Al fin llegó el día del cumpleaños de Richie. Tessa decidió que cerrarían la tienda y pasarían el día juntos. Richie había hecho planes para la noche con sus amigos del viejo barrio. Tessa y Duncan se habían sentido un poco mal por eso. Hubieran preferido que el chico hubiera invitado a sus amigos a casa. Pero cuando vieron la cara de Richie al sugerirlo enseguida comprendieron que Richie no se sentía muy cómodo con la idea.

Duncan había planeado el día al milímetro. Primero irían a desayunar al restaurante de tortitas favorito de Duncan. Y desde que Tessa y Duncan lo llevaran a desayunar un domingo se había convertido en el restaurante favorito también de Richie. Después irían a ver una exhibición de motocross. Las motos eran casi una obsesión para Richie. Después irían a restaurante especializado en carnes que Duncan sabía que iba a encantarle al chico. A la tarde irían a un circuito de cars. La idea le había horrorizado a Tessa. Pero cuando Duncan hacía unos días lo insinuó Richie pareció enloquecer.

Así el décimo octavo cumpleaños sería inolvidable. Además eso lo dejaba toda la noche libre para quedar con sus amigos y celebrar su cumpleaños.

- DM: Despierta, campeón (Duncan entró en la habitación de Richie y abrió bien las persianas).

- RR: Grrrrrr (tapándose la cabeza con la almohada) Mac Nooooooo.

- DM: ¡Arriba! chico del cumpleaños

- RR: Nooooo mamá. Solo 5 minutos más. (Dándose la vuelta en la cama para darle la espalda a Duncan. Duncan puso una mueca de disgusto a lo de mamá).

- DM: Ja ja (dijo Duncan con ironía) ¡Venga, levanta! ¿No querrás perderte todos los festejos? (Richie solo emitió un gruñido). La reserva en el palacio de las tortitas es en 40 minutos. Tess, Connor y yo saldremos en 20 minutos si quieres venir con nosotros ya sabes. Dándole una palmada cariñosa en el lugar donde debería estar su trasero.

- RR: ¿El palacio de las tortitas? (se giró Richie de golpe).

- DM: 20 minutos, campeón (dijo Duncan mientras salía de la habitación).

Duncan subió al apartamento. Donde Connor estaba en la cocina tomándose un té.

- DM: ¿Y Tess?

- CM: Ha ido a cambiarse (hizo una pausa), otra vez (riéndose por debajo de la nariz).

- DM: Mujeres ja ja ja.

- CM: ¿Y el chico?

- DM: No es del tipo madrugador. Afortunadamente, si es del tipo agujero negro cuando se trata de comida. Estará aquí en un periquete.

- CM: Ya sabes como son los chicos a su edad... (Dándole un sorbo al té).

- DM: No empieces Connor (dijo Duncan dándole a entender que no quería volver sobre la misma discusión).

- CM: Ok, cómo quieras. Pero todo esto te va a estallar en la cara ¿lo sabes, verdad?

- DM: GRRRRRR (gruñó y alzó los brazos como implorara a Dios algo).

- CM: ¿Acabas de gruñirme? (preguntó sorprendido Connor. Pero en ese preciso momento entró Tess en la cocina).

- TN: Bon jour Connor.

- CM: Bon jour, Tessa. (Contestó jovialmente) Ahora si, muchísimo mejor. Claro que...

- TN: ¿claro que qué? ¡Oh Connor! Dime, ¿Qué está mal? (mirándose bien a ver si descubría que era lo que estaba mal en su vestimenta).

- CM: OH Tessa está todo mal. Se supone que debes ser la malvada madrastra. Y en vez de eso, pareces la bellísima hermanita del chico.

- TN: ¡Tonto! Me has asustado (girándose hacía Duncan) ¿Y tú, no tienes nada que decir?

- DM: ¿Qué puedo decir? Que tengo la mujer más bella de Vancouver. (Tess le plantó un beso apasionado. En ese momento entró Richie por la puerta).

- RR: ¡Woaaaa Woaaaa! Buscaros un hotel ¡Geeez! chicos solo son las ocho, dejad algo para la noche.

- TN: Feliz cumpleaños, mon petit, ¿Muy nervioso por cumplir 18 años? Recuerdo perfectamente cuando yo cumplí los 18. No pude dormir en toda la noche.

- DM: Bueno, querida, creo que ese no ha sido el caso de nuestro joven amigo. Por cierto, ¡menuda rapidez! Eres Clark Kent? No debes haber dado tiempo a calentarse al agua.

- RR: Oh eso (dijo sonrojándose) Bueno, yo, esto...Me ducharé luego, para la fiesta (Connor se levantó y dejó la taza en el fregadero).

- CM: Muchas gracias, chico. Todo un detalle con nosotros. Nosotros te llevamos a un montón de sitios guays. Y tu demuestras tu agradecimiento regalándonos tu perfume personal (Richie rodó los ojos y buscó ayuda en Duncan. Pero antes que Duncan abriera la boca Tessa intervino)

- TN: Aun tenemos 20 minutos, anda ve, no nos iremos sin el chico de la fiesta (Richie puso cara de fastidio y volvió a buscar ayuda en Duncan).

- RR: Duncaaaaan (dijo Richie como si fuera un niño pequeño).

- DM: Lo siento campeón, las damas mandan.

- RR: ¿Como regalo de cumpleaños? (probó suerte).

- TN: Richie (dijo Tessa con morritos) por mí.

- RR: ¡Diablos! ¡Vale! Ya va (salió dramáticamente del apartamento mientras los tres adultos se reían).

Richie se duchó rápidamente y volvió a subir al apartamento. Finalmente todos se fueren a desayunar y empezar con los festejos por el décimo octavo cumpleaños de Richie. Todo el día fue sensacional. Todos estaban de buen humor. Todas las actividades que había programado parecían ser las favoritas de Richie. Richie no recordaba un cumpleaños mejor. Tessa disfrutaba de la energía y buen humor del muchacho. Y los inmortales disfrutaban de la inocencia y pasión del niño. Cuando a las siete regresaron los cuatro a casa, estaban todos exhaustos. Todos menos Richie, que estaba aún más excitado si cabía. El mejor día de cumpleaños, y esa noche sus amigos le habían prometido que lo celebrarían en grande. Que aquel cumpleaños no lo iba a olvidar por años que pasaran. Chicas guapas, buena música, algo de bebida y sus mejores amigos. Claro que iba a ser una fiesta genial. Además Sean le había dicho que había encontrado el sitio perfecto para celebrarla. En un vieja fábrica de vehículos abandonada. Sean y sus amigos llevaban varios días preparándola para que la fiesta fuera genial. Ya tenía puesto la mesa de mezclas, los altavoces, las luces incluso un par de esas neveras de las maratones. Además Kevin había conseguido que el amigo de un primo suyo que era muy bueno pinchara en la fiesta. Iba a ser el acontecimiento del año. Richie era el más pequeño de todos y todos le tenía en mucha estima, así que se iban a esmerar en montarla padre.

Richie bajó a ducharse y arreglarse, esta vez nadie tuvo que sugerírselo. Habría nenas, muchas nenas. Y Richie sabía que un buen aspecto abría muchas puertas. Sobretodo con las nenas. Al cabo de un rato, subió al piso para agradecerles el día a Duncan y a Tess. Cuando entró se llevó una sorpresa. Allí estaban los 3 bajo una pancarta de Felicitación y un pastel con 18 velas. Cantándole el Feliz Cumpleaños.

DM +CM+ TN: Cumpleaños Feliz, cumpleaños Feliz, te deseamos, Richie, cumpleaños Feliz (cantaron los tres).

RR: ¡Chicos! (Richie estaba abrumado).

DM: venga pide un deseo y sopla las velas (dijo Duncan al ver que el chico estaba aturdido)

RR: gracias ( sopló todas las velas de un soplido) chicos, no tendrían que

TN: y ahora los regalos

DM: no pensarías que no te íbamos a hacer ningún regalo ¿verdad? (Duncan le dijo dándole un golpecito en el brazo).

RR: pero… pero… ya hicieron mucho, el día de hoy fue, fue el mejor día de mi vida.

CM: Bla bla bla Aquí somos muy tradicionales, chico. Y en los cumpleaños se hacen regalos (dijo muy serio). Y cómo yo soy el tío CONNOR (a eso Richie puso una mueca) si, el tío CONNOR. (mirándolo reprochándole la mueca) Seré el primero (le alargó un sobre) Espero que te guste.

RR: no tenías porque

CM: o simplemente ábrelo y calla.

RR: ¡dios! ¡oh dios! yo, yo, esto, esto.

DM: CONNOR creo que lo que Richie está intentando decir es gracias.

RR: gracias, gracias, gracias. (abrazándolo efusivamente) Dos pases anuales para el jockey, ¡a tocar de pista!

CM: Supuse que te gustaría. Uno para ti, y otro para que lleves a quién tu quieras. Solo pido que cuando venga a visitaros al menos me invites a ver un partido contigo.

- RR: ¡dalo por hecho!

- TN: ¡es mi turno! ¡Es mi turno! (dijo excitada Tessa y sacó de detrás del sofá una caja bien grande) Espero que te guste.

- RR: Tessa, no tenías porque, sobretodo tú, con lo buena que eres siempre conmigo

- DM: ¡ey! ¿Es que yo no lo soy? (fingió indignación Duncan).

- TN: Oh cállate Duncan (dijo Tess) y deja al chico abrir mi regalo.

- RR: Ostras, Tess esto, esto es muy caro. Te debe haber costado una fortuna ¿es piel?

- TN: si, si, pruébatela. ¡Venga! Quiero ver como te queda. (Richie se probó la cazadora de piel)

- RR: es de motero ¿cómo lo sabías?

- TN: estás de bromas, solo hablas de comida y de motos.

- RR: no es cierto.

- TN: es verdad, disculpa, solo hablas de comida, de motos y de chicas.

- RR: jejeje bueno, si ¿no? Muchas gracias (y le dio un beso en la mejilla y la abrazó) Tess Tess (Tess no lo soltaba) Tess necesito respirar (Tess lo soltó).

- TN: lo siento, pero estoy tan feliz que te haya gustado mi regalo.

- DM: Y ahora el mejor, para lo último.

-TN + CM: Duncan! (Tess y CONNOR le reprocharon al acto)

- RR: jejeje

- DM: Pero para mi regalo bajar a bajo, donde Tess.

- RR: ¿qué es?

- DM: ahora lo verás (Richie bajo como un rayo hasta el estudio de Tessa donde trabajaba con las cargar sus esculturas más voluminosas. .

Richie miró a Duncan buscando el permiso para destapar aquel bulto. Duncan le indicó con la mirada que ya estaba tardando. El chico de abalanzó y tiró de la sabana. Era una moto desguazada, lo que un día fue una moto de carreras, pero así parecía más una de las esculturas de Tessa. Se hizo el silencio. Richie estaba procesándolo. Y Tess y Connor se miraban mutuamente sin entender nada. Duncan rompió el silencio.

- DM: dijiste que te gustaría ser mecánico ¿no? Bueno pues puedes empezar a practicar con esto. Y si finalmente logras arreglarlo te la puedes quedar.

- TN: ¡Estarás de broma Duncan! ¡No pretenderás que el chico se monte en ese amasijo de...de...hierros y cables!

- CM: ¿En serio Duncan? Si no tenías dinero suficiente para comprarle una moto al chico habérmelo pedido (dijo riéndose).

- DM: muy gracioso (Richie seguía de pie delante el montón de chatarra) Bueno, chico, si no te gusta, he visto una...

- RR: Duncan (Richie tenía lágrimas en los ojos) Yo Yo (estaba llorando, se limpió las lagrimas con el reverso de la mano. Duncan se acercó y lo abrazó durante un buen rato) esto, es el mejor regalo, el mejor regalo snif que jamás nadie snif, Duncan, yo no lo merezco

- DM: Tonterías. (Revolviéndole el pelo) Además depende de ti que eso (apuntando al montón de chatarra) sea un día una moto.

- RR: ¡Ya lo verás, será la mejor moto de la historia! Gracias (volvió abrazarlo pero esta vez fue un abrazo rápido y fue para la chatarra)

- CM: chico no querrás ensuciar tu ropa, ¿verdad? (Richie se quedó congelado, la fiesta, lo había olvidado por completo).

- DM: No creo que a las chicas les guste las manchas de grasa y óxido (Richie se sonrojó y se apartó de la moto).

- RR: No, creo que no. (En ese mismo momento sonó como el claxon de un coche empezaba a sonar ruidosamente intentando hacer una melodía) Eso debe de ser para mí.

- TN: No les hagas esperar.

- RR: gracias chicos. Gracias. Mañana hablamos.

- DM: recuerda tienes 18 años, pero la edad legal para beber es 21. Y mañana tienes turno de tarde en la tienda.

- RR: Duncan (dijo como un crío).

- DM: No soy yo, es la ley. Además ahora eres mayor de edad si te metes en líos ya sabes lo que dijo el de asuntos sociales.

RR: si, si, lo recuerdo (dijo de mal gusto, pero en ese momento volvió a sonar el claxon y los chicos del coche ya gritaban su nombre a todo pulmón) He de irme. Nos vemos mañana (y agarró la cazadora nueva que el había regalado Tess, se la puso y salió pitando).

TN: Pásalo bien (dijo Tessa esperando que lo hubiera oído. Se giró hacia Duncan y lo achuchó un poco) Has visto, le ha gustado mi cazadora.

DM: Claro que sí, tienes muy buen gusto (dándole una serie de besos en la nuca).

CM: como diría el mocoso "buscaros un hotel" (los tres se rieron)

Eran las cuatro de la mañana, y Duncan no podía dormir. Miraba el reloj despertador cada 20 minutos. Y ya había contado tantas ovejas que comenzaba a tener ideas de volverse a Escocia a pastorear. Finalmente, rendido, se levantó y fue a preparase una infusión a ver si con algo calentito recobraba el sueño. Maldita sea las cuatro y veinte en menos de dos horas tendría que levantarse. Salió de la habitación lo más silenciosamente que pudo intentando no despertar a Tessa. Una vez fuera decidió bajar a la trastienda a ver si Richie había llegado. Sabía perfectamente que no. Lo hubiera percibido. Pero tenía la necesidad de mirar la habitación del muchacho. Se sentó en la cama (sin hacer) y miró a la pared llena de pósters de chicas y de motos y de motos con chicas en cima. Recordó cuando Tessa vio por primera vez la decoración que había hecho Ryan al cuarto. Tessa quiso instalarlo en el apartamento con ellos, en la habitación de invitados. Pero Richie dijo que eso era demasiado que con el cuartucho (era un cuartucho) que había en la trastienda tendría más que suficiente. Lo cierto es que el cuarto era muy pequeño pero justo al lado tenía un lavabo completo. Y en el despacho, que estaba justo al lado, tenían un microondas, una cafetera y una mini-nevera. Por lo que, Richie tenía más o menos su intimidad asegurada. Tessa no estaba muy conforme pero Richie con su habladuría y carisma consiguió convencerla. No sin que Tessa hicieras unas pequeñas obras y comprar unos muebles decentes para vestir la habitación. Nadie que entrara ahora reconocería aquella habitación como el cuartucho donde Mac guardaba papeles y trastos.

Una cama king size, dos mesitas de noche, un armario de tres puertas, una gran cajonera (a pesar que el chico no traía más que dos pares de jeans, siete u ocho camisetas, un par de zapatillas de deporte, tres pares de calcetines y calzoncillos, un roñoso anorak y una cazadora tejana), un escritorio con una silla de ruedas. Y una pequeña butaquita de club de caballeros con una lamparita de lectura. Tessa había comprado todo en tonos marrones, amarillos y crudos. Por que no sabía del todo los gustos del chico, y cuando se le preguntaba solo decía: "lo que tu decidas, me parecerá genial". La alfombra del suelo era de cáñamo. Para que no se acumulara el polvo de la tienda y el taller pero que le protegiera del frío suelo de cemento. Y las paredes las había pintado en crudo. Tessa una vez dio por acabada la habitación le dijo a Richie, que la personalizara un poco, que aquella era ahora su habitación. Y el chico en principio no hizo nada, pero después que Tessa insistiera, como solo Tessa sabe hacerlo, acabó cediendo y personalizó un poco la habitación. Lo que Tessa no esperaba era que la llenara de pósters de mujeres semidesnudas y motos. Tessa estaba pensando en algo más como un cuadro o una planta o una repisa para poner libros y cosas. Así que tuvo que callarse, pero solo se callo con Richie a Duncan le lleno la cabeza aquella misma noche. Duncan lo zanjó todo con "los chicos son chicos" y una noche de muchos mimos. Miro el reloj radio-despertador de la mesilla de Richie. Las cinco menos diez. Las cinco menos diez y sin noticias de Richie. Debió preguntarle a que hora tenía pensado volver. ¿Y si le había pasado algo? Nadie los llamaría. Él ya era mayor de edad. No, no lo era. Debió regalarle un móvil en vez de aquel montón de hierros. Si a las seis no había regresado, empezaría a llamar a los hospitales y al sargento Powell. Se levantó, no fuera que llegara y lo encontrara sentado ahí en su cama. Subió de nuevo y se fue a la cocina. La luz estaba encendida.

- DM: ¿Richie?

- CM: Más guapo, más viejo y más sabio.

- DM: Hola Connor ¿qué haces despierto?

- CM: tengo aun el horario de Nueva York.

- DM: Si, claro.

- CM: ya sabes, soy persona de costumbres. He preparado café ¿Quieres?

- DM: si, gracias. Total, mira la hora que es, ya no voy a volver a dormir.

- CM: ¿Qué es lo que te desvela? viejo amigo.

- DM: nada.

- CM: Entonces que cierto jovencito no muy alto, de rizos dorados, andares desgarbados y con un piquito de oro no haya llegado aun, no tiene nada que ver ¿eh? (dando un sorbo al café para ocultar su sonrisa)

- DM: Debía haber llegado hace horas.

- CM: ¡Ah!, ¿Le dijiste a qué hora tenía que regresar?

- DM: No, no puedo, es aun adul-to (Duncan acabó de decir al caer por donde iba Connor). Vale (echándose le café en una taza) pero ahora no puedo hacer nada. Así que te burles de mi no es de gran ayuda.

- CM: Duncan, ya te dije lo que tenías que hacer, y no quisiste hacerme caso.

- DM: Y te he dicho que estoy atado píes y manos, los expedientes de asuntos sociales dicen que tiene18 años.

- CM: ¿Los has visto?

- DM: si, me enseñó su expediente policial, aquel sargento, el sargento Powell.

- CM: Da igual lo que digan esos papeles, ambos sabemos que ese crío no tiene 18 años. Como mucho tendrá 15. Duncan, es un niño. Y nunca le debiste permitir ir a esa charada de fiesta de décimo octavo cumpleaños.

- DM: si lo hubiera forzado, se habría ido. ¡Y entonces qué! ¿De nuevo en las calles? Volviendo a robar o al alcance de algún inmortal en busca de trofeos fáciles. Así al menos sé donde está la mayor parte del tiempo.

- CM: Excepto ahora.

- DM: Excepto ahora.