+ A veces el corazón se rompe con la facilidad de un cristal… +
Ichigo terminó de alistarse, Renji había llamado hace veinte minutos, por lo que supuso que ya no demoraría mucho.
Recordó que cuando fue a recoger el anillo, revisó varias veces el grabado para que no hubiera ninguna equivocación, y sí, realmente le apreció perfecto, era hermoso, como ella.
Ya lo tenía en el bolsillo de la chaqueta, en un pequeño estuche color negro. No podía esperar que ya fuera la hora de ver a Rukia… ¿Qué vestido llevaría esa noche?, ¿Qué peinado tendría su cabello?, ¿Qué cenarían y de qué hablarían hasta que… Dios, le iba a proponer matrimonio, era un hecho que estaban más que listos y sobre todo se amaban más que nunca, definitivamente era la ocasión perfecta.
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Ishida e Inoue aún vivían en la ciudad que sus amigos habían dejado ya hace algún tiempo. Hace cinco meses se habían mudado juntos.
A Inoue le había gustado Ichigo durante un tiempo, cuando todavía estaban en la escuela, pero luego, se hizo novia de Ishida, y se dio cuenta de que lo que sentía por Ichigo, sólo era una profunda amistad. Rukia había llegado un año después y al conocerla, se convirtieron en las mejores amigas, después, se unió Renji, "el pelirrojo matón", siempre le dijeron así de cariño.
Los cinco: Ichigo, Rukia, Renji, Inoue e Ishida; siempre andaban juntos, eran muy buenos amigos.
Hasta que terminaron el colegio y tuvieron que alejarse, todos fueron a universidades diferentes, excepto Ishida e Inoue. Luego, Renji, dejó la universidad faltándole dos años, para irse a trabajar a Tokyo, donde le fue bien, para esa época, Ichigo y Rukia ya eran novios.
Cuando Ichigo terminó, a Rukia aún le faltaba un año, y por trabajo, tuvo que irse.
En conclusión, Ishida e Inoue eran los únicos que se habían quedado.
El teléfono sonó, Ishida levantó el auricular y contestó. Era Renji. Inoue entró justo en ese momento, y vio el rostro de Ishida, su expresión era de vacío. Se acercó a él y le tomó la mano mientras terminaba su conversación.
- Vamos en este mismo momento para ayá, estaríamos llegando en la madrugada, yo te llamo, Abarai. Ok – colgó.
- Qué sucede?? – preguntó ella
- Pon la ropa que puedas en la maleta, nos vamos a Tokio en este instante – dijo mientras caminaba hacia la habitación
- Qué ha sucedido Ishida?? – le dijo asustada – Que te ha dicho Renji?? Ishida!! – lo cogió por los hombros y le dio vuelta, poniéndolo frente de ella
- Rukia tuvo un accidente…
- ….. qué? – soltó los hombros de Ishida – Oh Dios, está bien verdad? – dijo llorando – Verdaaad?? – hubo un momento de silencio – Ishidaaa dime que está bien por lo que más quieras!!
- Rukia está muerta…. – le respondió finalmente dejando que sus lágrimas cayeran
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Sacó por quinta vez el pequeño estuche negro y lo abrió, allí estábale anillo, brillando, como brindándole una sonrisa de felicidad. No pudo evitar contemplarlo, imaginando el momento en que lo colocaría en una de las bellas manos de Rukia y ella lo besara.
La adrenalina recorría todo su cuerpo mientras cada vez se desesperaba más por tenerla en sus brazos.
Entonces sonó el timbre, Ichigo cerró el estuche y caminó hacia la puerta, giró la manija y abrió.
Renji estaba enfrente de él, con los ojos enrojecidos como si hubiera estado llorando y se hubiera limpiado el rostro solo hace unos instantes. Tenía un aspecto terrible.
- Renji.., que te pa… - antes de que terminara, él se acercó y lo abrazó, aferrándose a él como si se fuera a desvanecer. No sabía cómo se lo iba a decir, qué demonios iba a decirle…. Comenzó a llorar.
- Renji!!, que te sucede maldición?? – pero él no le podía contestar, sólo lo abrazó más fuerte – RENJI DEMONIOS QUE TE PASA??
- Hermano… - comenzó, sin mirarle la cara – es Rukia… - al escuchar su nombre, el corazón de Ichigo se congeló
- Oh nooo, Dios Santo, qué le pasó??
- Tuvo un accidente con el auto… - a penas le pudo decir
- Y dónde está?? – le dijo con los ojos desorbitados
- Ichigo, Rukia ha muerto… - Renji cayó hacia delante tratando de contener su llanto
La sangre de Ichigo se heló y él quedó petrificado, sus brazos cayeron a los lados, y de una de sus manos se desprendió, rodando por el piso, una pequeña cajita negra.
Su rostro era de desconcierto total, pero de sus ojos comenzaron a salir lágrimas sin parar.
Cómo había podido suceder eso, era imposible, iban a verse dentro de una hora, Rukia ya se habría arreglado seguramente, él la esperaría antes de lo acordado, y cuando su hermosa figura apareciera en la entrada principal y sus ojos brillaran como dos perlas preciosas y su sonrisa lo enloqueciera, correría a abrazarla sin importar lo que pensaran los demás en ese restaurant lujosísimo, y luego la llevaría a la mesa que había reservado especialmente para esa noche, y a la luz de las velas, cenarían y hablarían de cómo les fue en su día, la haría reír como siempre, ella se enojaría por cualquier cosa, como solía hacerlo siempre, se besarían, bailarían una música romántica y finalmente le propondría matrimonio y cuando ella lo aceptara, sería el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra, y entonces, celebrarían con un brindis su compromiso y terminarían en la alcoba de la casa, se besarían como nunca… y así pasarían su aniversario, perfecto, si, así debía de ser…
- Ichigo, ICHIGOOOOOO!!, reacciona por favor – le gritó Renji abrazándolo – ICHIGOOOO!!, lo siento Ichigo, lo siento tanto
- No – dijo mirando al vacío – Noooooooooooooooooooooooooo, OH DIOS NOOOOOOO
Correspondió finalmente el abrazo y se derrumbó por completo encima de Renji. De pronto la fuerza de su cuerpo había desaparecido, y lo único que podía hacer, era llorar, llorar hasta estar a punto de colapsar, llorar para sacarse el dolor que apuñalaba su corazón, llorar para no pensar, llorar y sólo eso.
Renji dejó a Ichigo en la cama, había estado así por horas, ya era de madrugada y pronto llegarían Ishida con Inoue, y él debía de ir a realizar los trámites y todo lo que era necesario de hacer,
Tomó una de las chaquetas de Ichigo y se la puso, cerró la puerta de la habitación y salió.
Lo único que pasaba por la cabeza de Renji en ese momento era la imagen de Rukia en aquella camilla en la ambulancia, su cuerpo, frágil e indefenso, tapado con una manta blanca, fue lo peor que pudo haber visto en su vida, pero estaba tan… herida…, el carro estaba destrozado y no se imaginaba como habían podido sacarla de allí, todo era tan confuso, nunca se había accidentado ni nada, porque era una excelente conductora, pero esta vez… el auto había impactado contra el pavimento y…, no sabía como había ocurrido exactamente, sin embargo, ya no importaba, Rukia estaba…
Iba manejando cuando recibió la llamada de Ishida, ya estaban llegando, y quedaron en encontrarse en la estación.
Cuando se vieron, corrieron a abrazarse, había pasado tanto tiempo... Inoue tenía los ojos inflamados, había llorado durante casi todo el viaje, Ishida tenía la tristeza pintada en el rostro, pero tenían que ser fuertes, Ichigo los necesitaba, a los tres, y tenían que apoyarlo.
Renji los dejó en casa de Ichigo y se fue a terminar el papeleo. Ambos entraron de inmediato al cuarto y lo vieron, acurrucado con el pijama de Rukia en el rostro. Inoue fue invadida por los recuerdos, cómo ocurrían las cosas, tan rápido de un momento a otro. Le dio un beso en la frente.
Ishida pensó que si él perdiera a Inoue tal vez no lo podría soportar…, trató de evadir esos pensamientos y se acercó a su amigo, para taparlo con una manta.
Unas horas después, Renji regresó, y sin decir nada se sentó al lado de Ishida. Se quedaron allí toda la noche los cuatro juntos, ella echada al lado de Ichigo, abrazándolo, mientras que Ishida y Renji estaban sentados en el piso, al pie la de cama.
Ninguno de los tres pudo dormir, pero no hablaron ni una sola palabra, solo acompañaron a su amigo con su silencio y su tristeza.
Las cortinas de la habitación estaban cerradas, como ojos cerrados que se niegan a ver la verdad, dejando el cuarto en la oscuras, sólo la tenue luz de una lámpara iluminaba a penas el espacio.
De pronto los invadió una sensación extraña, pero ninguno habló, Ichigo sonrió tristemente, dormido; Inoue botó lágrimas en silencio, Ishida se quedó inmóvil y Renji miró hacia la nada, como si enfocara su mirada en algo… todos pudieron sentirla, allí estaba, su aroma, su presencia, su sonrisa en la mente de todos, allí estaba, poco a poco su presencia se fue consumiendo, como si fuera su último aliento, hasta desaparecer y quedar únicamente en sus recuerdos…
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Rukia llevaba un hermoso vestido rojo largo, que resaltaba su esbelta figura; unos guantes blancos que la hacían ver como lo que era, una princesa; su cabello negro, recogido en un peinado bellísimo, y su sonrisa completaba la perfección, era tan bella…
Ichigo caminó lentamente con la mirada fija en ella, cuando llegó, la besó suavemente y Rukia se aferró a su pecho, dejando a la vista un bello anillo con un diamante turquesa.
La música sonaba a la distancia… y se dejaron llevar, bailaron juntos, muy lento, cogidos de la mano, sin que nada les importase, sin tener en cuenta el tiempo, sólo viviendo el momento…
De los ojos de Ichigo, cayeron las lágrimas, pero cerró los ojos y trató de sonreír para Rukia, al mirarla, vio que ella también estaba llorando, pero a la vez sonreía y lo miraba.
Ella lo amaba, él también lo hacía y ambos sabían que la música pronto acabaría y con ella, todo aquello iba a desvanecerse; pero su amor, su amor nunca se extinguiría, su amor quedaría para siempre, grabado en sus corazones.
+ FIN +
