Alice se despertó, su cuerpo estaba cubierto de vendajes, habían curado sus heridas. Miró a su alrededor y un hombre se le acerco.

¿Por qué me haces esto?

Tu padre ha destruido mi vida, voy a destruir la suya. Tranquila tus heridas estarán curada en un par de días. Y tú uña ya volverá a crecer.

Eres cruel.

Me encanta serlo, sabes.

¿Por qué? ¿Qué te ha hecho mi familia?

Te lo he dicho, destruirme la vida. No sabes lo feliz que estaba dándote clases de golf los jueves por la tarde. Era una de mis mejores alumnas.

¿Por qué lo dejaste?

Pregúntaselo a tu padre. ¿No te pareció curioso que del día a la mañana ya no me vieras?

Me dijeron que estabas enfermo.

Si claro, enfermo. Estuve en la cárcel por algo que no había cometido.

Mi padre es ministro de economía. ¿Qué tiene que ver eso?

Hizo que me encerrasen. Por suerte tuve un buen abogado y conseguí salir y lavar mi imagen. Pero durante los meses que estuve entre rejas mi odio hacia tu padre fue creciendo poco a poco...

Mientras tanto en la mansión McAllistair.

Voy a hablar con el profesor de matemáticas.

Yo mientras tanto hablaré con las compañeras de golf de Alice. Ya sabemos que desapareció en este momento.

El Doctor se fue hasta el campo del golf del colegio y Sherlock se fue a casa del profesor. El detective llamó a la puerta varias veces pero nadie le contestó. Llamó al móvil pero estaba desconectado. Pasó detrás al jardín y llamó de nuevo dando golpes a la puerta de la cocina. Nadie le contestaba. Miró si podía abrir la puerta y así fue. Entró y con mucho cuidado llegó hasta la puerta del salón donde había sangre en el suelo. Se acercó un poco más y entonces vio un cuerpo con la garganta rajada de par en par. Era el profesor, no tenía la menor duda.

¿Doctor, alguna novedad?

Si, al parecer el año pasado el profesor de golf de Alice dejó de darle clases y no se supo nada de él. He investigado y al parecer fue acusado de algo con una alumna.

¿Esta alumna es Alice?

No pero si su mejor amiga.

Habla con ella.

No va ser fácil. ¿Y tú?

El profesor de matemáticas está delante de mí con la garganta cortada y completamente desangrado. Así que el pobre hombre no es el secuestrador. Tú crees que el profesor de Golf podría estar detrás de esto.

Tiene toda la pinta pero tengo que hablar primero con la amiga de Alice. Y luego ya vemos juntos que hacemos.

Ya han llegado los forenses, voy a casa de los McAllistair. Te veo ahí luego...

Hola Astrid, ¿Podemos hablar?

No hablo con extraños.

Ah sí perdona, soy John Smith, comisario de Scotland Yard. ¿Tienes idea de por qué estoy aquí?

Si y váyase. Bastante daño ha hecho esta niñata.

¿Me puedes explicar que pasa?

Pregunte a su padre.

Te lo pregunto a ti, Astrid. Dime que ha pasado y por qué piensas que Alice ha hecho daño. ¿Te lo ha hecho a ti?

Ella directamente, no, pero ha contribuido a ello. Yo era feliz con James.

¿Quién es James?

El profesor de Golf.

Dejo de daros clases.

Por culpa de Alice. Celos. No soportaba verme con él. Y se inventó toda una historia.

Y usted no dijo nada.

No me hubieran creído.

Astrid, si sabes dónde está James, por favor dínoslo.

No lo sé y si lo supiera no lo diría.

Puede que tenga a Alice.

Me da igual...

En algún lugar al norte de Londres.- Te he seguido durante un año, he sido tu sombra, desde que salías por la puerta hasta que volvías a tu casa. Cada día la misma rutina hasta el otro día. Por cierto, siento lo de tu profesor de matemáticas. No veas como gritó cuando el rajé la garganta. Me gustó verlo desangrarse.-Alice lo miró asustada.-¿No lloras tan siquiera un poquito?- No...

Has averiguado algo con Astrid.

Tenía una aventura con James y según ella Alice se puso celosa e inventó algo para vengarse de él.

Por eso dejó de dar clases.

Si. Tenemos una manera de averiguar lo que pasó estos días.

¿Cómo?

Doctor, ¿me lo preguntas a mí?

Ir podemos ir pero no podemos cambiar lo que ha pasado. Nos puede ayudar en averiguar dónde está Alice y como llegar hasta ahí pero nada más.

Hagámoslo.

¿A dónde quieres volver?

A la mañana de su desaparición. Cuando sale de casa.

Disculpe Doctor, ¿pero cómo hace para viajar en algo tan pequeño?

Entre y lo entenderá. —El señor McAllistair entró dentro de la TARDIS y puso la misma cara de asombro que ponían todos lo que entraban por primera vez en la caja azul.- No lo entiendo.

Yo muchas veces tampoco. Si quiere venir vengase pero no puede interferir en nada de lo que va a ver a partir de ahora. Puede incluso que se vea a sí mismo. Sherlock, ¿preparado?

Si.

Unos minutos más tarde se encontraban a la mañana del día en el que Alice fue secuestrada. Esperaron en la esquina que saliera y la fueron siguiendo durante el resto del día.

Es el, ahí.

¿Quién?

Su profesor de Golf. Ahí tomando un café en aquel bar. Me dan ganas de ir y partirle la cara ahora mismo.

No puede. Ya sé que no son las ganas que faltan pero no puede. —Unos instantes después Alice salía de su clase de golf e iba caminando sola por la calle cuando fue abordada por James.

¿Qué tal Alice?

Hola James.

¿No te alegras de verme?

Me tengo que ir. Adiós.

Por favor Alice, por los viejos tiempos, quiero enseñarte algo que tengo guardado en el coche y será mejor que vengas.- le dijo el profesor cogiéndola por el brazo. –Ah y sobretodo no grites. —Alice no se puso resistencia y fue hasta el coche en el cual James la empujó dentro.

El Doctor con Sherlock y el señor McAllistair miraban con asombró lo que pasaba. Se acercaron todo lo que pudieron hasta el coche y vieron a otra persona dentro. Era Astrid que besaba a James y no parecía disgustarle.

Maldita niñata.

Cogieron un taxi y siguieron el coche que iba hasta las afueras del norte de Londres. Vieron como James acompañado de Astrid sacaba a Alice del coche y la metía dentro de una casa abandonada.

Voy a entrar.

Aquí no entra nadie.

¿Quién es usted para darme órdenes?

Soy el Doctor y aquí mando yo. ¿Quiere salvar la vida de su hija?

Si.

Pues entonces cállese y no interfiera en lo que Sherlock y yo hagamos a partir de ahora. —Esperaron y vieron que James salía de casa pero sin Astrid.

¿Se habrá quedado con Alice?

Seguramente vigilándola.

Vamos a tener una charla muy interesante con ella en un momento cuando salga de clase. —Y entraron de nuevo en la TARDIS para volver al tiempo presente.