HÉROE DE UN COMICÓN

Copyright de Olga Daniela López 2003 (Todos los derechos reservados)
Por Poro Olga López (PorotAzuki)
Redes sociales /porotazuki

***Fanfic recomendado por mí*** (¿?) El mejor de los que escribí a mi parecer xD

- NOTAS -

Hoooooooooolas! Cómo están! Todo oka? Yo muy bien. Nos volvemos a leer, finalmente.

Principalmente, quiero agradecer a todos aquellos que leyeron mi historia de Ranma. A mi prima Ornella y a todos los que me felicitaron por e-mail. Como expliqué antes, es la historia más seria que hasta ahora llevo escribiendo y mi final ideal para el manga.

Espero que no se hayan enojado por la tardanza de este capítulo. En realidad lo escribí en mayo, pero por aquellas casualidades de la vida, lo estoy publicando recién en agosto (muejeje ;P). Así que espero que disfruten de este episodio, como yo estoy disfrutando el escribirlo, si?

Acabo de leer todo el manga de Ranma! Así es, pude conseguirlo todo finalmente y está buenísimo! Por otro lado, lo único que hago es promocionar Ranma con todos mis amigos. Ya leyeron todo el manga, así que seguro que aparecerán más fanáticos.

- ADVERTENCIA -

()= Narra la autora.

"" = Recuerdos.

- - = diálogos.

-""- = Pensamientos.

Como digo siempre, mi país natal es Argentina, así que no se sorprendan si digo palabras de acá.

El narrador es nuevamente Ranma, creo que con él me identifico más (aparte de ser mi personaje masculino de anime preferido). Eso fue todo, espero que disfruten de fanfiction.

Otra cosa que les quiero decir es que cada título de los episodios tendrán 2 oraciones, al igual que los episodios originales en Japón (hablo del anime).

Se dice que la lluvia es el llanto de la vida. Eso pasaba aquel día, tormentoso y oscuro, como aquella sonrisa que desapareció. Era una sonrisa viváz, clara e inocente, que por casualidades se borró, como las ondas del agua, nace la gota, crece y desaparece. La vida es así. Como aquel comicón. Su cuarto ahora está vacío, sin su alegría; acompañado por el soplo del viento que mueve las cortinas sin gracia. Aquel baúl viejo y sin usar, con su compañera, una silla, que sus dibujos reflejan la hipocresía mundial. Ese cuarto no es el mismo sin ese comicón. Antes, las cortinas bailaban al soplar el viento; la silla impecable sin una mancha de sangre.

Pero ahora esa luz sonrisal ilumina otro lugar, quizás uno más necesitado. Donde todas las sonrisas paran ahí. Donde todos los soberbios paran ahí. El mundo estará allí. Ese terreno donde todos derraman lágrimas. Donde lápidas hay, donde se reúnen las promesas, las bromas y los recuerdos. También yo pararé allí, tu también lo harás. Pero tendremos la mejor de las compañías, el comicón. Tan solo que, mi comicón no me ha abandonado...

CAPITULO 2: "Una prueba de amistad. Una vía sin rumbo."

DOJO TENDO

La tormenta duró una semana entera. A pesar de que era mediodía, las nubes tapaban la luz del Sol, provocando una oscuridad semejante a la del atardecer. Hacía frío, mucho frío, sería por la época invernal del momento, no sé. Tan solo no nevaba, era algo extraño en esa estación.

En Nerima, se velaba al supuesto cuerpo de Akane. La ceremonia, había empezado un largo rato antes, a media mañana.

Habitación de los Saotome...

Ahí estaba yo, acostado en mi futón, dándole la espalda a la puerta. No estaba durmiendo. Tampoco estaba soñando despierto, ni pensando. Mi mente estaba en blanco, sin vida.

- ¡Tap! ¡Tap! ¡Tap! - golpearon la puerta. Sin pensarlo, ni dudarlo dije:

- Adelante... - fueron mis palabras, desanimadas.

Escuché el ruido de la puerta al entrar y al cerrarse. Pude sentir y adivinar quién era.

- Hola, Shampoo... - saludé sin dirigirle la mirada, sin inmutarme, a espaldas a ella. Shampoo solo se acercó un poco a mí, lo suficiente para poder convensar conmigo, y aún de pie pronunció:

- R-ranma... ¿No vas a ir al velatorio de... er... eh... Akane...? - logró decir algo dudosa.

- No. - contesté con la más frialdad posible.

- P-pero, Ranma! ¿C-cómo no vas a ir a... - exclamó Shampoo dubitativamente.

- No tengo porque ir a velar a alguien que ni siquiera conocí... - fueron mis palabras.

- ¡Ranma, no seas ingenuo! ¡Akane ha muerto! - dijo Shampoo gritando levantando sus puños hacia su garganta - ¡Todavía seguís con esa absurda idea! -.

- Si ser absurdo es decir la verdad... pobre de los falsos mentirosos... - respondí más frío y desanimado que nunca.

- R-r-ranma... ya se que la amabas... - dijo Shampoo con los ojos llorosos mirando hacia el suelo - Pero eso no es motivo para engañarte... -, la amazona con un nudo en la garganta, tragó saliva y siguió hablando temblorosa - olvídala... -. Al escuchar su última palabra, me dí vuelta, mirando hacia el techo, con los brazos extendidos en mi cama.

- ... - no habían palabras en mi boca. Dí vuelta mi rostro para el lado de la puerta y la ví - ... - el silencio seguía rondando la habitación. Nosotros solo nos mirábamos, estuvimos así un largo rato - Jamás la olvidaré... - fueron mis últimas palabras. Luego seguí mirando el techo. Shampoo, triste y algo desanimada se agachó de rodillas, para poder llegar a mí y empezó a acariciar mi rostro.

- Yo te puedo ayudar a olvidarla... - logró decir Shampoo aún con sus manos en mi cara - Si... si tan solo me dieras el si... -, exclamó la amazona casi en susurro.

- Has lo que quieras... - exclamé mirando hacia el lado contrario a Shampoo. Ya no me importaba nada más. Si ella quería tocarme, que lo haga. Si quería acariciarme, besarme, que lo haga. Y si deseaba algo todavía más fuerte, era todo suyo. Ya no me importaba nada. Solo quería mi muerte, no tenía más orgullo, ni dignidad y menos que menos, ganas de seguir viviendo, porque si Akane me había avandonado, era por culpa mía y jamás me lo perdonaría. Lo único que me quedaba de felicidad era ella, su sonrisa, su comicón y no me iba a hacer problema por eso que Shampoo iba a hacerme. La amazona se percató de esto. Pero algo confusa siguió con su objetivo. Se sentó encima mío, sus piernas rodeaban mis brazos. Ella comenzó a acariciar mi rostro, mis mejillas. Luego comenzó a besarlas, seguido a mi cuello. Se levantó, pero aún sentada para poder observarme. Me vió, y se puso feliz y triste a la vez. Yo me había entregado, y eso la hacía feliz, pero sabía perfectamente porque me dejaba. Yo seguía sin mirarla, mirando para un costado. Eso la ponía incómoda, pero siguió, más apasionada que nunca. Rozaba su cuerpo contra el mío, aún con más fuerza. Y empezó a desabrochar el primer botón de mi típica camisa china roja. Pasó sus manos por el segundo botón, por el tercero, por el cuarto, hasta que llegó al último. Con mi camisa, ya desabrochada, pero aún puesta, empezó a acariciar mis pectorales con firmeza. Pero yo no la miraba, no la acariciaba, no me inmutaba. Seguía con la misma posición de antes. Mi actitud molestó a Shampoo.

- P-porqué no le ponés entusiasmo al momento!? - dijo la amazona.

- ... - pero no recibió respuesta.

- Vamos, Ranma... Al menos... acariciame... besame... a-algo... - dijo Shampoo con la mejor femeneidad que pudo - ¿Por qué...? ¿Por qué no me acaricias...? ¿Porque no me besás?! - dijo luego, estallando en furia.

- Porque no lo siento... - respondí sin ganas. Shampoo tragó sus llantos y dijo:

- Estonces... ¿Por qué... te... dejás...? - dijo Shampoo con mucho esfuerzo.

- Dejar no es lo mismo que querer... - contesté mirando a los tristes ojos de Shampoo - La única con la que yo querría es... -.

- ...Akane, verdad? - exclamó la amazona desanimada.

- Si... - respondí con toda sinceridad. Shampoo comenzó a llorar, bajando su mirada.

- Que... ¿¡Qué le viste a esa marimacho!? - preguntó mirándome - Era una estúpida! Una idiota! Marimacho! Y fue lo más poco afectuosa que he conocido! Una anormal! - gritó mirando abajo, con sus manos en mi pecho, levantada, pero aún sentada encima mío. Hubo un gran momento de silencio.

- Eso me gusta de ella... - dije con decisión - ...Que es anormal, diferente a las demás chicas... que es única... - logré decir con firmeza, deprimiendo a Shampoo.

- ...T-tan fea me ves a mi...? - preguntó Shampoo llorando.

- Eso no tiene nada que ver... - contesté - Sos tan hermosa como Akane... -

- Entonces... Por qué no te gusto...? - lloraba aún más.

- Ya te lo dije. Akane es obstinada, testaruda, orgullosa, ambisiosa... - exclamé - ... ella es como yo... - logré terminar. Shampoo tan solo me miraba dudosa, pero más tranquila.

- Perdoname Ranma... - pronunció la amazona - Por no comprenderte... por no darme cuenta de lo que sentías por Akane... Y... y por obligarte a algo que no querías... - Shampoo se levantó, se puso de pie y se dirigió a la puerta para retirarse.

- Gracias por entenderme, Shampoo... - dije, pero ella no volteó para verme y se fue.

Había pasado un largo mes desde la supuesta muerte de Akane. La ciudad de Nerima seguía como siempre. Alocados, haciendo líos, disparatados y con las mismas situaciones. Sin embargo, estaban aquellos, que habían perdido algo de chispa por la misteriosa desaparición de mi prometida... y... q-q-q-quería decirles... que ya no lo voy a negar más (Ranma colorado) ¡Así que si digo "mi prometida" voy a referirme a Akane! ¡Tan solo para hacer feliz al público, nada más! ¡No piensen mal! ¡A mi no me gustan las marimachos! (Público: Buuuuuu! Fuera) (El público está disgustado) Auch! ¡NO TIENEN PORQUE TIRARME TOMATAZOS! (Entonces... ¡Basta! Akane es tu prometida y punto! Ya sabemos lo que pensás sobre eso!) Mnmnmnmn... está bien. Voy a seguir narrando... ¡UN MOMENTO! ¿Qué es lo que piensan que yo pienso sobre el tema?! (Ranma enojado).

Ejem... había dicho que algunos estaban triste por Akane y otros ya lo habían superado (Ranma: mas o menos).

El instituto Furinkan seguía tan poblado como siempre. Pero, a pesar de estar lleno de gente, siempre tenía esa caja llena de aire, poseía ese "vacío". Como no, Akane era una de las chicas más populares de la escuela. La querían tanto las chicas, como los chicos. Sayuri y Yuka, la amigas íntimas de Akane, posiblemente eran las que más sufrían por su pérdida, a pesar que se mostraban fuertes, sus miradas lo decían todo. Pero Hiroshi y Daisuke, que también compartieron momentos con ella, sufrían. Por otro lado, uno de los más trágicos había sido Gosunkugi. Quién todos los días hacía conjuros con los dioses para que le devuelvan "su" Akane.

Kuno estaba más pesado que de costumbre. Todos los días me reclamaba que clase de amor sentía por ella si no la protejí como debiera. Esto me clavaba mal, pero opté por la indiferencia. Ukyo era quizás, la más extraña de todos. Ella, había dejado de hablar con el resto de la gente, incluso no me dirigía la palabra desde la "muerte" de Akane. La verdad es que en este momento la necesitaba más que nunca, hubiera deseado algunas palabras que me consolaran, pero ella no lo había hecho.

Con el Nekohanten pasó lo mismo. La abuela de Shampoo no me presionó más para que me casara con su nieta, sin embargo, siempre sonreía al verme. Pensé que podría traerse algo entre manos. Mientras que cuando veía a Shampoo, había dejado de ser la chica dulce, cariñosa y femenina. Siempre que me acercaba a ella, trataba de evadirme, pero podía ver en su rostro una expresión de dolor. Mientras que Mousse venía a molestar todos los días por hacerla sufrir.

Kodachi no había cambiado nada. Seguía molestándome con sus somníferos e incluso intentó secuestrar a mi padre para que me casara con ella. Lo que no sabía es que me hubiera hecho un gran favor.

En cuanto a Ryoga, no lo había vuelto a ver desde aquel acontecimiento sobre Akane. La última vez que tuve un encuentro con él, fue unos días antes del velorio.

- Flash Back -

Recuerdo que fue la noche más lluviosa de la semana. Kasumi estaba preparando la cena, mientras el resto de la familia estaban reunidos en el chabudai. Él único faltante ahí era yo, quién estaba en el dojo, pero no entrenando como rutina, sino sentado. Mi posisión era abrazar mis piernas mientras escondía mi cabeza para no ver nada, ni a nadie. Así, sin poder contemplar, escuchaba los relámpagos desde afuera, pero seguía sentado de la misma forma. Ni un huracán provocaría que yo me moviera en ese momento. Podía escuchar, sentir y saber todo lo que pasaba en ese tiempo, a pesar que me cegaba a mi mismo. De repente escuché el sonido de la puerta abriéndose, mientras que oía también unos pasos que se acercaban a mí.

- Hola. - saludé sin inmutarme, con la misma posición y sin levantar mi vista. - ¿...Cómo has estado, Ryoga...? - pregunté luego en forma cortés.

- Mas bien como has estado vos, Ranma... - escuché la ronca voz de Ryoga.

- ¿Es que acaso me ves mal...? - pregunté indiferente.

- Pues... ¿Estás seguro que querés que te responda? - Ryoga también me formuló una pregunta.

- Si. Qué hay de raro en mí...? - contesté echando un suspiro.

- Exactamente eso: estás raro o diferente. - respondió Ryoga finalmente.

- Puede que esta vez no te equivoques... - razoné de inmediato.

- Me esperaba esa respuesta. - finalizó Ryoga.

- Pero ¿Cómo llegaste a la conclusión de eso? - pregunté desganado.

- Ayer... - respondió P-chan.

- ¿Cómo ayer? - cuestioné, sin moverme.

- Ayer con Kuno. - concluyó Ryoga.

- ¿Kuno? - exclamé.

- Si. Kuno. -

"Doble Flash Back...

El día anterior había ido a visitar la escuela Furinkan porque debía dar una materia que me había llevado. Debía rendir matemática para pasar a 2° año. Una vez que llegué, encontré a Kuno, quién también tenía colgadas algunas asignaturas. Este, al verme, reaccionó de una mala forma. Siempre había actuado como un autentico idiota frente mío, pero esta vez excedió su límite.

- Ranma Saotome... - me acuerdo que me llamó de una forma suave. - ¡RANMA SAOTOME! - pero me sorprendí cuando mencionó mi nombre por segunda vez. Él me apuntó con su katana, de una forma desafiante y soberbia.

- ¿Qué querés senpai? - exclamé sin temor y con mis manos aseguradas en mis bolsillos, mostrando mi indiferencia.

- ¡IDIOTA! ¡EN GUARDIA! ¡Tengo que vengar la muerte de Akane Tendo! - retó Kuno.

- Hoy no, Kuno. - dije sin ganas.

- ¡¿Qué has dicho?! - pronunció Kuno, algo alarmado.

- Que no voy a pelear. - aclaré y dicho esto me dispuse a darle la espalda para dar mi examen.

- ¡Espera! ¡Te destrozaré por no cuidar lo suficiente a Akane! ¡¿Qué clase de amor tenías por ella?! ¡Todo fue tu culpa! -

- Si. Fue mi culpa. - contesté con indiferencia.

- ¡Por eso! ¡Vamos a pelear! - escuché a Kuno.

- Basta, Kuno. No quiero pelear hoy, ni nunca más. - concluí siguiendo mi camino al aula.

- ¡COBARDE! ¡GALLINA! - gritó Kuno. Pero seguí mi rumbo, no le presté atención. Sus palabras no me habían herido, como siempre lo hacían, eso fue extraño. Me sentía vacío, no era yo, creo que había perdido lo único que me quedaba...

...Fin del doble Flash Back"

- Ah, a eso te referías. - dije con la misma forma y al recordar ese suceso.

- Si ¿Qué te ha pasado Ranma? - preguntó Ryoga.

- No lo sé... - respondí. - Simplemente no tenía ganas de contestarle. -

- Pero... dicen que la dignidad es lo último que se pierde... - dijo Ryoga, sentándose al lado mío.

- ¿Y quién te ha dicho que perdí mi dignidad? - pregunté con algo de curiosidad.

- Nadie, simplemente lo estás demostrando. Siempre fuiste el orgullo en persona. - afirmó Ryoga.

- Puede que haya perdido parte de mi orgullo, pero no todo... - respondí.

- ¿Tiene que ver la muerte de Akane con tu cambio? - preguntó Ryoga.

- No, porque Akane no murió. - aclaré.

- Vamos, Ranma! ¿¡Todavía seguís con esa idea!? - exclamó Ryoga.

- Si, esa es mi forma de ver las cosas. - fue mi contestación. - Más que cambio es madurez. Me di cuenta que el orgullo es mi peor enemigo y con lo único que debo pelear. -

- ¿Y cuándo empezaste a pensar así? - interrogó Ryoga.

- No lo sé, fueron muchas cosas. Pero la gota que derramó el vaso fue cuando Akane me dijo que quería casarse conmigo. - seguí.

- ... - Ryoga quedó sin habla.

- Como dije, a lo único que debo derrotar es a mi orgullo. Fue lo que me separó de mis seres queridos. - finalicé encontrándome con la mirada de Ryoga.

- Fin del flash Back -

Esa fue la última vez que vi a ese tal Hibiki.

El dojo Tendo era, obviamente, la zona más afectaba por la falta de Akane. Pero no se hablaba mucho de ella en la casa, pensé que querían recordarla lo menos posible para no sufrir. Solo que Soun siempre hablaba de ella, en cualquier momento y encima llorando. Noté que todos siempre lo ignoraban o cambiaban de tema. Creo que yo también hablaba de Akane. Decía cosas como "Puf! Que suerte que Akane se fue de viaje para que no me envenene" o también hacía comentario como "Qué látima que Akane no está, para que me explique matemática" o "Ahora que Akane se fue a la casa de sus amigas a hospedarse, no tengo con quién entrenar". Todo era motivo para recordarla. Pero hablo en motivo cotidiano. Para mí, Akane no había muerto. Algo dentro mío decía que no me había abandonado, que solo debía confiar en mi instinto para encontrarla. Por esta reacción mía, todos pensaban que estaba tratando de engañarme para no sufrir. Pero no pensaron que si yo no quería castigarme con sus recuerdos, para que hablaba o comentaba cosas sobre ella. Los que me rodean siempre me decían lo mismo, que la olvide, que Akane era solo un recuerdo.

DOJO TENDO

Chabudai...

Estábamos todos reunidos para poder cenar. Kasumi y mi madre habían hecho una abundante fuente de arroz para todos. Cada uno se dispuso a sostener sus hashi con una mano y con la otra agarraban el bowl. Había un ambiente armónico en ese momento, no era tenso como siempre. Recuerdo que solo se escuchaba el sonido que uno hace al comer.

- Nabiki, mañana vas a la universidad... - Soun habló, dejando de comer.

- Si, papá. Quiero ser contadora. - comentó Nabiki con cara maliciosa.

- Pues, yo creo que tenés ese don, querida. - alagó mi mamá con una sonrisa.

- ... - Luego de estas palabras, hubo otro gran momento silencioso.

- Che, Ranma, mañana vas a empezar a cursar 2° año, no? - preguntó Kasumi.

- Si, es tu último año ¿Estás nervioso? - preguntó Nabiki.

- No, no lo estoy. - contesté terminando mi cena y limpiando mis labios con una servilleta.

- ¿No? ¿No lo estás hijo? ¿Por qué? - interrogó mi padre.

- ... - no contesté, solo me levanté y pegué media vuelta para dirigirme al dojo.

- No estoy nervioso porque no voy a ir a la escuela este año... - fueron mis últimas palabras.

Dojo...

Una vez que llegué, me dispuse a entrenar muy duro. La verdad es que había perdido práctica, hacía mucho que no me ejercitaba. Al principio empecé con golpes débiles y lentos, como un precalentamiento. Pero luego terminé dando volteretas con gran velocidad. Pero me detuve al sentir una prensencia. Era un aura que ya la conocía. Me detuve y dirigí mi mirada a la entrada del dojo y me encontré con mi madre. Me sequé un poco el sudor con mi brazo y me dispuse a hablar...

- ¿Qué pasa, mamá? ¿Tenés alguna consulta? - pregunté algo curioso pero tranquilo.

- Si Ranma. Tengo varias consultas. - fue la respuesta de mi madre que se fue acercando a mí.

- Bueno, te escucho. - exclamé sentándome en el piso del dojo.

- Verás... - mi madre se sentó al lado mío. - Tan solo quería saber porque vas a dejar la escuela. -

- Pues, es algo complicado de contestar. - dije.

- No querés empezar la escuela sin Akane ¿Cierto? - analizó mi madre.

- Exacto. - exclamé.

- ¿Pensás ir a buscarla para que vaya con vos? - preguntó mi mamá con una mirada algo desafiante, que por cierto me molestó bastante.

- Si. Tengo pensada buscarla para luego seguir la escuela. No importa que me atrace. - afirmé muy decidido.

- Vamos Ranma! ¡¿A quién querés engañar?! ¡No te ocultes de la realidad! - exclamó mi mamá.

- ¡Yo no me estoy ocultando ni estoy huyendo de nada! - grité poniéndome de pie. - ¡¿Te pensás que arriesgaría mi carrera en las artes marciales si pensara que Akane está muerta?! ¡Yo no le temo a lo actual! ¡No soy ningún cobarde! ¡Ni estoy encerrado en mi propio mundo para no vivir el presente! -. Mi madre abrió los ojos enormemente, sin cometer ningún parpadeo. Solo se le notaba una expresión de sorprendida.

- R-ranma, hijo... - dijo ella con la voz temblorosa.

- No quiero que me mires como si estuviera loco. - aclaré.

- Perdoname. - contestó mi madre, haciendo que mi tensión se calmara. - No era mi intención ofenderte. - dijo luego - Tan solo es que no quiero que sufras. Si vos pensás que Akane no está muerta, respeto tu decisión. Yo solo quería aconsejarte... - dijo bajando su mirada.

- Está bien mamá. Lo que pasa es que yo siento que ella está viva. Me lo dice mi corazón. - exclamé.

- Pues, eso es posible. - contestó Nodoka-chan. - Pude notar en este último tiempo que vos y Akane, tienen un nexo que los une a miles de kilómetros. -

- ¿Qué? ¿Tanto pensás que nos queremos? - pregunté sin entender.

- Esto no tiene que ver con que se quieran o no. - explicó. - Esto quiere decir que ustedes están unidos antes de nacer. Pero no hablo amorosamente. Hablo espiritualmente. -

- ¿Espiritualmente? - pregunté.

- Si. Espiritualmente. Significa que el único que puede comunicarse de esa manera con ella sos vos. Ese "nexo" no todos los que se quieren o se aprecian lo tienen. Es más, hay veces que uno está vinculado al otro sin conocerse o incluso puede que sientan sentimientos negativos. Yo pienso que por más que Akane esté al otro lado del mundo o en una isla desierta, vos sos el único que la va a encontrar... -

A la hora de dormir...

Habitación de los Saotome...

Estaba guardando todo para hacer un viaje que todavía no tenía destino. Pensé seriamente lo que me dijo mi madre, que tan solo debía hacerle caso a mi instinto y así me reencontraría con Akane. Todavía no estaba seguro donde viajar, algo me decía que debía partir en la madrugada. Así que lo único que iba a hacer era ir al aeropuerto, para partir en el primer vuelo que haya en ese momento.

- Vaya, veo que Nodoka tenía razón... - escuché la voz de Nabiki por detrás.

- Si, así es Nabiki. Pienso viajar al exterior mañana por la madrugada... - aclaré.

- Espero que te vaya bien, Ranma-kun... - escuché la voz de Kasumi.

- Gracias. - respondí algo seco.

- ¿Piensas buscar a Akane? - preguntó Nabiki.

- ¿Es una pregunta o una burla? - pregunté aún sin mirar a ninguna de las dos.

- Es una pregunta, Saotome... - contestó Nabiki.

- Pues, si. Pienso ir a buscarla, para mí ella no ha muerto... -

- Puede que esta vez si tengas razón... - eso me alarmó. Dirigí mi vista hacia mis cuñadas (Ranma: recuerden que es para hacer feliz al público) y me topé con sus miradas, que no reflejaban motivo de burla o sarcasmo.

- ¿Qué... qué me estás queriendo decir? - pregunté a la mediana de los Tendo.

- Ranma... Nabiki no te está cargando... - defendió Kasumi a su hermana. - No es que las dos dejamos de pensar en Akane para no sufrir por su falta, no es eso... -

- P-pero... - exclamé sin entender.

- Nosotras sabemos a la perfección lo que es perder a alguien... - siguió Kasumi.

- Exacto. Hemos perdido a nuestra madre... - continuó Nabiki - ...Pero la perdimos solo físicamente. - concluyó luego.

- Ehm... ¿Qué quieren decirme con eso? - pregunté algo asustado.

- Que ella no nos ha abandonado. - afirmó Kasumi.

- Sentimos su presencia las 24 horas... - dijo Nabiki. Me quedé estupefacto, no me esperaba tal respuesta. Me puse de pie y las miré con gesto que se notaba a la perfección lo sorprendido que estaba.

- ...Con Akane no nos pasa lo mismo, Ranma. - fueron las palabras de Kasumi.

- Ella no está con nosotras como mamá, Ranma. - terminó Nabiki abandonando mi cuarto, seguida por Kasumi. Me quedé mirando mientras ambas se marchaban. En realidad mi vista estaba dirigida a ellas, pero no es que las miraba. No podía apreciar la apariencia de ninguna de las dos porque mi mente estaba en otro lado, muy lejos de la razón.

A la madrugada...

AEROPUERTO DE NERIMA

Estaba listo para mi viaje sin destino. Era una mañana otoñal, pero hacía calor, demasiado y había un gran y brillante Sol en aquel momento. Solo sentí sobre mi piel una leve ventisca, algo fresca, pero no fría. El viento jugaba un poco con mis cabellos, mientras que mis brazos sostenían dos bolsos. Miraba el horizonte con la vista perdida. Mientras que volví en sí cuando escuché por unos parlantes que ya saldría el próximo vuelo. Así me dispuse a avanzar hacia aquel avión que estaba por despegar. De pronto, sentí una mano en mi hombro que me detuvo. Dirigí mi vista al que había hecho tal acción.

- U-ukyo... - exclamé algo sobreexaltado.

- Vine a despedirme... - afirmó Ucchan.

- G-gracias... - dije aún sorprendido.

- De nada... "O-tomodachi" - comentó guiñándome un ojo.

- ¿Cómo? - pregunté aún más alarmado.

- Que asumí que solo somos amigos... - respondió finalmente con una expresión triste en su rostro.

- ¡Qué bien, Ukyo! - la abrazé y pude sentir su corazón latiendo más de lo debido.

- P-perdoname... - exclamé avergonzado.

- N-no te preocupes... Ranma... - escuché la voz de Ucchan algo tensa.

- Hasta pronto, Ukyo! - me despidí luego de una sonrisa. Ella correspondió de la misma forma. Así, me dispuse a subir las escaleras y llegar a la puerta del avión. En ese momento, sentí algo de temor, temor que hasta el día de hoy no pude comprender. Me senté uno de los asientos y me acomodé lentamente. Cerré mis ojos, pero no durmiendo, sino solo para poder pensar mejor.

Así transcurrió un viaje que aún no estaba enterado donde me dejaría. Solo mantenía mi vista sellada para hundirme en mis pensamientos. Pero mis ojos se abrieron al escuchar una voz de mujer, la azafata para ser preciso.

- Atención, pasajeros! Ya llegamos a destino: China. - exclamó esta.

- "¿Qué? ¿China? ¿Este viaje me llevará a China?" - pensé algo sorprendido, pero no excediendo el límite. - Vaya, parece que China será para mí, el rincón de los recuerdos. - comenté algo resignado, luego.

Una vez que el avión me dejó donde debía parar, o sea en China, era una ruta totalmente desierta. Solo pude observar a lo lejos una estación de servicio. Así que, decidido, me encaminé hacia allí.

- Hola! - exclamé a uno de los empleados de la estación.

* en chino * - ¿Qué? - escuché del tipo, sin entender.

- Dije "Hola"! - exclamé con algo de duda.

* en chino * - Yo no saber japonés. - dijo el buen hombre. - Pero el saber. - exclamó luego señalando a otro tipo que estaba al lado suyo.

- ¿En qué puedo ayudarlo, buen hombre? - preguntó el otro tipo.

- Bueno... Estaba buscando algún lugar donde hospedarme... - respondí.

- ¿Usted es japonés? - preguntó el señor.

- Ajá... - exclamé.

- Bueno, cerca de acá hay un barrio donde los chinos hablan japonés, así que podrá manejarse muy bien. Allí, hay un hotel muy bueno, no es de lujo, pero tienen una buena atención... - respondió el extraño.

- Bien... ¿Sabe usted como puedo llegar allí? - pregunté.

- Mire - dijo el muchacho señalando con uno de sus dedos una remisería del frente. - Ahí lo dejarán, usted solo diga que quiere ir al pueblo I Ching - respondió el tipo.

- Ok. Gracias señor. - exclamé echando marcha hacia la remisería.

Cuando llegué allí, pedí un auto para que me llevara a I Ching. Vaya nombre para un pueblo. Ejem, continuemos. Tardó un poco el remisero llevarme hasta allí. Pero la espera valió la pena. Una vez que me dejó allí me dijo que fuera al Hotel Milenario.

MAISON MILENIUM

Era un humilde hotel, nada del otro mundo. Sin embargo, era lo más accesible para mí, económicamente hablando. Tenía una pared con ladrillos con una puerta más bien simple, estilo moderna. No había ningún patio, ni piscina, por eso digo que es humilde. Una vez que entré, lo primero que pude ver era la caja, donde una mujer estaba sentada en ella, supuestamente era la cajera. Pude observar que había unas cuantas plantas en el hotel. Los azulejos del suelo era un azul grisáceo, mientras que las paredes eran un gris claro. Habían unas cuantas puertas que, supuestamente, conducían a la sala de comidas, a la sala de escaleras o ascensores, o también nos llevaban a la residencia del dueño del hotel.

Bueno, me puse firme y me dirigí a la caja.

- Buenas noches. Estoy buscando una habitación si es posible. - exclamé a la cajera.

- Claro, señor! Tome la habitación N° 100 del 5to piso. - contestó la muchacha dándome la llave de la habitación.

- "Dicen que el 100 es el número de la buena suerte..." - pensé. Y así, me dispuse a ir a mi nuevo cuarto. No hice pausa en ningún momento, estaba demasiado cansado como para ponerme a observar al hotel. Me dirigí directamente a sala de escaleras y ascensores. Ascensores no habían, por lo tanto tuve que subir por las escaleras. Una vez que llegué frente a la habitación N° 100...

Habitación N° 100...

Entré usando la llave y lo primero que hice fue tirarme a la cama. Puede observar en mi reloj que eran las 3 a.m. así que con razón estaba tan cansado. Tenía sueño, demasiado así que opté por dormirme. Esperé, para que el sueño me invadiera, pero no llegaba, no. Nervioso y harto me levanté de la cama sin saber que hacer. Y así comencé a escribir lo que estoy narrando ahora, con un plumín y tinta china, sentado en un escritorio. Esta hoja es un gran amigo, en quién puedo confiar en contarle todo. Luego de terminar de escribir, decidí dormir esperando impaciente que llegara un nuevo día...

Día siguiente...

Desperté al mediodía, por lo que tenía bastante sueño se ve. Así que me levanté y me dirigí al baño a lavarme los ojos y los dientes. Luego de salir del baño me vestí, poniéndome mi camisa china verde con el gorro haciendo conjunto, con los pantalones celestes. Una vez que concluí con eso, me dirigí al patio donde se comía. En el camino solo pude observar que lo único que había eran plantas. Ningún cuadro, ninguna escultura que adornara el lugar.

Patio de comidas...

Este lugar era el típico de los restaurantes chinos. Hay una barra con una gran variedad de comidas, donde un puede servirse todo lo que quiera y cuantas veces quiera por el mismo precio. Así, entré a llenar mi plato. Pude notar que el mío era el más lleno de todos, pero no me importó. El acto seguido de eso, fue sentarme en una mesa, donde comencé a deborar todo lo servido rápidamente. Una vez lleno, decidí ir a explorar un poco el barrio...

Calles de I Ching...

El lugar era algo común, era bastante parecido a Nerima. La única diferencia era que había mucha gente con ropa china, pero lo demás era igual. Pude notar también que había muchos jóvenes en bicicletas. Me detuve a observar una galería. Me intruduje en ella, observando una casa donde vendían ropa marcial. Habían unos estupendos trajes de karate. Eran de Karate, no de Kung-Fu, como debían ser. En ese momento, un escalofrío recorrió mi pecho, inundando todo mi ser. Me sentí extraño, como que estuviera demasiado vivo. Aquel escalofrío ya lo había sentido antes, muchas veces. Instintivamente, mi corazón comenzó a latir aceleradamente. No endendía que me pasaba, ni que pasaba. De pronto, comencé a escuchar unos pasos que se acercaban de a poco. Estaban a mi izquierda, pero unos cuantos metros lejos. Sentí una prescencia conocida. Estuve confundido, demasiado, tenía miedo de voltear para ver aquel que se me acercaba. Empecé a temblar, confuso. Temía ilusionarme de que sea alquien deseado y luego no sea quién yo pensaba. Tampoco quería que sea otro y luego llevarme la sorpresa que el reencuentro sería con quién yo quería. Confuso, demasiado nervioso y tenso, giré mi cabeza. Me extremecí al verla tan cerca mío, a solo unos pasos. Estaba sonriendo felizmente, como hacía mucho que no la veía. Se me hizo un nudo en la garganta, no podía articular una palabra. El fuego, el calor me invadió completamente, de pies a cabeza, como si estuviera a dos centímetros del Sol. Me agarró un cosquilleo en el estómago, pero era lindo sentir eso, siempre lo fue. Yo tan solo la miraba a ella, el resto del mundo ya no exsitía para mí, solo ella y yo. Estaba tan metido en mis pensamientos que no pude notar que estaba acompañada por dos chicas. Ella se encontraba en el medio de las dos, parecían auténticas amigas de toda la vida.

- A-ak... - no podía hablar, estaba tan emocionado que no podía moverme. Lo único que hacía era mirarla fijamente, de arriba a abajo, de pies a cabeza.

- A-ak... - trataba de pronunciar, pero mis nervios eran más que mis ganas de hablar. Ella solo hablaba con sus amigas riéndose, estaba hermosa. Pero en forma flash dirigió su vista a mis ojos. Pude observar que dejó de caminar y se quedó mirándome fijamente, como si me quisiera decir algo. Pero yo la miré, no solo con esa misma intención, sino con la felicidad más profunda reflejada en mi cara. Estaba feliz, estuve feliz. Mi corazón se aceleraba cada vez más. Pude notar que ella tenía el mismo gesto que yo, como de felicidad. Pero a pesar de todo eso, aún estaba confundido. ¿Era ella la mujer a la que yo amaba? ¿A la que me propuse buscar y encontrar? ¿A la que le entregué mi corazón? No lo sé. Pero era idéntica, los mismos ojos, los mismos rasgos, la misma sonrisa.

- Aka... - exclamé aún sin poder hablar. - Akane... - concluí, un pequeño suspiro se escapó de mi boca.

FIN DEL EPISODIO

¿Qué tienen para decirme? Les gustó el capítulo? Quiero informarles (no sé si se dieron cuenta) que quiero que este sea mi primer darkfic. No estoy muy segura si llevo haciéndolo bien, así que pido POR FAVOR que me escriban. Para la comedia, sé que me arreglo bien, es mi punto fuerte al escribir (a parte que me gusta mucho), pero un buen escritor debe probar de todo. Reitero ESCRIBANME, esta vez necesito más que nunca su apoyo, porque el drama, es algo que interpreto algo mal. Con respecto a la cebolla del episodio, repito que este fic va a ser un "Happy end", así que si se les ocurre algo que les gustaría que pasara deben de decirmelo enseguida, para incluirlo en mis próximos capítulos. Reitero por última vez, ESCRIBANME, esta vez si que es importante, no importa que me manden un preimo al peor darkfic, estoy preparada para recibirlo.

Bueno, espero que lean el próximo capítulo "" ¡Hasta entonces!

Usos y costumbres:

Acá están preparados las costumbres típicas que nombré del japón (o China).

Dojo: lugar donde se estudia el arte marcial.

Chabudai: mesa baja de madera de aproximadamente 1 m. por 50 cm.

Futon: cama japonesa, donde solo se usa el colchón.

Katana: espada de madera, usada por Kuno. También se la denomina bokken o bokutou.

Senpai: es un término usado para llamar a tus compañeros de colegio de cursos superiores.

Hashi: son los típicos palitos de madera que usan los nipones para comer.

Chan: sufijo usado para llamar a las personas muy queridas, de confianza o a nenes. Traduciéndolo sería, por ej.: Miguelito, Martita, Olguita (muejeje, soy yop). Usualmente es usado entre chicas.

Kun: otro sufijo, pero es usado para llamar a los chicos o gente de no mucha confianza.

O-tomodachi: sería algo así como "amigo mío". "Tomodachi" solo sería "amigo"

I ching: era una dinastía china muy antigua.

Maison Milleniun: significa "mansión milenio".

N° 100: es una costubre allá que el n°100 es de buena fortuna.

Kung-fu: es el arte marcial chino.

Bicicletas: solo quería aclarar que es algo típico que los chinos usen bicicletas para andar por sus territorios. Por eso, Shampoo siempre anda con su bici. Las bicicletas en China es el medio de transporte más usado.

Recuerden que los aplausos, tomatazos, puteadas y bombón helado deben mandarse a porotamania .ar o porotamania

._.

MM. .MM | |

"MM._.MM" | |

/ \ | Matane |

/ dMMb dMMb \ | |

/ dM"""Mb dM"""Mb \ |_|

| MMMMM"/O\"MMMMM | ||o

| "MMM"/ \"MMM" | .dMMM 8

| dMMMMMMMM

\ \ / dMMMMMMMP

AMMMMMMMMM\_/MMMMMMMMMMMM" - Ferdie Poblete

Terminado de escribir el 19/05/03


Busquen Perra! Cómic en facebook (Sigan mi cómic novela!)
La historia de una chica que se transforma en un perro cuando tiene sexo!