Este es el primer capi. Disfrutenlo. :D

Capitulo 1. Amores que matan, cariños que hieren

9 de Abril de 2005

Querido diario:

Escribo en tus estúpidas páginas, porque si no lo hago mi tonto psiquiatra me pondrá una camisa de fuerza y me confinara a una habitación blanca el resto de mi vida…

Bueno, ya…

Hoy se cumplen seis años, seis años desde que él se fue. Seis años y yo sigo aquí.

¿Por qué no me muero?

¿Qué es lo que debo hacer? Quiero estar con él, pero todo se empeña en mantenernos separados. Sigo esperando el momento de unirme a él en la eternidad. No comprendo cómo es que pasó, lo extraño tanto.

Hay aun, veces en las que suena mi teléfono y mi corazón brinca como cuando él llamaba. Como cuando él vivía.

Supongo que sin ver su cuerpo, cualquiera se habría sentido así. Aun me cuesta creer que está muerto.

A seis años de distancia, seis años de haberlo perdido, aun me parece imposible pensar en él como un pasado.

Solo debo seguir esperando lo inevitable.

Alice.

Alice Pov.

Cerré la tapa del cuaderno de pasta dura que había comprado esa tarde, por órdenes del estúpido psiquiatra. Las lágrimas me picaban los ojos. No podía evitarlo, siempre me pasaba lo mismo. Más aun cuando llegaba esta fecha.

Debía sobrevivir, pero no podía vivir. No sin mi gran amor. No sin él. Algún día llegaría mi turno de pasar al otro lado, y ese día lo aceptaría gustosa, pues se que lo encontraré nuevamente.

Con las lágrimas rodando por mis mejillas, me hice un ovillo en la cama y me solté a llorar.

Me abracé al oso blanco que tenia conmigo en la cama, ese oso me lo regaló él. No podía seguir evadiendo su nombre. Siempre que lo hacía, se me formaba una piedra en la garganta, que me impedía hablar. Así que, con el rostro hundido en los pelos de enorme oso, lo grite, por fin grite su nombre después de seis años.

— ¡Jasper! — su nombre era acido que quemaba mi garganta, pero aun así, seguí. Debía soltar todo mi dolor. — ¡Jasper! ¡¿Dónde estás?! ¡Jasper!, ¡¿Por qué te fuiste?! ¡Jasper! ¡Jasper! — el dolor desgarraba mi garganta, un dolor que me destrozaba por dentro, tal como aquel día.

Ring, ring. Teléfono.

¿Bueno? contesté.

¿Alice? la voz de Yessenia, la madre de mi amado Jasper me saludó desde el otro lado de la línea.

Hola Yes, ¿pasa algo?

Si cariño la voz de Yes se quebró. Ay Alice no sé cómo decirte esto. Me acaban de llamar. El avión en el que iba Jasper, ¡se cayó! Alice, ¡se cayó!

¡¿Qué?! mi voz hizo eco de la de ella. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Pero el está bien, ¿verdad? El está bien.

Un silencio en la línea, podía adivinar como ella negaba con la cabeza.

Se cayó en el mar, Alice me contesto. No hay sobrevivientes. Nadie sobrevivió. Algunos cuerpos se los llevó la marea. El cuerpo de Jasper se lo tragó el mar.

Deje caer la bocina.

Nunca vi su cuerpo. Habían quedado solo tres en el avión. Los demás se los había llevado el mar. Realizaron búsquedas, algunos la marea los lanzó después. Pero jamás apareció el de él.

No fui al entierro. ¿Para qué?

Si lo que iban a enterrar no era mi Jasper. Ni siquiera era el cuerpo del Jasper que yo amé. Solo eran cosas significativas para él. Su guitarra, unos discos, el llavero con la torre de Pissa en miniatura que le regale. Una foto de nosotros dos. Y algunos juguetes de niño.

Yessenia se enojó mucho conmigo por eso. Nunca volvimos a hablar.

Eran las tres de la madrugada, la hora en la que, hacia seis años, se había caído el avión. La hora en que hacía seis años, mi único amor se había despedido del mundo.

Seguí gritando por unas dos horas más. Con la cara apretada contra el peluche. No quería despertar a mi familia.

Pero no sirvió de nada. De pronto sentí una mano cariñosa pasarse por mis cabellos y un suspiro compungido.

Levante la vista, y me encontré con el rostro de mi madre. ¡Mi pobre madre! Ella había sufrido conmigo estos últimos seis años. Odiaba verla así por mi causa, pero yo no podía evitar sufrir.

— Tranquila mi niñita— me dijo suavemente.

— Lo extraño mucho, mamá— dije en un gemido.

— Lo sé, hija, lo sé.

Me abrazo y yo me pegue a ella, llorando. Mis padres viajaban cada año desde Seattle hasta acá, solo para apoyarme a mí. Me sentía tan mal por ello. Pero aunque por teléfono le dijera "Ya lo superé" mi madre sabría que estaba mintiendo.

Llore otro largo rato amargamente. Hasta que mis ojos, hinchados de tantas lagrimas, se vencieron al sueño y me quede profundamente dormida.

Siempre era lo mismo, despertaba a la media noche, sabiendo que era nueve de abril y lloraba mares hasta las tantas de la madrugada, luego dormía toda la mañana y por la tarde volvía a sentirme normal.

O lo que era normal para mí.

Soñé lo más bello del mundo. Uno de los pocos recuerdo que no dolían.

Estábamos sentados en el suelo de la sala. Con una cubeta de palomitas y un par de refrescos. El tenía su cabeza en mi regazo y miraba la película mientras describía círculos en mi rodilla con aire distraído. Yo acariciaba sus cabellos color miel de igual modo.

Veíamos la película, "Más allá de los sueños"

Cuando llego el momento en el que 'Albert' le avisa a 'Chris' que 'Ann' se ha suicidado, y por consecuencia ha ido al infierno, Jazz rompió el silencio en el que nos encontrábamos, para hablar algo serio.

¿Qué pasará si uno de nosotros muere primero, Alie? había preguntado.

¿Qué? pregunté sorprendida. La pregunta me había tomado por sorpresa. Pero contesté sinceramente. Pues si tú te murieras, yo… haría lo mismo que Ann.

¿Por qué?

Porque mi mundo es gris sin ti.

Pero si es cierto lo que dice la película. Yo no sabría donde buscarte. Y quizá ni siquiera me permitan ir a quedarme en el infierno contigo.

Bueno, pero el mundo es un infierno cuando no hay amor. Sería igual. —me encogí de hombros.

No digas eso Alice— se levanto y me miró a los ojos.

¿Qué? — pregunte asustada por su reacción.

¡Mary Alice Brandon, te prohíbo pensar así!

Pero es cierto.

No me tomo por los hombros con fuerza y clavo sus ojos azules en los míos. Mírame Alice. Prométeme que si yo me muero, tú vivirás. Si yo me muero tú esperaras pacientemente a que nos reunamos. Naturalmente, nada de suicidios.

Lo prometo, Jasper lo prometí por dos razones. La primera, este era un tema serio entre nosotros dos. Y él siempre se tomaba muy en serio el tema de la vida y la muerte. La segunda, porque sabía que podría sobrevivir a una vida sin él. Sobrevivir, mas no vivir. Además me asustaba el infierno.

Solo por eso sigo viva.

Bella Pov.

Le entregue la maleta al encargado de la central. Mientras en un brazo cargaba a mi pequeña hija. Me subí al autobús, despidiendo con la mirada Phoenix. Era un sentimiento tan extraño, justo ahora estaba tomando un autobús a los Ángeles, con mi hija en brazos, para buscar a mi gran y único amor y padre de la pequeña que llevaba cargando.

Hacían cuatro años que su familia había desaparecido de la nada. Solo un día de pronto, se esfumaron. Y yo me entere un mes después que estaba esperando un hijo de él.

No supe donde encontrarlo, hasta ahora. Qué curioso, en el lugar en el que nunca buscas es donde encuentras. Hacia un par de meses, mi hija me convenció de ir a ver una película infantil. Yo no podía creer quien era el protagonista, debía estar soñando. Mas los créditos terminaron de decirme todo lo que necesitaba saber.

Él era actor. Edward Cullen, mi amado Edward era actor.

Investigue por todos los medios y descubrí que pronto trabajaría en una película que se grabaría en los estudios "Shine and Dark" un nombre extraño para un estudio, pero el dueño era una persona extravagante.

Así que hice las maletas, conseguí un empleo allá de maestra de Literatura. Le dije a mi hija que iríamos a vivir a un lugar muy bonito donde conocería mucha gente famosa.

Hoy llevaba puesta mi frágil esperanza en ese encuentro.

La niña dormía en mis brazos, tranquila, bella. Se parecía tantísimo a su padre. Su piel, sus cabello sus facciones. Pero los ojos eran míos y los rizos herencia del abuelo materno. Sonreí e intente dormir un ratito. Pero me fue imposible.

Llegamos a la gran ciudad de Los Ángeles exactamente al medio día. Tome las escasas maletas y a mi hija y camine varias calles. No fue necesario pedir indicaciones, sino más bien pagar un buen precio por un taxi.

Llegamos a nuestro nuevo departamento. Renesmee corrió feliz en el pequeño lugar, que era mucho más luminoso que nuestra antigua casa. Mientras yo guardaba nuestras escasas pertenencias ella brinco en todas las camas, se asomo a todas las ventanas y se arrastró por todo el piso. Estaba más que feliz.

Yo pensaba una y otra vez, haciéndome la misma pregunta. ¿Debería ir hoy al estudio?

Después de pensarlo mucho decidí que podía forzar mi suerte al máximo. Así que me di un baño y después le di uno a mi hija. Ella amaba bañarse. Muchos niños de su edad detestaban la idea del baño, pero ella lo amaba. Era especial.

La vestí con un vestidito rosa y huaraches blancos. Salimos de la casa, una brincando de contenta y otra con el alma pendiendo de un hilo de una hebra. Caminamos varias calles, hasta que llegamos a los estudios. Me acerque a la puerta y encaré al vigilante.

— Vengo a…

— Si, si— el muy idiota me interrumpió—. Trae a la niña para la audición. Pase por ese pasillo y camine hasta que encuentre una puerta doble. Allí da sus datos y espera.

— No, escúcheme yo vengo…

— ¡Bryan! ¡Bryan! — Salió una mujer gritando del interior—. No ha llegado nadie…

Miro a mi hija con los ojos de plato y la boca bien abierta. No comprendí que ocurría hasta que.

— ¿Esta preciosidad de niña es suya?

— Si, yo venía…

— Pero ven pasa— y me jalo de un brazo—. La niña es perfecta para el papel, tiene un parecido extraordinario con el protagonista, necesitábamos una actriz para el rol de la hermana. No creí que encontraría a alguien con un parecido tan fantástico, parece un sueño.

Me siguió jalando hasta la puerta doble de la que me hablo el vigilante.

— Joan, ¡Joan! —gritaba la mujer.

— ¿Qué ocurre Dana?

— Mira a esta niña, no te parece que su parecido es ideal.

Otra mujer, de pelo rojizo y piel blanca se acerco a mí, examinando a mi hija. De pronto me cayó el veinte de que estaban pensando hacer actriz a mi niña. Miré a Renesmee, al parecer había comprendido antes que yo. Pues sonreía y me miraba con sus ojitos bien abiertos de la emoción.

— ¿Voy a ser actriz mami? — me preguntó.

Yo solo asentí con la cabeza.

— Eso depende — dijo Joan— ¿Sabes leer?

— Si— contesto mi niña y yo reí. Renesmee tenía cuatro años, pero sabía leer perfectamente desde los dos y medio. Y hablar desde el año y tres meses. Mi hijita siempre fue muy rara, su mente llevaba un salto extraordinario hacia adelante.

— Bueno, ven— le dijo Dana. Renesmee se soltó de mi mano y se fue con ella. Yo me quede mirando como la llevaban hasta el escenario armado allí, enfrente de las otras niñas y sus madres que miraban con indignación. Dana la subió al escenario y le dio un papel—. Lee esto, nena.

Mi niña lo tomo en sus manitas y lo miro un momento. Supe que lo leía mentalmente, luego alzo la vista y hablo. O mejor dicho, actuó.

— Hermano, yo no quiero que te cases con esa mujer— dijo con un berrinche infantil bien actuado—. No me gusta, es fea y me trata mal— lloro perfectamente, de sus ojos salían las mismas lágrimas que se le salían cada vez que yo no le compraba helado de chocolate.

Las tres personas que estaban en el pódium y Joan, que aun estaba junto a mí, rompieron en aplausos. Luego un hombre vestido con playera negra y pantalón blanco, con grandes cadenas plateadas, cabello negro que le caía en la cara, se levanto del presídium y en un ademan con los brazos dijo:

— Bueno señoras, aquí no paso nada. Ya tenemos a nuestra actriz, se pueden ir.

Las mujeres y sus hijas se retiraron molestas. Varias me miraron de reojo. En cuanto todo el mundo salió, mi hija se bajo de un salto y vino corriendo hacia mí.

— ¡Que padre, mami! ¡Gracias! — me abrazó.

— Tiene una hija muy talentosa.

— Lo sé— dije sonrojada.

— ¿Qué edad tiene? — me pregunto el hombre de negro.

— Cuatro años— contesté.

— Ellos son Mikel— señaló Dana al de negro—, Yunuen, Valery y Joan. Son los productores de la película.

— Su hija tiene mucho potencial, además su parecido es extraordinario con el protagonista. Con su hija en el elenco, la película se haría perfecta.

— Ajá— fue todo lo que atine a decir.

— ¿Cómo se llama usted? — me preguntó Joan.

— Soy Isabella Swan— contesté y le extendí mi mano. Joan la apretó y después todos los demás.

— Bueno Isabella…

— Bella, lo siento, prefiero que me digan Bella.

— Bueno, Bella. Su hija podrá hacer una película que promete ser muy taquillera. El nombre aun es secreto. Pero el parecido de su hija con el actor principal es tan extraordinario, que sería una irresponsabilidad dejar pasar algo así. La niña personificaría a Jena, una niña que después de la muerte de sus padres, se queda a vivir con el hermano mayor Colín. El actor principal seria personificado por el actor Edward Cullen.

Abrí los ojos enormes. Qué suerte la mía. Venía a buscar a mi ex novio y padre de mi hija, y ahora ella actuaria como hermana de su padre. Sonreí.

— La historia se centra en el hermano, pero la niña es de suma importancia, pues es la que logra que el hermano se enamore. Así como una encargada de Cupido.

— Acepto— dije. Mikel sonrió.

— Bueno, entonces venga por aquí a firmar el contrato.

— Un segundo— dije. Acto seguido, me acuclillé para estar a la altura de mi hija y hablar con ella—. Renesmee ¿estás segura de que te gustaría hacer esto?

— Si—me dijo la niña.

— ¿No te vas a arrepentir?

— No

— Vale. Sabes que lo que no hay marcha atrás ¿verdad?

— Si.

— Bueno. Que consté, que ya no puedes decir que no.

La niña alzo una mano y me mostro su palma en señal de promesa.

No podía creerme mi suerte, mi hija seria la coestrella de su papá. Esto era lo mejor que me había pasado.

Ahora sí, no había forma de que se me escapara. Edward Cullen me debería mirar a la cara.

Rosalie Pov.

¿Emmett Cullen? Mi coestrella seria Emmett Cullen.

Aun no podía creerlo, me habían llamado por segunda vez desde que me convertí en actriz y ahora me harían compartir cámara con Emmett Cullen. Esto era una pesadilla.

No tengo nada en contra de él como actor, pues es un buen actor. Lo tengo como persona. Es un fanfarrón insoportable. Irresponsable y chistoso. Se la pasaba haciendo chistes y sacando de quicio a los directores.

La nueva película que haría, era un proyecto muy ambicioso, pero no podría hacer bien mi papel con ese loco de atar.

Después de recibir la amarga noticia, me dirigí al área de vestuario. Me habían mandado a que la diseñadora tomara mis medidas. Cuando se atravesó en mi camino.

— Rosalie Hale— me dijo con esa sonrisa hipócrita suya.

— Emmett Cullen — dije con la ira contenida en la voz.

— ¿Qué, preciosa? ¿Contenta de ser mi coestrella?

— Pero claro—dije con pura ironía—. Estoy que reviento de felicidad. Es lo mejor que me ha pasado en la vida.

— Ay no te enojes que te arrugas— me dijo el muy descarado.

— Tengo prisa— le dije rodeándolo e ignorándolo.

De verdad tenía prisa, y no por deshacerme de él. Le debía decir unas cuantas cositas antes de iniciar el rodaje. Pero eso debía esperar.

Mi madre me esperaba en mi departamento. Ayer se habían cumplido seis años de la muerte de mi hermano, algo que aun dolía como una espina que se niega a salir del corazón. Mi hermano Jasper, murió en un accidente de avión. Mi mama estaba devastada por eso. Yo en la única que podía pensar era en la prometida de mi hermano.

Mi mama se había enojado con ella por no asistir al entierro. Yo también estaba sentida, pero la entendía. Alice lo había amado con toda su alma y corazón.

Entre en el área de vestuario.

— Toc, toc— dije.

— Allá voy— respondió una voz que me resulto extrañamente familiar.

Del rincón salió una chica menuda y bajita, de pelo negro y corto. Su piel blanca y sus facciones finitas me hicieron saltar de emoción.

— ¿Alice? — pregunté.

— ¿Rosalie?

— Si.

— ¡Rosalie! —corrió a abrazarme.

— ¡Enana! — dije yo.

— ¡Cuantos siglos sin verte! — dijimos al unísono y reímos.

Encontrar a Alice fue algo tan lindo. Si mi hermano hubiera sabido de su muerte, querría que no se hubiera perdido el contacto con ella.

Alice Pov.

Reencontrar a Rosalie fue como un bálsamo para el dolor que había sentido el día anterior. La hermana de mi Jasper siempre me había querido mucho. Y yo la idolatraba. Fue como si de pronto algo dentro de mí hiciera conexión.

Esa tarde recibí también a la niña que haría de Jena. Su nombre era Renesmee, era una niña adorable, además se parecía a Edward increíblemente.

Su madre Bella, era una mujer muy tímida e introvertida. Pero bastante agradable.

Después de tomar las medidas de cómo cuatro mil actores, por fin pude en la tarde irme a mi casa. Mi humor había mejorado considerablemente con el encuentro con Rosalie, pero todo eso se vino abajo cuando salí a la calle.

Hoy no había querido conducir, así que acababa de bajarme del autobús y venia caminando sobre la calle de mi departamento, cuando mis ojos se cruzaron con un hombre que venía corriendo, queriendo alcanzar un autobús que se había detenido.

Nuestros ojos se cruzaron un momento, solo un momento y mi corazón se detuvo. No puede ser, ahora estaba teniendo alucinaciones.

Caminé dando tumbos a mi departamento, y al llegar me tire en la cama y vi el retrato de Jasper que tenía en mi buró. Pensé en el muchacho con el que me cruce antes.

No podía ser una alucinación, no, era real.

Juraría que era él. Y sin temor a equivocarme. Los rizos dorados, la piel nívea, el mentón fuerte, los ojos azules. El muchacho con el que me cruce corriendo era Jasper, estaba segura. No podía equivocarme, esos ojos azules, no existían otros iguales en el mundo. Azules, con un brillo especial, un brillo que yo comparaba con una gran estrella brillando sobre el mar.

Pero, como era posible. Jasper estaba vivo. Si estaba vivo, que significaba. Que no había querido seguir con su familia y había fingido su muerte. Que no había querido estar conmigo. ¿Quién sabia que él estaba vivo? ¿Rosalie?

Cálmate Alice, estas sacando conclusiones apresuradas. No es posible. Jasper murió hace seis años. Hay una tumba con su nombre grabado. Jasper está muerto, grábatelo en la cabeza. ¡Muerto! Reacciona Alice, debes vivir y no del pasado.

Mientras intentaba meterme todas esas cosas en la cabeza, me puse el pijama y me acosté. No quería comer, no quería ver tele, solo quería dormir y olvidarme del mundo entero.

Sin darme cuenta, me puse una camisa que era de él como pijama. La ultima que me robe de su armario. Aun olía un poco a su perfume.

Me abrace fuerte a mi misma y me acosté. Abrazada al oso de peluche y casi dormida, una pequeña voz hablo en mi cabeza.

"Podría estar vivo, lo sabes. Nunca apareció el cuerpo. Quizá se había salvado. Quizá llego a alguna costa y se salvó. Tu nunca viste el cuerpo, si no hay cuerpo, no hay muerto"

Pero si sobrevivió, ¿Por qué no nos busco? ¿Sabe lo que le hemos llorado, yo, su hermana, su madre, su padre, sus amigos?

"Tal vez no sabe ni como se llama" concluyo la voz en mi cabeza, antes de sumirme en un profundo sueño.

Como ven uno de nuestros personajes mas queridos no esta en este fic.

Los milagros existen, solo deben creer en ellos. Alice debe aprender a vivir con su dolor, ¿o sera que Jasper de verdad esta vivo? A mi no me pregunten.

Rosalie deberá soportar a Emmett, no se caen nada bien. ¿Cambiara algo entre ellos dos?

Y por ultimo, que pasara cuando Bella por fin encare a Edward y le presente a su hija.

Me gustaria mucho saber que opinan, asi que no duden y utilicen ese lindo recuadrito que hay abajo para dejarme un hermoso review.

Las quiero y cuidense mucho.

Klau :D