Disclaimer: Los personajes de Shingeki no Kyojin no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama. Si fueran míos Hanji seria la perfecta fujoshi y tendria su propio club de admiradoras *yo seria la capitana pls~* :V
Advertencia: Relación Chico x Chico (Yaoi), Angst, Lenguaje vulgar estilo Levi (?) y próximamente Lemon.
N/A: !Hola! Primero que nada, muchas gracias a las personas que se tomaron la molestia de leer esta historia, en serio !los quiero!. Asi que no quería hacerlos esperar mucho y aqui esta la continuación.
Como mencione en el capitulo uno, a partir de aquí la historia se relatara 7 años después del secuestro y asesinato de los padres de Eren.
Así que sin mas por decir -escribir- les dejo con el capitulo... !Disfruten!
- 7 años después -
Hanji Zoe volvió a leer el expediente que tenía ante sí. El día de ayer, un compañero de trabajo le pidió ayuda con un caso algo complicado y que hasta el momento, ningún psicólogo o psiquiatra ha logrado progresar. Pero conforme pasaba sus ojos por la información que contenía aquel conjunto de hojas llena de diagnósticos y notas, y confiando en su experiencia como doctora , llego a la conclusión de que se necesitaría la ayuda de alguien más especializado. Lanzando un suspiro y estirándose un poco adolorida de permanecer mucho tiempo sentada, agarro su bolso y abrigo del armario, tomo el expediente entre sus manos, y dirigiéndose a la puerta saldría en busca de la única persona que sabía, podría ayudarle con este caso.
– Mo ~ espero que el enanin ande de buenas y me quiera ayudar con esto – exclama la castaña para sí misma pero ante tal pensamiento empieza a reír por lo absurdo que sonaba eso, ya que si estaba hablando de aquel enano gruñón que conocía, definitivamente no sería un trabajo fácil. Pero no se le ocurría a nadie mejor que recurrir a Levi para este tipo de situaciones.
– Bien, supongo que tendré que recurrir a algo para que acepte – y mientras se subía a su carro , una sonrisa algo retorcida apareció en su rostro.
Si, ya tenía la idea perfecta para hacer que Levi aceptara. Solo esperaba vivir para contarlo.
.
– Esta jodida si crees que voy a ayudarte con esto – exclamo inexpresivo un hombre de baja estatura, de cabello color negro en corte militar y piel blanca, mientras tecleaba algo en su ordenador, seguramente notas de alguno de sus pacientes.
Si, esto iba a ser difícil.
Levi Rivaille era un reconocido psiquiatra en la ciudad, graduado con honores de la Universidad de Sina, era el más solicitado por todos ya que los métodos que ejercía en sus terapias tenían resultados favorables en los pacientes. Su personalidad también le era de ayuda. Un hombre que no se dejaba intimidad por nadie, de expresión fría y con unos ojos grisáceos lo suficientemente filosos como para hacer temblar a cualquiera, hacía que todas las personas que le conocían le tuvieran un profundo respeto, admiración o miedo.
– ¡Pero enanin! Se que tu podrás con esto – dijo la castaña, mientras se sentaba en el sillón de aquella oficina.
Levi levanto la mirada de su ordenador para dirigirle a la mujer una mirada de odio. Si había algo que lo enfurecía, eran los comentarios burlescos referidos a su estatura. No era su puta culpa que la leche no hubiera hecho resultado en su cuerpo. Algún día demandaría a aquellos comerciales que decían que si la tomabas crecerías muy alto. Alto sus pelotas.
– Mira, mierda de cuatro ojos, ya estoy lo suficientemente jodido de trabajo como para aceptar un caso de tu parte solo porque "pensaste en mí", así que la respuesta es no. Ve y molesta a alguien mas con esto y lárgate de aquí – exclamo con una voz llena de veneno para después volver su vista hacia su ordenador reanudando su trabajo.
« Muy bien, hora de pasar al plan B. » pensó la castaña mientras se paraba y empezaba a acercarse al escritorio donde estaba el azabache.
– Mi querido Levicito ~ ayer se me vino a la mente la vez en donde nos fuimos por una tragos después de unos exámenes ¿Te acuerdas? – pregunto la castaña de manera casual.
Levi se detuvo en seco al escuchar las palabras de la mujer. Claro que recordaba aquella vez, era el último día de presentar exámenes por lo que se encontraba demasiado cansado, así que Hanji le había propuesto que para divertirse necesitaba un poco de desenfreno y después de convencerlo como solo ella sabía hacer, fueron a un bar karaoke donde Levi no supo si fue la falta de sueño o el alcohol en aquellas bebidas, pero termino arriba en el escenario bailando y cantando temas de grupos pop femeninos. A la mañana siguiente despertó con una gran resaca y con 31 fotografías que tomo la castaña con su celular, en donde se le puede ver en el bar frente a una gran multitud seguramente cantando una estrofa de alguna jodida canción. A partir de ese día se prometió dos cosas: la primera es que jamás debería de confiar en la maldita mierda de lentes y la segunda es que no volvería a pisar un bar en lo que le resta de su vida. Aun recordaba la vez que un par de compañeros de la universidad lo reconocieron y empezaron a decirle lo bien que cantaba, pero solo basto una mirada de aquellas que él sabia dar a la perfección para hacerlos callar. Así que cuando Hanji sacó a relucir el tema, sabía que esa loca tenía algo entre manos.
– Y bueno estaba pensando – continuo poniéndose una mano sobre la barbilla en una pose pensativa – que sería divertido mandárselas a algunos de nuestros amigos, ya sabes, para recordar buenos tiempos. ¡Ya se! Puedo mandar algunas a una revista para que escriban que mi querido Levicito a pesar de su cara de estreñido sabe divertirse – finalizo la mujer esperando no morir en el intento. Pero sabia que mañana se encontraría a 7 metros bajo tierra, ya que cuando aún no acababa de terminar la oración pudo esquivar un libro que el de cabello azabache le había lanzado desde su escritorio.
– Jodida desgraciada – dijo mientras alcanzaba otro libro para lanzárselo, esta vez dándole en la cabeza.
– Auch~ ¡eso dolio! Entonces… ¿Me tomo eso como un "si"? – exclamo con una sonrisa mientras se frotaba la cabeza un poco adolorida.
Escucho como Levi murmuraba algo por debajo, seguramente un par de groserías prohibidas en más de 5 países.
– Sabes, creo que también se verán mejor si las imprimo en grande y el reparto por las calles – comento sabiendo que estaba tentando su suerte.
– Tsk…– Levi se sobo las sienes fastidiado – está bien, lo hare. Pero tienes que borrar esas malditas fotos, y si me entero que dejaste al menos una, juro por el amor de Higía que te pateare tan fuerte en esa estúpida cara que tienes que ni el mejor cirujano plástico podrá reconstruir.
– ¡Yei! ¡Te adoro! – exclamo la castaña entusiasmada mientras corría a abrazarlo, recibiendo como respuesta un rodillazo en el estómago. Al final de cuentas no se había librado de algunos golpes.
– No me toques, seguramente estas llena de gérmenes – dijo el azabache mientras se limpiaba las manos con su pañuelo, mirando de reojo a la mujer que se retorcía del dolor en el piso.
«Tendré que desinfectar la alfombra» pensó haciendo una mueca asqueado «Pensándolo bien, mejor la mando quemar.»
– Levántate y dime el diagnostico del señor, mientras más rápido acabemos con esto mejor – se dio la vuelta fastidiado mientras se dirigía a un sillón.
– Bueno no es un señor realmente, tiene 17 años. – dijo la castaña a duras penas mientras trataba de reincorporarse tratando de tomar aire, le pudo haber ido peor – Yo te ayudare ya que él está internado en el hospital donde trabajo y me toco atenderlo.
– Espera ¿Dijiste 17 años? – pregunto mientras fruncía el ceño. Odiaba trabajar con mocosos, prefería los adultos para así no tener que aguantar berrinches.
– Si, pero antes de que digas que no, mira sus datos – dijo Hanji rápidamente antes de que el azabache se negara y le entrego los papeles que tenía guardados en su bolso.
Levi se dispuso a leer todo el expediente, maldiciendo a la castaña por solo llevarle dolores de cabeza.
– Su nombre es Eren Jaeger, cuando tenía 10 años fue secuestrado junto con su familia por 2 hombres: Alex Ivanov y Boris Canetti, son asesinos en serie pero se desconoce su paradero y a la persona que los contrato. Sus padres, Carla y Grisha Jaeger fueron asesinados, la mujer murió a causa de una hemorragia y el hombre por un balazo en la cabeza. Encontraron a Eren inconsciente delante de sus cuerpos, al pareces los vio morir y esto hizo que colapsara. Según los diagnósticos a los que ha sido sometido presenta Trastorno de estrés postraumático junto con depresión, ansiedad, ataques de pánico y de agresividad. Todos los que lo han atendido no han logrado grandes avances por lo que se rinden y lo pasan a otro doctor. – concluyo Hanji haciendo un gesto de negación mostrando su desaprobación ante aquellas acciones.
Levi la miraba pensando que al final iba a ser un dolor de culo como él se había imaginado, pero no podía negar que algo de curiosidad había despertado dentro de él.
– ¿Se sabe la razón del secuestro y de los asesinatos? – preguntó dirigiéndose a la castaña. La verdad es que sonaba raro que aquel mocoso fuera el único sobreviviente. Era lógico que no había que dejar pistas ni testigos, ya que se corría el riesgo de ser descubierto por lo que dejar a aquel niño vivo, era tentar a la suerte.
– Bueno… según las investigaciones por parte de la policía, se demostró de Grisha era un doctor que se involucraba con el Mercado Negro y vendía ilegalmente los órganos de sus pacientes fallecidos, se desconoce quién era el comprador pero la policía cree que es él quien contrato a los asesinos. – Hanji dudo antes de continuar – Dicen los rumores que Grisha quería ponerle fin a eso, pero su comprador se negaba a que se echara para atrás, por lo que decidió matarlo antes de arriesgarse a que confesara todo. Al parecer la policía llego minutos después de que murieran los padres de Eren, llegaron justo en el momento cuando lo iban a matar, pero los asesinos prefirieron huir antes de ser atrapados –.
Se hizo silencio en aquella oficina. Los dos, se sumieron en sus pensamientos, procesando la información dicha momentos antes. Fue el azabache quien rompió el silencio.
– ¿Has hablado con él? – preguntó recargándose en el respaldo del sillón.
– No exactamente – Hanji se dirigió hacia la ventana mirando hacia los edificios de enfrente – Llego al hospital hace unos dias, a causa de un intento de suicidio, trato de cortarse las venas con un espejo roto. Cuando estaba desinfectándose las heridas y colocándole el vendaje trate de entablar una conversación, pero solo mantenía la miraba baja en algún punto muerto de la habitación – terminó haciendo una mueca, mostrándose un poco triste.
Levi aún seguía con el expediente entre sus manos, y como había dicho Hanji, tenía muchas notas y observaciones por parte de varios doctores, psicólogos y algunos psiquiatras. Odiaba a la gente que no quería batallar y al mínimo signo de fracaso, se retiraba pasando el trabajo a otro. Les iba a demostrar a aquellos inútiles que todo se podía resolver.
– Tsk… supongo que es mejor que empecemos cuanto antes – dijo mientras se paraba y tomaba su ordenador, abriendo una nueva carpeta para empezarla a llenarla con los datos del menor.
Hanji sonrio, feliz al saber que a pesar de todo Levi se haría cargo. Sabía que el enanin a pesar de tener una personalidad que alejaba a las personas siempre se sentía satisfecho cuando ayudaba a los demás a que salieran adelante.
– Podemos empezar mañana, ve al hospital y pide en recepción que me llamen. Iremos juntos y los presentare, aunque está un poco débil por la falta de sangre, así que sería mejor que no lo alteraras tanto – menciono alzando los hombros con gesto de disculpa.
– Genial, aun no conozco al mocoso y ya está dando problemas. Juro que si empieza a ser un dolor de cabeza, no lo voy a dejar, pero descargare toda mi enojo en ti, así que reza para que el también ponga de su parte – amenazo disfrutando aquello. Sería su oportunidad para vengarse de la castaña de todas las que le habia hecho.
Hanji tembló ante tal comentario, jugando con sus manos y soltando risitas nerviosas. Definitivamente su vida estaba en manos de Eren.
– S-si, yo creo que será mejor que valla a verlo un rato – dijo mientras tomaba su bolso y se empezaba a abrocharse el abrigo – Te veo mañana enanin~ – se despidió tomando la manija de la puerta, pero antes de irse volvió su vista a Levi – Gracias por ayudarlo. – y cerrando la puerta tras de sí la oficina quedo sumida en un tranquilo silencio. Las visitas de aquella mujer siempre semejaban el paso de un huracán.
– Maldita cuatro ojos - susurro por debajo al ver a la castaña partir, siguio escribiendo en su ordenador durante un largo tiempo, hasta que decidió que era hora de volver a su departamento y dormir un poco, algo dentro de él, le decía que lo necesitaría.
Y vaya que nunca se equivocaba.
.
– ¡Levicienta! – le saludo Hanji al día siguiente en el hospital.
Levi se había levantado desde temprano, tomando una de esas largas duchas que disfrutaba y comiendo un desayuno ligero, condujo al hospital para conocer al mocoso, pero maldijo su suerte cuando después de pedir llamar a Hanji en recepción, fue recibido por este apodo trayendo las miradas de pacientes y doctores. Se preguntaba internamente si aquella mujer se hubiera caído de pequeña y golpeado la cabeza o la hubieran atropellado como 3 veces, cualquier excusa sería válida para justificar su estúpida conducta.
– Tsk… no empieces a joder cuatro ojos y llévame con el mocoso – soltó con tono fastidiado pensando dejar a la mujer sola con ese tal Eren, pero el día de ayer dijo que le ayudaría y el jamás rompe su palabra. Aunque en estos momentos se le vino a la mente la idea de mandar a la mierda todo, total, nadie sabía de esto más que Hanji, y bien podía matarla para que no hablara.
– Uy ~, alguien se levantó con el pie izquierdo – dijo riendo, pero al ver la mirada que le daba el más bajo, alzo las manos en señal de rendición – Eren está en el piso 12, ven, los elevadores están por aquí. – y tomando un largo pasillo para después subir por un ascensor, empezaron a caminar en busca del cuarto del menor.
Al llegar a la puerta con el número 814, Hanji alzo la mano tocando 4 veces en la puerta y entrando sin esperar respuesta.
– Erencito ~ te voy a presentar a alguien hoy – dijo mientras entraba en aquella habitación con grandes ventanales.
Levi al entrar pudo percibir el fuerte olor a desinfectante, respirando hondo sentía como empezaba a relajarse, amaba el olor a limpio. Paso la vista por la habitación: una televisión, baño individual, unos pequeños sillones, gabinetes con seguramente ropa y toallas, y unas grandes ventanas que daban al gran jardín del hospital. Toda la habitación estaba intacta, sin el desastre característico de los adolescentes, era como si estuviera deshabitada. Pero al posar la mirada en la cama, pudo ver la silueta de alguien mirando hacia la vista que ofrecía la ventana, ignorando la visita que acababa de llegar.
Levi lo observo con atención, aquel joven tenia la piel aperlada, con el cabello castaño despeinado que le llegaba hasta los hombros, se podían ver sus huesos a causa de su mala alimentación y algunos moretones en sus brazos, además noto como las muñecas del menor estaban envueltas en vendas, seguramente aplicadas por Hanji para evitar una infección por las heridas.
Eren seguía mirando hacia la ventana, sin hacer el mínimo gesto ante las palabras de la castaña, cosa que molesto a Levi, que alzando una ceja ante su actitud dirigió su vista a Hanji para ver que le mostraba una mirada de "Te lo dije".
Pero nadie ignoraba a Levi.
– ¡Oi! – dijo mientras se adentraba en la habitación, aun sin recibir respuesta – ¡Te estoy hablando mocoso!.
Se acercó al castaño situándose enfrente de el, invadiendo su campo visual. Eren parpadeo consternado, como si estuviera despertando de un sueño que solo él conocía, para poco a poco subir la vista hacia los ojos grises del mayor. Y es cuando sus miradas se encontraron.
Levi jamás había visto unos ojos tan hermosos como aquellos, con un color peculiar entre verde y azul, pero también pudo notar un gran vacío en ellos, como si el alma que alguna vez los mantenía vivos se hubiera esfumado. Las ojeras que tenía estaban tan marcadas que entornaban sus ojos, de una tonalidad oscura, eran la evidencia de la falta de sueño del menor. Eren lo miraba inexpresivo como si su presencia no lo afectaba en nada, para después volver a bajar la mirada hacia un lado. No fueron ni 2 minutos en los que sus miradas se cruzaron, pero el azabache sintió algo desconocido dentro de el, quiso interpretarlo con el cansancio que sentía a causa del trabajo acumulado, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la castaña que se acercó hacia ellos, dispuesta a calmar el humor de Levi.
– Mira Eren, él es Levi Rivaille, será tu nuevo psiquiatra, el doctor Bertholdt a confiado en el para ayudarte, así que trátalo bien ¿vale? – la castaña sonrió nerviosa mientras le dirigía al azabache una mirada de suplica.
Levi frunció el ceño ante la mentira que dijo Hanji, pero sabía que no le podía decir a Eren que simplemente ese tal doctor Bertholdt al igual que todos, se había cansado de tratar de ayudar a Eren. Pero el menor al final no respondió, ni siquiera dio señales de haber escuchado, los ignoraba mientras empezaba a jalar poco a poco las vendas de sus muñecas.
Levi carraspeo tratando de llamar su atención – Bien Eren, las sesiones serán todos los días por lo que vendré al hospital mientras te recuperas – el azabache se cruzó de brazos molesto al ver su fracaso – Después de que te recuperes, nos pondremos de acuerdo con el hospital psiquiátrico para poder ver los horarios en los que puedo ir a visitarte y as-
– Levi ¿puedo hablar un momento contigo a solas? – Hanji le interrumpió levantando un poco la voz.
El la miro de reojo con el ceño fruncido, odiaba que lo interrumpieran, en especial cuando trataba de convencer al mocoso de decir una puta palabra.
– Tsk, como jodes – salió del cuarto, esperando en el pasillo mientras escuchaba como Hanji le decía al castaño que no tardaría en volver. Como si al mocoso le importara lo que hicieran.
– ¿Qué es de lo que quieres hablar que sea tan jodidamente importante como para interrumpirme cuando estoy haciendo mi trabajo? – pregunto alzando una ceja.
– Bueno Levicito veraz, lo que pasa es que … – la castaña se torcía los dedos mirando nerviosa a su compañero – quie… que Er.. vall.. a vi.. con ti.o – murmuro tan rápido que Levi ni siquiera había entendido la mitad de la oración.
– Sé que eres una retrasada, pero por una maldita vez en tu vida habla como una persona decente – exclamo mientras sentía como su cabeza estaba a punto de explotarle.
Hanji solto un suspiro tratando de cobrar valor, para después decir con voz fuerte y clara – Quiero que Eren se valla a vivir contigo – para despues cerrar los ojos, esperando la peor reacción por parte de su compañero.
– ¿Qué estupideces dises? ¡¿Y en que puto momento acepte esto?! – grito furioso ante la propuesta de la mujer.
– Shh, baja la voz Levi, estamos en un hospital. – le recordó la castaña mirando hacia los lados confirmando que nadie los había escuchado.
– Me importan una mierda en que puto lugar estemos, no voy a aceptar eso. Da gracias que te ayudare haciéndome responsable de el, pero no voy a llevar al mocoso a vivir conmigo. – exclamo cruzándose de brazos mientras negaba con la cabeza.
– ¡Pero Levi! Que este internado en un hospital psiquiátrico no lo ayudara en nada ¡El tiene que salir! Debe de superar ese miedo y convivir con otras personas, salir a las calles, pasar tiempo afuera respirando aire limpio, en lugar de estar pudriéndose entre cuatro paredes. – Hanji se mostró firme sintiendo como un nudo se empezaba a formar en su garganta – Pero para hacer eso tiene que estar acompañado, y créeme que si pudiera yo lo haría, pero ni estoy calificada para eso ni tengo un horario estable, sabes que casi siempre estoy aquí en el hospital.
Desde que vio a Eren hace unos dias, la mujer sintió como su instinto maternal se activaba, sentía que tenía que protegerlo y ayudarlo a recuperarse, pero no podía hacerlo sola, no mientras tuviera esos horarios en el hospital. Sabía que en algunos hospitales psiquiátricos le hacían la vida imposible a sus pacientes, tratándolos como animales en lugar como los seres humanos que eran, y no quería eso para el menor.
– Por eso es que pensé en ti Levi, tengo plena confianza en ti y se que harás un gran trabajo – continuo con determinación, sintiendo como su cuerpo empezaba temblar a causa de la tensión que sentía – Sabes que nunca te eh pedido un favor tan grande, pero créeme que necesito de tu ayuda, si no aceptas a Eren, lo encerraran en un hospital drogándolo hasta tal punto de ni siquiera poder levantarse solo. El merece más que eso Levi, merece recuperarse, y sé que tú lo podrás ayudar con eso, así que te lo suplico, no como doctora, si no como amiga. Dale a Eren una nueva oportunidad de ser feliz.
Levi se había quedado impresionado ante la actitud de Hanji, él siempre la veía haciendo bromas y sonriendo mostrando aquella cara estúpida, por lo que al verla así, tan seria y firme, se dio cuenta que su amiga iba en serio al tratar de ayudar a Eren. Estaba orgullosa de ella.
– Tsk… ¿Qué se le hace? Supongo que tengo algo de espacio extra en mi departamento – dijo en un tono desinteresado mientras desviaba la mirada.
Pero la castaña al escuchar tales palabras, abrazo a Levi con fuerza mientras lanzaba un suspiro de alivio sintiendo como se le caia un peso de encima.
– ¡Levi! ¡Gracias, gracias, gracias! – decía mientras se limpiaba los mocos con la manga de su blusa, haciendo que Levi retrocediera asqueado ante tal acción.
– Ni creas que esto será gratis, tendrás que ayudarme con papeleo ya que pasare menos tiempo en la oficina, también le harás las revisiones semanales a Eren en mi departamento, no quiero tener que venir a cada rato y también tendrás que comprare todos los productos de limpieza que yo quiera, sin limites – sentencio el azabache.
– ¡Claro que si Levi, lo que quieras! – exclamo la mujer mientras se acercaba de nuevo para volver a abrazarlo.
– Ni se te ocurra tocarme, estas llena de mocos, lárgate de aquí antes de que me pases tus germenes – dijo mientras sacaba su característico pañuelo y se limpiaba las manos y la ropa, sintiendo asco al pensar que cantidades de germenes aun no descubiertas por el hombre había recibido de la castaña cuando le dio el abrazo.
– Esta bien, esta bien – levanto las manos en señas de rendición sin dejar de sonreír – Iré a avisarle a Eren sobre esto, ¡Seguro se emocionara! – exclamo entusiasmada mientras entraba en la habitación del castaño para decirle la noticia de su nuevo hogar.
Levi solo se quedó en el pasillo pensando en lo que haría a partir de ahora con ese nuevo inquilino en su departamento, sabiendo que su privacidad desaparecería con la llegada del mocoso. Pero no podía negar que tendría más oportunidades de ayudarlo teniéndolo en observación todos los días a todas horas, en lugar d horas que eran lo que duraban las sesiones normales.
Asomándose por la puerta abierta de la habitación, pudo observar como Hanji le transmitía la noticia entusiasmada a Eren, y como sospechaba el castaño ni siquiera la miraba.
Ese mocoso se la iba a poner difícil.
.
!Ah! La verdad es que amo tanto a Hanji que si no la ponia en la historia me hiba a dar un infarto cardiaco (?). Amo a esa mujer! Que juro que si Isayama llega a matarla, arde troya. ARDE TROYA!
- Se calma-
Bueno, bueno~ Ya se dio a conocer el motivo del asesinato de Grisha, la verdad es que queria que la causa se involucrara con su trabajo como doctor, y se me ocurrio la venta ilegal de organos ¿Acerté?
Sin duda me haría muy feliz que me dijeran que les parecio el capitulo. También si tienen alguna duda o sugerencia - en especial sugerencia, ya que como soy nueva en esto, me gustaría saber en que puedo mejorar- la pueden mandar por un review que con gusto contestare. Disculpen si encuentran errores de ortografía.
Nota: Para los que no saben quien es "Higia" es una diosa griega de la curacion y limpieza, asi que tranquilas no es la novia de Levi(?). No le hagan como yo, que cuando la primera vez que lo leí en un capitulo pensé: "¡¿Quien diablos es Higia y porque Levi le promete cosas?!" Lo se... matenme :V
!Gracias por tomarse el tiempo de leer esta historia, son lo mejor!
¡Genevieve fuera! !Paz! - se va volando-
.
