Disputas de críos
Lluvia genial, me encanta ver llover, lo que no me gusta tanto es sentirla sobre mi. Las tardes de lluvia me las pasaba delante de la ventana tocando alguna de mis canciones con la guitarra y mientras la música fluía por la estancia, la lluvia me relajaba. Ahora, sin embargo me toca acudir a la casa de Jean para ensayar. No me hace ninguna gracia que queréis que os diga, soy algo tradicional en ese sentido y prefiero quedarme en mi casa viendo la lluvia caer.
Si, a casa de Jean. Resulta que él también es muy tradicional y aunque nos ofrecieron un local donde acudir todos los días para el ensayo del grupo, Jean no estuvo de acuerdo, insistía en que siempre habíamos ensayado en su garaje y así seguiría. No me importaba lo mas mínimo el lugar donde tocar mi guitarra, y puesto que los demás componentes del grupo no deseaban perder a uno de los guitarristas accedieron a tocar en su garaje. Me pregunto si sus padres no le dirán nada, después de todo el mío estaría que trinaba.
En eso que llego a la casa de Jean, doy la vuelta a la casa poniendo cuidado en no meterme en uno de los charcos que cubren la acera. Una vez en frente del garaje golpeo con insistencia la puerta de este, he vuelto a llegar tarde y han comenzado sin mí y dado que la música esta algo elevada dudo que me escuchen llegar.
Parece ser que me he equivocado, la música cesa de golpe.
- ¿Habéis escuchado algo?-pregunta una voz masculina simulando ingenuidad, Tai.
¿Tai esta aquí? No se de que me sorprendo, dado que los campos de fútbol están cubiertos por una fina capa de agua ha venido a vernos ensayar.
- No.-responde otra voz con tono divertido que logro identificarla como la de Jean.
- Ah, bueno, entonces seguid.-comenta Tai.
Él y sus bromas. La música comienza de nuevo a sonar ahogando toda posibilidad de que alce la voz y me escuchen. No estoy de humor, la lluvia ha comenzado a apretar y no puedo evitar que se cuele bajo el paraguas.
- ¿Queréis abrid de una vez?-pregunto enojado.
No voy a repetirlo ninguna vez más, si no me abren y siguen con su juego de ignorarme me marcho. La música cesa pero no abren la puerta, esta bien, ellos lo han querido, adiós. En eso que la puerta del garaje se abre. Vaya, han tenido suerte de no pillarme un poco mas lejos porque sino, ni me molesto en regresar.
Cierro el paraguas porque sino no puedo entrar, ¿os preguntareis como es que no puedo entrar? Fácil, no han levantado la puerta del todo, ya sea porque no se cuele la lluvia o porque han tenido la genial idea de que me moje, si es así, no les voy a dar el gusto y entro con rapidez.
Una vez dentro cierran la puerta, sacudo el paraguas con energía y dejo la guitarra sobre una silla cercana. Ummm... ¿Por qué tienen todos la mirada fija en mí? ¿Y esas sonrisas?
- ¿Qué pasa?-pregunto con frialdad, no me gusta las sonrisas que esbozan.
Comenzaron a reírse como si hubiera dicho un chiste. Pongo los ojos en blanco, si fueran otras personas me preguntaría a que vendrían las risas pero tratándose de ellos… cualquier tontería les hace gracia.
Ni me molesto en cortarles el rollo. Mientras ellos siguen con sus risotadas yo voy afinando las cuerdas de la guitarra con el clavijero, tenso y destenso las cuerdas mientras rasgo las cuerdas con la púa hasta comprobar que emite el sonido perfecto.
- Esta bien.-dice Paul, el que toca el bajo, entre jadeos.- Vamos… chicos a ensayar.
Compruebo que el único que no se ríe es Mark, esta mas serio de lo habitual y rápidamente intuyo que ocurre algo. No voy a preguntar, estoy casi seguro que tarde o temprano él mismo lo dirá, no aguanta que los demás no le pregunten que le pasa y si no le preguntan, estalla como una bomba de relojería.
Y así, comenzamos a tocar.
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- Vale, creo que por hoy es suficiente.-declara Paul con firmeza.
Dejo la guitarra sobre la silla de antes, mientras observo como Mark deja las baquetas de mal talante. Jean comienza a hablar, parece realmente contento con nuestro ensayo, me alegro porque hasta dentro de una semana no pienso volver a ensayar, no lo necesito.
- Hoy nos merecemos…
- No.-protesto Mark cortándole de golpe, llevaba toda la tarde de morros detrás de la batería y al parecer había llegado el momento en el que tenia que explotar.
Se el motivo de que este así, o al menos eso creo, se trata por una persona, Sora. Sí, la chica nueva. La verdad, yo al principio también me había sorprendido de haberla visto por allí, lo único que pedía era que no se entrometiese en el ensayo y puesto que la muchacha había permanecido en silencio y atenta no tenia ningún problema en que estuviera allí. Pero Mark no pensaba lo mismo.
- Ella no debería estar aquí.-dijo alzando la voz y señalándola con su dedo índice.
La muchacha se intimido ante la acusación de Mark. Paul movió las manos en ademán tranquilizador.
- Vamos Mark, ella puede estar aquí si es amiga de Tai.-intento persuadirle Paul sonriendo.
Mark se limito a mirarle como si hubiera dicho una blasfemia mientras su rostro se contorsionaba en una mueca de odio. No se por que pero me da que esto va para largo, paso de movidas y puesto que van a tardar un buen rato en aclarar las cosas me limito a recostar la espalda contra la pared y me meto las manos en los bolsillos del pantalón, así estoy mas cómodo.
- No debería estar aquí. Le estamos avanzando la música que muchas como ella irán a escuchar al concierto. Ella tiene que hacer como todo el mundo, si quiere escucharnos que compre una entrada y vaya a un concierto.- rugió Mark sin dejar de apuntarla con el dedo.
- Mark tío, ¿Qué diablos dices?-pregunto Tai severamente.- La he traído yo, no pasa nada porque os escuche en los ensayos.
- Si, si que pasa.-replico Mark, luego se cruzo de brazos y salio de detrás de la batería.- Si no se va ella, me voy yo.
Todas las miradas se centraron en Mark, parecía muy convencido de su decisión de marcharse si no cumplíamos con su requisito de que la chica se marchara. Luego las miradas se dirigieron hacia la chica, ella se apresuro a acercarse a Tai y le dijo a media voz:
- Quizás sea mejor que me vaya. No quiero causar problemas.
Tai se volvió hacia ella.
- No, no tienes porque marcharte.-le dijo con voz firme y segura.
Sora le sonrío abiertamente agradeciendo que la defendiera pero ante las miradas de Paul, Jean y Mark se esfumo su sonrisa y desvió la mirada.
- Da igual, quiero irme ya. Nos vemos mañana.-dijo a modo de despedida.
La chica se dio la vuelta y elegantemente salio del garaje, ¿soy yo el único que se a dado cuenta de que se a olvidado el paraguas? Tai no la retuvo, se dio media vuelta y le dirigió una fría mirada a Mark el cual parecía muy contento de que se hubiera marchado.
- ¿De que vas? Solo era una amiga, no hacia falta que fueras tan terco.-le recrimino frunciendo el ceño.
Mark abrió enormemente los ojos, su especialidad eran los conflictos y las peleas, le encantaban y Tai le estaba ofreciendo una que no podía dejar pasar. Además su orgullo era mucho para él, no iba a dejarlo como una persona idiota y estúpida.
Tai, pese a ser más pequeño y endeble que el fortachón de Mark no tenía intención de retirarse.
- Me dejáis estar a mi, ¿Por qué no a ella?-pregunto Tai.
- Si, tienes razón. Tal vez es la hora de que tu tampoco vengas.-le replico Mark encarándose a él.
Los otros dos permanecían alejados, sabían lo largo que iba a ser, Tai y Mark siempre estaban discutiendo a la mínima de cambio. Ey, me recuerdan a alguien, si… a mi con Tai en los viejos tiempos y que viejos tiempos.
Jean intenta separarlos. No creo que sea un acto de bondad, le encantaba verlos discutir, creo que más bien los trata de separar porque si se lían a ostia limpia el más perjudicado seria él, o más bien su garaje.
- Ei, Matt.-me saca de mis pensamientos Paul.- Vamos.
- ¿Qué? ¿A dónde?-pregunto desconcertado.
Me señala la salida del garaje mientras se cuelga su guitarra al hombro. El garaje tiembla bajo mis pies. Vale, la pelea ha comenzado. Ummm… creo que me voy tal y como me ofrece Paul.
- ¡Jean! ¿Qué es lo que ocurre allí abajo?-pregunta la voz estridente de su madre.
La cara de este es todo un cuadro, me quedaría a ver como acaba pero, ¿para que? Lo tengo muy visto y me apuesto lo que queráis a que Tai sale perdiendo. Ey, ey, ya se que es mi amigo pero que queréis, él mismo se mete en peleas de las que sabe salir victorioso y yo, simplemente no doy falsas esperanzas.
Escucho pasos descendiendo por la escalera del garaje, la cara de Jean esta como la cera y a unos cuantos metros de él están Mark y Tai revolcándose por el suelo mientras tratan de pegarse el uno al otro.
Buena suerte Tai, le deseo antes de abrir el paraguas y salir del garaje. Paul me espera afuera con una mueca de agotamiento.
- Siempre igual, nunca crecerán.-masculla entre dientes mientras echamos a andar.- Solo lo lamento por la muchacha, parecía buena persona.
- Yo lo lamento por la madre de Jean.-contesto con una sonrisa torcida.
Se para y yo con él, a llegado el momento en el que nuestros caminos hacia nuestras casa se separan.
- Hasta luego tío.-se despide Paul mientras echa a andar en la dirección opuesta a la mía.
- Adiós.
Creo que lo he recogido todo antes de salir, mañana tendré que preguntarle a Jean si me he dejado algo porque tengo la extraña sensación de que se me pasa algo, que extraño. Sacudo la cabeza, la lluvia se cuela bajo el paraguas y me a mojado el pelo, la ropa… todo. Seguramente, cuando entre perdido en casa, mi padre me echara el sermón de que lo dejo todo hecho un asco.
Diviso en el fondo de la calle una figura. Entrecierro los ojos tratando de visualizarla mejor, me acerco con mi habitual paso desgarbado y descubro que es la chica nueva. No tiene paraguas y por eso trata de cubrirse de la lluvia con sus propios brazos. Intuyo que si aun esta por aquí es que al salir del garaje, estuvo meditando la posibilidad de entrar de nuevo en busca de su paraguas. Me parece graciosa la manera en la que trata de evitar que la lluvia la moje, a estas alturas eso es lo que menos debe importarle, debería correr hacia su casa. Se me pasa la idea de dejar que se refugie bajo mi paraguas pero la desecho enseguida, seguramente ella también sea una de mis fans locas.
- Ey, Takenouchi.-la llamo, espero que ese sea su apellido y que Tai no se haya confundido.
La chica se vuelve confusa mientras parpadea continuamente, tratando de evitar que las gotas de lluvia penetren mas en sus ojos, en busca del propietario de la voz que la ha llamado, osease yo.
- ¿Qué haces sin paraguas?-pregunto, es lo único que se me ocurre, ni siquiera quiero saberlo.
- No lo traje.-contesta ella. Su voz es muy dulce y me sonríe como si fuera lo más casual del mundo. Es extraño pero, me gusta la manera en que sonríe, no se lo toma a mal el haber olvidado su paraguas.
Se da la vuelta dispuesta a continuar andando. Lo admito, me sorprendo de que pase de mí de esa manera. Puede que la chica sea distinta a las demás, me encojo de hombros. Son todas iguales.
- Espera, no te vayas así. Vente conmigo.-le ofrezco sitio bajo mi paraguas.
Se que he dicho que no lo haría pero algo me dice que no me equivoco al ampararla. Ella se da la vuelta y me mira fijamente con sus grandes ojos avellana como si no hubiera escuchado bien.
- Vamos.-le apremio, quiero llegar cuanto antes a casa.- Tenemos el mismo camino, ¿no?
- Supongo.-contesta ella sonriendo débilmente.
Se coloca a mi lado bajo el paraguas. Es demasiado pequeño para dos personas pero eso es mejor que nada y ella no parece estar disgustada. Tampoco da señales de querer entablar conversación, mejor, no tengo ganas de entretenerla durante el breve trayecto.
- No te tomes muy enserio el comportamiento de Mark.-sugiero de forma casual recordando como me peleaba yo con Tai cuando eramos pequeños, esbozo una sonrisa al recordarlo.- Aun somos unos crios.
- ¿Tu también?-pregunta la chica con un tono divertido en la voz.
Se ríe con su risa cantarina. ¿Se esta riendo de mi? No se como tomármelo a decir verdad pero al ver como ella me contempla y me sonríe no creo que lo haya dicho con mala intención.
- Si, que se le va a hacer.-contesto empleando un tono pícaro que creo que esta demás pero que la chica parece tomárselo a bien. Luego recupero la compostura y añado-: Yamato Ishida, Matt.
La chica deja de reírse y por primera vez me mira directamente a los ojos, se que no tiene mucha importancia pero muy pocas personas se atreven a mirarme a los ojos y sostenerme la mirada, ella sin embargo lo hace, cosa que me descoloca un poco.
- Sora Takenouchi.
Continuará…
