Capítulo 2: Los motivos secretos del príncipe.
Ambos chiquillos corrieron emocionados al laboratorio de Bulma para conseguir el radar de las Dragon Ball, encontrándose con que Bulma estaba trabajando en alguno de sus proyectos.
- Hola niños. - Saludó la madre muy contenta de verles. - Si quereis comer decidle a Vegeta que os prepare algo, ya son muchos años como para que me ande enviando a los niños para esas cosas, es increible este hombre, no puedo creer que se pase la vida dando órdenes a todo el mundo como si fuera... a ver cuando va a aprender que... engreido... -
Goten y Bra miraron extrañados a Bulma mientras ella continuaba con sus divagaciones acerca del matrimonio, la responsabilidad que significa la crianza de los hijos, etc. - Mama... - Interrumpió la pequeña con una gota de sudor.
- Eh, ¿si, cariño?. - Sonrió dulcemente en contraste con su anterior cara cabreada.
- Oye Bra, ¿tu madre es siempre así de ... - Mirada de reojo que congela de la niña a su amigo y codazo disimulado que hace que Goten quede mudo extrañamente.
- Mamá. - Sonrisa angelical de la anterior 'terrorista'. - Hemos venido a verte porque Goten tenía muchas ganas de saber acerca de tu trabajo, quería ver el laboratorio, las instalaciones... -
- Pero Bra, yo no... - Nuevo codazo disimulado con cara de maniaca hacia Goten, y vuelta al rostro angelical.
Bulma mira la escena algo turbada, luego sonríe. - ¿De verdad?. Ohh Goteeeen, es algo tan tierno... Ohhh. Además que no está mal que nos conozcamos tú y yo porque... - Guiña un ojo. - entre nosotros, jijiji, mi niña es muy bonita, ¿eh?. Seguro que ya le echaste el ojito, ¿verdad?. - Le señala con el dedo en la nariz. - Y... -
- MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. - Gritó Bra todo roja, mientras que Goten, ya recuperado de los dos codazos anteriores tragó saliba.
- Oh, jajaja, vamos Bra... Además, él también es... -
- Mami, ¿no ibas a explicarle a Goten en lo que estabas trabajando?. - Cambió el tema rápidamente.
- Oh. Claro, mira, esto es un transmisor especial con aleación de un metal especialmente resistente a la corrosión. Su composición química es muy interesante porque tiene unas capacidades de transmisión eléctrica de... - Goten odió a su amiga por hacerle asistir a aquella conferencia más propia de Universitarios que de niños de 7 años.
Bra por su parte, y con una sonrisita heredada de Vegeta, buscaba con la mirada el famoso radar. Por fin lo encontró. Pero estaba bastante alto, en una de las estanterías. ¿Cómo podría cogerlo disimuladamente?. Tendría que idear algo realmente efectivo, un plan magistral... que quizás tendría que ver con... Sus ojitos divisaron la imagen de su hermano pasando por el pasillo. Bra corrió fuera del laboratorio.
- TRUNKS. -
El adolescente se volvió a mirarla con una sonrisa tranquila. - ¿Como va eso hermanita?. -
- Eres un cara de culo con ojos de pedos. -
- ¿Cómo...? - O.O El pobre no entendía a qué venía todo aquella retahila de insultos.
- A ver si te compras otra fregona, porque la que tienes sobre la cabeza la tienes ya muy gastada (refiriendose al pelo). -
Trunks comenzó a fruncir el ceño. - Oye, enana... -
- Oh, ¿el tontito se va a enfadar conmigo?. Seguro que está celoso porque yo tengo el medallón de la Casa Real de Vegetasei y él noooo. -
- Bra... - Su ki se comenzó a elevar peligrosamente.
- "Ya ha picado, jijiji" Ohh que miedo me das, yo soy una guerrera de primera clase y tu sólo eres un vulgar niñaaaatooo. (Le hace burla descaradamente sacándo la lengua). -
Trunks la coge y la levanta por los aires amenazadoramente. - ¿Y ahora qué?. -
- MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. - Las sirenas de las ambulancias son menos potentes.
Bulma salió corriendo a ver que pasaba. - TRUNKSSS, ¡Cómo es posible que trates así a tu hermana!. ¿Pobrecita, no ves que está llorando? -
- Buaaaaaaaa. Trunks es maaaloooooo. - Bra comenzó a lloriquear haciéndose la víctima y haciendo alarde de unos maravillosos dones interpretativos, evitando a toda costa reirse. Trunks la miró feo, definitivamente, esa niña era tremenda. Desde que aprendió a andar había aprendido todas las mañas de su padre y de su madre. ¿Pensaba convertir su existencia en un infierno?.
- Pero si ha empezado la enana estaaa. - Se defendió él. Error. Un hermano mayor adolescente nunca puede acusar a la pequeña de 6 años, insultarla en la misma frase, y esperar no 'cobrar'... así que Bulma siguió regañándole mientras que Bra se deslizó disimuladamente hacia el laboratorio y cogió el radar del dragón, rescatando a Goten de los 'brazos de Morfeo' (Dios del sueño).
Dos pares de piececitos se escurrieron de puntillas por el pasillo. - ¡Bien, ahoraaa, a buscar las Dragon Ballss! - Y salieron volando en dirección a la más cercana.
Después de un árduo día de búsqueda intensa y dando gracias a Dios por saber volar para encontrarlas, lograron reunirlas todas, a falta de la bola de Dragón que estaba en casa de Goten. Los dos niños estaban hablando frente a la casa de los Son.
- ¿Cómo haremos para conseguir esa?. Tu padre no creo que nos la de así como así. - Bra ya estaba maquinando. - Habrá que inventar algo especial. - Con expresión pensativa. - Quizás una maniobra distractoria... o incluso podrías intentar noquearle... - Sonrió un segundo imaginando la escena y a su padre aplaudiendo. - Nah,no podrías noquear a Goku... pero quizás podríamos hacer que tu madre le regañase... - Sonrió nuevamente imaginando a Chi-chi gritando y a Goku llorando. - Nah, me da pena tu papá... o quizás... - Bra paró un segundo su reflexión en voz alta. - ¿Goten?. - Sus cabeza giró en todas direcciones. - GOTEN. - El niño no estaba. Gota de sudor en la cara de Bra. - ¿Pero desde cuando estoy hablando sola?. -
Goten apareció de repente con la Dragon Ball que faltaba. - Mi padre me dejó jugar con ella un rato. - Bra cae de espaldas hacia atrás. - Si ya lo dice mi padre... -
- Oye Bra, y ¿por qué hacemos todo esto en secreto?. - O.o
- Mira, cuando terminó la batalla contra Freezer, habían una Bolas de Dragón a las que les pedimos un montón de deseos. Después de pedir que restaurasen el planeta de Zarbón y le llevasen allí, yo sugerí que restaurasen también Vegetasei, pero papá me dijo que no. Yo luego le pregunté el motivo, y me dijo que era mejor así y que no era de mi incumbencia, que era pequeña para comprender ciertas cosas... Argg. Típico... -
- Pero... entonces... ¡Tu padre se enfadará cuando se entere de que le has desobedecido! - Goten se puso azul.
- Ya lo había pensado... pero supongo que es un riesgo que tenemos que correr... Y creo que merece la pena. Tengo unas ganas de conocer a mi abuelito... -
- Ya tenemos las bolas de Dragón ¿y ahora qué?. -
- Tendremos que esperar hasta esta noche para invocar al Dragón Mágico. - U.U - Porque el cielo se pondrá oscuro y si lo invocamos de día se notará mucho y nos pillarán. -
- Nos pillarán igual cuando vean que no estamos en casa durante todo un día. - Informó goten frotando su nariz en pose de sabiondo.
- Es verdad... - La chibi abrió los ojos. - No había pensado en eso... Ya veo, Goten, que por una vez has utilizado las neuronas... - Alavó.
- ¿Qué son las neu... neur... 'litronas'? -
- Olvídalo... - Con cara azul y gota de sudor. O.o'
Goten arqueó una ceja.
- AHHHH. - Gritó Bra asustándo a su amigo.
- ¿QUEEE?. -
- QUE TONTA, no había pensado en otras cosas. Tendremos que ir vestidos a la usanza de Vegetasei si no queremos llamar la atención... Ah, ya se, conseguiré un par de trajes de combate de mi hermano Trunks de cuando era pequeño y... bueno, supongo que debemos dejar una nota explicando nuestras motivaciones... para que no se preocupen durante nuestra ausencia. -
- Además tendremos que llevar algo de comer. - Recordó Goten.
- Si... Ah y otra cosa, lo mejor es que pasemos desapercibidos. No quiero que mi abuelo se enfade conmigo y se lleve un disgusto nada más conocerme. Es mejor que no sepa que hemos hecho todo esto no sea que nos metamos en un lío gordo. El es el Rey y seguramente no estaría alegre si supiera que he desobedecido a mi papá, que es el príncipe. Debemos causar buena impresión, Goten, además quiero conocerle antes de contarle nada. Tengo que descubrir por qué mi padre no quería restaurar Vegetasei. -
- Ya... pero ¿cómo vamos a hacer para ocultar nuestra identidad?. -
- Bah, pasaremos por saiyajins, recuerda que ahora tenemos nuestras colitas. - U.U
- Si pero la tuya es azul... - O.O
- Ops. Es verdad... Bueno, la pintaré con témperas, eso es. - Alegó la niña contenta de sus grandes capacidades para resolver dilemas.
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Esa tarde, Bra fue a recopilar algo de información útil a la fuente más fiable: su padre. Por otro lado, quizás si le tocaba la fibra sensible lograría poder hacer su plan sin tener que mentirle. Sería estupendo que su papá entrase en razón y viajasen juntos a Vegetasei en calidad de Príncipe y princesa...
- Hola papiiii. - Saludó cariñosa observando como él comía una pila de sandwiches.
- Hmp. - Saludó con la mirada sin parar de comer.
- Papi, ¿puedo preguntarte algo?. -
Vegeta suspiró antes de soltar un sandwich. - Ahora no, Bra, ¿no ves que estoy comiendo?. -
- Por favooooooor. - Carita de cachorrito.
- Argg, ¿Que diablos quieres?. -
Bra sonrió angelicalmente. - ¿Cómo era mi abuelito, el Rey Vegeta?. -
Vegeta se atragantó con la comida. - Cof, cof, cof. ¿Y esa pregunta a qué viene?. -
Cara de pucherito de Bra. - Era el Rey... el mejor combatiente de Vegetasei. -
- Eso ya lo se, pero ¿cómo era en persona?. -
Vegeta pensó durante unos instantes. - Estricto, frío e implacable. -
Bra arqueó una ceja. Realmente no era un cuadro muy lindo de su abuelo. - ¿Tenía mal genio?. -
- Jajajaja. - Rió él entre dientes. - Todos le temían. - Recordando cómo eliminaba a los ineptos que se atrevían a desobedecerle.
- ¿Incluso tú?. - Preguntó la niña con interés.
Vegeta se paró un segundo. Realmente la respuesta era si, pero no podía decir eso a su hija, ¿qué iba a pensar de él?. - Le tenía respeto. Era el Rey. -
- ¿Y jugabais juntos?. -
Vegeta volvió a mirar a su hija algo entristecido. Los únicos juegos que compartían juntos eran duros entrenemientos en los cuales él siempre salía bastante malparado. Le llevaba al límite. En cierto modo odiaba el modo que tenía de enseñarle. No era necesario ser tan duro con alguien como él que siempre le ponía tan buena voluntad a los entrenamientos, aun cuando su objetivo fuese para fortalecerle el caracter, aquellas sesiones eran odiosas.
- ¿Papi?. -
El saiyajin salió de su ensimismamiento. - ¿Has terminado el interrogatorio?. -
- ¿Por qué no quisiste que Vegetasei fuese restaurado?. -
- Bra, estoy comiendo, deja de molestarme con preguntas. - Replicó irritadamente.
- Puedo esperar a que termines... - Sonrió apoyando su barbilla en sus manos y mirándole fijamente.
Vegeta la miró feo. ¿Por qué era tan tozuda?. ¿Eran sus genes o los de Bulma?. - Cuando seas mayor lo comprenderás, ahora déja de preguntar tonterías. - Bra le miró apenada y se fue de la cocina dejando a su padre bastante turbado.
- Hmp. - ¿Que por qué no había querido resucitar Vegetasei?. ¿Resucitar a un padre que le envió al ejército de Freezer sin darle ninguna explicación?. Resucitar a alguien que le entrenaba como si fuera un saco de patatas, que jamás le dijo que le quería... alguien al que sólo le preocupaban los asuntos de estado y que pasaba de los problemas de su hijo. Un padre que siempre que acudía a preguntarle algo le contestaba que 'en ese momento no podía responderle porque estaba ocupado'. Vegeta abrió los ojos. Justo como él había hecho con su hija. Nah, pero él no había dejado a su pequeña en manos de Freezer como le hizo a él su padre... Vegeta volvió a abrir los ojos en el choque. Si, el si la había dejado 'esa' vez... Incapaz de continuar comiendo fue a buscar a Bra y se la encontró en el jardín de casa mirando las primeras estrellas.
- Bra, ya es hora de acostarte. ¿Has cenado?. - Preguntó más suavemente.
- Si... - La tomó en sus brazos prometiéndose ser mejor padre de lo que fue el suyo y se la llevó para acostarla, ignorando por completo el plan que aquella pequeña tunante había ideado.
- No es justo... - Reclamó la niña apenada como recurso de última instancia, haciendo que él parase de andar. - No se por qué no quisiste restaurar Vegetasei, pero no es justo que decidas símplemente que no merecen volver a la vida. -
Tenía razón, su hija con 6 años tenía algo de razón en lo que estaba diciendo, realmente se había dejado llevar por el miedo. Eran muchas las razones y podría enumerarlas hasta la saciedad. El miedo a defraudar a su padre era quizás la más poderosa de todas.
¿Qué iba a decir su padre si supiera que había unido con una humana?. ¿Diría que había denigrado la pura sangre de la realeza convirtiendo a los descendientes en híbridos?.
Pero encima, si conociera a Bulma... moriría sólo al ver la desfachatez con que andaba vestida, y si viera el poco respeto que le tiene a él, el príncipe de los saiyajins, su propia esposa, se burlaría de su hombría hasta morir de risa.
Si viera que vivía ahora como un terrícola más, con una vida tranquila, lejos de batallas... Le darían repeluses varios, cuando no un infarto de miocardio.
Si supiera que ni siquiera había convertido el Planeta Tierra, siendo una raza inferior, en esclavos para rendirle pleitesía, y que no vivía en un palacio, y que tampoco era el monarca del planeta, acabaría renegando de hijo.
Si descubría que había amputado su cola, símbolo de su raza, se horrorizaría de tal manera que no quería ni pensarlo...
Pero lo principal de todo, es que si averiguase que otro saiyajin se había transformado en Super Saiyajin antes que él...
Vegeta frenó su interminable lista de razones por las cuales Vegetasei no debía ser restaurado. - Deja de pensar en esas cosas, pertenecen al pasado. - Lo dijo a su hija, y valió decírselo a sí mismo a la vez. Bra terminó de meterse en su pijama de conejito rosa y él la arropó antes de marcharse.
Pero apenas unos instantes después de que se hubiera marchado, ella salió de la cama y sacó de debajo un macuto. Se cambió de ropa, utilizando un traje de combate color negro y una armadura. Reservó el de color azul para Goten. Escondió su medallón bajo la armadura, sacó un bote de témpera marrón y tintó su cola. Miró su reloj, estaba perfectamente cronometrada.
En apenas unos minutos más se encontró con Goten en medio del bosque.
- ¿Has traido la comida?. - Preguntó impaciente el niño.
- ¿Es que siempre piensas en comer?. - El le miró algo apenado. - Si. - Sonrió la chibi mostrándole una cápsula de almacenamiento. Abrió la mochila y sacó las Bolas de Dragón. No les llevó ni un segundo invocarle, más cuando vieron la figura enorme que surgió y escucharon su terrible voz, casi temblaron.
- Holaaaaaa. - Saludaron ellos infantilmente, con una pose más propia de teletubbies.
Gota de sudor en el Dragón. - ¿Por qué me habeis molestado?. ¿Cuáles son vuestros deseos?. ¿Creeis que tengo todo el día?. -
- Bra, me pido el primer deseeeooo. -
- DRAGON MÁGICO, queremos restaurar Vegetasei. - Se apresuró a decir la niña ignorando el 'me lo pido' de Goten.
- Deseo concedido. -
- Oyeeeee, me lo había pedidooooooo. - Protestó él.
- QUEREMOS que sean resucitados todos los saiyajins que mató Freezer y devueltos al planeta, pero que no recuerden nada de su muerte para que no se traumaticen. "Eso es lo que pidió mi padre cuando restauraron la Tierra...". -
- Deseo concedido. -
- QUEREMOS. - Goten tapó la boca a Bra para pedir él el siguiente deseo. - Que nos lleves también a Vegetasei. -
- Deseo concedido. -
- IDIOTAAAAAAAAAAAAAAAAAA, tenías que haber pedido que nos llevase sólo por un díiiaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. - La voz de la niña se perdió en el hiperespacio mientras viajaban al planeta de sus 'queridos' abuelitos paternos.
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¿Os ha gustado?. Gracias por las Reviews, me animan a escribir más deprisa el recibirlas. De corazón, gracias por vuestras palabras de ánimo y de cariño hacia mis creaciones. Os quierooooooooooo. SuperBrave
