NOTA1: Este relato es la segunda parte de "Claro de Luna"... no es estrictamente necesario haberlo leído, pero sería adecuado xDD... después de todo sigue del final de "Claro de Luna"
NOTA2: Este relato contiene spoiler del capitulo 37 y puede que de algunos más... pero si no los habéis visto podéis leer el fanfic sin problemas, puesto que los diálogos del capitulo importantes están incluidos. Puede que no sean literales 100 pero he tratado de ser lo más literal que me permite mi memoria ). Aunque algunos los cambiaré un poco a propósito para el fanfic.
Quiero dedicar este relato a la gente que me dejó reviews en "Claro de Luna", pero especialmente a agf, Maya-chan, Bake-tsuki, Ann, Eugenia, Shadashiva, KreuzAsakura y spe metallium porque sus reviews tienen algo que me animó a escribir esta segunda parte. Espero que sigais apoyándome con esta segunda parte, porque vosotros tenéis vuestro pellizquito de mérito.
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La tensión entre ambos era evidente. Saya quería olvidar y centrarse en su misión, pero la insistencia de Kai en el tema lo hacía imposible. Él solo pensaba en recobrar a la Saya que dentro de su corazón era algo más que su hermana, pero sabía también que aquello era muy difícil. Todos habían cargado sobre su espalda la responsabilidad de salvar a los humanos de los christophera, sin preocuparse demasiado de lo que pensaba la muchacha, pues era lógico que tuviera sus dudas y miedos, después de todo ella era un christophera que había sido criada por humanos. Conocía ambos lados, y aunque estaba a favor de los humanos, también se sentía culpable por eliminar a su propia especie.
Era fácil darse cuenta ahora, con la visión clara que da la lejanía. Pero en aquel momento, cuando Hagi apareció dando comienzo al cambio de sus vidas, nadie se paró a pensar en que dijera lo que dijera el ADN, Saya no era más que una adolescente en aquellos momentos. No recordaba ser inmortal, no recordaba ser un christophera y sobretodo no recordaba que era el arma que debía terminar con los christophera que la sangre de su hermana creaba. Había sido en cierto modo cruel, como si te despertaran de un sueño agradable para mostrarte que tu realidad no es más que un miserable pozo de sufrimiento, y encima esperasen que les dieses las gracias por decirte la verdad.
- Saya... – la voz de Carl resonó en la cabeza de la muchacha, la cual salió corriendo imaginando que habían comenzado los problemas. Al salir por la puerta de la cocina se chocó con Hagi, que aparentemente había estado escuchando la conversación, pero en aquel momento no tenía tiempo para hablar.
Ambos corrieron en busca de aquel al que llamaban Fantasma, lucharon y forcejearon mientras él proclamaba lo que pensaba y sentía a los cuatro vientos.
Hablaba de soledad, de su búsqueda perpetua de amor, de como soñó con que Diva pudiera llenar ese vacío... pero al final se dio cuenta, al menos eso creía él, que la única persona que podía entenderle era su propio enemigo. Saya.
Siguió de nuevo el forcejeo y la lucha hasta que finalmente Carl consiguió apresar a Saya desde la espalda, reteniéndola en su pecho en un acto de amor brutal.
- Saya, voy a morderte en el cuello y a beber toda tu sangre. Así moriremos juntos. Saya, mi alma gemela nacida sin deseo. Vamos a un mundo solo para nosotros.- y tras decir eso hincó sus afilados dientes en el blanco cuello de la joven y comenzó a succionar su sangre. La escena denotaba la tristeza de ambos seres. Sus sangres quizás eran distintas, lo cual les hacía enemigos por obligación, pero sus vidas tenían muchos paralelismos. Ambos ocultaban su soledad tras una búsqueda casi obsesiva de algo que creían aliviaría su dolor. Tal vez por eso Saya en un principio no opuso resistencia al mordisco, algo en su interior le invitaba a dejarse arrastrar por ese caballero de Diva y olvidar así para siempre su dolor.
- Saya... Saya... ¡Saya! – se oyó cada vez más cerca y más claro, hasta que la muchacha reaccionó al darse cuenta que la voz era de Kai.
- No puedo morir aquí. – dijo con los ojos más rojos que nunca.- ¡ No puedo perder en este lugar¡Tengo gente que debo proteger! – y por primera vez se dio cuenta de eso, de que era necesaria, de que más allá de ser considerada un arma de lucha era un ser humano al que necesitaban. Carl también se dio cuenta de eso, y casi sin intención aflojó la fuerza con la que estaba sujetándola. Ella desde un principio no fue como él, ella tenía amigos, familia, gente que de un modo u otro se preocupaba de ella y le quería. Algo que él nunca tuvo. En ese mismo instante algo le cortó un brazo haciendo que soltara a la muchacha por completo, momento que ella aprovechó para atravesarse con su propia espada y a la vez atravesar y matar con su sangre al caballero de Diva.
Era irónico y poético al mismo tiempo. Poético de una manera retorcida, ambos atravesados juntos por la misma espada, bañados en la sangre de la muchacha. Podría ser perfectamente la escena dramática de una triste historia de amor de William Shakespeare. Los amantes bañados por la luz de la luna, muertos por su propia mano inocente... salvo que esta vez no había amor ni inocencia, solo sufrimiento y mucho dolor. Fue por ese dolor inmenso que ambos sentían ahora mismo por lo que cayeron de rodillas en aquel prado, esperando que Carl muriera lo más rápidamente posible.
Justo a sus espaldas apareció Solomon, quien había cortado el brazo de Carl. Sentía pena por su compañero pero a la vez le comprendía mejor que nadie, pues su búsqueda era muy parecida a la de su amigo.
Carl murió por fin, y Saya trató de sacar la espada de su vientre, pero el dolor era insoportable. Las manos le temblaban, pero pronto Solomon acudió en su ayuda poniendo sus propias manos sobre las de la chica y mirándole con la pena no solo de la pérdida de su amigo, sino por la que sentía por si mismo y por la dama.
- Lo estás forzando.- habló con un doble sentido. – Si lo sacas por la fuerza, te harás daño a ti misma.- continuó mientras le acariciaba el rostro.- Eso es algo que ninguno de los dos podemos permitir.- y con un tirón rápido le sacó la espada provocando que la muchacha se doblara hacía delante por el dolor.
Solomon se retiró dejando la espada clavada en el suelo, al mismo tiempo todos los presentes corrieron hacia ella preocupados por su estado.
- Envidio a Carl. Él vivió sinceramente de acuerdo con sus deseos, pero me equivoqué en mi visión de él. En realidad estaba muy solo, y supongo que pensó que tú, que estás aislada del resto, te sentirías de la misma manera.
- ¿Yo? – preguntó confusa Saya al mismo tiempo que Hagi corrió a su lado ayudándola a mantenerse de pie.-
- Pero... tú eres diferente de Carl. Tu tienes amigos que se preocupan por ti. Incluso si has escogido aislarte de todos por su bien...Pero Carl no se dio cuenta hasta que dijiste eso. Envuelto en soledad, él apartó la vista de las verdades inconvenientes, y no notó que yo estaba aquí para él. Así es como le veo.- diciendo esto Solomon desapareció en el viento sin más que decir, dejando a Saya triste y pensativa por todo esto.
Hagi lo había notado. La conversación de antes con Kai, el ataque de Carl y ahora las palabras de Solomon habían hecho mella en el corazón de su dama que no sabía que sentir. Él le abrazó tratando de darle un momento de tranquilidad a su alborotado corazón, ganándose una media sonrisa y una mirada cómplice de los presentes. Era obvio que esos dos estaban hechos el uno para el otro, pues el solo observarlos en silencio era un bello espectáculo. A pesar del encanto de la escena, nadie se dio cuenta que la herida de Saya era grave y que hacia horas que no se alimentaba, por eso la cicatrización no estaba siendo tan rápida como habitualmente. Ella se separó ligeramente de Hagi tratando de demostrarle que estaba bien, pero no fue nada convincente, al dar un paso hacia atrás perdió todas sus fuerzas y se desmayó en brazos aún de su caballero.
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La lluvia repiqueteaba en los cristales, el clima había empeorado de repente sin dar tiempo a que nadie lo previera. Fue precisamente ese ruido el que despertó por fin a Saya de su largo sueño. Al principio le costó un poco abrir los ojos, estaba cansada y se sentía pesada... como si despertara de una de sus épocas de largo sueño.
Abrió apenas un ojo para vislumbrar donde estaba e inmediatamente reconoció el cuarto de Monique. Al parecer había vuelto a quitarle la cama a la chica. Giró un poco la cabeza y vio a Hagi mirando por la ventana.
- Hagi...- le llamó suavemente.-
- Buenas noches... llevas 4 días durmiendo.- se acercó lentamente a la cama hasta poder arrodillarse a un lado y coger la mano de Saya entre las suyas.- Te desmayaste por la falta de sangre, pero la herida ya ha curado.-
- Yo... ¿está todo bien? Estoy... algo confusa. No recuerdo muy bien que pasó.-
- Estabas en el cumpleaños de Javier y Carl te atacó¿no lo recuerdas?.-
- Vagamente...- se incorporó con ayuda de su caballero y pudo mirarle más claramente.- ¿Pasa algo?.- preguntó acariciándole el rostro.- Es la primera vez que te veo con gesto preocupado, Hagi.- recorrió su mejilla con los dedos a modo de tenue caricia. Era agradable poder tocarle así, como si fuera algo que siempre habían hecho.-
- Tu sueño... cada vez es más a menudo y más prolongado. -
- Lo sé... lo noto hace tiempo. Nos queda poco, tengo que vencer a Diva antes de caer en mi periodo de sueño.-
- Yo no lo decía por eso... yo... sé que no debería decirlo, pero no quiero que duermas. El tiempo pasa más lento mientras tu duermes, espero ansioso que despiertes, pero la soledad es horrible. Solo puedo esperar, esperar y seguir esperando, rogando porque un día note en mi sangre el latido acelerado de tu corazón, el indicio de que volverás junto a mí...- ella intensificó la caricia ante aquella confesión. Sentía como si por momentos su caballero fuera recobrando la calidez y ternura que realmente nunca había mostrado. Se hacia raro, no podía negarlo, estaba acostumbrada a ese aura de frialdad que siempre le había rodeado desde que se conocieran en el zoológico. De alguna manera esa característica le daba un atractivo misterioso. Cuando le miraba no podía evitar maravillarse ante el reto de descubrir que estaría pensando en aquel preciso instante. Aún así, este ligeramente nuevo Hagi también le gustaba. Le hacía sentirse más segura el saber que sentía y poder oírlo de su propia boca.
- Por toda la eternidad, hasta el fin de los tiempos estaré contigo. Aunque haya épocas en las que no pueda hablarte o tocarte, incluso en mis sueños mi mente y mi cuerpo serán tuyos. En cada segundo de mis sueños tu estarás conmigo, y cuando despierte seré feliz si eres el primer rostro que vean mis ojos.- ambos sabían que la soledad era horrible, pero el consuelo de tenerse mutuamente era mayor. Nadie podría separarlos por mucho que lo intentaran y ese sentimiento les caldeaba el corazón. Sus ojos se buscaron instintivamente, deseando en su interior que a pesar de lo dicho, el sueño tardara en llegar, pues nada era comparable al tacto de la piel del otro, algo que mientras Saya durmiera no podrían tener. Poco a poco se acercaron hasta que sus labios se unieron en un beso tan puramente casto como cargado de pasión.
Lo que ninguno de los dos sabía es que al otro lado de la puerta entreabierta Kai había visto toda la escena. Era incomprensible incluso para él mismo, pero sentía celos. No los celos que sientes cuando alguien distancia a tu hermana de ti, sino los celos que siente un hombre cuando ve a la mujer que ama en brazos de otro hombre. Quizás era tiempo ya de admitir ante si mismo que no era a su hermana a la que quería recuperar, sino a la mujer que amaba. Deseaba tener la oportunidad y el tiempo de coger el valor que había tratado de reunir desde hacía mucho y confesarle de una vez todo aquello a Saya. Se avergonzaba a veces de sentir eso, por esta razón no lo terminaba de aceptar, después de todo su deber debía ser cuidar de ella y este sentimiento que le ardía en la sangre no era lo puro que debería. Era como si traicionara a su padre, pues sentía como si hubiera hecho la promesa de cuidar de su hermana pequeña, protegerla y tratar de que fuera feliz... y dentro de todo eso no entraba la opción de enamorarse de ella y "manchar" ese amor fraternal.
Desconocedores de esto, la pareja seguía con su beso, sin querer romper el contacto, hasta que ambos se dieron cuenta de donde estaban y que el deseo que comenzaba a pulsar en sus venas debía ser parado antes de que fuera a más. Se separaron algo sonrojados, tanto por la excitación como por el pudor de pensar que estaban en casa ajena.
Viendo que la escena de los enamorados había parado, decidió por fin entrar como si no hubiera visto nada y acabara de llegar. Llamó a la puerta suavemente y entró.
- Ya has despertado... eso es bueno.- trató de forzar una sonrisa.-
- Siento... las molestias.-
- No eres una molestia, Saya. Somos familia...-
- Sí... familia.- respondió recordando al fin todo lo sucedido con Carl. Las palabras que él le dijo le abrieron los ojos a la realidad. Por mucho que ella tratara de distanciarse de sus seres queridos, ellos se empeñaban en seguirla y meterse en su guerra con Diva. Si las cosas eran así, tal vez sería mejor dejarse ayudar. Ellos se preocupaban por ella, tenía amigos... por mucho que se resistiera.
- Monique te quitó el vestido para intentar arreglarlo y limpiar la sangre, no ha podido dejarlo perfecto, pero al menos esta limpio.- él dejó el vestido sobre la cama y Saya se levantó de la misma con ayuda de Hagi, dejando al descubierto que aún había marcas de la herida en la piel, pues llevaba un pijama de verano que dejaba ligeramente a la vista la piel de su estomago. Era bella, no cabía duda, pensaron a la vez Kai y Hagi. Tenía la piel blanca, pero con un poco de color que evitaba que pareciera demasiado pálida, su cuerpo era esbelto pero redondeado, con más curvas de las que dejaba ver la ropa. A pesar de ser una eterna adolescente, su cuerpo estaba perfectamente formado, haciendo que sobretodo Kai no pudiera evitar dirigir una mirada avergonzada a los pechos de la joven. Dándose cuenta el mismo de que aquello no debía ser, se dio la vuelta para dejar que se cambiara.- Si quieres que salga...
- No hace falta. Hagi¿puedes ayudarme?.- aún estaba algo adormilada y sentía sus brazos pesados. El caballero asintió y comenzó a quitarle el pijama sin detenerse demasiado. Kai no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta que ella iba a desnudarse en el mismo cuarto que él. Se sentía avergonzado y culpable. ¿Qué tipo de pervertido era él que pensaba así de ella?. Solo iba a cambiarse de ropa, sería un minuto a lo sumo, pero para él sería eterno. En su mente había imaginaba como Hagi tocaría el cuerpo de Saya al ponerle la ropa y como debía sentirse la tibieza de su cuerpo en la palma de la mano, y durante ese pequeño lapso de tiempo envidió a aquel caballero más de lo que había envidiado a nadie jamás.
- Voy... voy a bajar a avisar que ya has despertado. Además... querrás comer algo.- dijo avergonzado saliendo por la puerta como si huyera del mismísimo infierno, y tal pareciera que fuese así por el calor que sentía en sus mejillas.
Mientras tanto en el cuarto Hagi prestaba atención solo a la tarea que la había encargado su dama. Cogió la parte baja de la camiseta del pijama y tiró de ella hacia arriba a la vez que Saya levantaba los brazos sin darse cuenta apenas de lo que hacia. Poco a poco la piel fue quedando expuesta, pero ninguno de los dos se avergonzó. Dejó la camiseta sobre la cama y continuó con su deber. Se acercó a ella haciendo que su boca quedara casi al lado de su oído y cogió la cinturilla de la parte inferior del pijama para comenzar a bajarla, pero algo si fue diferente esta vez. Saya notó como la respiración de su caballero comenzaba a ser algo más rápida y cálida en su oído, y eso fue lo que le hizo reaccionar y avergonzarse ligeramente. Él iba a quitarle la última prenda cuando ella detuvo sus manos y se apretó fuerte contra él. Hubiera sido un abrazo inocente sino fuera por el hecho de que ella estaba casi desnuda.
Los recuerdos de su primera vez, la respiración agitada del caballero y su propio deseo se hicieron presentes en una mezcla que les narcotizaba dulcemente. Sus sangres latían de nuevo al unísono, llamándose desesperadas por unirse de nuevo, los ojos de ella comenzaron a volverse rojos y ninguno de los dos parecía muy dispuesto a separarse.
- ¡¡ Saya ¡¡La cena está lista!!.- se oyó la voz de Kai desde la cocina.-
Absortos por el deseo, habían olvidado donde estaban, pero aquel llamado les devolvió a la realidad. Se separaron lentamente, tan lentamente que la distancia entre ellos apenas se notó hasta después de varios minutos. Saya agachó la mirada levemente sonrojada y con una sonrisa en la cara, pensando sin duda lo mismo que su caballero.
Que poco oportuno era Kai.
- Será mejor que me termine de vestir sola.-
- Si ese es tu deseo...- Hagi alargó la mano para coger el vestido y tan solo se lo dio, en vez de ayudarle a ponérselo como hubiera hecho normalmente.-
- Me acuerdo...- comenzó a hablar mientras se ponía el vestido.- ... cuando llegaste al zoológico, cuando aún eras un niño, como te sonrojabas cada vez que te decía que me ayudaras a vestirme... – y sonrió por los recuerdos dulces de aquellos tiempos.-
- ... y tú no comprendías porque.- continuó él de nuevo con la voz seria de siempre, pero con un leve gesto que Saya podría jurar que casi era una sonrisa. Ella terminó de vestirse y se acercó de nuevo a él, pero solo lo justo para mirarle a los ojos.-
- Pero luego tú creciste... y era yo quien se sonrojaba.-
La sonrisa de ella se ensanchó aún más, pero con un leve matiz de vergüenza por decir aquello en alto. Sin embargo, él pareció feliz por aquella declaración y se acercó aún más a ella para besarla suavemente en la frente.
CONTINUARÁ...
Gracias a la gente que me ha dejado reviews en el primer capitulo, ha sido una alegría ver que esta historia haya sido tan bien recibida. Realmente me ha hecho muy feliz y me ha animado a escribir. Lo cierto es que estoy muy inspirada con este relato, a veces me pongo al pc y escribo un montón del tirón. Además cada vez que me llega el aviso de un review me dan más ganas de escribir (a si que ya sabéis... MÁS REVIEWS!!)
Aquí ha habido más HagixSaya... espero que os haya gustado. A mi al menos me ha gustado ese momento ropita xDDDD. Pensé en poner lemon (le sangra la nariz) pero estaban en casa con más gente, no me imagino a todos los de la casa oyendo de fondo "oh si si ... si Hagi sigue..." xDD. Pero prometo que habrá lemon en el fanfic. (soy una pervertida!!! y me gusta!!).
En el próximo capitulo: Saya descubre que está enamorada de David y Hagi de Kai. XD Vale... eso no, esto no es Melrose Place. PRÓXIMAMENTE... nos vemos en el siguiente
