Deja un comentario cualquiera… tan solo con ser un lector anónimo me alegraras y podre seguir escribiendo…
Luego de la leve reverencia con que me recibieron el grupo de vampiros que estaba alrededor de la mesa pude reconocer a parte del ya nombrado Asato Ichijo las destacadas caras de Lady Shiki, Lady y Lord Kurenai, Lord Hanabusa, Lady y Lord Akatsuki, Lady y Lord Souen y Lady y Lord Touya… personajes investigados insubstancialmente por ser los progenitores de aquello nobles que acompañaron a Kuran hasta hace poco justo antes del ataque del tan desequilibrado Rido Kuran, esos chicos habían acompañado hasta el último de sus momentos a los príncipes Kuran hasta que lograron llegar a un lugar estable, su gran mansión…
-Buenas tardes- mi voz no sonaba quebradiza, y no tenía el porque, pues, ellos debían temerme y no yo a ellos.
- estábamos ansiosos de estar ante tan especial presencia…-dijo Asato con aire arrogante
-eso es cierto, nunca creí conocer a alguien como tu…- dijo Shirabuki quien se puso de pie y venia en mi dirección- si es cierto lo que todos dicen, hay que ver que estas un poco desaliñada como para ser una sangre pura con tanto por haber recorrido en esta aventura de vida, cariño- me rodeó como una leona al enjaular a su presa.
-pues sí, no creo que sea del todo necesario tener joyas y diamantes cuando ya lo tengo todo- la rodee yo a ella y me mire objetivamente a mí misma, dándole a entender que no quería desafiarla, pero no por miedo, si no por evitar partirla en dos.
-claro, como digas…- uno de los sirvientes, un vampiro noble, trajo ante nosotros después de haber hecho ya una ronda por los presentes en el salón, una copa de vino, un elixir del más fino que creaban en la casa de verano de los Hanabusa. Tome la copa y me senté en una silla que al parecer era la mía, la única que faltaba por ocupar, justo donde se podía divisar a todos los invitados reunidos y detrás a los príncipes purasangres.
-mis felicitaciones Lady Hanabusa, es un elixir muy prometedor, nunca antes había probado tal preparado…- le dije lo mas amablemente que me salió y trate de no perder mis estribos y beberlo todo demostrando estar nerviosa o sedienta.
-Muchas gracias Lady Rose- reveló con un leve sonrojo en sus mejillas que me pareció tierno, pues la señora no parecía tratar de esconder nada ni tampoco tener aires de jactancia.
-Bueno, es un gusto ver que algunos compenetran con tal belleza…- Asato se dirigió a mí con una cara de sádico que me dio asco.-ahora vayamos al grano- dijo secamente volviéndose a su sitio.
-Según tengo entendido estoy aquí ya que se reveló mi existencia y tengo el deber y derecho de formar parte de lo que queda de esta especie de "asamblea" además de que se necesita un nuevo rey o bien sea, alguien que dirija lo que queda del antiguo consejo de ancianos- dirigí la mirada a Kaname Kuran y transmití una culebrilla de pensamientos a través de nuestras miradas "debiste acabar con todos, muchacho, sin dejar a ninguno…" por una milésima de segundo sus ojos se iluminaron de asombro y luego volvieron a su anterior reflejo, como si nada hubiera pasado…- pues, bien, no quiero tener nada que ver con esto, pero prometo regirme por las reglas de la asociación de Cazadores para así no alterar el orden de tales Juntas. Estoy dispuesta totalmente a llevar a cabo cualquier pequeño puesto que se me otorgue como parte de Vampiro purasangre para que mi voto tenga valor… pero no más, no quiero ningún puesto de alto rango ni tener que responsabilizarme por toda una comunidad o peor aun todos los vampiros del mundo.- termine tomando mi último sorbo de vino y depositando la copa sobre la mesa.
-no es posible que alguien tan mayormente poderoso a los purasangres aquí presentes no quiera usar sus poderes para regir normas a todos y cada uno de nosotros.- dijo casi sin querer ser escuchado Lord Kurenai, quien tenía un aspecto Hippie muy asombroso.
-entonces demos a votación, en el gran baile que se avecina, el futuro de nuestra raza, si queremos seguir con un obsoleto consejo o queremos a un soberano rey…
-o reina…- interrumpió Sara.
-así es, rey o reina que presida sobre nosotros y listo- como quien no quiere la cosa, retiro su asiento lady Shiki, la tía de Senri Shiki, al que llamaban bastardo por ser hijo de la cantante de antaño y ahora loca "integrante" de la familia Shiki y de Rido Kuran, lo cual lo convertía en primo de los príncipes Kuran pero por su personalidad reservada no quería tener nada que ver con ellos al menos en publico.
-estoy de acuerdo-hablo por fin Kuran, seguido de Isaya Shouto.
Todos los integrantes de familia me dirigían un asentimiento de cabeza como adiós, yo agradecí en mis adentros que no se acercaran y tener que fingir una sonrisa de modelo y llevar a cabo una conversación superficial.
-Mejor así, fuera de mi camino- susurro Sara al pasar por un lado y salir azotando la puerta, por lo visto, mal gasto un momento de su preciado tiempo
-no sé si te has fijado, pero con el fuego no se juega- sisee para el torbellino que salía endemoniada por la puerta, pero se detuvo al oír mis palabras.
-ya veremos quién manda sobre quien, luego de esta semana- cierto, en una semana era el baile de invierno en la noche de los vampiros. Aquel en que se llevaban a cabo las reuniones para determinar los puntos relevantes sobre nuestra raza.
Kuran y Shouto se despidieron y luego este último se dirigió a mí.
-un placer conocerla, me parece sorprendente que sea tan menuda a pesar de todo lo que nos contaron- señaló con una sonrisa simpática.
-pues, si, en eso me he fijado…- no quise contar mucho sobre mí. Eso alteraba a mis victimas, no solías ver a alguien con aspecto de niña de 16 años por ahí matando gente con sus largos colmillos o poderes supernaturales.
-hasta luego entonces, espero pueda volver a su hogar sin tener a sirvientes glutinosos a su alrededor que digan querer permanecer a su lado…- se despidió con la mano como un niño a su amigo a diferencia de el resto de vampiros, yo le correspondí, pues mal no me caía, pero si era un poco extraño.
Me sentía algo extrañada pero decidida de que esto había sido corto y había salido rápido de lo que podía haber terminado como una pelea entre Shirabuki y yo ya que nadie más que ella quería el puesto de Reina, pero ninguno estaba dispuesto a entregárselo así sin más y arriesgando la vida de los suyos a las ideas locas que se le pudieran ocurrir a la excéntrica y perturbada princesa Sara.
Luego de que la mayoría de los que conformaban la junta se fueran, Kuran y su asistente se dirigieron hasta mí.
-Mis disculpas por no haberme presentado antes- me tendió la mano- Kaname Kuran.
-Oh- le di la mano en respuesta- si, el ancestro de los Kuran, parece que no lo recuerdas, pero ya nos conocíamos- abrió los ojos de par en par- tranquilo, tu secreto está bien guardado.
-Cuál es su nombre?- pregunto tratando de saber con quien hablaba, se veía en su cara el asombro al percatarse de que sabía mucho más de él que lo que él hubiera querido o permitido.
-Dai Rose- le dije secamente- Hasta luego- fueron las que creí mis últimas palabras en este inmundo lugar.
Este era un juego en el que había que dar todo lo que se tenga sin esperar un golpe fuerte de tu oponente y mientras ellos ya habían empezado sin mí y ahora tenían las reservas a la mitad, yo apenas empezaba e iba con todo, no tenía nada que perder, y sabia cada punto débil de todos…
