Alaska
La nieve caía en grandes copos por desde el cielo hasta el césped del jardín, había observado como la helada nieve caía hasta cubrir con una gruesa capa de nieve todo a su alrededor con un gesto ausente ya que su mente se encontraba a muchos kilómetros de donde estaba, enfocada en una persona en especifico.
Hacia unos cinco años que su familia se había mudado de Forks puesto que la gente comenzaba a sospechar que no eran solo extraños. Ella se había resistido todo lo que pudo pero al final no pudo negar que era la opción lógica y tuvo que despedirse de todos en Forks: su abuelo Charlie, sus amigos de la manada de Jake y hasta el mismísimo Jake, el era a quien mas extrañaría.
Jake era su mejor amigo en todo el mundo lo conocía desde que tenía memoria y siempre habían estado juntos, el era un metamorfo capaz de convertirse en lobo y lideraba una manada de otros metamorfos encargados de proteger a las personas de los vampiros peligrosos.
Sus padres le habían dicho que antes de que ella naciera Jacob y su familia eran enemigos. No podía imaginarse aquella situación ya que Jake parecía llevarse muy bien con todos exceptuando a su padre y su tía Rosalie.
-¿Qué estas haciendo cielo?- la voz de su madre la saco de sus pensamientos, ella siempre permanecía cerca al igual que su padre, pero la diferencia radicaba en que no era capas de notar la presencia de su padre antes que se acercara.
-¿Cuándo vendrá Jake?- pregunto la chica ignorando la pregunta- quiero verlo.
Su madre sonrió con cierta nostalgia, fue una sonrisa que la hizo ver mas bella de lo que era, si es que era posible. En algún momento de su existencia, ella había envidiado a su madre por ser tan hermosa, pero la belleza era algo natural para los vampiros, ya que todos parecían dioses griegos.
Su madre tenia el cabello color chocolate con tonos rojizos que contrastaba a la perfección con su piel pálida e inmaculada, cuando era humana sus ojos eran color chocolate pero ahora eran dorados al igual que los de todos los vampiros que no se alimentasen de sangre humana.
-Sabes que esta muy ocupado en La Push Nesie- le dijo su madre en tono comprensivo, después de todo ella también lo extrañaba- pero vendrá pronto, lo prometió.
-No le he visto desde hace dos meses y papa no quiere que vaya sola a Forks- no acostumbra a quejarse, pero el estar alejada de Jake la convertía en una de esas adolescentes malcriadas de clase alta.
Si bien ser un vampiro era algo extraño y especial ella lo era aun más. Su madre la había concebido cuando aún era humana por lo que ella era medio vampiro y medio humano. En un principió creyó que era única y eso la hacia sentir bastante desdichada.
-Ya sabes como es tu padre- su madre continuaba tratando de animarla, claro no era la primera vez que se encaprichaba con Jake- además no queremos llamar demasiado la atención.
Durante su primer año de existencia, los Vulturi, la realeza vampiriza y protectores del orden con respecto al mundo de los vampiros la había considerado peligrosa y había tratado de destruirla a ella y a su familia, aunque no solo era eso lo que querían. Había entendido que los Vulturi no hacían nada sin intereses de por medio.
-Dijeron que no era peligrosa- se sorprendió de estar intentando convencer a su madre, puesto que ni siquiera planeaba ir a La Push de momento- además no estaré sola, la manada de Jake estará allí…
-De acuerdo- acepto su madre con un suspiro resignado, esa chica podía ser tan testaruda como ella misma a su edad- lo hablare con tu padre y veremos que podemos hacer.
-Gracias mami- exclamo la chica emocionada y corrió a abrazar a la mujer que sonrió nuevamente.
El hecho de que su madre accediera a hablar con su padre respecto a una rápida visita levanto el animo de la chica que decidió que sería un desperdicio de tiempo quedarse encerrada en casa. Minutos antes de su charla con su madre Ana, una de sus amigas de la escuela le había telefoneado para ir de compras.
El primer día que piso la escuela pensó que tardaría mucho tiempo en adaptase al ritmo escolar y que le sería difícil simular que era una chica normal, pero se equivocaba. Como su piel no brillaba como la de su familia en contacto con el sol, podía ir a sus anchas sin ningún cuidado de el. También era capas de comer alimentos humanos y no solo sangre como su familia, lo que la hacía pasar desapercibida.
Los primeros meses le fue difícil hacer amigos ya que no había estado con mucha gente de su edad, por mas que sus tíos y padres se hubiesen congelado eternamente en sus diecisiete, dieciocho, diecinueve o veinte años, no tenían la mente de alguien de esa edad.
Cuando pudo hacer algunos amigos tuvo que enfrentarse a la sobre protección de su padre, quien gracias a su don de leer las mentes en un generoso radio de distancia, podía oír a los chicos que no tenían buenas intenciones con ella.
No le costo demasiado tiempo llegar al centro, ya que por más que su familia hubiese conseguido una casa en las afueras de la modesta ciudad era capas de correr a la misma velocidad que un vampiro. Tenía muchas cualidades de un vampiro entre ellas la velocidad y la necesidad de beber sangre, no tenía tanta fuerza como su padre o su madre, pero ciertamente era mucho mas fuerte que una chica de su edad.
-Nesie- la chica no había pasado un minuto entre los muchos locales del centro y el mar de personas atareadas que pasaban por las calles abrigadas a causa de la nieve cuando oyó que alguien llamaba su atención. Tampoco necesito mucho tiempo ubicar el lugar de donde procedía el sonido ni de quien era la voz, gracias a sus sensibles sentidos- Vamos encontré un vestido que iría genial.
La chica sonrió al ver a su amiga tan exaltada como siempre. Se trataba de una chica de piel bronceada y ojos oscuros llenos de vitalidad, su cabello era largo y negro, tal vez algo despeinado pero se veía bien. El nombre de su amiga era Sarah.
-Hola Sarah- Saludo Nesie a la chica que la arrastraba por la calle de la muñeca, no había dudas de que cuando se trataba de compras, Sarah podía estar al nivel de su Tía Alice
-¿Lo ves?- pregunto la chica eufórica señalando con la mano que no sostenía la de Nesie el vidrio de un local- es como si lo hubiesen hecho para ti.
El vestido era corto y color crema, de brazos descubiertos y bordados delicados, gracias a su convivencia con su tía Alice Nesie pudo determinar que la tela era de calidad. Ciertamente era un vestido muy bonito.
-¿Pero para que usaría un vestido así?- dijo la semi-vampira sin apartar los ojos de la ropa.
-Por favor- resoplo Sarah aparentemente ofendida- sería perfecto para que tu amigo Jacob se fijara en ti- dijo como si señalara algo obvio y con un dejo de picardía.
-¿Pero que dices?- Nesie sintió como el calor subía a sus mejillas al tiempo que una sonrisa se dibujaba en su rostro- Sabes que Jake y yo solo somos amigos.
-Pero tu te mueres por que se fije en ti- Sarah no tenía nada de piedad en asuntos románticos- solo hablas de el, es como si los demás chicos no existiesen para ti. Y ¿Sabías cuantos chicos están loquitos por ti?
-Mi padre los mataría- a pesar de que Sarah rió Nesie no bromeaba, evitaba a la mayoría de los chicos más para salvarlos de morir a manos de un vampiro que otra cosa, aunque también le servía de escusa para declinar las invitaciones.
Siempre había sido la mejor amiga de Jake, eso era cierto, pero también sentía que Jake era su Jake. No podía imaginarlo con otra persona, aunque jamás lo admitiera ni siquiera para ella misma ya que su padre podía leer sus pensamientos, ella siempre imagino que Jake la elegiría a ella.
-Vamos Nesie dices que se conocen desde pequeños- Sarah no iba a dejarle pasar esto tan fácil- es mas que obvio que iba a haber algo.
-Te equi…- La semi-vampira hubiese seguido negando lo evidente si algo mas no hubiese llamado su atención. En uno de los carteles colgados en los locales que buscaban atraer a masas de compradores compulsivos se hallaba un cuervo negro como un poso sin fondo que la observaba detenidamente con ojos rojos como la sangre.
-¿Qué pasa?- Sarah miro en la misma dirección que su amiga- ¿Eso es un cuervo, que hace un cuervo en Alaska?
-No lo se- Lo cierto era que había algo mas extraño en el ave, además del hecho de que se encontrara en ese lugar con esas condiciones de tiempo- es muy extraño.
Al momento de que la chica hubo pronunciado esas palabras el ave emprendió el vuelo como si las hubiese oído, aunque antes de desaparecer en el cielo les lanzo una mirada que Neisse interpreto como burlona.
-Edward, Bela tenemos problemas- Alice entro sin ningún reparo en el cuarto interrumpiendo las caricias de la pareja de vampiros que se hallaba recostada sobre el sofá de la sala.
-¿Qué pasa Alice?- pregunto Edward visiblemente enfadado sin separarse de su esposa, tenían muy poco tiempo libre desde que eran padres y ahora que su hija era lo suficientemente grande como para salir con sus amigas y darles un poco de privacidad y aun así tenían que interrumpirlos .
-Los he visto- dijo Alice alterada- vienen hacia aquí…
-¿Quiénes?- Bela no acostumbraba a ver a Alice tan histérica, además intuía a quienes se refería, pero se negaba a creerlo mientras hubiese una posibilidad de que se equivocara.
-Los Vulturi- sentencio Alice con rotundidad- están completamente decididos llegaran en dos días y…- Alice pareció indecisa, como si esa no fuese la parte mala de la noticia- Hay alguien mas con ellos, puedo percibir su presencia pero no puedo verlo…
-¿A que te refieres?- esta vez Edward se puso en pie con el cuerpo tan inmóvil y tenso como sería el de una estatua- los únicos a quienes no puedes ver son a los lobos?, y no creo que los Vulturi tengan un lobo en sus filas.
-Eso es lo que me preocupa…
Mientras Alice y su esposo debatían en torno a la premonición ella se dirigió al teléfono y marco el numero que su hija solía usar al menos una vez por semana.
-Diablos- se dijo para si mientras esperaba el tono- se supone que deberíamos estar tranquilos…
-Hola- bella sintió cierto alivio al escuchar la fuerte voz del otro lado del teléfono, pero ensesiguída regreso a la realidad al recordar la inminente llegada de los Vulturi.
-Hola Jake- su vos sonó algo temblorosa- Tenemos problemas.
