Comenzaría con algo como "Los brillantes rayos de sol que se filtran por la ventana me golpean suavemente en el rostro, provocando que los entreabra con delicadez, blah, blah, blah..." pero estaría mintiendo.
Mis mañanas son algo muy diferente a eso.
Algo heladísimo me cae en la cara, causando que me despierte sobresaltada y gritando. No paro de temblar y mi cabeza ya está comenzando a doler por lo estresada que me he puesto de repente. Tengo que abrir y cerrar mis ojos repetidamente para ajustar mi mirada y cuando lo logro la primera cosa que veo es a Bear frente a mí con una cubeta, mientras mi abuelo está en la puerta en un ataque de risa.
Despiadados.
― ¡¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?! ―grito enojada, inflando mis cachetes.
―No despertabas ―responde mi abuelo con simpleza.
Gruño en voz baja y me levanto de la cama, dispuesta a alistarme.
Salgo de mi habitación prácticamente volando porque ya se me ha hecho tardísimo (como siempre) y me despido rápidamente de mi abuelo y de Bear.
Al salir de mi casa están Harumi y Yumiko, ellas han sido mis amigas desde que entré a la preparatoria. Les tengo un gran aprecio, pero no las considero mis mejores amigas. De alguna extraña manera siento que darle a alguien el papel de mi mejor amiga es como si traicionase a alguien más, pero no tengo idea de a quién.
―Hola, Mikan ―saludan a la vez. Ellas siempre hacen todo a la par, parecen hermanas gemelas o algo parecido. Cuando estoy con ellas me siento una intrusa, como si no fuese bienvenida, aunque ellas me quieren tanto como yo a ellas.
―Hola ―sonrío, después comenzamos a caminar hacia la preparatoria. Afortunadamente, no nos queda muy lejos así que hacemos como veinte minutos de camino.
Ellas comienzan a parlotear sobre cualquier cosa, es imposible mantenerlas calladas cuando están juntas, lo cual para mí es perfecto porque a mí me encanta hablar todo el tiempo. Así que somos como un trío de cacatúas que nunca guardan silencio.
―Tu estómago también está muy hablador el día de hoy ―comenta Haru entre risas, y las risotadas que Yumi lanza podrían escucharse hasta el siguiente continente.
―Qué groseras, se me hizo tarde y no pude desayunar ―murmuro, dándoles una mirada molesta. En serio tengo mucha hambre.
―Créeme que nosotras y todas las personas en un radio de diez metros ya nos dimos cuenta gracias a los sonidos que hace tu cuerpo ―se burla Yumi, lo único que puedo hacer es carcajearme y darle un golpe en el hombro.
Estoy muy contenta de tenerlas como amigas, porque si no fuera por ellas mi vida no sería ni la mitad de divertida que es y yo no sería ni un tercio de lo feliz que soy. Sonrío y miro el reloj en mi muñeca, doy un gritito al darme cuenta que tenemos diez minutos para llegar a la preparatoria sin un castigo así que les propongo correr por nuestras vidas.
Me hubiera gustado haberme detenido al menos unos segundos para mirar hacia arriba y ver a esa persona que me miraba fijamente.
―Antes de que se vayan a casa, debemos tener una reunión de clase de emergencia ―anuncia el profesor Gori cuando suena el timbre y todos comenzamos a guardar nuestras cosas dispuestos a irnos―. Como sabrán, ha habido casos de continuos secuestros y personas que desaparecen en la ciudad, y ha habido reportes de avistamientos de personas extrañas rondando cerca de aquí. También hay información de que hay un extranjero con el grupo de secuestradores. Pero lo que es más importante es que las personas que han desaparecido son chicas de su edad, así que la policía nos ha enviado un montón de advertencias para que les pidamos que no caminen solas nunca para evitar situaciones.
Es tan extraño que sucedan secuestros de chicas de preparatoria en esta tranquila ciudad rural, aquí nunca pasa nada interesante ni situaciones de este tipo.
―Por favor, todos cuídense a sí mismos y no se expongan a que les suceda nada ―continua el profesor, pero dejo de escucharlo porque me pierdo en mis pensamientos―. ¿Sakura, estás escuchando? ¡SAKURA!
Lo miro asustada al escucharlo gritar mi nombre. ― ¿Sí?
Se acerca y me toma de los hombros, sacudiéndome con violencia.
― ¿Escuchaste lo que dije? ¿LO ESCUCHASTE BIEN? ESTOY PREOCUPADO POR TI, TIENES QUE CUIDARTE.
―SÍ, LO ESCUCHÉ ―respondo rápidamente.
― ¿DE VERDAD? ¿LO JURAS? ―insiste, sacudiéndome de nuevo.
Luego de que le jurara una y otra vez que me iba a cuidar, y de que los alumnos lo calmaran, me dejó ir y salí corriendo fuera del salón con mi mochila.
―Wow, la cara del profesor Gori fue muy aterradora ―dice Yumi a mi lado, mientras me da palmaditas en la espalda como consuelo―. Dios ha creado una bestia miserable.
―Tienes la mala suerte de ser su alumna favorita, Mikan ―opina Haru al otro lado, haciendo lo mismo que Yumi― Lo siento mucho.
― ¿SI LO SIENTES POR QUÉ NO ME AYUDASTE? ―grito, mientras lloriqueo― Él es incluso más peligroso que el grupo de secuestradores ―añado, en un murmuro.
―Pues porque, duh, el espectáculo era tan bueno que tenía que verse de principio a fin ―responde riendo, a lo que le lanzo una mirada furiosa, pero al final río junto a ella. ―Aunque, bueno, entendemos porque está especialmente preocupado por ti.
― ¿Por mí? ¿Por qué? ―dije confundida.
―Sí, por ti. Porque... bueno, eres una chica bonita ―contesta Haru, pasándose una mano por su cabello negro―. Seguramente serás un blanco para quien sea el secuestrador, debes tener cuidado.
Le sonrío, encantada, para después abrazarla. Ella ríe y trata de alejarme.
― ¡Qué buena eres, Harumi! ―le digo, abrazándola cada vez más fuerte.
―La verdad es que me gustas y me preguntaba si…
―Lo siento, pero no quiero salir con nadie todavía ―le interrumpí rápidamente, pero al ver su expresión dolida me arrepentí de haberlo detenido con tanta brusquedad, debí dejar que terminara al menos― En serio lo siento ―añadí en voz baja, él me miró y negó con su cabeza para después darse media vuelta y alejarse.
Suspiré de alivio cuando estuvo lo suficientemente lejos. Odiaba verme envuelta en este tipo de situaciones, odiaba lastimar a las personas pero sobre todo odiaba que no podía hacer nada para evitarlo.
De mala gana me acerco a Yumi y Haru, quienes me esperaban a unos cuantos metros de distancia.
― ¿Por qué no sólo sales con alguien y así te evitas todas estas confesiones? ―opina Yumi.
No podía decirle simplemente "Me gustas también" a alguien porque estaría mintiendo, tampoco podía decir "Intentémoslo, quizás me gustes en un futuro" porque también sería una mentira, sé que nadie me va a gustar en un largo tiempo.
Lo sé porque nadie me llama la atención, lo sé porque cuando pienso en salir con alguien el pecho me duele, lo sé porque siempre que conozco a un chico me sorprendo a mí misma comparándolo con alguien más, lo sé porque ese alguien más siempre me parece mejor aunque no sé quién es, lo sé porque sólo quiero a una persona… el problema es que aún no la conozco, y si ya lo hice no lo recuerdo.
Pero no puedo decirles eso, probablemente no lo comprenderían, ni siquiera yo lo hago. Así que en su lugar sólo alzo los hombros con desinterés.
―Estoy esperando al indicado ―respondo simple.
