Capitulo 2: Intereses.
La rubia no había prestado atención durante el recorrido que Kaito le había dado por la mansión, su mente estaba más concentrada en como poder explicarle a su mejor amiga que se casaría en dos semanas con el joven que cautivó su corazón.
Claro, era más que obvio que no podía llegar y decirle "Miki, me caso en dos semanas con el joven Kagamine" debía poder comentarle lo mejor posible su situación excluyendo el hecho de que él era un vampiro y la tenía amenazada.
-Disculpe…-le habló a Kaito quien se detuvo y volteo a ver a la chica-No podríamos dejar el resto del recorrido para después… necesito ir a casa de una amiga.
-Lo lamento señorita pero si usted quiere salir de la mansión tenemos órdenes estrictas de no dejarla, la única forma de que usted pueda ir a ver a su amiga es compañía de Len-sama o si él da permiso directo.
-¿Qué? ¿Pero por que?-preguntó de inmediato sin comprender del todo.
-Son órdenes directas nosotros solo obedecemos. Así que señorita, por favor continuemos con el recorrido-le dijo de forma cortes el peliazul.
La mansión era sin duda muy grande, tanto que aquel recorrido detallando cada uno de los cuartos y su uso había durado una hora y media, se sentía en una exposición de un museo, pero finalmente termino con ella en su habitación después de haber pasado por tantos cuartos que perdió la cuenta.
-Con su permiso me retiro Rin-sama, la señorita Gumi no tarde en venir a atenderle-dijo saliendo de la habitación.
La rubia suspiró y cuando se aseguró de que ya no podía oír los pasos del mayordomo asomó por la puerta fijándose si no había nadie cerca, salió con sigilo dirigiéndose a la parte trasera de la mansión intentando no ser vista, Len había salido de la mansión por lo cual no podría aunque quisiera pedirle permiso para salir y no podía esperar indefinidamente a que llegara pues tenia que hablar con su amiga lo más pronto posible.
Durante el recorrido había visto un árbol pegado a una pared trasera podría escalarlo y saltar así la barda que rodeaba la mansión además de que los guardias estaban más concentrados en la salida del frente.
Se deslizó por los amplios pasillos teniendo sumo cuidado de no ser vista por nadie y cuando finalmente llegó al árbol se percató de que este no era claramente estable pero aun así no tenia más opción que escalarlo si es que quería ir a ver a su mejor amiga.
Como pudo se trepó importándole muy poco si arruinaba su vestido, nunca fue buena subiendo arboles por lo que le costo algo de trabajo finalmente mantener el equilibrio sobre una de las ramas, se acercó lentamente al borde del muro logrando subir a este, sin embargo con tan mala suerte que su vestido se atoró en el árbol y cuando intentó destrabarlo perdió el equilibrio.
La chica cayó del alto muro hacia fuera de la mansión y cerró los ojos esperando el impacto pero el lugar del golpe sintió como unos brazos la atrapaban en el aire con un movimiento hacia arriba y luego hacia abajo, abrió los ojos con algo de miedo encontrándose con los orbes azules de quien reconoció como su prometido que había saltado para atraparla y en el transcurso cruzo el muro.
-¿Planeabas escaparte Rin?-dijo poniéndola en el suelo nuevamente para acorralarla contra el árbol con una mirada de enojo y seriedad.
-¿Escaparme? No, yo solo quería ir a ver a mi amiga-dijo nerviosa y algo asustada del repentino acercamiento del rubio.
-Estoy seguro de que se te informó de las reglas de la mansión Rin-dijo con coquetería jugando con un mechón de su pelo-Y lo principal aquí es que no debes desobedecer mis órdenes, ponerte en mi contra o actuar sin mi permiso, de lo contrario recibirás un severo castigo-sonrió con malicia mientas la joven abría los ojos como platos, vagamente había escuchado pero se la paso ignorando a Kaito debido a la preocupación sobre su situación y como dialogaría de aquello con su amiga.
-Yo solo quería ir a ver a Miki-dijo con algo de miedo intentando justificarse.
-La veras en el baile de esta noche, me encargue de invitarla personalmente, después de todo es la única verdadera amiga que tienes-dijo con un tono de burla.
-Si pero lo que necesito hablar con ella es urgente, para esta noche será demasiado tarde y…
-¡Suficiente Rin!-dijo el joven en un tono algo duro golpeando el tronco del árbol para llamar la atención de la chica que guardo silencio algo asustada, se enfrentaba a una criatura de la noche que la tenia completamente a su merced y la miraba como queriéndosela comer-Rompiste una regla pero… por ser la primera vez seré suave contigo y no te daré un castigo-se acercó un poco más a ella-Por otro lado-dirigió sus labios al cuello de la chica rozándolo delicadamente mientras aspiraba su delicioso aroma, ella se quedo paralizada al sentir el tacto de aquellos labios sobre su sensible piel y una extraña sensación de miedo y satisfacción recorrió cada pare de su cuerpo, tan solo ese roce se había sentido delicioso y peligroso, el rubio sonrió ante lo que había provocado en la chica-Tengo algo de hambre sabes y considerando que interrumpiste mi cena anoche deberías poder retribuírmelo-lamió toda la extensión de su cuello, la rubia trató de liberarse pero Len la aprisionaba más contra el árbol pegando su cuerpo al de ella para que no pudiera hacer algún movimiento brusco.
-No… no lo hagas-rogó haciéndose a la idea de lo que el vampiro haría con ella mientras intentaba desesperadamente alejarlo pero nuevamente se daba cuenta de lo débil que era comparada con él.
-Sera mejor que no te muevas o te dolerá querida, no pienso detenerme solo por que me lo pidas, deberías saber cual es tú lugar-susurró a su oído seductoramente causando que la rubia se estremeciera dejando de moverse pero aun sintiendo un terror inminente.
-¿Acaso no tuvo suficiente con lo de anoche Len-sama?-le preguntó tímidamente intentando que su miedo no se notara en su voz.
-Normalmente habría bebido su sangre hasta que muriera pero ahora que te tengo a ti eso no es necesario ¿No es mejor así? Podría incluso drenar la sangre de tú amiga, pero si me alimento con la tuya no tendré la necesidad de matar a más de los humanos a los que tanto admiras-dijo lamiendo el lóbulo de su oreja, Rin no entendió eso último pero no le prestó importancia, lo único que le preocupaba era que Miki terminara siendo la cena de Len y no podía permitir eso, ella había sido la única amiga que había tenido, la única de las chicas que realmente se preocupaba por ella y no se acercaba fingiendo que la apreciaba.
-Si lo dejo hacerlo… no lastimara a nadie más ¿Cierto?-preguntó aun indecisa solo esperando una confirmación.
-Solo me interesa tu sangre-dijo acariciando su mejilla.
La rubia cerró los ojos fuertemente y estiró su cuello aun sin creer lo que estaba apunto de hacer.
-A-adelante-tartamudeó esperando a que Len hiciera algún movimiento.
El rubio sonrió, deslizo sus manos por el cuerpo de la chica hasta detenerlas sobre sus caderas para mantenerla en su lugar mientras ella pasaba sus manos del pecho de él, borrado el esfuerzo anterior por alejarlo, para posarlas sobre sus hombros, Len podía sentir como temblaba todo el cuerpo de ella atrapada contra el árbol y eso no hizo más que ampliar su sonrisa.
Rin sintió la respiración de Len seguido de una punzada de dolor en su cuello, el joven sumergió más sus colmillos en la virgen piel de la chica comenzando a absorber su deliciosa sangre, tan solo el olor de su esencia la noche anterior bastaba para ponerlo ansioso por perforarla, siendo ella humana contenerse para beber su sangre le resultaba difícil, pero ahora, después de tanto tiempo por fin podía sentir el sabor de su amada.
-Uhg…-gimió ella soportando el dolor mientas poco a poco se debilitaba, la sensación era muy extraña y quería que se acabara en ese instante, tan solo un par de segundos después Len le desenterró sus colmillos y lamió su herida.
-Tú sangre es mucho más deliciosa de lo que imaginaba-sonrió dirigiéndose al lado izquierdo del cuello de Rin-Quiero más de ella… quiero más de ti-estampó un suave beso sobre la blanca piel extasiándose con su embriagante aroma.
-Len-sama… ¡Ah!-dijo algo asustada cuando volvió a sentir la misma punzada de dolor en el lado opuesto de su cuello, se sorprendió ante lo rápido que sus fuerzas la estaban abandonando y apretó los hombros del joven en un intento por soportarlo-Deténgase… por favor-decía difícilmente comenzando a ver borroso al tiempo que se dejaba resbalar hacia el suelo inundada por una sensación de sueño y el rubio seguía absorbiendo su sangre sin querer detenerse en ningún momento ¿Acaso pensaba drenarla?-Uhg… Len-sama-decía difícilmente ahogando un gemido de dolor.
La joven cerró los ojos quedando inconsciente, finalmente él se despegó de ella observando toda su frágil figura, era un poco más joven de lo que debería ser y su cuerpo aun conservaba un toque aniñado a diferencia del de él que era mucho más maduro, apenas tenia unos 16 años humanos pero se notaba que ya era todo una señorita, sus caderas, su pecho y sus facciones lo demostraban.
Tal vez fuera su imaginación pero era mucho más bella de lo que recordaba sin embargo su dulzura y ternura seguían siendo los mismos… y todo eso podía cambiar cuando recuperara todos sus recuerdos, al encontrarla en aquel callejón creyó que ella tenia su memoria intacta, al parecer no, pero eso era lo de menos ya que lo recordara o no eso no cambiaba nada, se aseguraría de que ella no pudiera alejársele, tenia ganas de dejar cuantas marcas pudiera por todo su cuerpo para que le quedara claro a quien le pertenecía, hacerla suya en todo sentido, de atarla a él tan fuertemente que aunque no lo amara y aun si lo odiaba ella no se separara de su lado, no necesita su amor, solo la necesita a ella, la quería para bien o para mal y la tendría, costase lo que costase, a base de engaños, amenazas o mentiras.
-Serás mía bello ángel-acomodó un mechón de su cabello sin dejar de admirarla por completo-Y me aseguraré de que no te escapes.
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La rubia abrió sus ojos encontrándose en su habitación, se puso de pie un poco mareada notando de inmediato el hermoso vestido con holanes que traía puesto, se miró al espejo, estaba muy bien arreglada y las marcas de su cuello estaban cubiertas por un grueso listón que hacia juego perfectamente con su vestuario.
Se tocó el cuello estremeciéndose ante el recuerdo de aquellos colmillos perforándola, asomó por la ventana notando que ya había anochecido ¿Cuánto tiempo se había quedado dormida? Tocaron a su puerta.
-Adelante-dijo dándose vuelta para observar de quien se trataba.
-Veo que ya ha despertado ¿Se siente mejor señorita?-le preguntó el mayordomo peliazul.
-Si, gracias por preguntar… Len-sama él…
-Se encuentra con los invitados en el baile, dijo que en cuanto despertara la llevara con él, así que por favor acompáñeme-la chica simplemente asintió, aun se encontraba algo fuera de lugar pero solo seria cuestión de segundos recuperarse.
En esos momentos el rubio se encontraba bailando muy apegado con la señorita Miki precisamente cerca de las escaleras.
-Me alegra mucho que haya podido venir señorita.
-Al contrario joven Kagamine, me alaga mucho que me haya invitado personalmente.
-Bueno, era necesario, es usted algo así como una invitada de honor.
-¿Realmente eso cree?-le preguntó la chica muy ilusionada creyendo ser especial para el apuesto rubio.
-No, estoy seguro. Pero dígame ¿Tiene algún prometido? Quien tenga el honor de tomar su mano será un joven afortunado, incluso yo me inclinaría por ello, es usted muy linda-le dijo en un tono coqueto palabras dulces como las que le había dicho esa mañana intentando hacerla caer en el encanto de su voz.
-Muchas gracias por el cumplido joven Kagamine.
-Puedes llamarme Len.
-Por supuesto Len-sama-dijo ella un poco sonrojada sintiéndose muy atraída por el apuesto rubio con el cual bailaba, era como estar en las nubes perdiéndose en sus hermosos ojos color zafiro, definitivamente como todas las chicas había caído para él, podía sentir las miradas celosas de las otras mujeres dada su cercanía con el Kagamine y se sentía extrañamente orgullosa de que toda su atención se centrara en ella más que en las otras chicas.
Era cierto que él se comportaba gentil y amablemente con todas las demás jóvenes, pero era como si ella fuera especial.
-Con ustedes la señorita Kagene Rin-la presentó Kaito desde lo alto de las escaleras a todos los invitados.
Len sonrió.
-Discúlpeme, señorita Miki-dijo haciendo una reverencia y besando su mano para luego dirigirse hacia la hermosa rubia que se detuvo a mitad de las escaleras mientras la pelirroja miraba con sorpresa a su amiga ¿Qué hacia ella ahí?
Rin solo se concentró en el joven que sonreía complacidamente dirigiéndose hacia ella y se detuvo a su lado tomándola de la cintura para apegarla a su cuerpo, ella no opuso resistencia aun estaba algo desorientada y no era como si pudiera hacerle una escenita y alejarlo en esos momentos.
-Queridos invitados, es un placer informarles que la razón de esta fiesta ha sido para anunciar mi compromiso con la señorita Rin Kagene con la cual me casaré en dos semanas antes de regresar a mi país de origen-anunció el Kagamine para sorpresa de todos y comenzaron a escucharse los aplausos de felicitación.
Miki se quedó paralizada al ver a la adorable pareja bajar por las escaleras ¿No se suponía que ellos dos no se conocían? ¿Por qué de repente él anunciaba su compromiso con ella? ¿Acaso Rin le había mentido? ¿Qué era lo que estaba pasando?
Finalmente ambos rubios llegaron al pie de las escaleras y Rin reconoció a su amiga de inmediato.
-Miki…
La pelirroja salió corriendo del lugar, le dolía enterarse de esa manera, se había enamorado inmediatamente de Len y creía haberle interesado, por primera vez un hombre apuesto se fijaba en ella en lugar de su amiga y de la nada resultaba que ellos se casarían en dos semanas y Rin ni siquiera le dijo nada ¿Acaso lo de esa mañana había sido solo para burlarse de ella?
-¡Miki!-salo corriendo la rubia tras ella mientras Len solo esbozaba una sonrisa, su plan iba de maravilla.
-Joven Kagamine-se acercó un miembro de la corte conocido de él acompañado de una señora y otros dos tipos, posiblemente familiares-Eh, ¿Dónde se fue su prometida? había querido hablar con ambos, nos hubiera encantado saber más de su relación-dijo el sujeto.
-De verdad lo lamento, Rin de hecho se encontraba indispuesta, solo ha venido a presentarse y ha ido de regreso a su habitación para descansar un poco más.
-Ah, ya veo, por otro lado es una sorpresa lo rápido que formalizó su matrimonio con ella ¿Ha sucedido algo para apresurar las cosas tanto?-preguntó él.
-Nada importante, como saben yo debo volver a mi país y me temo que no volveré en un buen tiempo, no es bien visto que una señorita viaje conmigo sin ser algo mío ¿Verdad? Podrían degradarla creyéndola mi amante, ella quería que su boda fuera aquí así que esa es otra razón más, por otro lado si no hubiera adelantado las cosas para cuando regresara ella probablemente estaría casada con alguien más pues es bien sabido que la señorita Rin goza de muchos pretendientes de muy buena posición.
-Bueno, estamos hablando de la única hija del matrimonio Kagene.
-Si, precisamente.
…
-¡Miki, detente!-dijo logrando sostener su muñeca.
-¡Suéltame traidora!
-¡Por lo menos escúchame!
-¡¿Por qué no me dijiste nada antes de que yo me ilusionara con él?!-le gritó apunto de llorar.
-Yo ni siquiera sabia, lo acabo de conocer esta mañana-dijo en su defensa.
-Si, claro Rin y quieres que te crea que apenas lo viste te pidió matrimonio-dijo de brazos cruzados-Búscate una mentira mejor por que esa yo no me la trago, seguro todo esto fue para burlarte de mi, sonriendome y deseándome suerte hipócritamente cuando sabias que no tenia ni una oportunidad con él, no quiero volver a verte nunca en mi vida, creí que éramos amigas pero ahora me doy cuenta de lo equivocada que estaba.
-¡Yo no estoy mintiendo y jamás me burlaría de ti de esta forma! No puedes dejar de ser mi amiga solo por culpa de él.
-¡No es solo por culpa de él Rin, son todos, los chicos más guapos, los que me gustan e incluso mi mejor amigo, todos ellos terminan prefiriéndote a ti que a mi, ya me canse de ser siempre un cero a la izquierda para todos, por primera vez aparece alguien a quien le intereso y ahora resulta que se casa contigo en dos semanas, lo único bueno de todo esto es que una vez que estés casada todos van a desistir de ir detrás de ti y mejor aun si te iras lejos, ya no tendré que lidiar con estar a tu sombra!-le dijo con enojo e irritación.
-Miki…-dijo incrédula de escuchar hablar así a la que era su mejor amiga.
-Adiós Rin-dijo retirándose de inmediato dejando simplemente a una entristecida rubia.
ambar51chick :Me alegro de que te haya gustado y esto se pondrá bueno jajaja.
cristal12997 : Si, me dio risa tu comentario como no tienes idea y la marca roja y el cambio de ropa si se los hizo él, en cuanto a la boda... Rin realmente no tiene opción, ademas al final si le gusta len pero es una historia algo complicada que esperare a que lean.
dianis mar: Gracias por el comentario, espero que sigas leyendo esta historia.
Ahora lo importante... ¿Quien quiere lemmon? wiiiiiiiiii, bueno, por obvias razones esto es clasificación M
