Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm.


Nunca había tenido un padre a su lado, de hecho ni siquiera conocía al suyo, no había fotos ni mención de su nombre. Tampoco le había hecho falta, Leia había hecho un estupendo trabajo sola. Pero ahora estando sentada en el comedor, con su madre y Han, no dejaba de preguntarse si esto era lo que se sentía tener un papá.

Por fin el día había terminado, Rey subió a dormir después de la segunda copa de vino que se servían su madre y Han. No durmió particularmente bien, pero despertó muy temprano por la mañana. Trató de seguir su rutina diaria en su nuevo ambiente. Cepilló sus dientes, arregló su cabello y dejó su pijama en el cesto.

Al bajar notó que Leia y Han ya estaban despiertos, él estaba de pie en la cafetera mientras Leia se sentaba frente a su plato.

—Hay panques en la estufa.—Leia le señalaba el recipiente donde guardaban el desayuno.

—Gracias.— Rey caminó hasta la barra donde estaba su comida.

Ahora las ventanas estaban abiertas dejando entrar el sol. Cuando observó el patio sus ojos brillaron sólo para ella, había olvidado por completo que Han tenía una pequeña piscina. En Alderaan había lagos donde pasaba las soleadas tardes del verano. Y nadar se había convertido en uno de sus pasatiempos favoritos.

Comió el desayuno en su habitual silencio mientras Han y Leia conversaban sobre el trabajo, los días libres que su madre había solicitado para acompañar a Rey mientras se acostumbraba al cambio se habían cancelado, ahora tendría que trabajar a partir de mañana. Y Han por su lado, a pesar de estar en vacaciones, debía acudir a la universidad a impartir clases a los alumnos que reprobaron el semestre con él. Parece que será un verano largo sin sus amigos.

Han se ponía de pie luego de terminar su desayuno y lavaba los platos que utilizó esa mañana.

—¿Han?—Preguntó Rey después de darle muchas vueltas en su cabeza.

—Dime.—Él sólo giró su rostro.

—¿Crees que... será mucha molestia si utilizo tu piscina?—Se sentía en verdad apenada mientras preguntaba.

—Es tu casa, Rey... No tienes que pedir permiso.—Sonrió ampliamente al responder.

Decidió que saldría una vez que el sol bajara un poco, aquí el calor era mucho más seco que en Alderaan. Mientras esperaba subió de regreso a su habitación y encendió su laptop. Al abrir su navegador se encontró con mensajes de apoyo y amor de sus amigos.

Rose -¿Qué tal todo?

-Quiero detalles.

Rey -Te extraño.

Rose -Tonta, te extraño más.

Rey -Debí preguntarle a mi madre si podría quedarme al menos hasta el final de verano.

Rose -Tú y yo sabemos que no te había dejado. Se habría quedado ella también.

Rey -Si, lo sé.

...

...

...

Rose -¿Qué tal tu nuevo papi?

Rey sonrió al leer la pregunta de su amiga, le era difícil pensar en Han como su padre.

Rey -No es mi padre.

Rose -Casi como si lo fuera.

...

...

Rose -¿Y los gemelos?

Puso de inmediato los ojos en blanco, frente a su computadora y con su mejor amiga podía por fin decir lo que pensaba en realidad de ellos.

Rey -Olvidaron que "Tenían una salida al mar" justo este fin de semana.

Rose -¡No! ¿Real?

Rey -Y según el Sr. Solo se fueron desde el viernes.

Rose -Los odio.

Rey -Te lo digo, esos chicos no nos quieren aquí.

-Y te aseguro que van a hacer lo imposible para no hacernos sentir bienvenidas.

-Y no me molesta por mí, pero si le hacen algo a mi madre.

Rose -¿Cuando regresan?

Rey -No dijeron. Quizás se queden allá.

Rose -Ojalá se los coma un tiburón.

Rey no perdía la sonrisa en sus labios, hablando con Rose se sentía como en casa.

Rey -¿Tienen planes para hoy?

Rose -Iremos al lago.

-Te avisaré si Poe pregunta por ti.

Rey -Debí decirle que me gustaba.

-De cualquier forma no voy a volver a verlo.

Rose -Eso no lo sabes.

-Tal vez se reencuentren en la universidad.

Rey -Deja de ver tantas películas.

Rose -Me llama mi mamá

-¿Platicamos más tarde?

Rey -Claro, adiós.

Navegó un poco viendo las fotos de sus amigos, recordando la pequeña fiesta de despedida que hicieron en su honor, su foto favorita con Poe ya era su fondo de pantalla.

Cuando cayó la tarde se ajustó en su traje de baño de dos piezas y encima un vestido de algodón, demasiado transparente para el gusto de su madre. Pero no iría a ningún lado, estaría encerrada en el patio por lo que no debía existir mayor problema.

—Esta noche cenaremos fuera. ¿Qué les parece?—Anunció Han alegremente cuando Rey llegó a la cocina.

—Que espléndido.—Leia respondió acariciando su cabello.

—Lo que sea por mis dos chicas favoritas.

—Voy a nadar un poco...—Trato de no sonar como si lo preguntara.

Cuando salió de la cocina escuchó la risita torpe de su madre, giró su rostro a tiempo para verlos subir las escaleras corriendo. Dibujó una mueca en su rostro, no quería pensar en lo que ellos estarían haciendo, se quitó el vestido y se lanzó al agua. Se refrescó al instante, a esta hora sus amigos de seguro ya estaban en el lago. Intentaba cerrar los ojos e imaginar que estaba ahí con ellos.

Justo en ese momento fuera de la casa se estacionaba un viejo carro rojo, completamente restaurado. Dentro estaban los dos hijos de Han discutiendo.

—Tú vas a bajar.—Alegaba Kylo sosteniéndose del volante.

Ben no respondió, pero observaba a su hermano con una mirada que le dejaba ver que no deseaba bajar del carro.

—Oye esta idea tonta de mi padre me gusta tanto como a ti.—Kylo respondió sin que su hermano opusiera resistencia.

—¿Si?...—Preguntó Ben con ironía— a mí me sacaron de mi propia habitación.

—Y yo tengo que compartirla contigo.

Ben Solo bajó del carro azotando la puerta, su hermano siempre ha sido más demandante que él.

—Vienes a avisarme si puedo bajar...—Kylo le decía burlón.

Ben entornó los ojos, entró a su casa, todo lucía igual a como lo dejó el viernes, sus fotos seguían en las paredes y los sillones en su lugar, ¿La diferencia? olía delicioso, como a flores. Caminó hasta la cocina, estaban los trastes limpios y había frutas en la mesa. El ruido del agua lo hizo girar a la ventana, no la reconoció al instante, pero por su estatura sabía que debía ser Rey, le daba la espalda mientras se secaba los mechones de su cabello con un vestido blanco. Y no era para nada como la recordaba; Bajita, desgarbada y muy aburrida. Ahora estaba ligeramente más alta, sus brazos y piernas estaban mucho más hinchados, al igual que su pecho, no puedo evitar bajar su mirada a todo lo largo de su espalda. Ella estaba completamente ausente de su presencia. El rostro de Rey estaba sereno, distraída con el movimiento del agua. Su piel brillaba a causa de la humedad. Y Ben no podía dejar de ver la cantidad de pecas que se acumulaban en sus hombros y espalda.

—Demonios...—Murmuró para si mismo. Realmente él no recordaba que ella fuera así de hermosa.