Notas Autora: Hecho capítulo 2 ^^ espero que lo disfruten. Pero me parecía demasiado largo... por lo que aún no aparece L. Pero juro por mis 200GB de anime que en el siguiente capítulo aparece. Dicho está. No me arrepentiré u.u

Advertencias: De momento no pasará nada extraño... no hay posibilidades de OCC ni de lemon, por lo que... naah...

Disclaimer: Death Note no me pertenece, así como sus personajes. Son propiedad de Tsugumi Ohba, Takeshi Obata y Nisio Isin.

A disfrutar!


2. Recuerdos imborrables.

Abrió los ojos. Delante de ella, había un hombre con un uniforme y una gabardina negra a su lado. Lo primero que se le vino a la cabeza fue la palabra 'padre'. Se dio cuenta de que ella estaba apoyando la cabeza en otra persona. Miró para ella y al instante supo que era su madre. Parecía que estaban en un vagón de un tren, concretamente, el último.

- Oh, Sliny, se ve que ya te despertaste. Aún puedes seguir durmiendo, si tienes sueño, que la noche pasada a penas dormiste y son las seis y media, hasta las ocho no llegaremos. - dijo la mujer. - ¿O es que tienes hambre, que no comiste en el otro vagón los aperitivos?

- No... ¿A dónde... vamos? - dijo Sliny con dificultad, como si le costara mucho hablar.

- ¡Parece mentira que no te acuerdes! Hace una hora eras tú la que no paraba de decir '¡Quiero volver! Me aburro.' Vamos a casa, cariño, a Bucks.

"Bucks... eso es mi ciudad..."

- ¿Entonces dónde estamos?

- ¡Vaya, hija! ¡Como si mientras dormías perdieras los recuerdos! - exclamó su madre, riendo. - Bien, te diré todo: Estamos en Winchester, pero pronto saldremos de la ciudad, para llegar a Bucks, nuestra ciudad. Y por si hace falta, te digo que son las 18:31 del día 15 de Noviembre del 1992.

"Pues ahora que lo pienso... no sabía nada de eso... ¿puede ser amnesia temporal? mejor no se lo digo, no hay que arriesgarse a que me lleven a un psicólogo... un momento... ¿desde cuándo pienso de esta manera?"

- Señores pasajeros, es posible que haya una avería en el motor, tendremos que ir más lentos. La hora aproxomada de la llegada a Bucks será retrasada a las ocho y media. - Sonó de un altavoz.

- Oh, vaya, pensar que teníamos prisa... - habló el padre de Sliny, dándole su gabardina para que se tapase, ya que hacía mucho frío; fuera estaba nevando - Sliny, es mejor que duer-... - fue interrumpido por el sonido de una puerta abrirse de golpe, dando un portazo.

Dos hombres aparecieron por la puerta. Esa era la puerta que venía de adelante, es decir, desde la dirección hacia la locomotora. La verdad, no tenían cara de 'angelitos'.

- Buenos días - dijo uno, con una sonrisa tétrica en la cara - Eso pero que no cunda el pánico cuando diga lo que tengo que decir... Yo sólo sigo órdenes del de la locomotora, el del aviso de antes. Bien, me gustaría informarles de que pusimos un virus en los aperitivos de antes, ¡que no todo se da gratis! - la gente empezó a gritar - Heeeey... calmaaa... el virus no se irá por que gritéis - aún así, la gente seguía gritando, como si no oyeran. - Bien, si no me escuchan, tendrás que intervenir. - dijo dirigiéndose al otro.

- ¡Que nadie hable o disparo! - dijo el segundo hombre, apuntando a la gente con una pistola - de repente, todos se callaron.

- Ayy... - dio un suspiro el primer hombre - bien, ahora todo está mejor. Como iba diciendo, todos vosotros tenéis un virus, ya que nos aseguramos de que todos comiérais los aperitivos. - Sliny miró a sus padres, que tenían cara de preocupación, aunque antes no habían gritado. - Este virus, por lo que yo sé no os matará, pero no es que esté muy seguro, así que en eso último no me hagáis mucho caso. - todos se estremecieron. - Vosotros sois los conejillos de indias para probar el experimento. En teoría, a vosotros, la gente de este vagón, debería afectaros el virus en menos de cinco minutos. Los síntomas podrían ser ligeros cambios físicos, pérdida de la memoria, estar 'idos', es decir, como si estuviérais sonámbulos permanentemente... y creo que también le pasaba algo a los dientes, pero no me acuerdo muy bien...

Las personas que estaban en el tren estaban asustadas, algunos se desmayaron y a otros, parecía como si les empezaran a suceder los síntomas. Los padres de Sliny se miraron cuando dijo lo de "...pérdida de memoria..." entre los síntomas. Sliny prefería pensar que eso no estaba pasando en realidad.

-... Parece ser que este virus es contagioso con ganas, así que no se os ocurra acercaros a nosotros cuando empiece a afectar. Y ahora os preguntaréis: "¿Y de qué les sirve a estos tipos esparcir un virus en un tren?". Pues la respuesta es que así podremos mataros sin que os resistáis, sacaros los órganos y venderlos en el mercado negro. Como podéis comprender, con eso nos haremos ricos. Y con esto puedo decir que ese virus sólo afecta al cerebro, a la piel y a los ojos, que yo sepa, así que los demás órganos estarán sanos cuando los cojamos. - dijo el primer hombre antes de ponerse una mascarilla y darle otra a su compañero.

A la gente empezaba a afectarle el virus: algunos gritaban mientras la piel se le ponía de color entre marrón, morado y verde; otros gritaban con las manos en los ojos; a otros les crecían los dientes caninos más de lo normal... Aún así, parecía que los criminales se divertían al ver a los demás sufrir.

Según el virus avanzaba, los padres de Sliny pensaban qué hacer en bajo, sobre todo, en lo de que la chica no había comido y aún así tenía pérdidas de memoria, y antes de tiempo, pero acabaron por optar de que no eran pérdidas de memoria, sino una pequeña broma de antes.

- Bien, Sliny, quiero que te tranquilices, porque te prometo que tú sobrevivirás - dijo la madre en bajo - Mira por la ventana. Creo que mejor que estar aquí, es estar ahí afuera. ¿Te crees capaz de saltar por la ventana con el tren en movimiento aún a esta altura?

- ¿Pero vosotros qué haréis? - preguntó Sliny preocupada.

- Tranquila, te prometo que nosotros también sobreviviremos y viviremos como una familia normal en Bucks.

- ¿De verdad?

- Por suspuesto - contestó el padre con una sonrisa en la cara.

Poco a poco, el virus se fue extendiendo, hasta en el padre de Sliny. Al ver que las dos últimas personas que quedaban normales eran la chica y su madre, los demás, ya 'idos' fueron acercándose y acorralándolos.

- ¡Corre y haz lo que dijimos! - gritó la madre de Sliny.

- Pero entonces tú...

- No importa! Me salvaré, ahora apura. - Dijo su madre con lo que ella sabía que iba a ser su última sonrisa.

Los criminales escucharon parte de eso, así que se fueron hacia las sanas y mientras Sliny y su madre intentaban abrir la ventana para que Sliny saliera, las dos sufrieronmuchos arañazos, sobre todo la madre. Finalmente, al abrir la ventana Sliny intentó salir, pero uno de los criminales le arañó la mano derecha, por el dorsal de la mano, dejándole una herida muy profunda, provocando que Sliny gritara y se paralizara de dolor.

Al ver esto, la madre de Sliny le dijo al oído, con toda la tranquilidad del mundo:

- Se ve que ni en el último momento das apurado - entonces sonríe y la empuja por la ventana.

Sliny, tras dar algunos giros a causa de la caída, vio que su madre aún no había saltado, y el tren empezaba a descarrilarse, debido a que el conductor también se había infectado. Sliny miró con atención lo que pasaba con el tren, ya que su madre no saltaba. En ese momento, el tren pasaba por un puente. Por el exceso de peso e un lugar fijo, el puente quebró, y con él todos sus pasajeros se cayeron al río que había por debajo. Sliny miró horrorizada esa escena. Lo único que pudo hacer fue correr en sentido contrario, lo más rápido que pudo, intentando olvidar lo sucedido, sin conseguirlo.


Notas: no hay mucho que poner... a parte de que esto ni se parece a Death Note... pero en los siguientes capítulos aparecerán 'signos' de que esto es un fic de Death Note. Tardaré en actualizar. Reviews T.T