Disclaimer: Los personajes del siguiente fic, no me pertenecen, sino que son de Naoko Takeuchi. La historia es cien por ciento mía.

"Novio por Alquiler"

Capítulo 2

"Cita: día uno"

por Yuki Lunar

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—23 años, nacida el 30 de junio, es soltera… — repetí a lo que me dictaba la secretaría de "Cúpido" del otro lado del teléfono.

—… y lo estará solicitando en el día de mañana, a primera hora…"— comento Setsuna, mientras tomaba nota en mi agenda.

Resople y hasta sé que ella lo oyó pero lo paso por alto. Miré la hora, casi las 22hs.

— ¿De veras?— pregunte con notante desgano.

— respondió —. Ella ya pago el servicio, pronto se te hará el depósito, y además las cláusulas de tu contrato…

—Si si ya las conozco — la interrumpí de mala gana, trate de evitar esa parte donde dice que "debo estar sujeto a disponibilidad" y lo pensé con tono burlón —. Envíame el resto por e-mail por favor.

Vale, mucha suerte Seiya — me dijo y acto seguido oí como corto el teléfono.

Volví a resoplar. Sentado en la silla del escritorio, me empuje con los pies desde la mesa de comida hasta el escritorio, enseguida prendí el ordenador y cheque el e-mail que Setsuna me había enviado.

—Debería buscarme un trabajo decente — dije mientras apoyaba mi mentón sobre mi mano —. Esto me está matando.

Cada día me veía más barbudo, con ojeras, y pálido. Por la mala alimentación estaba muy bajo peso y no he tenido tiempo para mí.

En algunas horas debía organizar una cita para una loca solterona, resentida con la vida y desesperada. Debe ser de esas que no pueden estar solas y esas cosas.

Hace tres años que participo para "Cúpido" y juro que he visto todo lo que un mortal nunca vio en su vida. Deben de pensar que soy un tipo amargado, en realidad, soy un "actor" disfrazado y preparado para esto pero la vida que llevo no es de cualquier hombre.

Tengo veinticuatro años y no puedo hacer la vida que quiero. En cualquier momento del día me llaman para pedirme que vaya a buscar a una mujer que solicito mi servicio. Y debo ser tan exquisito, demasiado diría, que hasta la recepcionista o secretaria o lo que sea, suspira en el teléfono cuando pido las referencias. Casi siempre son locas solteronas que no confían en los hombres por algún "desamor" del pasado, cuernos y esas cosas. Cosas que deje de creer hace tiempo.

Pero sin entrar en detalles… Desde que trabajo en este lugar, me mude unas veinte veces. Otro detalle, un poco menos relevante que el anterior. Y por último, firme un acuerdo en donde "no debo enamorarme de las clientas"; esto es un servicio de citas. Hay mujeres que creen que por ser de carne y hueso esto puede ir más allá, y son conceptos equivocados. Yo no creo en el amor y no creo que llegase a enamorarme por un tiempo.

Ninguna mujer ha captado mi atención, por más hermosa que sea y tenga hermosas curvas. La última chica que me persiguió días y noches, tuve que ponerle una restricción, la empresa se hizo cargo de todos los gastos y eso me costó alejarme de mi ciudad, y de todo lo que conocía.

Asique, desde donde me encuentro, es mi primera cita en Tokyo.

Chequeando mis e-mails, recibo las referencias de esta tal Usagi Tsukino… Como siempre, nada anormal, una mujer que trabaja y estudia, sin novio, no es lesbiana, no le gustan los tríos… bla bla. Bueno, no es algo fuera de mi vida, una más que necesita algo de compañía.

En fin, tengo que preparar mi agenda de cita para el día de mañana a primera hora del día.

Lo siguiente que hice fue apagar el monitor de mi ordenador, y tirarme en la cama, programe la alarma de mi celular para las 7:00 a.m. y así arrancar el día.

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Al día siguiente, me levante al sonar el despertador, me bañe, me afeite, ya que me había dejado estar varios días, y no sería bueno tener este aspecto. Me puse una camisa blanca con unos pantalones color caramelo suave, unos zapatos del mismo color. Me peine solo un poco y sonreí ante el espejo al verme.

—Bien coqueto… un ganador — le dije a mi reflejo.

Miré la hora. Eran las ocho, y a las nueve debía estar en la puerta de su casa, asique baje. En la puerta de entrada del complejo donde vivo, había una paquete, de parte de Cúpido S.A.; asique lo abrí apenas subí a mi BMW.

—Agh — exclamé un poco frustrado —. Siempre lo mismo — dije, mientras tomaba unas flores de color lila, y una caja de bombones en forma de corazón, volvió nuevamente en su lugar y tiré la caja al asiento de atrás —. No voy a darle esta basura, ya no son originales.

Finalmente tome el volante, arranque el auto y salí hacia la dirección que me habían dado.

No estaba nervioso. Aunque la ciudad era nueva para mí y me desorientaba un poco no conocer ciertos lugares. Claramente que yo no llevo a todas mis citas a los mismos lugares. Seria de poco hombre hacer eso.

Después de un viaje no tan largo, había llegado a mi destino. Miré nuevamente mi reloj. 8:50 a.m.;

—Siempre puntual Seiya Kou — me dije a mi mismo al espejo retrovisor, me mire los dientes y estaban perfectos —. Yeah, el gran Seiya Kou, tendrá una cita — lo dije algo convencido aunque no del todo, pero iba a intentar que esta chica la pase genial.

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El timbre sonó. Me puse nerviosa. Yo ya estaba lista desde hacía una hora y media. Creo que me arrepentí. Creo que no debí haber llamado. No estoy segura de lo que hago.

Pero ya con el sonido de que este chico que no recuerdo su nombre, me decía que no podía volver el tiempo atrás. Asique me mire por última vez en el espejo y me dije a mí misma que esto es por mera curiosidad.

Abrí la puerta y salí.

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Espere en el hall de entrada. Nadie atendió y me imagine dos cosas; o se estaba alistando o está bajando. Pero espere. Hasta que localice el panel del ascensor donde mostraba una flecha bajando. Asique me imagine que ella podría estar bajando.

Y así era, cuando las puertas se abrieron y vi una rubia, con un vestido ceñido al cuerpo de color azul marino. Su pelo dorado suelto moviéndose en pequeñas hebras resplandecientes. Su piel… su piel era tersa y blanca, se notaba a distancia que era suave y delicada. Pero lo más "llamativo" fue el color de sus ojos azul cielo. Creo que me sonroje. Intente verlo por el reflejo del vidrio en la puerta pero en cuanto abrió la puerta, intente disimular algo de asombro.

—Buen día — me saludo un poco sonrojada, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Su voz era un poco chillona pero dulce. Automáticamente me sonreí. La puerta de entrada se cerró detrás de ella y me estiro la mano — Un gusto en conocerte. Mi nombre es…

—Tsukino, Usagi Tsukino — respondí yo sin dejarla terminar, estiré mi mano y le sonreí coquetamente —Mucho gusto — dije y ella me estrecho la mano algo sorprendida por la rapidez. Es como si no la hubiera dejado pensar.

—U-un gusto en conocerte…

—Kou, Seiya Kou — volví a responderle. Creo que esta chica es algo despistada y más si no conoce el nombre del gran Seiya Kou, ósea yo. —También el gusto es mío.

— ¡Ay! Lo siento — dijo bastante apenada —, es que soy torpe y despistada y generalmente me cuesta recordar nombres cuando conozco a la gente — se río con gran picardía mientras se rascaba la cabeza. El sonrojo le quedaba tan lindo que no me importo su torpeza.

—No te preocupes — le volví a sonreír —: ¿Qué te parece si vamos?

Impulsivamente —aunque creo que fue más por costumbre —, le tomé la mano y caminamos hasta el auto. Ella no dijo nada y solo me siguió.

—Iremos a un lugar, a uno donde nunca jamás en tu vida te han llevado — le dije con gran arrogancia, desactivando la alarma del auto, le abrí la puerta y le hice un ademan para que ingresara. —Estoy muy seguro de eso.

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Este Sei… no sé qué, me habla como si me conociera. ¡Ja! Qué fanfarrón; pensé.

¿Cómo va a decir eso? Es un engreído. Ahora más que nunca me convenzo de que me equivoque al haber accedido en hacer esto.

Enseguida, este muchachito se sentó y arranco el auto.

—Y dime Usagi… ¿De qué trabajas? — él empezó la conversación como para romper el hielo. Se puso sus lentes de sol mientras. No puedo negar para nada que el chico es guapo, pero me cayó muy mal su comentario, y espero que esto termine pronto. ¡Ay si las chicas se enteraran!

—Trabajo en el aeropuerto internacional de Tokyo. Me encargo del Check-in de los pasajeros.

Respondí a secas. ¡Qué se cree! ¿Qué le voy a contar mi vida? ¡No señor!

—También leí en tu ficha técnica que estudias… ¿verdad? — o él me subestimaba o estaba más informado de mí que yo de él. Esto me aterra.

Mientras él maneja, pienso la mejor manera de sacármelo de encima.

—Este, yo estudio despachante de aduana, por eso trabajo en el aeropuerto. Para cuando me reciba, podré tener un ascenso.

—Wow, y luego podrás conseguirme pasajes ¿no? — Dijo mientras se bajaba los lentes y me guiñaba el ojo derecho, luego echo una carcajada —, es broma. No te pediría eso.

Menos mal, porque no pensaba tampoco conseguirle, sino a que vuelva de donde salió.

—Vaya, sabes mucho de mí. Falta que me digas mi grupo sanguíneo.

—No, pero tengo que saber con quién salgo — de repente, la voz de Seiyo cambió a una más seria. Era como si hubiera recordado algo demasiado traumante. —Mira, es un poco difícil de explicarlo, pero son protocolos. Imagínate que trabajas en una empresa de citas, y tienes que salir con un hombre que le gusta el sadomasoquismo y esas cosas… ¿Qué harías? — se detuvo en un semáforo, pero él no espero una respuesta mía —. No digo que eres una loca, pero en este rubro, te encuentras con muchas cosas raras.

Luego de procesar esas palabras, y a pesar de lo arrogante que es, me puse por un momento en su lugar, y la verdad es que tiene mucha razón.

—Seiyo…

—Es Seiya— me corrigió riéndose.

—Bueno — respondí enojada —, ¡Como sea! Debe ser un poco duro ¿no?

Seiyo o Seiya o como sea tardo un poco más en responderme, cuando el semáforo cambio, él avanzó unas cuadras más.

—Sí. Lo es. Y más si piensas que tendrás vida social.

Su silencio fue algo duro y lúgubre. No quise entrar en detalles.

—Como sea, bombón, la pasaremos bien — exclamó cambiando su humor.

— ¡Qué no me digas bombón! — le regañe.

—Tú me dices "Seiyo" — imito mi voz de forma burlona y se rio.

Me enoje por un segundo, pero algo en él, me hacía sentir mejor. Como sí él y yo tuviéramos mucho de qué hablar.

Capaz que al finalizar el día, me esté equivocando y me dé cuenta que una compañía no es tan mala.

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Creo que al principio no le agrade. Pero de a poco veo que ella se va aflojando.

— ¡Llegamos! — exclamé apenas llegamos a la puerta de una cafetería francesa.

La ayude a bajar del auto, y entramos. Dimos el presente en la entrada donde un maître nos esperaba.

—Buen día, a nombre de Seiya Kou, reserva para dos – me anuncie.

—Sí mi lord. Síganme por aquí. — dijo el señor con un notable acento francés con el brazo y lo seguimos.

La mesa estaba alejada de la entrada pero dentro de un lugar como si fuera la zona VIP de un antro. Miré de refilón a bombón —ya la había apodado así —, y la vi fascinada por el lugar.

Es un lugar muy íntimo. Jamás había venido y creo que era el lugar correcto para "cortejarla".

—Madame, Monsieur, su mesa esta lista. Mi nombre es Jean Pierre y seré su mozo personal. ¿Desean ver la carta?

Ayude a Usagi a acomodarse en la silla y luego me senté en la mía.

—Sí por favor.

El señor nos entregó la carta con la promesa de volver en cinco minutos.

La vi a bombón muy concentrada, entrecerrando los ojos mientras leía la carta.

— ¿Quieres que te ayude?

—Eh, no. Gracias — me respondió seriamente.

Me encogí de hombros y leí mi carta. El maître volvió y nos preguntó que íbamos a desayunar.

—Yo quiero un café con leche — Jean Pierre tomaba nota mientras — con unas croissants, por favor.

— ¿Y la dama?

Usagi parecía no decidirse.

— ¿bombón?

— ¡Que no me digas bombón! — me regaño enojada.

—Bueno, Usagi. ¿Qué pedirás?

—Mmm… yo quiero… esto — dijo señalándole al señor algo de la carta.

—Zumo de naranja, señorita.

—Ah sí, eso. Y… un "Vie… vienno…viennoiseire…viennoseire"; ¿qué es? — preguntó ingenuamente. Me contuve la risa. Teniendo en cuenta que parte de la carta estaba en francés, de seguro no entendía que era.

—Eso es, pastel señorita.

— ¿Pastel? — Los ojos de bombón brillaron — ¿Tiene de chocolate?

—Si madame.

—Entonces… quiero un zumo de naranja y un pastel de chocolate, por favor.

—Enseguida dama y caballero, estará su pedido — el mozo hizo una reverencia y se fue.

Usagi miraba con asombro el lugar.

—Seiyo…

— ¡Seiya!

—Bueno, SEI-YA — dijo entre dientes. —Esto… es espectacular. Aunque no capto el idioma. No sabía que había tal maravilla por la ciudad. Me la paso trabajando o estudiando y a veces no tengo tiempo de venir por estos lados.

—Te lo dije. Te traje al mejor lugar de la ciudad — le guiñe el ojo y eso la hizo enojar.

Ella asintió y charlamos de cosas triviales. Después de diez tendidos minutos, el desayuno llego. Agradecimos al mozo al habernos deseado un buen día y un buen desayuno.

—Eshto eshta riquishimo — habló con la boca llena Usagi. Comía el pastel como si nunca lo hubiera hecho en su vida.

Me reí.

—La verdad Usagi, me la estoy pasando bien contigo — declaré sinceramente, mientras terminaba de revolver mi taza de latte.

Ella dejo de masticar para mirarme.

— ¿Enserio lo dices?

—Sí… ¡Ay! Creo que sí estuvieras en mi lugar, entenderías que a veces no es bueno complacer a una persona por obligación.

—Dinero… en este caso ¿no? — ella tragó, y tomo un sorbo de su zumo.

—Mmm, puede que tengas razón.

—Sei… Seiya — dijo tartamudeando —. A decir verdad, a mí no me interesa tener una cita o algo así. —confesó.

No sé porque, pero no me sorprendí.

—En realidad, entre a esto por mera curiosidad de saber cómo era. Debo confesarte que me daba mucho miedo y vergüenza. Yo soy una mujer un poco ocupada y creo que no tendría tiempo de tener un novio o algo así.

No me molesto, no me siento usado tampoco. Creo que lo poco que iba conversando con ella, me sentía un poco más liberado. Como si ella fuera la "novia alquilada" y yo un chico solitario que necesitara compañía.

—Debo confesar, que este trabajo ya no me gusta. Ya no quisiera seguir… pero es lo único que tengo para sustentarme económicamente.

— ¿Y entonces porqué lo haces? — me preguntó con pura sinceridad.

Ella dejo de comer su pastel, lo hizo a un lado y se quedó esperando mi respuesta, como si supiera que esto me entristecía.

—Bueno yo… — ¡mierda! Nadie en mi puta vida me había hecho esa pregunta. Ni yo me la había planteado. Pero ella espero pacientemente mi respuesta. —, yo lo hago… porque… estoy juntando dinero…

— ¿No sabes no? — Ella apoyo su mentón sobre sus puños juntados como si me estuviera analizando —. Mira, no estás obligado a hacer algo que no te gusta por más dinero que ganes. Al menos que sea de vida o muerte, por algún familiar o algún hijo…

—No tengo hijos — declaré enseguida y vi como ella se relajó. — Tampoco es de vida o muerte. Sino más bien… — ¿Qué le digo?

O más bien… ¿quién es ella para que yo le diga? Pero yo no era grosero, y ella hasta el momento se mostró amable, excepto las veces que le dije "bombón" y se enojó, y al parecer, es una persona que se preocupa por sus allegados. Y yo no lo era. Pero este planteo es estúpido.

—Mira, yo… yo soy músico, amo la música y siempre quise tener una banda musical… siempre fracase y llegué a aquí por un amigo.

No sé si era correcto decirle eso, sabiendo que estaba evadiendo la pregunta que me hizo.

— ¿Y entonces Seiya, qué te motiva a trabajar de esto si no te gusta? — Su "Seiya" sonó tan dulce, tan suave y cariñoso, que mi cuerpo se sintió relajado, mis ojos estaban capturados por sus ojos azul cielo.

Pero recordé que soy un hombre solitario y que hacia tanto que no conversaba con alguien, que no me sentía, por el momento bien, para confesarle a una persona que apenas hace una hora y media que conocía porque hacía esto. O yo estaba confundido y ella me agarro desprevenido. Jamás en mis citas hable este tipo de cosas. Y me hizo replantearme si a veces esta bueno o no tener una "no-cita" con una mujer como Usagi.

— ¿Sabes? Creo que ya no tengo ganas de desayunar — su cara se desconfiguró en lo que alejaba el croissant y el latte.

—L-lo siento Seiya, no quise ofenderte — ella realmente estaba apenada y no pude evitar sonreír por entenderla. No se habrá dado cuenta de que su pregunta me puso un poco incómodo.

—Bom… eh digo, Usagi, no te preocupes. Solo que es raro que me pregunten por algo así. No me pasan estas cosas…

No sabía cómo cortar esa conversación.

—Está bien, está bien, hablemos de otra cosa — dijo, tratando de sonar como si nada —. A mí también se me fueron las ganas de comer el pastel ¿sabes? — Termino su zumo, y tomó su cartera —; ¿Qué te parece si nos vamos? — propuso.

—Claro – con la mirada encontré al mozo, y lo llame con la mano. Le pague y nos fuimos tan rápido como pudimos.

Cuando salimos, ella pareció encarar para otro lado, pero la tome del brazo.

— ¿No vendrás conmigo? — le dije mirándola fijo a los ojos.

Sonrió y asintió, y nos subimos al coche.

—Quiero que me perdones — dijo sinceramente —. No pensé que te podía molestar mi pregunta, fui una atrevida y me disculpo por ello.

—Bombón… — la miré pero ella, no reacciono enojada como las otras veces —. No te preocupes, enserio. Creo que tú y yo, nos vamos a llevar bien. Pero por el momento, son cosas que prefiero no hablar. ¿Está bien?

Le dije como si fuera un acuerdo y ella estuvo de acuerdo enseguida.

—Seiya… gracias por el desayuno.

— ¿Usagi? ¿Pasa algo? — preocupado le pregunté.

—No, solo que creo que es todo por ahora. — me sonrió, como si ella estuviera conforme con esto.

—Está bien — le correspondí a su sonrisa —. Sabes que cuando quieras, puedes "solicitar mi servicio" — dije mientras hacía comillas con los dedos y ella se reía, yo la acompañe en risas también. — ¿Estás segura que quieres regresar a tu casa?

La vi con cara de que tenía culpa.

— ¿No te regañaran, verdad? — refiriéndose a la empresa.

—No, bombón.

Ella frunció el cejo por un segundo y volvió a sonreír.

—Está bien Seiyo, digo, Seiya — se rio — es broma. Entonces… ¿puedo llamarte cuando quiera?

—Absolutamente — afirme.

Llegamos hasta la puerta de su edificio. Parecía que no quería bajar. Antes de hacerlo, le pedí a ella agendará mi número celular.

—Gracias Sei —Usagi lo dijo tan suave, que perdí la razón… —; perdón por tan poco, pero… bueno. Ya sabes, tengo cosas que hacer, y no puedo dejar pendientes.

—No hay problema, te entiendo — le sonreí como un idiota.

Abrió la puerta, y antes de saludarme, me abrazo. ¿Abrazar? ¿Qué está pasando? No entiendo que sucede.

—Cuídate Seiya — Usagi bajo del auto, regalándome una última sonrisa. Y enseguida desapareció detrás de la puerta de vidrio de su edificio.

Me quede por cinco minutos meditando. Por el momento, no avisaría a la empresa de la "pronta cancelación"; no quiero que me regañen por escatimar en gastos. Asique yo solo, me fui hasta el parque a deleitarme en una kermesse con bandas musicales, a reflexionar un poco en lo que en pocas horas paso. No creo estar enamorado, y no sé si Usagi me guste tampoco, sus preguntas fueron algo inoportunas para mí, pero estoy seguro que no lo hizo con mala intención. Y no sé por qué presiento que ella y yo volveremos a salir, pero no como su novio por alquiler… así es como me siento… anormal… por primera vez… y eso me hace sentir bombón, al recordar su sonrisa… y su mirada…

—Bombón… — dije mirando al cielo, antes de irme… mi celular vibró, y era un mensaje de bombón, a lo que yo sonreí…

Continuará…


Maître: Significa mozo en francés.

¡Muchas gracias a todas las personas que leyeron el primer capítulo! Perdón por la tardanza en subir el segundo capítulo, pero tuve demasiadas cosas que no me pude dedicar a este chapter. Espero que les guste, y espero sus comentarios siempre con respeto. Siento que el final me quedo apresurado, pero veremos qué pasará en el próximo capítulo.

¡Besos y abrazos!

Yuki Kou.

Editado: 16/08/2016