¡Muchas gracias a todos los que dejaron Review y me dejaron palabras de ánimo!

Le tengo miedo a este género jaja creí que les aburrirían las descripciones pero me hicieron sentir que no :)

Espero la historia les termine de gustar ;)


Prohibido.


Se miraron fijamente, como aquellos días en el dormitorio donde con los ojos se desafiaban.

—No es asunto tuyo —respondió finalmente cruzando los brazos.

Sakura se mostró algo incómoda y él no entendió porqué hasta que reflexionó en que seguía semi desnudo.

—Lo es porque es mi mejor amiga —alegó ella dando un paso hacia él pero luego regresando a su lugar en medio de la sala.

Y Syaoran no pudo evitar reír con sumo sarcasmo.

—No seas hipócrita —espetó encaminándose a su recámara, debía cambiarse, no podía permanecer así con ella presente.

La escuchó gruñir y mejor se encerró en el baño, estaba seguro que lo hubiera seguido y no le habría permitido cambiar.

—No soy hipócrita, ¿es tu venganza? ¿Obtienes un enfermo placer al acostarte con ella sabiendo que me enteraría? —gritó Sakura desde el otro lado.

Syaoran buscó con desesperación algo de ropa, para su mala suerte solo estaba su bóxer a un lado.

—Demonios —susurró tomándolo y usándolo, había dejado sus jeans y playera en la recámara no esperando la visita de Sakura.

—Contesta, Syaoran —dijo ella golpeando la puerta—. No es posible que caigas tan bajo, eres un maldito...

Syaoran gruñó, no se aguantó y abrió de tirón la puerta sorprendiéndola, se irguió de manera imponente y la miró con frialdad.

—¿Más bajo que seducir al mejor amigo de tu novio? —espetó.

Sakura lo vio con sorpresa, abrió la boca para alegar pero él no se lo permitió.

—¿O que decirle al ya mencionado amigo al día siguiente que era tu infantil venganza por algo de lo que no estabas segura? —concluyó con voz baja pero llena de furia.

Se miraron a los ojos fijamente por varios segundos antes de que el bufara y sacudiera la cabeza.

—Largo, no te quiero ver —susurró tratando de pasar a su lado para ir a su recámara.

—¿Dormiste con ella sí o no? —Debió suponer que no dejaría el tema tan fácilmente.

Syaoran se adentró a su recámara, la podía sentir detrás de él.

—No es tu problema.

—¡Syaoran!

—¡Basta! —gritó él dándose la vuelta y azotando su mano contra el muro en el que ella se había recargado.

Estaban a escasos milímetros, él respiraba de manera ajetreada mientras ella lo veía de manera desafiante.

Hace años que no estaban así de cerca en un lugar donde solo estuvieran ellos dos, sabía lo peligroso que era la situación.

Y reiteró esa idea cuando los ojos de ella se posaron sobre sus labios.

Pareció que cada nervio y vello de su cuerpo reaccionó a la cercanía y calidez de la chica que ansiaba poseer en todos los sentidos.

Su cuerpo se estremeció cuando ella llevó una mano a su pecho, su piel se había enfriado por lo que el cálido toque lo hizo jadear ligeramente, su cuerpo y corazón reaccionaron inmediatamente a su tacto.

Y se odiaba por ello.

—Syaoran.

Llevó sus orbes verdes hasta sus ojos, una silenciosa súplica pareció ser gritada en sus oídos.

Él llevó una mano al costado de su rostro y ella puso su mejilla en su palma, suspiró y la calidez de su respiración le causó un escalofrío.

—Te extraño —susurró Sakura cerrando los ojos.

—Graciosa manera que tienes de demostrarlo —alegó él.

Sakura le dio una sonrisa que no era del todo alegre, parecía encontrarse debatiendo consigo misma algo; finalmente llevó sus labios hasta su mandíbula y comenzó a besarlo de manera lenta y sensual.

Syaoran tragó saliva con dificultad, podía escuchar los latidos de su corazón, latían tan fuerte que le sorprendía que Sakura no los escuchara.

—Sakura...

—Te extrañé, mucho —intervino ella—. No sabes cuánto —concluyó bajando la mano hasta el resorte de su bóxer.

Syaoran intentó aferrarse a su control y cordura, no podía caer en el juego, saldría lastimado como ya lo había hecho antes.

—¿Por qué? —preguntó en un susurro comenzando a perderse en las caricias de ella, tenía control absoluto sobre él y lo sabía.

«¿Por qué me haces esto? ¿Por qué te casas? ¿Por qué yo?» quiso cuestionar pero estaba a punto de caer en ese abismo que lo dejaría hecho trizas y sin ganas de más.

Sakura metió la mano dentro de su bóxer, un jadeo escapó de los labios de Syaoran cuando lo tomó y acarició.

—Mierda —gimió, ella los giró y lo azotó en la pared, besó su cuello hasta llegar a su lóbulo y de regreso.

Syaoran no podía respirar, se estaba ahogando en la culpa, el éxtasis y el deseo.

—Porqué yo...

Escucharon el timbre y golpes en la puerta, ambos se tensaron y se miraron.

—¡Syaoran! Ya es tarde —gritó Lien.

Y eso bastó para regresarlo a la realidad; la alejó de él y la miró con dureza.

—No puedes hacer esto —espetó caminando hacia su cama par recoger su ropa—. Eriol merece más —concluyó pasando de ella y encerrándose en el baño después de gritar—: Calma desesperado.

Y Sakura sabía que tenía razón... Muchas más de la que imaginaba.


Syaoran no soportaba dos cosas, callar y ceder.

Pero llevaba tantos años haciéndolo por el bien de su mejor amigo que prácticamente se había hecho rutina.

Así que cuando Eriol le reclamó el llegar tarde a la última sesión para probarse los trajes, él solo alegó que se había quedado dormido... Y que Lien había llegado exageradamente tarde.

Algo que por dentro le recriminaba a su primo político, de haber llegado a tiempo no hubiera pasado lo que pasó.

—Por eso te dije que yo pasaba —comentó Eriol observando el saco negro que completaba su atuendo.

Syaoran trató de no tensarse ni demostrar nada, eso hubiera sido un desastre, de por sí salió del baño y prácticamente huyó de su propio departamento empujando a Lien por el pasillo con el pretexto de que iban tarde.

—Mañana me entregan el auto, ya nadie tendrá que recogerme —recordó con cierta molestia, veía a Eriol observar su reflejo en el espejo.

Odiaba la mirada penetrante de su mejor amigo, a veces parecía leerle la mente, sus ojos azules lo miraban con esa seriedad que lo destacaban.

—¿Has visto a Tomoyo?

Syaoran fingió leer la revista en sus manos, pasaba las hojas con aparente desdén, aún seguían ajustando su traje.

—No.

Escuchó un muy ligero suspiro y arqueó una ceja, levantó la mirada, Eriol estaba anudando la corbata morada con el ceño fruncido.

—Esperaba más de ti —dijo viéndolo por el reflejo antes de regresar su atención a la corbata.

Syaoran lo miró extrañado, aunque sintió una presión en su pecho y que su estómago se revolvía, esa acusación le había caído como balde de agua fría.

—¿Esperabas? —preguntó escondiendo su nerviosismo con enojo.

Eriol ajustó el nudo y lo subió hasta la posición correcta, luego se puso el saco.

—Nunca creí que fueras de esos mujeriegos que se acuestan con la chica y la ignoran al siguiente día.

Syaoran lo miró aún más extrañado, esa era la segunda vez que lo acusaban de hacer algo con la chica de ojos amatistas.

—¿Crees que tuve relaciones con Tomoyo?

Eriol fijó su mirada penetrante en él, no hubo necesidad de palabras.

—Lo crees —murmuró Syaoran.

—Lo que hagas es tu problema, pero con ella... Sabes que es diferente, sobre todo después de...

—Sí y por esa misma razón jamás me enredaría con ella, no soy un bastardo que se aprovecha del dolor —espetó con más enojo del que quiso.

Eriol lo dio una mirada calculadora a través del reflejo.

—¿De dónde sacaron tal cosa? —preguntó Syaoran.

Eriol arqueó una ceja.

—¿Sacamos?

Syaoran se tensó.

—Lien, preguntó lo mismo mientras veníamos para acá —justificó, su primo político y Meiling eran los únicos que sabían toda la situación, estaba seguro de que en caso de que Eriol preguntara, su primo le seguiría el juego.

—Tomoyo y tú salieron de la casa de tus padres ayer por la mañana.

Syaoran frunció el ceño, la cena de ensayo había sido el Domingo, Tomoyo se quedó dormida después del brindis y él le hizo compañía cuando todos se fueron, ella pasó gran parte de la madrugada llorando así que la consoló con abrazos y anécdotas de sus viajes... Pero jamás hicieron más, el Lunes por la mañana lo pasó a dejar al departamento.

—Se quedó a dormir. —Eriol lo miró con seriedad—. Y cuando digo dormir, es eso, nada de lo que haya pasado por la cabeza de quién quiera...

—Akiho. —Syaoran entrecerró los ojos—. Al parecer quería ayudarte a limpiar los restos de la cena y los vio salir juntos en el auto de Tomoyo.

Ojos ambarinos miraron hacia arriba con enojo, la prima de Sakura era terriblemente irritante, lo peor era que jamás desaprovechaba para coquetearle.

—No digas que no es cierto, tal vez eso la mantenga a raya.

Eriol asintió.

—Por un momento consideré decirle a Sakura que cambiara de dama de honor —murmuró.

Syaoran se inclinó hacia adelante y entrelazó las manos frente a él.

—¿Por qué no lo hiciste?

Eriol desabotonó su saco y se lo retiró.

—Porque iba a preguntar la razón. —Syaoran bajó la mirada—. No creí prudente hacerle saber lo que Tomoyo dijo ese día.

—Vas a empezar tu matrimonio con secretos —murmuró Syaoran.

Eriol dejó el saco en la silla a su lado, se giró y tras meter las manos en las bolsas de su pantalón lo observó.

—Hay cosas que debemos callar para no afectar a nuestros seres amados.

Y Syaoran no lo debatió.


—Encontré el lugar perfecto.

Syaoran miró a su acompañante con extrañeza, había estado perdido en sus recuerdos.

—¿De nuevo? —cuestionó con aburrimiento.

Ojos grises lo miraron con irritación.

—¿Sabes lo difícil que es encontrar un lugar donde no vayan a aplastar a mi hijo no nato? —preguntó Lien mientras manejaba de regreso al departamento de Syaoran.

El chico de ojos ambarinos se encogió de hombros, sintió su celular vibrar y al sacarlo notó que tenía un mensaje de Tomoyo.

—Si faltaron a la cena de ensayo...

—Meiling no quiere faltar a la despedida de soltero —murmuró Lien empuñando el volante—. Dice que nunca ha ido a una mixta y quién sabe si vuelva a tener oportunidad.

Syaoran leyó el mensaje en silencio, frunció el ceño y sintió ansiedad en el estómago.

—¿Qué sucede? —preguntó Lien notando su expresión.

—Es Tomoyo —murmuró—. Dice que Sakura no llegó a la prueba de vestido y que no contesta el celular.

Su primo político lo miró con aprehensión

—¿No debería decirle a Eriol?

—Seguramente no quiere preocuparlo —respondió en un suspiro contestando el mensaje.

—De todos modos lo va a notar, viven juntos.

Syaoran miró hacia la ventana, estaba cayendo una ligera llovizna.

—Esta semana iba a dormir en casa de Tomoyo, algo sobre reafirmar su amistad.

Lien suspiró y sacudió la cabeza.

—¿Ya les dijeron?

Syaoran observó a Lien por el reflejo de la ventana y no contestó, su primo bufó.

—Solo van a desaparecer...

—Ellos estarán en su luna de miel, ni cuenta se van a dar.

Lien se detuvo en un alto y giró la cabeza para verlo con ojos entrecerrados.

—¿Y cuándo vuelvan?

Syaoran se encogió de hombros.

—A ninguno le importó cuando me fui hace tres años, ¿qué te hace pensar que será diferente?

—Que te vas con ella —alegó Lien en tono irónico.

—No nos vamos juntos, viajaremos a Italia y de ahí cada quien tomará su camino.

Lien bufó.

—Agradece que Meiling está por tener a Xiao, jamás te perdonaría que no estés.

Syaoran le dio media sonrisa.

—Fue por eso que volví, ¿no?

Lien lo miró fijamente antes de avanzar al tener el verde.

—Eso dices, pero sabes que no es así.


Syaoran entró a su departamento y prácticamente arrastró los pies, estaba agotado en todos los sentidos.

Cuando Lien lo dejó, inmediatamente llamó a Tomoyo y trató de calmarla, ambos decidieron no mencionarle nada a Eriol pues él estaba presionado con la estadía de su familia.

—Seguro está en su departamento de soltera, dale tiempo —le había dicho, Sakura conservó el lugar para cuando su padre, hermano y cuñado viajaran para visitarla; aunque, actualmente se estaban quedando en un hotel junto a la familia de Eriol.

Y estaba casi seguro que estaba ahí haciendo berrinche por lo que había pasado hace unas horas.

Porque así era ella, berrinchuda, voluble y por momentos, aniñada.

Dejó su celular y llaves en la mesa del comedor y caminó hacia la recámara despojándose de su chamarra.

Un vez que entró, dejó la prenda en un sillón que tenía a la entrada y encendió la luz.

Literalmente dio un paso hacia atrás de la sorpresa, ojos verdes lo observaban desde su cama.

Y lo que era aún más extraño, llevaba solo una de sus camisas sobre ella.

—Sakura... ¿Qué...?

—Pídeme que no me case —rogó ella con lágrimas en sus ojos.

Syaoran sintió el aire abandonar sus pulmones.

—¿Qué? —preguntó en un susurro.

Ella lo veía con una profunda desesperación, se encontraba hincada en medio de la cama.

—Pídemelo y lo haré.

Y su voz pareció desaparecer.


Aprovechando que odian a Akiho jajajajaja, tendrá un papel mínimo pero importante.

Sakura está un poco fuera de carácter pero tiene una razón para ser así ;)

¡Mañana nos leemos!