¡Muchas gracias a Cristine Malfoy y a jess Granger s (Jajaja, supiste describir a este Harry a la perfección) por sus comentarios! *besos*


Mírame sólo a mí

Parte II

La situación había ido aumentando gradualmente semana a semana. Harry agradecía ya no ser el único afectado con estas… interacciones.

Las miraditas que ya no eran para nada solo miraditas habían evolucionado a saludos, a hacer pareja en clase y trabajos juntos. Y eso estaba poniendo a Ron como una cabra.

Así que Harry estaba feliz de ya no ser al único afectado. Y como Harry sabía que Ron lo que estaba era celoso, tuvo que sacar su mejor lado de mejor amigo y escucharlo insultar a Malfoy, su sangre, su familia, sus lindos ojos y su perfecto pelo, y… Ugh.

Por su parte, después de la maravillosa epifanía que tuvo dónde había decido ya no insultarlo ni asaltarlo en los pasillos el rubio continuó pasando de él. Y Harry no sabía qué pensar, había creído que eso llegaría a intrigar al Slytherin lo suficiente para mirarle, o que lo aplacaría un poco y se dignaría a dirigirle la mirada. Pero nada de eso había pasado.

Tampoco sabía qué hacer a continuación.

No es que haya intentado algo... pero esa inactividad comenzaba a desesperarlo. Y había comenzado a enojarse cada vez más cuando presenciaba uno de esos momentos. O peor, cuando estaban juntos. Sentía su sangre bullir. Algo en su interior rugía furioso.

Y hace poco, cuando vio cerca del rubio a Astoria Greengras, el moreno se dio cuenta que lo que sentía no era nuevo. Que no había soportado a Pansy Parkinson en 4to año, ni a Astoria Greengrass en 6to cuando se llevaron por mucho tiempo la atención del rubio. Pero no toda su atención… como Hermione.

¿A quién engañaba? Sabía que lo que pasaba era sólo culpa suya.

Necesitaba... volver a entrar en su campo de atención.

Ese día Harry y Ron habían salido más temprano de lo normal de su clase de Estudios Muggles y Ron había decido ir a buscar a Hermione a su clase de Aritmancia, que compartía con Malfoy. Ya saben, eso de marcar territorio.

Pero al parecer no había sido el único que había captado cómo salían muy juntos de clase charlando alegremente cuando escuchó como Ron gruñía a su lado. Y por poco no era el único en gruñir.

Pero sí estuvo seguro que fue el único que se dio cuenta cuando el rubio le dejaba una nota en la mano a Hermione.

Harry inmediatamente sintió esa ráfaga de ira, y por qué negarlo, intriga.

Pasó el resto de la tarde urdiendo planes para hacerse de esa nota, y en unas pocas horas, se dio cuenta que ya se había obsesionado con ese pedazo de papel. Era en lo único en lo que pensaba. Había buscado mil y una formas para distraer a Hermione y poder leer esa estúpida nota. Lo consiguió al final del día, en un descuido de la castaña:

Ven al Invernadero de las flores a la media noche. Necesito decirte algo.

Tuyo, Draco.

Era el invernadero de los enamorados. Un ataque de rabia inesperada hace que casi rompa ese (realmente estúpido) papel en trocitos y lo eche al fuego. Logró calmarse a duras penas a punta de respiraciones profundas y colocarlo en el lugar donde lo encontró, perfectamente doblado. Cómo todo lo que hace Hermione.

Esa noche estuvo pendiente de esos dos en su mapa. Y cuando el reloj marcó quince minutos antes de las 12, los dos salieron de sus camas a la vez. Pero Harry ni siquiera se preguntó lo que significaba que Hermione aceptara una propuesta como esa mientras se movía rápidamente detrás de ellos, o por qué Draco la había citado en ese lugar.

Los vio reunirse desde su posición detrás de uno de los arbustos de rosas dentro del invernadero, escondido en su capa de invisibilidad. Vio, rodeado de todo ese tipo de flores y rosas de todos los colores, cómo las mejillas de Malfoy se tornaron rosadas cuando vio a Hermione aparecer, cómo poco después agarró la mano de la castaña cómo un caballero de impoluta armadura y la llevaba a sus labios, dejando un beso, y cómo poco después le confesaba sus sentimientos y dejaba un tulipán rojo detrás de su oreja, enredada entre sus hebras.

En ese momento sentía cómo su corazón se rompía con cada palabra y cada beso brotados de los labios del rubio y cómo las lágrimas caían por sus mejillas. Su mano se movió inconscientemente hacia su boca para acallar los sollozos que salían de sus labios. Los estaba espiado y debería sentirse como un asqueroso pero en ese momento no le importaba en lo más mínimo.

Si había estado confundido acerca de lo que estaba sintiendo… esto se lo había aclarado completamente.

¿Qué iba a hacer ahora? Siente un miedo atroz de que ella le acepte.

Lo que había creído rabia descontrolada eran en realidad unos celos furiosos que lo llenaban, y que ahora se convertían en absoluta tristeza y desesperación.

Harry rápidamente escapó al refugio de su cama, sabiéndose incapaz de soportar las miradas embobadas de Malfoy un minuto más. Necesitaba la suavidad de su almohada para desahogarse, para pensar. Necesitaba hacer algo. Si no, estaba seguro de que lo perdería para siempre…

•°•

— Harry—le llamó Hermione con voz ansiosa—, necesito hablar contigo y con Ron—Harry sólo asintió, caminando detrás de Hermione hacia los sillones donde Ron ya los esperaba.

Creía saber de lo que iban a hablar. Llevaba extraño bastante tiempo, y sumándole que llevaba cómo sonámbulo dos días... los días que habían pasado desde que los había visto sumergido en su desesperación, le sorprendía más bien que ella hubiera tardado tanto en hacer una de esas charlas. Ella siempre hacía esto cuando se preocupaba por alguno de los dos. Pero él sólo tenía cabeza para recordar y seguir pendiente de las miradas de Malfoy como un masoquista.

— ¿Qué sucede, Mione?—preguntó Ron a penas se sentaron.

Ella esquivó sus miradas, sonrojándose al instante.

¿Qué? Harry frunció el ceño. Esa reacción a una común pregunta no era normal en ella.

— Bueno… Ustedes saben que uno no puede controlar de quién se enamora, ¿no?—mordió su labio inferior.

A Harry se le formó un nudo en el estómago instantáneamente. ¿Le había aceptado?

— ¿Qué?, ¿qué quieres decir con eso?—chilló Ron, atragantándose con su saliva. Y Harry lo lamentó por su amigo.

Hermione dudó. Su expresión mostrando su lucha interna. Llevó su dedo pulgar a sus dientes, mordiéndolo, una clara señal de cuando estaba buscando la respuesta a un gran acertijo. Harry pensó en si no les quería decir la verdad o no sabía lo que realmente sentía por el Slytherin. La mirada que le dirigió después a Ron se lo confirmó. Estaba indecisa entre los dos chicos.

Ella amaba a Ron, solo que… después de ese beso en la cámara no había pasado nada más entre ellos, Ron la evadía, y ella había perdido la esperanza después de un año. A lo mejor, Ron y ella no estaban destinados a estar juntos. Y Draco era tan caballeroso y atento… Sabía que no estaba enamorada del Slytherin, pero también sabía que eso podía cambiar en el futuro.

La Gryffindor, perdida en sus divagaciones, los miró intensamente un segundo para después suspirar.

— No lo sé. Creía que mi corazón ya le pertenecía a alguien, pero ya no sé.

— ¿No lo sabes?

— ¡¿A quién?!

Preguntaron respectivamente Harry y Ron a la vez con voz estrangulada.

Y ésta vez, a Harry también se le estrujó el corazón.

A ella le gustaba Malfoy. Mucho. Lo suficiente para hacerlo serio diciéndoselos.

— No—exigió, su voz delatando su desesperación. Hermione lo miró confundida—. Tienes que decirle que no.

— Harry, ¿qué…?—comenzó a preguntar, pero Harry la interrumpió.

Por favor. Tienes que decirle que no. Yo… yo lo quiero—suplicó, su voz estrangulada delatando sus ganas de llorar—. No puedes arrebatármelo. Lo quiero, Hermione, yo lo quiero

Ella lo miraba sorprendida, sus ojos completamente abiertos. Harry escuchaba como un zumbido en sus oídos la voz de Ron preguntando frenéticamente qué estaba pasando, pero ni Harry ni Hermione estaban escuchándolo.

— ¿Sabes de quién…?—comenzó a preguntar suavemente. Al parecer, completamente reticente de que Harry y ella hablaran de la misma persona.

— ¡Sí, Hermione! ¡Los vi en el invernadero!—gritó ya un poco histérico.

Sus manos trataron de tapar el grito de sorpresa que salió de su boca, pero aun así siendo completamente audible. El shock en su cara pudo haber sido gracioso en otras circunstancias.

— ¿Cómo...?—la realización pasando por su rostro, volviéndolo serio—Nos seguiste—y así como había cambiado abruptamente volvió a cambiar, ésta vez de vergüenza— ¿Nos viste?

Harry bajó la mirada cerrando fuertemente sus ojos, no siendo capaz de mirarla cuando lo admitiera.

Le dolía el corazón de sólo recordarlo.

— Sí.

Hermione pudo no haberle dado una respuesta a Malfoy ese día, pero había aceptado los besos que el rubio había depositado en sus mejillas y nariz, emocionado cuando le aseguró que lo pensaría. Había dejado que él la besara hasta que su piel había comenzado a hormiguear, hasta que se encontró mareada y completamente cobijada por esos brazos, acurrucada en su pecho. Olvidando completamente a Ron, sus dudas y remordimientos.

Harry escuchó cómo Hermione se levantaba y se acercaba a él. Escuchó el estruendoso sonido de piel chocando contra piel, el impacto obligándolo a voltear su rostro, y poco después, sintió el ardor en su mejilla.

Sí, se lo merecía, sabía que lo hacía. Se había estado entrometiendo en su vida privada después de todo. ¿Qué clase de amigo era?

Cuando levantó la mirada pudo ver la vergüenza y el enojo en sus ojos castaños.