Renuncia: Los personajes no me pertenecen si fuera de esa manera dios sabe que drama visual me tiraría.
Advertencias: IchiKara/KaraIchi (tómenlo como gusten al igual de su opinión sobre si es OoC o no) Yaoi implícito (chico/chico) Twincest.
Nota: Se supone que esto solo iba a ser un capítulo y aquí estoy, subiendo otro.
Los inicios son dolorosos
Espero que me entiendas
(¿Puedes entenderme?)
No puedo hacer esto
(No sé cómo hacerlo)
Sabes bien que me volveré a encerrar, conoces mi manera de actuar
Lamento tanto ser de esta manera pero no puedo
(Lo siento, no puedo)
A pesar de que era una persona frágil con un corazón que trataba de resguardarse de todos los peligros que la humanidad puede brindar era fuerte, algo duro de roer, su exterior se mostraba tan vacío y sin sentido, casi como si alguien tratara de cortar una roca siendo que era una tontería que alguien, incluso con poco uso de lo racional, sabía bien. Llegaba a ser tan complicado poder descifrarlo, incluso cuando mostraba aunque sea por leves minutos lo que realmente encelaba tanto de su interior:
Debilidad.
Incluso a pesar de pedir disculpas, inclusive cuando derramo las lágrimas y permitió verse destrozado nuevamente aquellas puertas de acero comenzaron a asegurar de nuevo todo su interior, siendo una caja fuerte con una combinación diferente, modificando los códigos de seguridad inclusive para su propia persona, porque todo se altero cuando se fue levantando de aquel sueño donde las voces ajenas comenzaban hacer su dolor de jaqueca; imposible callarlos, incluso cuando lo rogara pero solo tuvo que mirar el rostro del mayor a medio despertar para entender todo lo que estaba pasando.
Un solo segundo basto para que alguien invadiera una parte de su cabeza.
Levantándose de forma apurada no dio tiempo para que alguien diera una explicación o rogara por su vida, deteniendo todo momento en el que se mostró real, involucro hasta el culpable de todo lo que estaba sucediendo con una mirada tan pesada en el cual deposito hasta el esfuerzo vano para no mostrar ni simpatía propia. Escapó. La realidad comenzaba ahogarlo que cuando apenas se libró de aquella escena logro respirar cuando sus piernas no se detenían por la necesidad de encontrarse lejos de todo lo que le abrumaba.
Solo tuvo que abrir los ojos, darse cuenta de lo inútil que comenzaba a verse cuando alguien le brindaba sus brazos, de lo tonto que era al pensar de que se podía iniciar de nuevo cuando los hubierasolo eran más que invenciones de la cabeza de las personas, porque las posibilidades, lo de elegir entre 2 caminos era una barbaridad tan asquerosa que solo daba esperanzas a las personas que se negaban a ser realistas, porque solo existía para las personas que aun vendaban sus ojos para no saber que viene adelante.
¿Tanto iba a permitir que se escapara?
Pregunta estúpida que tenía una respuesta estúpida:
Claro que lo haría.
Tan solo ocupaba unos insignificantes momentos para replantearse todo lo que estaba sucediendo en el ahora, en lo que provoco la grieta que no cubrió bien al final de todo, como la vida lo comenzaba a consumir en un agudo dolor de cabeza que le hacía dudar de sus propias decisiones anteriores, buscando la solución a sus fracasos, tratando de darle lógica a todo lo que ha pasado.
Disculparse, no disculparse, daba lo mismo, era absolutamente igual al antes o el ahora, no podría, solo trataría de hundirse hasta ya no querer nada, como siempre, como ha sucedido con el paso de los años; cerraría de nuevo el capítulo sin buscar las respuestas a sus problemas.
Porque mientras la palabra "Cacamatsu" pudiera imitar su farsa no lamentaría nada.
No tendría porque si después de todo permitió que ya nada fuera como antes, siendo que el antes era tan cruel y aún más cuando exigía un inicio, uno real, uno donde por lo menos lo que se complicaba era que tuviera que admitir lo que era, quien deseaba ser, lo que de verdad sentía…
Ichimatsu poseía problemas con el dilema ya que desconocía o bien, ignoraba todo lo que tuviera que ver con eso.
Solo necesitaba un poco de valor para volver, dar la cara e inundar a todos con un aura farsante que intentaba hacer un hueco capaz de ser rellenado por estafas que nunca, nunca, iba a creer.
No tienes nada que temer
(No tienes nada que temer si estoy aquí)
Prometo brindarte lo que tú necesitas
(Prometo darte lo que necesitas)
Pero, por favor, permíteme ser quien te ayude a creer un poco
Pero, por favor, déjame ser esa luz que ilumina tu camino
Dame la oportunidad de salvarte
(Quiero salvarte)
Costaba tanto, los inicios eran tan dolorosos.
Pero una cosa que aprendió el segundo hermano mayor era tener esperanzas en todo lo que fuera, imposible o no, si tan solo se tenía un poco era seguro que uno se podría mantener de pie incluso si las lágrimas empezaban a molestar al deslizarse por el rostro ocasionando que los ojos ardieran, que el pecho se sintiera tenso, el aire pesaran y/o las piernas flaquearan, no importaba, si podía creer en algo, si podía ser ayuda en algo todo estaría bien.
Estaría excelente.
Por momentos pensó que no era lo suficiente, al menos no para subsistir, pero cuando él, exactamente ese hermano menor termino por pedir piedad innecesaria estuvo consciente de que simplemente todos se encontraban sellados y solo necesitaba la persistencia hasta llegar a ser la innecesaria para dañar una parte de todo ese caos que se ocasionaban. Tranquilidad, solo necesitaba mirarse a ese pequeño espejo para entender que no todo estaba perdido, para utilizar su propia mascara para bien ajeno.
Karamatsu prefería salvar a otros cuando estuvo consciente que tal vez ellos caerían en el fondo si no tenían de nadie al menos como un apoyo, de pisotearlo tan solo un poco para salir del escape, desde al mayor hasta el más pequeño, lo entendió, el sería el caballero reluciente que se sacrificara por la vida de otros o por lo menos la de su salud mental; destrozado, con mil heridas sosteniéndose a pesar de que era un cristal que necesitaba tan solo un soplo para venirse abajo.
Un soplo que podría ocasionarse por cualquiera de ellos, pero ahora que lo necesitaban, ahora que sabía que lo quería tenía más voluntad para durar de pie.
Al mirarlo entrar con la cabeza gacha, manos ocultas en su bolsillo y el rostro tan desinteresado de todo no dudo en levantarse para ponerse frente a frente, con una sonrisa preguntando atentamente si querían hacer algo, dando hincapié a pasar tiempo juntos para volver a coser todo lo que comenzó a perder fuerza cuando el tiempo paso y provoco en ellos.
Debió derrumbarse pero no permitió que eso pasara cuando cerró los ojos asintiendo tratando su comportamiento como un reto.
-Oye Ichimatsu, ¿Qué tal si vamos por un helado?-
La respuesta fue un solo silencio, permitiéndose acercar hasta donde este se encontraba huyendo.
-¿Walk in the park?-
Continuaban de esa forma, uno callaba el otro avanzaba.
-Be my guest in any dance-
Tan solo un paso para que se retirara su chaqueta y la cubriera de esta, colocándole sus lentes antes de tener que hacerlo mirar para que ambos observaran su reflejo en los ojos del otro.
Se arriesgaba tanto a un golpe que no estaba seguro de que tan intenso se volvería por hacer tanto en tan pocos pasos.
-¿A la tienda de mascotas?- zona peligrosa, la alarma estaba siendo accionada, era hora de correr o morir –Te compraré algo para los gatos, yo invito-
Palabras mágicas que provocaban una extraña victoria que nunca ha vivido o quizás era la extraña sorpresa de haberse coronado como ganador cuando esperaba el fracaso aunque no dudo en sonreír en el momento donde sutilmente el insulto "No pienso llevarme tus cosas y ser confundido con tu tontería de Karamatsu fans" salió directamente haciendo que tuviera que abrazarlo de lado, alzando su mano como si se tratara de presentar un espectáculo siendo quien refutaba con "Tú no eres cualquier fan, eres mi Karamatsu boy"
Probablemente el dolor que sentiría en el pie gracias al pisotón que le dedicaron con tanto "amor" perduraría por lo menos hasta mañana.
Valía la pena si veía que el otro por ningún motivo se deshizo de estos incluso si muy a regañadientes excusaba su deseo de tenerlos por ahora.
No necesitaba más que esas palabras.
Y es hora de que me escuches
(Y es hora de que me entiendas)
Yo no quiero ser ayudado
(Se que quieres ser salvado)
Mi interior solo se encuentra con heridas
(En el fondo cubres tus miedos)
No tengo solución
(Quiero ser tu solución)
Regla número 1:
Si das tu palabra debes cumplirla.
Le quedo bastante claro cuando dolorosamente de sus bolsillos tuvo que ir vaciando aquellos billetes que gano gracias a la buena fortuna viendo que el menor agarraba tantas cosas con una posesión impresionante que si no tuviera su edad actual juraba, si es acaso que se le podría permitir eso, que ante sus narices tanto el dueño de aquel lugar y quien futuramente estaría sin dinero alguno observaban a un niño, una criatura que al ver lo primero que hiciera iluminar sus ojos terminara inmediatamente en sus manos sin que nadie pudiera arrebatárselos hasta que fueran suyos o hacer un berrinche en medio lugar.
Cosa que se evitó por el hecho de que dar el "buen ejemplo" se trataba de ahorcarse con sus propias propuestas cuando no eran bien ejecutadas.
Un golpe bajo para su billetera.
Lo bueno, si es acaso que había un lado del cual se le pudiera presumir de ese modo, trataba de ver al otro tan contento, con esas extrañas sonrisas que no se lograban del todo, sí lo tomaba como una meta personal en esos instantes en los que solo esos ojos lograban ver todo lo que tenían declaraban que supero las limitaciones que mutaban con cada intento fracasado que daba, esa era la razón de que sorprendiera tanto a sus sentidos que volver a esforzarse por reparar un inicio inconcluso no había acabado en un suicidio de palabras que al final iban a sentir que no encontraban un camino.
Todas fueron tan bien utilizadas o lo que al menos creía para evitar el desastre en masa.
Como todo caballero que era, se ofreció a cargar con la gran mayoría de los productos para no hacerle más pesado el camino de vuelta a casa, estirando su mano a la par que se inclinaba tan solo un poco haciendo que Ichimatsu alzara una ceja como si tratara de darle una explicación a eso tan extravagante que se encontraba en una pose que consideraba ridícula.
Y siempre lo iba a ser, ese no era su hermano, no del todo, no reconocía a ninguno en su totalidad; en ocasiones le costaba saber cuando era real una emoción de ellos hacía su persona que no tuviera que verse obligada.
Tal vez todos compartieran la sensación que ellos dos tenían, cuando algo estaba roto, cuando ese vulnerable ser estaba a punto de sucumbir al dolor para salvarlo de una manera u otra, quizás todos se encontraban involucrados en esa ruleta, pudiera ser que esa sea la razón por la cual evitaba tanto ser ayudado.
Desconocían lo que pudiera pasar cuando la brecha dejara de existir.
Daba más miedo que lo desconocido del mundo físico que lo mental.
-My little Ichimatsu, permítame ayudarle-
-¿Pero qué mierda estás haciendo?-
-Trato de ser un buen hermano como caballero, sería de mal gusto que te dejara con todas las cosas sin haberte ofrecido mis brazos para carga-
-¿Intentas tratarme como una chica?- refutó al verse en la escena reducido a un ser que no era capaz de cargar con sus "propias" compras como si no pudiera tener la poca fuerza para llevarlas siendo que en todo en ese trayecto en el interior era quien las arrebataba de los estantes al saber que era lo que necesitaba. Su hermano sudaba frío y el solo se encontraba disfrutando de la escena –Si intentas ser el héroe claro que puedes llevártelas-
Justo como si no quisiera nada de eso las dejo caer en sus manos sin importar el desequilibrio inicial o si este se caía con todo lo de su alrededor por no poder mantenerse estable.
Bajo el cubre bocas solo para mostrar su siniestra sonrisa.
-¿Qué te parece si vamos a comer oden? Cargar esas bolsas por unos segundos me abrió el apetito-
Incluso cuando pienses que me dañas
(¿Por qué debo lastimarte?)
Incluso cuando pienses que la corriente me llevará
(¿No puedo hacer otra cosa más que dañar?)
Quiero asegurarte que serás mi razón de seguir
(¿Por qué debo sentir?)
Te juro que eres la razón por la cual me esforzaré
(¿Por qué sigues aquí?)
Te prometo ser yo quien te haga sonreír
(No entiendo porque permaneces conmigo)
Mirarse en esa situación le hacía sentir fuera de lugar, convivir con su segundo hermano no era lo más natural que hiciera, mejor dicho, conociendo su fachada nunca lo hubiera hecho, ambos usaban mascaras tan contrarias que chocaban cuando solo había hasta una sencilla interacción e ahora que estaban bebiendo algo de cerveza y comiendo un poco le hacía sentirse raro, fuera de lugar, no estaba siendo el mismo. Dudaba mucho de lo que estaba pensando, si tenía fiebre o al menos si estaba sano en su totalidad porque ahora que estaba consciente de que estaban haciendo un intento asqueroso de reiniciarlo todo, borrar todo el historial en sus sistemas para que los recuerdos que ahora pasaban se almacenaran para un futuro.
Un futuro que probablemente nunca vería si ambos continuaban de esa manera.
Porque Ichimatsu no era un idiota, estaba consciente de lo que estaba sucediendo de su alrededor, de su estado, el de Karamatsu, como ambos eran seres tan asquerosos e inmundos que la oración "desecho de la humanidad" quedaba corto, porque eran esas mutaciones bizarras que nadie toleraba, que todo mundo aborrecía, solo siendo animales rastreros que apenas lograban mantenerse de pie en un mundo hostil que los evaluaba como sacos de mierda o menos que eso, valían menos que la mierda pura.
Sonaba bien, debería apuntarlo luego antes de que la reflexión dejara de estar en su cabeza.
Más lo que de verdad le irritaba, lo que verdaderamente le sacaba de sus casillas era verlo tan reluciente cuando era tan normal que uno se sintiera miserable, porque le llenaba de furia ver que la maldita farsa que llevaba obligaba a sonreírle incluso a los peores seres de la existencia, haciendo que uno no pudiera diferenciarse, permitiendo que su cabeza tuviera dudas si era bueno o malo.
No por fuera sino por dentro ¿Realmente que era lo que tenía para dar?
-Cacamatsu-
Apenas lo miraba de reojo cuando el otro estaba a medio bocadillo brindándole toda su atención.
-¿Cuándo dejaras de hacer eso?-
Trago para poder decir algo pero lo que detuvo su habla a medio camino fue que la pregunta lo estaba desubicando -¿A qué te refieres exactamente con eso?-
Bufó al saber que la actuación que poseía era el obstáculo para que se entendieran.
Porque cuando uno intentaba mandar a la humanidad al desagüe el otro era tan capaz de vender sus órganos o donarlos para hacer felices a otros.
Tan patéticos que eran ambos.
Solo se necesito de un abrir y cerrar de ojos para darse cuenta que el otro comenzaba a invadir su espacio personal convirtiéndolo en una estatua de inmediato, con una mano acomodándole los lentes que no se había quitado y con la otra limpiando las migajas que existían entre su boca con la mejilla; reacciones involuntarias surgieron, violentas para ser más exactos ya que lo tomo de la muñeca para apretarla para que con la otra doblara la mano hacía atrás en busca de palabras que le hicieran pensar en piedad. Finalmente, cuando su deseo fue concebido lo dejo ser libre con la amenaza de que si volvía hacerlo iba a perder el brazo.
No hubiera sido extraño que el otro le repugnara por ello pero al ver soportar las lágrimas y asentir hizo que se le revolviera el estómago.
Dios, ¿Así era la lastima?
Los minutos se mantuvieron tensos hasta que un gruñido escapaba por su boca.
-Gracias- musitó cortante, intentando no romper el vaso por la presión puesta para tragarse esas palabras
Cualquiera hubiera presumido pero lo único que hacía su estúpido hermano era tomar su barbilla en el aire.
-Don't mention it-
Bebiendo hasta el fondo para ignorar que el mundo dejaba de tener sentido.
Ellos no tenían sentido.
Por eso es que pido que tomes mi mano
(Prometo que la tomare)
Permíteme mostrarte lo que yo siempre veré en ti
(Hay muchas cosas que he pensado sobre ti)
Déjame ser la persona que te pueda hacer feliz
(Tengo la esperanza de que pueda sonreír)
Porque soy yo quien se siente responsable de tu felicidad
(¿Por qué?)
Porque tú eres mi mayor prioridad
Intruso, quizás la mejor palabra que lo pudiera describir ahora que se encontraba allá arriba junto al segundo de los hermanos, debajo del cielo estrellado con el viento despeinándolo más con las suaves brisas y silbidos calmados, el ambiente era tan tranquilo y contrario a las dudas que se le formaban ¿Seguía siendo el mismo? A esas alturas seguramente hubiera roto la guitarra y empujado a su hermano sin consideración alguna para al final decir que fue un accidente cuando todos apostarían que era el culpable pero a pesar de eso no harían nada, llámenle temor o desinterés, apostaba a que no lo harían.
Pero en cambio se encontraba estable, mirando todo lo que les rodeaba como si en un abrir y cerrar de ojos, sin darle un momento para respirar, todo se transformara en algo que desconocería.
El futuro le aterraba a aquellos que no estaban seguros ni de su presente, como anillo al dedo.
Milagrosamente apenas tenía una vaga idea de lo que se trataba de ser alguien de "carne y hueso" que sentía cuando otros hablaban inclusive cuando trataba de cubrir sus oídos para evitar que hasta el mismo dijera las verdades que tanto le traumaban: patético.
Aún más cuando permitió que ambos se sentaran tan cerca, sintiéndose débil como para protestar o poner límite alguno, cabeceando hasta apoyar esta en el brazo ajeno esperando que no hubiera palabras de por medio que arruinaran la atmosfera porque sinceramente estaba cansado, no estaba en las condiciones para volverse abrir o llorar, solo necesitaba recobrar sus sentidos para replantearse lo que era, quien era ante otros.
Milagrosamente, como si la indirecta fuera dicha en voz alta el otro solo se había dedicado a intentar afinar la guitarra para que no sonara horrible.
Deseaba por momentos que volvieran a la naturalidad donde incluso un halago era una amenaza que lo activaba para sacudirlo como si quisiera hacerle un batido cerebral.
Pero las primeras cuerdas tocadas le daban la advertencia de que debía esforzarse para dar un inicio mejor incluso cuando estaba enterado de que saldría con heridas.
-Y te pido una sola cosa y es que me permitas quedarme a tu lado-
Solo había dos opciones:
Lo hacía bien o lo estaba haciendo del asco.
-Porque quiero ser una de tus fortalezas, porque quiero ser tu nuevo refugio-
¿Podía disimular que eso le estaba asqueando?
Removiéndose en búsqueda de la comodidad que nunca iba a tener puesto que la sensación de extrañeza llenaba hasta sus pulmones porque hasta en esas alturas trataba de ocultarse.
Vencido por el cansancio solo alcanzo a terminar casi acostado en su persona.
Karamatsu solo lograba hacer un sonido leve de resignación cuando pasaba suavemente, por pocos segundos, su mano en aquel cabello tan desordenado y en parte descuidado, olvidando que en esos momentos estaba tocando con una guitarra.
-Oh little bro, I need convert me in your hero-
Su piel se erizaba ante el trato, deseando saltar en esos momentos para darle una golpiza donde remarcaran de que se trataba el espacio personal, pero necesitaba fuerzas que no poseía, porque le estaban perforando la cabeza cuando observaba todo lo que él iba a cometer solo por salvar lo que era. A veces se cuestionaba cuando era un personaje o su verdadera personalidad, llegaban a ser ambas a la vez que en momentos se preocupaba que en un punto no se pudiera rescatar lo mejor.
Lo mejor de ambos ¿Era posible salvarse? ¿Podrían salvarse?
-Because you is the most importan for me-
La verdadera cuestión era ¿Qué era real en esos segundos? Las palabras cursis hechas en versos improvisados, con o sin rimas, estaban siendo tan persistentes en hacerlo ablandarse…miseria, lo estaba haciendo bien.
-Porque somos uno solo, porque siempre seremos uno-
Hubo un largo silencio como si le diera hincapié a que el también debía cantar cuando claramente no lo iba hacer.
Insistencia, comenzaba hartarse.
-Porque seremos los dos- hablo normal, con cierto gruñido advirtiendo que es lo máximo que iba a dar incluso si desentonaba o arruinaba todo
-Tenemos que practicar tu canto mi Karamatsu boy-
-No me hagas tirarte del techo-
A pesar de que a mitad del día le había devuelto la chaqueta y los lentes se encontró con la sorpresa de ser cubierta por esta, protegiéndolo de toda ventisca helada que viniera.
Y a pesar de lo que suceda
Inclusive si mi ser de nuevo se cierra quiero decirte algo
(Deseo decirte algo)
Y es que siempre me tendrás perdido
(Me tienes perdido)
Hasta el punto que me encuentro olvidando lo que somos
(No quiero recordar lo que somos)
Quizás por eso el miedo a abrir lo que soy
Porque me puedo aferrar de lo que no
(Porque me puedo aferrar del sentimiento equivocados)
