Capítulo 2

El haber sido expulsado de Hogwarts supuso un retroceso en la calidad de vida del adolescente, y no porque ya no fuera a regresar a la escuela, sino porque el saber que ya no podía hacer magia supuso una alegría para sus tíos. De repente, el muchacho otra vez se vio encerrado en la habitación, aunque al menos no era el armario, a no ser que alguno de los adultos estuviera en la necesidad de algo (desde pasar el aspirador en toda la casa a pintar otra vez la cerca del jardín).

La verdad es que la situación en la que se encontraba no le parecía muy extraña, siempre había sabido que el único motivo por el cual no le habían hecho nada durante sus últimos años, fue porque iba a Hogwarts y siempre podía aparecer un mago adulto y capaz de hacérselo pagar. Ahora en cambio todo era muy distinto, no tenía varita por lo que no podía hacerles nada y además, parecía que ahora que ya no iba a Hogwarts ya no le importaba a nadie ya que no había recibido ninguna lechuza en todo el verano.

Había esperado que al menos algunas cartas llegaran de sus amigos después de lo sucedido (después de todo el señor Weasley trabajaba en el Ministerio de Magia por lo que debían de saber que había pasado) pero nadie había dado muestras de vida y mucho menos de preocupación por él.

El muchacho por su parte se encontraba en un estado de ánimo que era una mezcla entre depresión y furia.

No podía dejar de estar deprimido ante la idea de no regresar a la escuela, saber que en algunos años todos sus amigos serían magos y brujas en pleno derecho y él solo podría soñar en lo que hubiese sido si los dementores no hubieran hecho acto de presencia… y era entonces, con este pensamiento, que la fuerza hacía acto de presencia.

Estaba furioso, y lo estaba con todo el mundo. ¿Por qué tenía que ser expulsado por defenderse? ¿Acaso debía haberse dejado besar a él y a su primo? ¿Donde habían estado los aurores para defenderlos de esas criaturas? ¿Donde había estado el profesor Dumbledore? Cuando más lo pensaba, más furioso de ponía, porque las respuestas que llegaban a su mente no eran muy agradables.

Cuando en su tercera año los dementores habían estado en Hogwarts los había investigado (había sido él y no Hermione). Los dementores eran unas criaturas muy peligrosas. No solo eran criaturas oscuras sino que estaban clasificadas como un subtipo de demonio, y tenían una organización tipo colmena. Aquello hacía que siempre tuvieran hambre porque las almas y sentimientos positivos que devoraban eran compartidos para toda la colmena. Todo aquello hacía que fueran fuertemente regulados por el Ministerio. Si el auror estaba convencido que no habían estado en Little Whimping, solo podía significar dos cosas y ninguna de las dos era agradable.

La primera, era que Voldermort había logrado hacerse con el control de Ministerio y desde las sombras estaba moviendo los hilos del gobierno. La segunda, era que había sido alguien del propio gobierno mágico quien había enviado a los dos dementores con tal de matarlo. Lo mirara como lo mirara, la situación era horrible para él.

Esas dos posibilidades responderían también el por qué los aurores no habían llegado en su defensa por que para ellos no había pasado nada malo y los dementores seguían en su puesto, y también indicaban que la persona que los hubiese enviado esperaba que esos demonios lo hubieran besado antes que nadie se hubiera dado cuenta de lo sucedido y que para cuando llegase septiembre él ya habría muerto, porque una persona que había recibido el beso no era capaz de sobrevivir más de diez días sin su alma.

Pero seguía sin conseguir una respuesta a su pregunta más importante. ¿Dónde estaba el profesor Dumbledore? Le había dicho más de una vez que la casa de su tía era le lugar más seguro para él, así pues ¿por qué los dementores habían logrado encontrarlo? ¿Por qué el director no había venido en cuanto hubo la brecha en la seguridad? De hecho, aún no había sabido nada de él y ya hacían varios días que había pasado todo.

Lo mirase como lo mirase no entendía la situación. Y cuanto más lo pensaba más decepcionado estaba con el director y de hecho con todo el mundo que habían dicho alguna vez ser sus amigos. Vaya amigos si ni tan siquiera eran capaces de escribirle para preguntarle como estaba después de lo sucedido.

Además, todo aquello planteaba para él otro tipo de preguntas. Al haber sido expulsado, ¿que significaba para él a parte de no poder volver a Hogwarts? ¿Quería decir tal vez que había sido exiliado del mundo mágico? Porque sinceramente, sin su varita ni tan siquiera podía acceder al Callejón Diagon. ¿Eso quería decir que no podía usar su dinero? ¿O acaso le permitirían algún método para alcanzar el mundo mágico? A Hagrid le habían permitido mantener su varita rota, pero a él le habían quitado sus pedazos.

Y hablando de eso, la varita era suya; él había comprado y pagado, por lo que ¿que derecho tenía el Ministerio de Magia de destruir su propiedad y luego encima quitársela? Era cierto que no estaba muy en sintonía con el mundo muggle (cortesía de sus parientes) pero sabía que el gobierno no podía destruir su propiedad o requisarla, así como así. Por lo tanto ¿que derecho tenía el Ministerio de Magia de hacer eso?

Y ya comparando el mundo mágico y el mundo muggle, ¿por qué se supone que una vez que has sido expulsado de la escuela ya no puedes hacer ni aprender magia. Es decir, en el mundo muggle si a un alumno se le expulsa de la escuela, este simplemente se busca otra donde acabar sus estudios; es cierto que hay una mancha en su expediente, pero aún así puede seguir estudiando e incluso lograr que el motivo de la expulsión quede en el olvido. Entonces ¿por qué no era igual en el mundo mágico? ¿O sí?

Aquel pensamiento hizo que se quedara congelado. ¿Y si su expulsión no tuviera que ser tan definitiva como había pensado? Como el curso anterior le había demostrado existían más escuelas de magia en el mundo que no solo Hogwarts. De hecho, gracias al torneo había logrado estar en buenos términos con las dos escuelas visitantes.

Necesitaba obtener respuestas, y respuestas que fueran ciertas y no lo que otra persona quería que supiese, y tal y como estaban las cosas en ese momento no podía fiarse de nadie. Solo le quedaba una opción: Sirius.

Con una energía que no había sentido desde que el auror rompiese su varita, fue a su baúl y cogió una pluma tinta y pergamino. Después de eso, tras coger aire y organizar sus ideas, comenzó a escribir todas sus dudas y sus esperanzas en esa carta. Más tarde, tras escribir tal vez su carta más larga, se acercó hasta su lechuza.

- ¿Te apetece un vieje, Hedwig? Tengo que enviar esta carta, pero quiero que solo Sirius la vea. ¿Crees que serás capaz de entregarlo sin que nadie más se de cuenta?

La lechuza hizo un ligero sonido indignado antes de acercar su pata de forma imperiosa, haciendo sonreír al adolescente, que tras una ligera caricia le ató la carta. Luego, el ave se lanzó al aire y salió por la ventana en la dirección general que sus sentidos le decían que estaba el remitente de la carta.

Los siguientes días, estuvieron predominados por un fuerte sentimiento de nerviosismo. Sin darse cuenta él mismo se había abierto un camino para la esperanza y esperaba que nada lo truncase. Jamás había pensado que hubiera más escuelas que Hogwarts, claro que esa noción había quedado derrumbada cuando durante el curso anterior habían aparecido Beauxbatons y Drumstrang.

Si lo pensaba fríamente, había sido una noción muy ingenua. ¿Es que acaso no habían más magos que en Gran Bretaña? ¿O es que Hogwarts estaba abierta a los magos y brujas de todo el mundo? La respuesta a ambas preguntas era la misma y le hacía plantearse como podía haber tenido tal ingenuidad, sobretodo considerando que antes de Hogwarts podría habérsele considerado un niño bastante cínico.

Pero eso ahora mismo era irrelevante, sabía que había más magia en el resto del mundo, así pues era de suponer que habría más escuelas que pudieran enseñarle.

Fueron necesarios tres días, pero finalmente Hedwig regresó con una carta y lo que parecía ser un libro. Tras adular suficiente a su lechuza, se abatió sobre la carta.

"Querido Harry,

Siento mucho lo que te ha sucedido y la poca ayuda que has estado recibiendo hasta el momento. No debería haber pasado puesto que el director preparó que tuvieras una vigilancia constante mientras que estuvieses con tus parientes con tal que nada malo llegara a pasar, pero el que debía estar en ese momento se había ido temprano.

Le dije al director que era una muy mala idea preparar esa vigilancia sin que estuvieses al corriente pero se me vetó muy rápidamente por Molly Weasley. Así que siento mucho todo lo sucedido, porque estoy seguro que las cosas habrían sido muy distintas si hubieras sido informado.

Nos enteramos al día siguiente a que pasara, cuando Arthur Weasley volvió del trabajo y nos lo contó. Quise escribirte de inmediato, pero puesto que el director lo había prohibido, nadie me quiso prestar su lechuza. Así que ha sido una suerte que Hedwig haya aparecido ahora mismo.

Ahora con respecto a tus dudas. No, no estás exiliado del mundo mágico pero si que es cierto que nadie querrá mantener relaciones con un mago expulsado que no completó sus TIMOS. Hagrid es la excepción, no la regla. Normalmente nunca se vuelve a saber de esa persona, claro que muy rara vez se produce una expulsión, de hecho Hagrid fue la última y creo que antes de él no había habido ninguna en más de cien años, aunque Newton Scamander estuvo muy cerca.

Con respecto a la posibilidad de ir a otra escuela fuera de Gran Bretaña, es una opción valida y ciertamente que puedes tomar. La gran mayoría de las personas ni se lo plantearían porque hay un fuerte peso en la tradición de ir a Hogwarts.

Además de Hogwarts, Beauxbatons y Drumstrang hay muchas y muy buenas escuelas en todo el mundo. Tal vez no tan grandes o con tanta fama, pero que te darían una educación igual o incluso mejor redondeada.

No quiero imponerte mi criterio, porque ya tienes edad suficiente como para poder decidir por ti mismo y al contrario de otras personas creo que no deberías estar a la espera de que una solución te caiga del cielo, así pues, he logrado hacerme con una copia de Grandes Centros Educativos en el Mundo Mágico, un libro que si bien no es muy popular (no pone a Hogwarts com ola mejor cosa en el mundo tras la aparición de la varita) sí que es realista y con buenas referencias de todas las escuelas de magia del mundo.

Míratelo con cuidado y elige sabiamente. Cuando lo tengas todo listo, hazme saber tu decisión y trataré de ayudarte en todo lo que pueda.

Con cariño,

Sirius Black."

NA: Aquí os traigo el segundo capítulo de Santuario. Quería destacar el comentario de alguien que me decía que la historia en si era inverosímil, porque no podía darse la expulsión inmediata de Harry ya que incluso en la trama original se llevó la farsa de juicio que tuvo en el Ministerio, quiero recordar que yo me baso normalmente (mayoritariamente si no siempre) en la trama de los libros y si bien es cierto que en las películas directamente lo llaman a que se explique en un juicio, quiero recordar que en la trama de los libros recibe primero de todo una carta en la que se le indica que ha sido EXPULSADO y que en seguida vendrá un agente del Ministerio para romper su varita, y es solo porque Dumbledore intercede que recibe otra carta cambiando la expulsión por una audiencia disciplinaria que luego cambia a juicio. Igualmente, esta es una historia Alternativa, por lo que lo que sucede en la trama original tiene poca importancia.

Siento haber metido la parrafada pero quería dejar claro las cosas. Soy una persona que me gusta investigar antes de empezar a escribir algo, y tengo que estar muy segura de ello, así que ciertamente me fastidió que se diera a entender que no había tomado en cuenta lo suficiente la trama original.