Bueno, aquí traigo el segundo capítulo de Desterrado, debo decir varias cosas, he decidido que en vez de tener un hijo, Mathias tenga dos, serán gemelos y serán las capitales de Noruega y Dinamarca, en cuanto a su aspecto físico, sexo y carácter leeré vuestras propuestas y escogeré la que más me guste, podréis decírmelo por review o por pm. Espero que os guste este capítulo.

Hetalia no me pertenece, es propiedad de Hidekaz Himaruya, si me perteneciera, habría yaoi por todas partes y los nórdicos aparecerían más...jejeje, que pena que no sea así.


Mathias no podía dormir esa noche, se sentía demasiado excitado y nervioso, llevaba varios meses sin ver a los otros nórdicos y tenía muchas ganas de verles de nuevo. Adoraba pasar tiempo con su familia aunque fuera en una reunión. Miró la hora, solamente eran las 4 de la mañana y no tendría que levantarse hasta las 6 para empezar a prepararse para coger el vuelo a las 8.

"Es mucho tiempo" pensó con desgana. Encendió la luz y leyó el informe del médico sobre su embarazo mientras una sonrisa diminuta comenzaba a dibujarse en su rostro. Era verdaderamente feliz, sentía que ya tenía todo lo que siempre había deseado. Una familia a la que quería mucho, una relación estable y ahora, un bebé en camino. Eso era más de lo que pudo haber imaginado y es que un bebé acarreaba mucha responsabilidad, pero Noruega y él lo harían bien.

No es que necesitase el informe, simplemente quería enseñárselo al noruego por si este no le creía al principio, cosa que al danés no le sorprendería, además llevaría también la prueba de embarazo que se hizo.

Pasó las dos siguientes horas pensando como decírselo a su pareja, ninguna de las formas que pensaba le parecía adecuada y empezaba a desesperarse, "tan difícil no puede ser ¿cierto?" Pensó intentando calmarse "lo mejor es enseñarle directamente el informe" decidió "Así yo no tendré que decirle nada, el papel lo hará por mí"

Miró la hora deseando que ya fuera el momento de irse al aeropuerto, pero no era así, solo había pasado una media hora desde que miró el reloj la anterior vez. "¿Y si el reloj se ha parado?" pensó preocupado, creía que había pasado más tiempo así que cogió su móvil y miró la hora allí para asegurarse, no quería llegar tarde. La hora de su móvil era la misma que la del reloj, Mathias gruñó exasperado, la espera se le estaba haciendo demasiado larga, quería estar ya en el avión, pero no había ningún vuelo a Estocolmo antes de las 8 por desgracia.

Motivado por sus nervios, que le incapacitaban a estarse quieto, revisó el escaso equipaje que llevaría consigo, había cogido lo estrictamente necesario, pues tenía un piso ahí, en Estocolmo y lo usaba para ocasiones como esa. Allí tenía ya ropa que había dejado en su anterior visita a la capital sueca. De hecho tenía una casa también en las otras capitales nórdicas. "Beneficios de ser nación" pensó con cierto regocijo, pues con los otros pasaba lo mismo.

Se trataba de una casa discreta, muy diferente al domicilio del danés en su capital, pero no le molestaba mucho, las casas en las otras capitales estaban para lo que estaban, así que su tamaño era algo bastante irrelevante.

Cuando dieron las 7 el danés cargó su equipaje en el coche y condujo camino al aeropuerto, se moría de ganas de avisar a los otros, pero se arriesgaba a despertarles y podían llegar a ponerse muy gruñones cuando alguien no respetaba su descanso , Mathias quería verles de buen humor, así que lo mejor era no llamar.

El aeropuerto estaba a rebosar vio ni bien entró, veía a familias entrar por las diferentes terminales, muchos bostezaban y algunas madres cargaban a sus hijos dormidos en brazos.

El danés frunció el ceño al darse cuenta de algo. "¿Y qué haremos con el bebé cuando haya alguna reunión en otro país?" pensó preocupado, dejarle con una niñera saldría algo caro si se tenía en cuenta que algunas cumbres internacionales duraban varios días y el danés no estaba dispuesto a pasar ese tiempo, aunque fuera poco, sin estar con su bebé. "Eso sería ser irresponsable" pensó y él quería ser una buena madre para su bebé. Así demostraría a los demás que podía ser alguien maduro y que era perfectamente capaz de asumir el cuidado de un bebé a la perfección. Nada podía salir mal en realidad, todo era perfecto.

Entró en su avión y se sentó al lado de la ventana, le gustaba mirar por ahí cuando empezaban a despegar, siempre se reía o dejaba escapar algún gritito de sorpresa que hacía que los otros pasajeros le mirasen y que Lukas le dijera que parecía un niño pequeño.

Cuando llegó a Estocolmo se sorprendió al no ver a ninguno de los nórdicos esperándole, eso no era normal pero le resto importancia. "Estarán ocupados" se dijo sin darle más vueltas mientras cogía un taxi e iba a su casa a dejar su equipaje. Cuando lo dejó se encaminó a donde sería la reunión mientras tecleaba en el móvil con nerviosismo. Solo tardaría 10 minutos pero quería avisar a Lukas de que ya había llegado.

Ya estoy cerca escribió mientras veía el edificio y aceleró el paso, intuía que los demás ya estaban ahí y que como de costumbre llegaría tarde. Entró sin fijarse en lo que le rodeaba, tenía prisa. Cuando entró vio a los otros cuatro ya sentados, le miraron serios mientras el danés se sentaba y les sonreía. Mathias miró a Tino preocupado, no era normal en el finés estar tan serio.

"Algo va mal" no pudo evitar pensar el danés estremeciéndose mientras se sentaba al lado de Lukas, le sonrió como siempre y fue a abrazarle, pero Noruega, como de costumbre, no se dejó.

-Tenemos algo importante que anunciar-empezó el sueco clavando su mirada en el danés, este simplemente asintió indicando que escuchaba-Hemos llegado a un acuerdo en común, Danmark, quedas expulsado de los nórdicos.

La reacción de este no se hizo esperar, abrió mucho los ojos, incrédulo y les miró, buscando ver algo en sus rostros que le indicara que solo era una broma, cruel, pero solo una broma. No vio nada más que rechazo y algo de odio en sus miradas. Tragó saliva mientras se levantaba, se sentía raro, era como si todo a su alrededor fuera a otro ritmo que él no podía seguir. No sabía que decir o hacer, tenía un nudo en la garganta y la mente hecha un lío. Se movió mecánicamente hacia la puerta, quería irse y respirar aire fresco, para Mathias todo era una pesadilla ahora mismo. Y un único pensamiento se repetía una y otra vez en su mente.

"¿Por qué me hacen esto? Sé que no he sido el mejor hermano del mundo con ellos, pero, ¿de verdad merezco esto? Si no soy un nórdico ahora, ¿Qué soy? ¿Un país germánico?" Mathias se preguntaba confuso mientras caminaba de vuelta a su piso sin fijarse en lo que le rodeaba, se acababa de dar cuenta de que no le había contado a Lukas lo de su embarazo, pero le faltaba valor para volver a entrar ahí, no quería hacerlo. "Pero Lukas merece saberlo, aunque hoy no, se lo diré más adelante, o tal vez lo haga alguien por mí"

Mathias miró la hora, aún faltaba tiempo para el siguiente avión hacia Copenhague. Tendría tiempo de sobra para hacer una llamada, pero ¿a quién debía llamar? Eso no lo sabía, lo único que comprendía era que necesitaba estar con alguien para poder desahogarse y los únicos que podrían entenderle ahora mismo eran Inglaterra y…Rusia. Desechó al inglés de su mente al momento, Noruega era uno de sus mejores amigos, así que solo quedaba Rusia, suspiró mientras marcaba su número y esperaba a que el ruso contestara.

-Russland?-preguntó cuando el otro descolgó

-Da~-oyó la tétrica voz de Ivan-¿Qué quieres Daniya?

-¿Te importa que vaya a visitarte a tu casa?-preguntó el danés estremeciéndose, no sabía si era buena idea, pero allí no vería a ninguno de los nórdicos y era lo que necesitaba en ese momento.

-Siempre es bueno recibir visitas-fue la respuesta animada por parte del otro-Prepararé algo de vodka, tal vez luego quieras ser uno conmigo….

-Takk-respondió el danés mientras colgaba y se dirigía a territorio ruso cargando con su equipaje, se lamentaba de no haber cogido más cosas pero la situación había dado un vuelco demasiado grande y el danés necesitaba compañía de alguien que supiera lo que era quedarse solo, para eso no había nadie mejor que el ruso.

Mathias tardó varias horas en llegar a Moscú, no había sido un viaje fácil, el frío de esa parte de Europa complicó demasiado el viaje, ahora solo debía encontrar la casa de Rusia, lo cual esperaba que no fuera tan difícil, pero se equivocaba, Ivan no vivía en la capital, se había instalado en una gran mansión situada a varios km de allí y al danés le costó bastante llegar por desgracia.

Y si lo logró fue porque el ruso había mandado a su presidente a buscarle y este le llevó hasta la casa.

"Es enorme" fue lo primero que acudió a la mente de la nación danesa al ver la casa "Es imposible que Russland viva solo aquí" se dijo estremeciéndose mientras franqueaba la puerta y se topaba cara a cara con el dueño de la casa.


Y este ha sido el capítulo 2, espero que os haya gustado. He actualizado antes de lo que esperaba, pero el hecho de que me historia haya gustado me ha animado bastante, así que debo dar las gracias a los que me han dejado su comentario, espero que sigáis haciéndolo y que agreguéis esta historia a favoritos, eso me haría muy feliz, pero sobretodo que sigáis dejando reviews.

Hasta la próxima actualización.