Capitulo 2
Medio día, calor insoportable y estómagos crujiendo de hambre y para colmo más papeleo; solución: el almuerzo con un bebida con mucho hielo.
A pesar que el general amaba el sol ya que podía ver a sus subordinadas en minifalda, no pudo resistirse a la propuesta de su mejor amigo de salir a algún lugar cercano a tomar un buen trago y a comer algo, obviamente, para perder el tiempo conversando del trabajo o de algo relacionado a ello, incluso si era cualquier tontería (incluía las citas de Mustang, sus nuevas conquistas o las novias robadas al teniente Havoc) Así que tomando sus respectivas billeteras los dos se dirigieron al bar más cercano que quedaba en una calle cerrada con muchas callejuelas conectadas.
El T-C Hugues escuchaba atentamente al general Mustang sobre la nueva chica, el escándalo en teléfono y la reacción de la teniente. Honestamente el tendría que convertirse en psicólogo para comprender las ... "tonterías" que cometía el general cuando de mujeres se trataba, por un momento trató de imaginarse al general casado y como un responsable padre de familia y buen esposo... no pudo aguantar la risa y la imagen que la causó permaneció en su cabeza hasta que el general con un "amable" gesto de amistad le demostró que no era buena idea burlarse de él en su sola presencia. Entonces como amaba mucho a su esposa y a su hija no le quedó otra que cambiar de cara, total él quería vivir ya que no era la mejor opción sacar de quicio al general al menos en la calle.
-Es decir, llamaste a Catherine para posponer tu cita pero justo entra la teniente Hawkeye y te descubre hablando en lugar de trabajar...
-Si Maes, juré que mi vida se había acabado en ese instante.
-Tengo que admitir que es increíblemente raro que la teniente no te haya matado –dijo levantando una ceja- porque un militar de alto rango y tan respetable como tú no debería usar la línea militar para hablar con sus citas ya que es un GRAN DESACATO a las normas¡Caray, porque no estaba ahí! Hubiera sido fabuloso ver tu cara en el momento que Hawkeye entró.
-Si vas a ayudarme de esa manera prefiero hablar con Havoc...
-Sí, seguro le confesaras lo mucho que te asustó ver a la teniente en un momento "impropio" como ese...jajaja
-Cállate.
-Bueno, bueno, al menos sobreviviste ¿Y vas a salir con Catherine al final?
-No lo creo, no llegamos a nada.
-Pero acabas de decirme que acordaron a las 9:00 de la noche mañana... será mejor que la llames Roy o tal vez venga mañana a hacerte un escándalo por no salir contigo, incluso puede ofender a la teniente Hawkeye y créeme que no es buena idea que se enoje...
-¿Tú crees que no pensé en eso?
El día era soleado y caluroso, en las calles de Central no había mucha gente y en especial en la calle por donde caminaban el general y el T-C porque era más soleada que las otras calles de Central y era más molestoso soportar el sol con el uniforme militar y para colmo tenían que bajar la vista.
-Este sol es insoportable.
-Pensé que lo amabas, total gracias a él tu puedes el cambio del uniforme femenino.
-¿Para qué me molesto en hablar contigo?
-Deja de quejarte que tú no tienes lentes ni reflejos directos a tus ojos.
Aburrido de tanto discutir, Mustang alzó la vista para ver si era el camino correcto y cerciorarse que no chocaría con nada. La calle era media, ni muy ancha ni muy angosta y tenía muchas callejuelas perpendiculares que estaban igual de soleadas por el astro rey, sin embargo se fijó en una que era todo lo contrario, la callejuela parecía un sendero oscuro y sin salida en especial para esconder malhechores, ladrones o violadores de todo tipo. De ella salió un hombre con una maleta negra que parecía muy pesada; el modelo de la maleta y la forma de vestir del sujeto le hizo pensar a Mustang que se trataba de un ejecutivo que se había perdido o que iba a solicitar el trabajo de uno de los supuestos malhechores que vivían ahí, pero ese callejón no era solo de malhechores pues vio sorprendido que había una mujer con el rostro cubierto con un manto oscuro y una niña de aproximadamente unos cinco o seis años de edad. La mujer se acercó a hombre y este se detuvo, se quedaron mirándose unos segundos hasta que el hombre se volteo y siguió su camino. La mujer lo siguió mirando como si lo conociera olvidándose dela pequeña que llevaba en brazos que dormía... aparentemente.
Suspiró cansado de todo, empezando por Hugues que en ves de ayudarlo perdía el tiempo burlándose de él. Hubiera seguido inmerso en sus pensamientos si Hugues no le hubiera indicado que ya estaban acercándose al bar. Si tan solo...
Un ruido enternecedor se escuchó cerca de él y una espesa masa de humo se expandió por toda la zona. Mustang y Hugues reaccionaron como cualquier militar entrenado y se prepararon para un ataque.
Era raro que el general no tuviera puestos los guantes e ignición pero el sol le oblifaba a quitárselos y en el momento que se los estaba poniendo, vio como el T-C Hugues fue empujado por una fuerza extraña muy parecida a la alquimia del mayor Armstrong. Un ruido seco se escuchó por toda la zona y el cuerpo del T-C se quedó inmóvil. Mustang terminó de ponerse los guantes para ayudar a su amigo pero otro ruido seco y un dolor horrible en su brazo derecho se lo impidieron, una bala se había internado en su carne, se llevó el otro brazo a la herida del derecho para contener la sangre, levantó para buscar al T-C pero el humo se lo impidió, era demasiado espeso, maldijo, el ambiente estaba repleto de humo...genial, no era humor sino gas lacrimógeno. A lo lejos distinguió algo, un cuerpo yaciente cerca de un almacén y estaba a unos cuatro metros de él, sentía claramente como sus ojos se dilataban y comenzaban a lagrimarle, trató de llegar cerca del cuerpo del T-C con una serie de pensamiento de culpa y de miedo, si miedo, miedo de perder a un amigo, miedo ser el culpable de la orfandad de otra niña de cinco años, miedo de dejar una viuda más.
Sus ojos seguían lagrimándole, ya faltaba poco para llegar, suponía él. Logró ver el cuerpo tirado a unos dos metros de él. Se acercó y lo llamó.
-¡Hugues!
Nada, el cuerpo no le respondía.
-¡Hugues habla¡Qué¡Maldición!
El cuerpo que él dedujo que debía ser el T-C no era más que la mujer con la niña cargada, la mujer levantó a mirada al escuchar la vos del Mustang . se le quedó mirando un rato, entonces empezó a llorar, se llevó una mano a la cara y con la otra acaricio el rostro de Mustang soltando a la pequeña que cargaba en sus brazos, luego sonrío. Mustang al verla sintió compasión por ella y la tranquilizó.
Se paró y volvió a tratar de encontrar a Hugues. Su vos se escuchó muy fuerte llamando al T-C.
-¡Maes!
-¿Roy¡Dónde estás?
-Cerca de lo que fue...
Unos pasos sacaron al general de su conversación, agudizó el oído y pudo identificar que se dirigían hacía él.
Los pasos se escuchaban casa vez más fuertes y el trató de ponerse los guantes.
Lo que sea que fuera se estaba acercando y no podía hacer ni una chispa y el gas no le ayudaba en nada.
Agudizó el oído de nuevo y escuchó los pasos a su izquierda, levantó la vista hacia ese lado y visualizó una figura masculina que se acercaba parsimoniosamente hacia él. Por reflejo, el general retrocedió pero el sujeto aceleró el paso y levantó un arma apuntándole. Pensó en correr pero al darse cuanta que el tipo quería matarlo a él y que para eso hizo explotar una bomba de gas lacrimógeno desechó la idea. El gas comenzó a dispersarse y el general pudo ver mejor a su atacante mas este no se quedó corto y disparó.
Roy Mustang calló de rodillas al suelo con un nuevo dolor pero este en su pierna izquierda. El sujeto gruño y volvió a amartillar el arma, dispuesto a no fallar de nuevo, ahora dispararía en el pecho.
No falló y la bala se enterró en un cuerpo.
La mujer calló sobre Mustang con la niña en brazos pero al no tener más vida la dejó caer en el regazo del general pero después rodó y calló al suelo, la pequeña se estremeció pero no se despertó. Esa mujer se había interpuesto entre la bala y el general salvándolo sin conocerlo.
El nunca olvidaría ese momento en que unos ojos rojos lo miraron si vida mientras caían a un vacío del cual no regresarían jamás, el sujeto gritó de cólera y para desquitarse agarró a la mujer por los cabellos y corrió lejos del lugar para no ser identificado.
El gas se dispersó completamente.
El general de brigada Roy Mustang se quedó quieto, bajó a mirada para encontrarse con la pequeña que estaba despertando.
Volvió a escuchar los gritos de Hugues llamándolo a todo pulmón pero no les hizo caso, mas bien miró a la pequeña que se había sentado y con una carita perdida comenzó a llamar a sus mamá. La sangre se estaba coagulando y el brazo del general ya no le dolía tanto, entonces cargó a la niña que al verse en unos brazos extraños para ella no dejó de mostrar miedo por el general. Volvió a llamar a su mamá pero al ver que no obtenía respuesta alguna le preguntó a Mustang.
-No lo se..pero voy a sacarte de aquí –fue ahí donde notó que la niña estaba con fiebre pues estaba muy caliente.
Mustang levantó la vista para encontrarse con un visión que se puede resumir en una sola palabra: destruido.
Aparentemente fueron dos bombas, una para impedir la defensa del general y la otra para destruir unos posibles lugares de refugio.
La calle que ahora veía él estaba completamente destruida con sus inmuebles llenos de gente muerta cuyos cuerpos estaban regados y rodeados de un mar de sangre. Los faroles estaba desechos junto a los vidrios de los locales. Las veredas tenían agujeros y los colores e las paredes habían desaparecido. Un edificio antiguo se había derrumbado y cayó encima de un coche de un bebe, con el infante adentro, de la gente que había sobrevivido, las más afortunadas tenían muchas heridas, y las menos afortunadas perderían un miembro de su cuerpo. Hubiera seguido mirando el desastre pero bajó la mirada de improviso.
La pequeña al ver lo sucedido se asustó y abrazó al general el cual le correspondió.
-¡Roy! –era el T-C Hugues que no paraba de llamarlo- ¡Dónde demonios estás!
-Aquí Maes, por el almacén...
-¿Almacén¿Qué almacén?
-Baja la mirada Maes, y me veras...
-Roy...
El teniente coronel Hugues limpió sus anteojos y volvió a mirar el lugar pero esta ves obedeció al general.
La imagen que los ojos el T-C captaron era deplorable. ¿Quién imaginaría a un general como Mustang arrodillado con un charco de sangre...de su sangre, con balas incrustadas en su cuerpo y con una niña en su brazos?
-Roy...estás...
-Cállate y busca ayuda.
El sonido de las sirenas de la policía y del los bomberos les hizo saber que molestarse en llamar no sería necesario.
Agradesco todos los reviews y por apoyarme pues comprenderan soy principiante y por ahora no tengo mucho tiempo. Pero el jueves al fin le ponen internet a mi maquina y podre actualizar más seguido.
Bueno, este es el 2do cap y pido paciencia, faltan unos 2 o 3 caps. mas para que Mustang se decida a adopatarle y no se preocupen porque va a ser bien larga. Espero que les haya gustado y espero su reviews.
Gracias
Unubium.
