.
—¡No es lástima Sam! —exclamó—. En realidad nunca estuve enamorado, o eso creo, pero créeme mí 'enamoramiento' ya acabó y desde hace mucho.
—Da igual Freddo, sólo te diré algo —me le acerqué y le susurré al oído, poniéndolo tenso—. Tú y yo fingiremos que no pasó nada, sino, prepárate, por qué te quedas sin carita —dicho esto, me fui, dejándole con la palabra en la boca.
Él no volvería a saber nada de mí enamoramiento, Sam Puckett sigue aquí chicas, nadie la hará cambiar.
Bueno ojalá les haya gustado, dejen un review y me harán feliz.
