Los fantasmas del pasado.

Capitulo 2.

Bien, aquí está el segundo cap. Espero que les guste. ᶺᶺ

En una ciudad tranquila, a las afueras del área metropolitana de Jump City, estaba una pequeña colonia de los suburbios. Muchos saben perfectamente cómo son esas colonias, las que parecen que salieron de un comercial de bienes raíces. Donde todos los vecinos son perfectos y amables, donde las casas son exactamente iguales y nunca hay ningún problema en las calles. Es tan palpable la seguridad en el aire que puede cortarse con un cuchillo.

En una de las tantas casas en esa infinita colonia, habitaba una familia parecida a las otras en algunos aspectos; sin embargo tenían algo en especial. Era temprano en la mañana, y en dicha casa el olor a tofu salía por las ventanas de la cocina. Una joven mujer cocinaba sobre una sartén, preparando el desayuno de su marido, mientras tarareaba mentalmente una cancioncilla que escuchó por ahí.

─Buenos días, mami─ canturreó una vocecita muy conocida para ella.

─ Buenos días, amor. ¿Dormiste bien?─ respondió esta con dulzura.

─Sí, mami─ dijo la pequeña, engullendo las tostadas que su madre le había colocado enfrente. Raven sonrió mientras observaba comer a su pequeña hija de 6 años. Ante sus ojos, era la niñita más bella que el mundo hubiera visto.

Unos pasos marcados y sordos se escucharon minutos más tarde; proviniendo de la sala. La sonrisa de Raven se esfumó de su rostro, y la pequeña siguió comiendo con inocencia. Garfield Logan apareció en el umbral de la puerta de la cocina, con un aspecto cansado y de expresión fastidiada. Unas profundas ojeras adornaban sus ojos verdes, del tono de su piel. Garfield tomó asiento al lado de su hija, y su esposa le sirvió sus alimentos. Esta última también se unió, y el resto de desayuno transcurrió en silencio.

─Oye papi─ dijo la jovencita con gran alegría, rompiendo el silencio─ Hoy es mi primer festival en la escuela. Vamos a hacer una obra de teatro y yo seré una dama de compañía de una princesa; ¿Vas a ir a verme, verdad?

Chico bestia, o Changelling como lo llamaban recientemente sus compañeros titanes; suspiró, dejando a un lado su tenedor.

─Escucha, cariño, yo no creo…

Pero entonces un pitido rítmico interrumpió su oración. Este sacó su comunicador, lo miró por un par de segundos y volvió a suspirar. La sonrisa de la niña fue reemplazada por una expresión de decepción y tristeza.

─Pero papi, ¿te tienes que ir otra vez?

─Lo siento, Demitra─ contestó el metamorfo, poniéndose de pie. Entonces, su hija lo tomó de la mano, en un intento vano de detenerlo. Sus ojos verdes reteniendo todo lo posible sus lágrimas infantiles.

Changelling se arrodilló para quedar a la altura de su hija y la tomó por los hombros.

─Demitra, me temo que no voy a poder verte en la obra. Los titanes y yo seguimos trabajando en un caso muy importante y tengo que irme. Lo lamento, cariño.

Le dio un beso en la frente a la pequeña y entonces se puso de pie, alejándose rumbo a la puerta. Cansada de la misma situación de todos los días, su esposa rápidamente le dio alcance; dispuesta a hacer algo. Se adelantó y se detuvo delante de la puerta, impidiéndole el paso. Garfield giró los ojos fastidiado, y desvió la vista. Él no quería tener esa conversación, pero al ver la expresión del rostro de Raven supo que no había salida.

─Garfield, necesitamos hablar─ dijo ella por lo bajo, intentando que la niña no escuchase nada.

─Me lo imaginaba─ soltó él resignado.

─Gar, por favor. Piensa un poco en tu hija, ella se ha esmerado mucho y quiere complacerte. Tómate el día libre por hoy, te necesita.

─Créeme, Raven; que si yo pudiera tomarme el día libre, lo haría para dormir─ Suspiró de nuevo, intentando no molestarse demasiado con su mujer─ Tú sabes perfectamente lo terco que se pone Nightwing a veces. Y ahora con el millonésimo regreso de Slade; está más furioso que nunca. Si hago lo que dices, me colgará.

─ Pero es nuestra hija, pienso que el…

─Porque no lo has visto, Raven. A ti no te ha gritado por cometer el mínimo error. A ti no te echa la culpa de todo lo malo que ocurre en el mundo─ respiró lentamente un par de veces─ Dejémoslo así.

Changelling abrió la puerta y Raven la volvió a cerrar con sus poderes. La discusión no había terminado aún. Este no se dio la vuelta para encarar a su mujer, algo le decía que si la miraba; no iba a controlar lo suficiente sus impulsos. Respiró profundamente varias veces, intentando calmarse.

─Garfield, quiero que esto te quede bien grabado. Estoy harta de ver como nuestra hija sufre por tu ausencia. No es justo, ella no ha hecho nada malo. Ella solo quiere pasar tiempo contigo, y además del hecho de que te estás perdiendo su infancia. Estos son sus mejores años y no volverán jamás, debes pensar donde quieres estar realmente; cuál es tu prioridad.

─Seguir trabajando como héroe es la única manera de poner comida en la mesa, fue el acuerdo que hicimos Nightwing y yo ¿recuerdas?

─El entenderá; te lo pido.

─Lo siento, pero ya es tarde; no necesito más problemas.

─ ¿Es que acaso no te importa tu hija?

─Ustedes dos son todo mi mundo─ dijo con convicción, dándose la vuelta para mirar a Raven a los ojos. Esta le devolvió la mirada sin vacilar. Se quedaron en silencio durante unos minutos.

─Esto también te hace daño a ti, no quiero que te suceda nada malo. Puedes resultar herido por pelear tan cansado─ agregó en susurros─ Tan solo piénsalo.

Garfield acarició con su mano al rostro de su mujer, le dio un beso y los labios y se alejó.

El negro se desvaneció de la puerta, permitiendo al héroe salir de su hogar. Raven se quedó observando desde donde estaba, viendo a una pequeña paloma partir. Suspiró de nuevo, las cosas en su matrimonio se estaban poniendo difíciles pero no iba a darse por vencida tan fácilmente. Miró al reloj que estaba colgado en la pared de la sala, era mejor salir ya hacia la escuela. Recogió sus llaves para el coche, y llamó a su hija.

Esta pronto apareció con sus ojitos llenos de tristeza inocente. Su madre hizo una mueca, odiaba verla tan deprimida. Al igual que a su esposo, le quedaba mejor tener siempre una ancha sonrisa sobre su rostro. Era una de sus características faciales que le encantaba de ella. Subieron a su auto, un Stratus rojo de segunda mano; y partieron hacia el colegio.

─Oye, cariño; ¿qué te parece si vamos ensayando tus líneas?

Demitra se quedó en silencio unos minutos, pensativa.

─Mami….dime ¿mi papi no me quiere?

─Por supuesto que te quiere, te adora; ¿por qué dices eso?

─Todos los papás de mis amigas estarán en la obra, menos el mío. Paulina dice que si un padre no viene a una obra, es porque no le interesa en lo absoluto.

─Quizás para ella, pero recuerda que tu padre está muy ocupado. Pero no te preocupes, yo estaré allí, lo grabaré todo y se lo mostraremos a papa. ¿Te parece?

La jovencita negó con la cabeza. Su madre dirigió la vista al frente, quizás era mejor no insistir; pero definitivamente iba a cambiar esta situación. Por alguna razón, sentía que así iba a ser.

No ocurrió nada digno de mención durante un rato, llegaron al teatro a tiempo y Raven comenzó a vestir a su hija. Un vestido sencillo de un lila que combinaba con su cabello adornó su cuerpecito; mientras su madre trenzaba su cabello.

La primera llamada. Raven fue a su asiento, junto con las demás familias. Ya tenía memorizados algunos nombres, sobre todo los de las madres de las amiguitas de Demitra. Se sintió algo incomoda al ver que era la única mujer sola alrededor, pero ya estaba acostumbrada a la sensación de no encajar desde hacía mucho tiempo. Segunda llamada. Recibió un mensaje de texto. Abrió la tapa de su celular y leyó.

Estoy de vuelta.

He venido por mi revancha.

Trigon me acabó por su hija.

Yo acabaré a la tuya.

Eso es lo único en lo que consistía el mensaje. Se quedó congelada un par de segundos, sin que su mente hiciera conexión de su cuerpo. Antes de siquiera procesarlo, ya estaba dando trompicones entre las butacas; buscando salir de la fila y asegurarse de que su niña estuviese bien. Corrió por las escaleras que conducían a la parte de atrás de escenario. Y encontró a varias personas congeladas, observando una escena aterradora.

Ahí estaba él. Su máscara bicolor reluciendo aún con la poca luz del lugar. En una de sus manos una pistola, un modelo algo rústico; grande y devastador. En la otra mano, cabello. Cabello violáceo rudamente sujetado que mantenía la pequeña Demitra junto a él; la niña con su rostro bañado en lágrimas.

─ ¡Mami! ¡Mami ayúdame!─sollozó. Slade tiró con violencia del cabello; haciendo que esta diera un grito de dolor y miedo.

En otra situación, en otro momento. Ella se hubiera mantenido firme, sin inmutarse; fría como el hielo. Pero desde que la maternidad llegó a su vida; parte de esa personalidad cortante había desaparecido para dar paso a una mujer diferente. En otra situación, ella no lo hubiera hecho. Pero en este caso, rogó.

─Slade─ musitó, su voz amenazando con quebrarse─ No la lastimes.

Intentó dar un paso hacia adelante y como respuesta, el villano jaló nuevamente del pelo de la pequeña, produciendo un nuevo grito.

─ ¡MAMI! ¡MAMI!─ la llamaba a gritos. Su corazón encogiéndose le impedía pensar con claridad, hacer algo.

─Veo que te han dejado sola─ la voz amarga y tranquila del hombre resonó en el escenario─ Es una lástima; me hubiera encantado que Changelling lo viera también. Supongo que así debía pasar; era el….destino.

Una nota burlona en la última palabra fue detectada en su voz.

─Esta me la debías─ su voz repentinamente llena de una calmada furia.

─ ¡No, Slade! ¡Haré lo que me pidas! ¡Déjala ir!─ exclamó desesperada. Su mente completamente bloqueada.

─Tarde─ fue la única palabra que alcanzó a escuchar de Slade antes de que este detonara el arma. Antes de que el sonido de la bala hiciese que todos los presentes se agacharan buscando esconderse. Antes de que Raven observara con los ojos muy abiertos como la sangre empezaba a salir del cuerpo inanimado de la niña de 6 años, aún sujetado por el malvado hombre. Sus ojos derramando sus últimas lágrimas, su vista vacía y pérdida en la nada. Slade dejó caer el cuerpo de la niña, un sonido sordo fue todo lo que produjo. Raven sin habla observaba sin poder creerlo, sus rodillas cedieron y sus ojos comenzaron a verter lágrimas. Con movimientos elegantes y precisos, sin que nadie buscara detenerle; se alejó, escondiéndose entre las sombras.

¡ALGUIEN LLAMÉ A LA POLICÍA! ¡UNA AMBULANCIA! ¡LE DISPARARON A UNA ESTUDIANTE! ¡AUXILIO!

Gritos como esos sonaban alrededor de la mujer desolada. Hizo un esfuerzo por levantarse y se acercó a su hija. La tomó en sus brazos, su cuerpo poco a poco poniéndose más y más frío. Un liquido rojo viscoso pronto la cubrió. No entendía que había pasado. O más bien por qué; lo único que sabía era que la había perdido. Y era el peor dolor que había sentido en su vida.

─Demitra─ le susurró al cadáver, enterrando su cara en su pecho─ Mi amor. Háblame mi amor.

Pero la niña no respondió, nunca más lo haría. Raven sintió que su vida cambiaría, pero jamás pensó que este giro podría causarle tanto daño.

─¡Demitra, no! ¡Por favor mi niña, no!

Su voz llena de desesperación, llenando las mentes aterradas de las personas que estaban alrededor.

Un fin. Un comienzo. Una muerte. Un renacer

¿Y qué tal? Espero estar mejorando jeje bueno déjenme un buen review diciendo si les gustó o si deberías tragarme mis escritos. Chao ᶺᶺ