Bueno sigo con el cap. espero que les guste y opinen porfa' para saber si se esta llevando bien la historiaa :D.. Al final traten de imaginar la caraa! aun me cuesta no reír haciendolo
Tengo miedo - decía con la voz cortada – no quiero arruinarle la vida.
Recordaba el día cada noche desde que se enteró. Aun así todavía no lograba asimilar la noticia.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan nerviosa? – decía House jugando con su pelota en su oficina, mientras miraba como Lisa Cuddy caminaba sin cesar por el despacho del médico girando practicamente en círculos.
- Como quieres que te diga si no dejas de interrumpirme – reclamaba ella sin dejar ese tránsito nervioso.
- Okey, pero no sé si sabes pero trabajo diagnosticando gente, necesitan mi atención y algo de mi tiempo – en realidad ni siquiera le importaba, había diagnosticado hace horas al paciente y solo hacia pruebas para fastidiar la cita de Chase con Trece, quienes habían decidido comenzar a salir sin que Foreman lo supiera, pero al House nada se le escapaba.
- Gregory puedes ser un poco más comprensivo, ni siquiera sé por dónde empezar
- La gente parte por el principio naturalmente – dijo sarcástico y comenzando a ponerse nervioso también.
- Bueno señor diagnosticador, no te has dado cuenta acaso – decía Lisa señalándose con las manos – no te ha fijado si he cambiado, si estoy bien, si me siento bien.
- Considerando tus mareos, y que te ha crecido el trasero – en ese momento la pelota dejo de saltar en el aire y se detuvo fuertemente en la mano del doctor. Algo en sus ojos brillo, pero se apagó rápidamente, detuvo su mirada en el vientre de la doctora – Tú.
- Vamos Greg, dilo – decía suplicante la decana – sabes, yo también tengo miedo, pensé que nunca llegaría este día, pero pasó. Vamos a hacer padres.
El nefrólogo se quedó sentado perplejo, en realidad no sabía que decir ni que hacer, tenía miedo. No había tenido precisamente la imagen paterna que cualquiera hubiera deseado, ni siquiera sabía muy bien cómo debían actuar. Pero algo instintivo, quizás, provoco que se despegará de la silla que lo había tenido prisionero esos segundo.
Ella estaba igual, parada asustada, sin mucha idea de que iba a suceder, sabía que House no encajaba precisamente con la palabra Paternidad, pero si sabía que podía ser muy dulce y preocupado, lo había visto comportarse paternalmente con Rachel, la iba a buscar al colegio, la cargaba de vez en cuando, tocaban piano y disfrutaban juntos. Pero su hijo, eso lo cambiaria todo, quizás se dedicaría solamente a él y olvidaría a Rachel, la haría sentir como si no encajara en esa familia, y ella no permitiría que eso pasara, también era su hija.
Sus ojos estaban vidriosos, pero tenía que aguantar las lágrimas, no podía ser débil ahora, no podía desesperarse, no porque ese bebe la necesitaba estable también. Lo vio levantarse y un escalofrió la recorrió completamente, él iba en dirección a la puerta, o al menos eso pensaba, pero se detuvo delante de la morena mujer y la abrazo, solo allí las lágrimas pudieron desbordarse por la cara de la endocrinóloga.
De eso ya había pasado dos meses y medios, y él seguía asustado, cada día se le hacía más difícil asimilar la idea de ser padre. La inminente llegada de ese bebé, le causaba nauseas, las que no compartía con Cuddy porque ella se burlaría de él o lo miraría con esa dulce cara cursi que se le había formado desde que se enteró que sería madre.
Greg- decía una voz sacándolo totalmente de sus pensamiento y trayéndolo al mundo real nuevamente
¿Mañana es la ecografía verdad?- peguntó House mientras se sacaba su polera
Si, a las 11 de la mañana – decía la mujer mientras se incorporaba lentamente hasta quedar sentada – ¿pensé que no querías ir?
¿De dónde sacas eso, mujer? – pregunto inquisitivo el médico – además mañana nos dirán el sexo y si no voy, no me lo dirás solo para torturarme.
Te espero fuera de la clínica a las 10:30 – dijo dándose media vuelta, y esbozando una dulce sonrisa.
Al día siguiente….
La puerta del oncólogo se abrió abruptamente, eran las 8 de la mañana y la cara de Wilson mostraba un claro asombro mientras su vista acudía al reloj que tenía en una de sus paredes.
¿qué haces tú a esta hora? – decía cuestionando a House, aunque bastante complacido.
No podía venir a saludar a mi buen amigo Jimmy – respondía sarcástico el hombre de ojos azules
Si claro, como si alguien pudiera lograr que llegarás temprano – seguía curiosos Wilson
SIP, lo hay – respondió House sin antes hacer una pausa – mi hijo.
Esa respuesta dejo a James helado, la mayoría del tiempo lo llamaba parasito, microbio o algún otro adjetivo que apelara a lo mismo. Pero sabía que en las profundas y escondidas fibras de su ser, ese misántropo hombre estaba sintiendo uno de los sentimientos más profundos e importantes en la vida de un hombre. Algo que él también había sentido hace unos meses atrás, desde que se había enterado que Sam, también sería madre, tenía menos tiempo de embarazo de Cuddy, pero ya estaba acostumbrado a la idea.
House, ¿te das cuenta que lo estás tratando como una persona? – decía con una boba sonrisa Wilson
A lo siento no me di cuenta – decía sarcástico House en tono de molestia – el punto es que hoy acompañare a Cuddy a la ecografía, porque nos dirán el sexo y ella no me ha dicho nada respecto a las otras. Así que si no voy tampoco me dirá que será.
¡ Wooh! Estas interesado realmente-
¿Qué esperabas? – decía molesto en verdad – ese enano lleva mi DNA. Será un genio siempre y cuando no saque el carácter dulce de su mami.
Y salió dando un fuerte portazo de la oficina. Quizás Wilson no entendía como él, lo angustiante que le resultaba la idea de la paternidad, el buen James es un gran amigo, pero la mayor parte del tiempo se comporta como un súper héroe y se había vuelto más "baboso" desde que también supo que sería padre. Lo mejor por ahora era esperar, quizás durante el día alguna epifanía vendría a su cabeza o en el mejor de los casos esa eco, le ayudaría a clarificar su mente.
Eran las 11 de la mañana y Cuddy estaba sentada fuera de la consulta del ginecólogo, no podía dejar de mirar su reloj cada 10 segundos, sabía que en cualquier minuto la llamarían y por algún momento pensó que House estaba involucrándose con este embarazo.
Lisa Cuddy – dijo una enferma llamándola – es hora de la que la vea el doctor
Okey, voy en un momento – busco en su cartera el teléfono móvil y cuando lo tuvo en la mano, vio en la pantalla el reflejo de unos hermosos ojos azules
¿A quién piensas llamar? – pregunto House, tratando de incomodarla
Yo pensé que tu no llegarías y…
La enfermera volvió a llamar a la doctora para que pase a la sala donde le haría la ecografía, era la segunda que se haría desde que estaba embarazada, aunque tratara de ocultarlo, ella también se sentía nerviosa.
Buenos días, Lisa – decía el doctor sin notar la presencia del hombre con el bastón en un rincón - ¿cómo te has sentido estas semanas?
Bien, bueno omitiendo las náuseas y unos pocos mareos, creo que mi cuerpo se está acostumbrando.
Si, lo único que se le ha antojado comida china a las 11 de la noche , frutillas a las 4 de la mañana – decía desde el fondo de la sala.
¡Oh! Doctor House, no había notado su presencia, disculpe
Olvídalo, quiero ver a mi hijo.
¿hijo? – decía en tono de pregunta el doctor – Cuddy tú no le dijiste que era…
No, quería decirlo más adelante, pero él decidió venir – decía un poco nerviosa ella – y no me ha dado tiempo para …
Hola, recuerdan que estoy aquí – decía con sarcasmo puro el nefrólogo - me pueden explicar está pasando
Bueno doctor House lo que pasa es que – decía el doctor cuando Cuddy lo interrumpió – son dos bebes, gemelos fraternos o mellizos como quieras llamarlos.
