Hermione lloraba desconsoladamente, y se aferraba a los brazos de su amado.
- Yo te quiero. No dejes que me vaya.
Voldemort la miró a los ojos y la besó. – Porque no dejaría que pasaras todo el resto de tu vida en Azkaban. No me importaría morir, puesto que ya estoy viejo, pero tú mereces una vida, una larga vida, tienes que tratar de ser feliz con él.
-NO LO QUIERO A ÉL! Te quiero a ti, te quiero te quiero te quiero te quiero te quiero te quiero.
-Yo también te quiero, pequeña. – Voldemort la miraba a los ojos, se estaba esforzando por no unirse a Hermione y ahogarse en sollozos. – Tú me enseñaste lo que es amar, lo que es bueno. Y yo te voy a agradecer eternamente Herms, contigo tuve los momentos más felices de mi vida.
Hermione le rodeó el cuello y se acercó a sus labios, los rozó y de a poco se fue adentrando en ellos, unieron sus lenguas, y jugaron con ellas. Fue un beso triste, ya que ambos lloraban.
Voldemot la miró sonriendo. – Podría ser tu abuelo.
-Harry dijo lo mismo.- Dijo Hermione con el seño fruncido y mirando al suelo.
- Pero yo lo he dicho más veces, así que le gano.- dijo Voldemort dándole un beso en la nariz y haciéndola reír.
-¿Cómo voy a vivir sin ti, lindo?
- Recordando los buenos momentos, sonriendo siempre, y tratando de ser muy feliz, además yo ya estoy muy viejo, y tú necesitas a alguien que esté contigo durante toda tu vida.
- Pero yo sólo te quiero a ti.
Voldemort sonrió. – Lo sé, pequeña, yo también te quiero solo a ti, pero no voy a permitir que pases tu vida en Azkaban. Quizás algún día volvamos a toparnos.
-O también podríamos ser amantes a escondidas de Potter. – Agregó Hermione.
-Si, podríamos, pero por ahora tenemos que separarnos, porque ese loco no te quita el ojo de encima.
Hermione lo miró triste.- ¿Qué vas hacer cuando me vaya?
- Iré a Alemania, ahí tengo un campo, y viviré tranquilo, tengo varios libros como para el resto de mi vida, un huerto, un par de vacas, y caballos… ¿Has andado a caballo?
-Sip, pero nunca me imaginé que tu anduvieras a caballo.
-Nunca lo he hecho, pero quiero aprender. Quiero tranquilidad, y un poco de paz.
- ¿Me vas a olvidar?
- No Herms, eso nunca, me llevo tu foto, y tus recuerdos, y te prometo, que no habrá ningún segundo en que no estés en mi pensamiento.
Hermione lo abrazó muy fuerte. – No te quiero soltar nunca.
-Yo tampoco linda. Me gustaría ser feliz junto a ti.
-Aprovechemos lo que nos queda juntos, ya? No pongas esa cara triste.
-Es que Harry me da miedo, mi amor.
-¿Por qué? Pensé que era tu mejor amigo.
-Y lo es, pero, nunca me imaginé que sería capaz de hacer algo así. Es como si fuera… malo.
- Lo mismo pensaste de mí, preciosa, pero ya vez. – Voldemort sonrió, y ella no contestó nada, solo lo miró.
Voldemort pasaron ese último día juntos, el último de sus vidas, se quedaron toda la noche en vela, abrazados junto a la chimenea, entre besos, y conversaciones, ambos querían saber todo lo que nunca se habían preguntado.
- Te tienes que ir, pequeña, no quiero que vayas a Azkaban.
Hermione lo miró triste, y le dio un beso, seguido de otros muchos que repartió por toda la cara del viejo. – Te amo, abuelito.
- Y yo a ti, chiquitina.
- Te prometo que nunca te olvidaré.
-Yo tampoco lo haré, se feliz por favor.
- Lo intentaré.
