Instantes
"Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora."
Jorge Luis Borges
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Advertencia: Posible OoC.
Imagen: 96. Gafas especiales propuesta por Crystalina M.
Resumen: Donde la curiosidad no mató al gato, pero le ganó un beso.
Perspectiva
Lo primero que observó al abrir los ojos fue el techo de una habitación que no era la suya, pero que conocía bastante bien. Una sonrisa se instaló en su rostro cuando encontró a la dueña reposando en su pecho. Tenía los rosados labios entreabiertos, el entrecejo ligeramente fruncido y los cabellos violetas cayendo descuidadamente por su rostro. Se preguntó por un momento qué estaría soñando la hermosa mujer cuando su vista se fijó en aquel objeto.
En la mesita de noche yacían de manera aparentemente inocente aquel par de anteojos. Si bien, no eran los mismos de cuando la conoció ni en forma ni en tamaño, le generaban cierta curiosidad.
Una idea tomó forma en su mente, una que no hubiese tomado en cuenta de no estar adormilado ni seguro de que su pareja despertaría hasta dos horas después, cuando el sol estuviera lo suficientemente alto en el cielo y él hubiese terminado de ducharse y preparar el desayuno. Con cautela y observando en todo momento aquel rostro que tan cautivado lo dejaba cada vez que lo contemplaba, alcanzó el objeto de su curiosidad y lo acercó a su rostro para analizarlo, evitando moverse demasiado para no despertar a su novia.
La idea que se le vino a la cabeza le resultaba absurda, pero junto a esa chica había aprendido a creer en lo imposible. Porque aun siendo tan lógica e inteligente se permitía creer y soñar con ello. Para Miyako y su mente llena de ideas y sueños, que a veces resultaban incomprensibles, esas cosas eran tan reales y posibles como la vida misma.
Por lo que, abandonando su sentido común, se atrevió a colocarse los lentes sorprendiéndose a sí mismo con la idea de poder ver el mundo como ella decía hacerlo cuando tomaba alguna de sus prendas, de poder comprenderla apenas un poco más, porque todo en ella era un enigma que no podía descifrar y que no hacía más que embelesarlo.
Una risita inundó la habitación al tiempo que el rubor se le extendía por el rostro. Ojos castaños lo observaban de cerca, reflejando ternura, travesura y somnolencia.
Apoyando las manos en su pecho, Miyako depositó un beso fugaz en la nariz del muchacho de cabellos azules, sonriendo de oreja a oreja mientras él la observaba paralizado y con la cara ardiendo, como un chiquillo a quien se descubre haciendo una travesura.
Ken Ichijouji quiso morirse de la vergüenza un momento, hasta que sintió los movimientos adormilados de su novia y el roce de sus labios. Sentía que la entendía un poco más, aunque no estaba seguro de qué era aquello que entendía.
N/A: Disfruté mucho escribir esto, aunque nunca imaginé que fuera a hacerlo, pero es que la imagen era tan genial que simplemente no podía ignorarla (y fue un conflicto con las descripciones, porque trataba de hacerlo desde la perspectiva de Ken y, en comparación con la imagen que se formaba en mi cabeza, era tan distinto que me moría de risa). El único pero que le veo es la ausencia de esa sensación que dejan los drabbles y que te hace saber que son eso. Creo que ni yo me entiendo.
¡Comentarios, sugerencias, chocolates, etc. son más que bienvenidos!
¡Gracias por leer!
