¡Lo sientooooo! Sé que no tengo excusa por no actualizar antes todas estas historias, la verdad es que me había centrado solo en una de ellas. Y esta mañana he leído un review donde me decían que cuando actualizaría el resto de fics, así que enseguida me he puesto en ello. Llevo todo el fin de semana con fanfiction. A partir de ahora intentaré actualizar más pronto, pero no prometo nada. De todas formas, ¡disfrutad del capítulo!

La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPÍTULO 2

-Despierta, amor.

Caroline se dio la vuelta y sus ojos se abrieron lentamente. Miró a Klaus quien estaba sentado en su cama. Se sentó recordando lo que él había hecho-. Déjame ir.

-¿Por qué haría eso, amor? -preguntó Klaus.

Sus ojos permanecieron en los suyos mientras él se inclinaba y tiraba de la manta lejos de ella, deslizándola a un lado para exponerla. Caroline frunció el ceño-. ¿Podrías al menos dejarme tomar una ducha y dar una vuelta? O planeas encerrarme en un ataúd como a tus hermanos.

-No, nada de eso, amor -Klaus se inclinó hacia adelante-. Puedes ir a donde quieras excepto fuera de la mansión -dijo en su oído.

Caroline se estremeció-. Te odio.

-No hay razón para hacer pucheros, Caroline -él se movió hacia delante y cogió su mandíbula. Ella se estremeció mientras los ojos de él recorrían su cuerpo-. Con el tiempo aprenderás.

Klaus la soltó y abrió la puerta-. Mi familia está aquí, así que espero que intentes y te lleves bien con todo el mundo.

Caroline lo vio marcharse.

Realmente, todos sus hermanos estaban ahí. Esto no estaba bien. ¿Cómo iba a escapar por delante de ellos? Se levantó de las sábanas de seda roja que estaban en la cama. Caminó hacia la puerta y cogió el mango. Tiró de él y la abrió. Sorprendida se asomó fuera del pasillo notando que estaba despejado.

Ella se acercó de puntillas por el pasillo y miró alrededor una vez más. No había un vampiro a la vista. Miró hacia la izquierda y continuó por el pasillo y las escaleras.

-¿A dónde crees que vas?

Caroline se detuvo en el borde de la barandilla. Se giró y frunció el ceño-. Rebekah.

-Caroline. Parece que Nik finalmente ha encontrado un juguete para mantenerse ocupado -Rebekah sonrió.

-No soy su juguete -dijo Caroline duramente.

-Claro, lo que tú digas -Rebekah dio un paso hacia ella y Caroline retrocedió.

-¿No estabas intentando escapar, verdad? -preguntó Rebekah.

-¿Por qué haría eso? -dijo Caroline.

Rebekah cogió a Caroline y la empujó sobre la barandilla.

Caroline gritó y cerró los ojos mientras caía. Se estaba preparando para el golpe cuando aterrizó en los brazos de alguien. Abrió los ojos y encontró a Klaus sujetándola. Él estaba enviándole dagas con los ojos a Rebekah mientras bajaba por las escaleras.

-Rebekah estás poniendo a prueba mi paciencia. Tengo que recordarte que puedo clavarte una daga otra vez -Klaus gruñó.

-No hay necesidad de cabrearse. Solo estaba jugando -dijo Rebekah.

-Bueno, juega con alguien más -gritó Klaus.

-Pero Nik, estaba aburrida.

-Entonces encuentra un juguete para jugar con él -dijo Klaus.

¿Eso es lo que es Caroline? -se burló Rebekah.

Caroline envió fulminó con la mirada a Rebekah. Los vio discutir y ella se estaba agitando por eso-. ¿Podríais callaros? Estoy aquí y bájame en este instante.

-No -dijo Klaus cargándola hasta la cocina.

Caroline frunció el ceño mientras trataba de zafarse de sus brazos, pero su agarre en ella era apretado. Cuando él entró en la cocina, ella vio a Elijah y a Kol sentados ahí.

-¿Es comida o entretenimiento? -preguntó Kol.

-Jodete -dijo Caroline.

-Es guerrera. ¿Puedo quedarmela? -preguntó Kol.

-Cállate Kol -dijo Klaus.

-Niklaus, espero que la estés tratando correctamente -dijo Elijah mirando a Caroline.

-Sí, Elijah. No le haría daño a esta cosita bonita -Klaus la soltó-. Quédate y come con nosotros. Quiero que conozcas a mis hermanos.

Caroline frunció el ceño-. ¿Y si no quiero quedarme?

-Entonces haré que te quedes -dijo Klaus mirándola.

-Lo que sea, oh todo poderoso -Caroline rodó los ojos.

-Sé que conociste a Elijah. El que está delante de mi es Kol. El hermano que no puede dejar de mirarse en el espejo.

Kol frunció el ceño. Elijah sonrió. Caroline se rio-. Las figuras no serían mezcla de locura en esta familia.

-¿Qué le hiciste a Stefan?

-El Salvatore. ¿Por qué estas preocupada por él? -preguntó Klaus curioso.

-Es mi mejor amigo. ¿Ahora que le hiciste?

-Stefan está bien, si quieres saberlo. Solo le di mi sangre para que pueda sanar cuando le clavé la estaca de roble blanco. Quería que supiese que se siente al morir -dijo Klaus.

-Tú querías venganza -dijo Caroline molesta.

-Por supuesto. Nadie hace el mal por mí y se sale con la suya -dijo Klaus.

-Sí, nadie hace el mal por ti, hermano -Kol se burló-. Elijah me contó historias de cuando fuiste nombrado Lord Niklaus. Lástima que no mantuvieras el título -se rio Kol.

Klaus le frunció el ceño.

-Eso es por lo que tienes un gran ego. Está en tu trasero en vez de en esa gran cabeza tuya -Caroline bromeó.

Kol se rio tan fuerte que casi se cayó de la silla.

Klaus le frunció el ceño a ella y Caroline se preguntó si eso era lo correcto para hacer.

-Si sigues así cariño voy a tener que pensar en alguna manera para castigarte -dijo Klaus.

-Me gustaría verte intentarlo -espetó Caroline.

Kol se incorporó-. Podría pensar en alguna manera.

-Cállate, Kol -dijo Klaus.

-No hay necesidad de violencia, Niklaus -dijo Elijah.

-No hay necesidad de violencia cuando hay formas más placenteras de enseñarle a Caroline una lección -Klaus sonrió.

El rostro de Caroline enrojeció-. Si me tocas te mataré.

Klaus se rio incluso más fuerte-. De verdad te gusta poner a prueba mi paciencia, amor. Debería hacer que te inclines…

-Klaus, este es un lugar para comer, no un lugar para estar hablando sobre tus avances sexuales con Caroline -espetó Elijah.

Klaus sonrió.

Kol rodó los ojos-. No estarías diciendo esto si te consiguieses una chica y te acostases de vez en cuando, hermano.

Klaus se rio.

Elijah frunció el ceño hacia él-. Kol, sino te callas… seré yo el que te clavé una daga.

-Bueno, bueno lo que sea -dijo Kol.

Caroline fulminó con la mirada a Klaus. Solo el pensamiento de Klaus inclinándose sobre ella, le repugnaba. Y con Kol mirándola estaba empezando a intimidarla. Rápidamente ella comió lo que había en su plato. Entonces se levantó, pero Klaus cogió su brazo.

-¿A dónde vas, cariño?

-Al servicio, a donde más iría -dijo Caroline.

Klaus la soltó-. No intentes escapar amor, porque te encontraré.

-Por supuesto Lord Pomposo -Caroline salió corriendo de la sala.

Kol la vio irse-. Tiene una boca. Creo que una buena azotaina le iría bien.

-Kol -Elijah le frunció el ceño.

-¿Qué? Solo he dicho azotar.

Klaus suspiró molesto-. ¿Está todo preparado para esta noche?

-Sí, hermano -dijo Elijah-. La señorita Celeste debería estar aquí sobre las doce.

-Perfecto, no quiero que nada arruine el hechizo de esta noche -dijo Klaus.

-Si significa menos estragos y caos eso es una ventaja para mí -dijo Kol.

-Sí, y no te olvides de nuestro trato hermano -dijo Elijah.

-Sí, mantendré el trato. Soltaré a todo el mundo, siempre y cuando no se metan en mi camino -dijo Klaus.

LOR

Caroline caminaba alrededor de la casa aburrida. Se dirigió hacia la puerta de atrás que conducia al jardín. Estaba sorprendida de poder salir fuera y al jardín. Miró a su alrededor y notó un gran laberinto de setos que cubría detrás de la casa. Caminó hacia la parte delantera de la casa cuando de repente se detuvo. No podía dar otro paso. Lo intentó otra vez y pasó lo mismo. Maldita sea. Debe ser la compulsión que Klaus le ha puesto.

Se dio la vuelta hacia el laberinto cuando escuchó un ruido-. ¿Bonnie? -ella se acercó más hacia la casa y miró hacia abajo. Jadeó cuando vio a Bonnie mirarla a través del pequeño conjunto de ventanas con barrotes-. Bonnie, ¿qué estás haciendo ahí? -Caroline susurró. Ella se inclinó y cogió los barrotes.

-Klaus, él nos tiene encerrados. ¿Cómo has escapado? -preguntó Bonnie.

-Desperté en la habitación de Klaus. Él sigue hablando sobre algún hechizo de vinculación para unirnos. Está loco y me ha obligado, así que no puedo dejar la casa -susurró Caroline.

-Creo que la celda ha sido encantada. No puedo usar mi magia ni nada -dijo Bonnie.

-¿Cómo voy a encontrarte? -preguntó Caroline.

-Nos llevaron al sótano. Hay una puerta pero no recuerdo mucho. Me desmayé en el momento, me drogaron aquí -dijo Bonnie.

-¿Está todo el mundo bien? -dijo Caroline.

-Sí, excepto Tyler. Está muy agitado y me temo que se transformará.

-No puedo creer que fuese lo suficientemente estúpido como para venir aquí -dijo Caroline.

-Estábamos intentando sacarte de aquí- -dijo Bonnie.

Caroline sabía que había un cincuenta por ciento de posibilidades de que pudiese sacarlos de ahí, pero valía la pena-. Volveré dentro e intentaré encontrar la entrada.

-Buena suerte -dijo Bonnie.

Caroline se puso de pie y regresó a la casa. Miró una vez más a su alrededor y se dirigió a la puerta, bajó las escaleras. Abrió la puerta y estaba oscuro. Este tenía que ser el sótano. Entró y caminó por las escaleras hasta que alcanzó otra puerta. La abrió suavemente. El cuarto estaba iluminado y podía decir que parecía un tipo de calabozo.

Siguió caminando hasta que vio unas pocas celdas. Corrió hacia delante cuando escuchó su nombre. Corrió hacia la celda y se detuvo. Bonnie estaba cerca de los barrotes mientras todos los demás estaban encadenados a la pared. Elena, Stefan, Damon, Tyler y Jeremy.

-Por fin, al menos alguien está aquí para salvarnos -dijo Damon-. Ahora date prisa y sácanos antes de que Jeremy intente matarnos y Tyler intente comernos.

Tyler rodó los ojos.

-Tyler, ¿estás bien? -preguntó Caroline.

-Sí, tú estás bien. ¿Te ha hecho daño? -preguntó Tyler.

-No, estoy bien -Caroline cogió la cerradura de la puerta. La sacó y salió volando. Rápidamente abrió la puerta mientras Caroline abrazaba a Bonnie.

-Gracias a Dios que estás bien -dijo Caroline.

-Necesitamos salir de aquí -dijo Bonnie.

-Eso podría ser un problema.

Caroline se giró. Kol estaba de pie delante de ellos sonriendo sinuosamente-. ¿Dónde creéis que vais señoritas?

-Caroline saca a los otros y salid de aquí. Yo me encargaré de él- dijo Bonnie mirándolo.

Kol se rio y miró por encima de ella-. Señorita Bennett, no creo que sea una sabia decisión.

Bonnie dio un paso fuera de la celda-. Creo que es una sabia decisión.

Caroline cogió la cadena de Tyler y tiró-. Que… no se romperá.

-Caroline saca a los otros -dijo Tyler.

-Pero…

-Hazlo -gruñó Tyler.

Caroline rápidamente corrió y le quitó las cadenas a Stefan, Damon y Elena. Se acercó a Jeremy cuando escuchó un grito. Se giró para encontrar a Kol sujetando a Bonnie contra él. Sus colmillos estaban en su cuello. Caroline corrió hacia ellos y saltó quitando a Kol de Bonnie. Él voló hacia la pared y luego al suelo.

Elena cogió a Bonnie antes de que cayese-. Bonnie.

Caroline cogió a Kol del cuello y lo golpeó-. Si matas a mi amiga, encontraré una manera de matarte.

Kol cogió su mano y se rio.

-Esto es muy divertido.

Caroline se giró para ver a Klaus de pie en la entrada de la puerta. Junto a él estaban Elijah y Rebekah.

Damon y Stefan se miraron el uno al otro.

-¿Qué le ha pasado a la Señorita Bennett? -dijo Klaus caminando hacia Elena.

-Ella trató de incendiarme. Tenía que hacer algo- -dijo Kol, soltando a Caroline.

Klaus gruñó-. La Señorita Bennett necesita seguir con vida y si muere te clavaré una daga Kol.

-No hay necesidad de ponerse pesado. Solo tomé un poquito de su dulce sangre -Kol sonrió satisfecho.

Elena gruñó hacia él y hacia Klaus-. No la toques.

-Respeto tus deseos Elena, pero si quieres que salve a tu amiga entonces te moverías.

Elena lo miró. Stefan cogió la mano de Elena y la apartó.

Klaus mordió su muñeca y la sostuvo en la boca de Bonnie. Ella cogió su muñeca y sus ojos se abrieron mientras bebía su sangre. Klaus sonrió y apartó su muñeca.

Bonnie se sintió mareada. Sacudió la cabeza y abrió los ojos para ver a Klaus delante de ella.

-Está bien Señorita Bennett. No te voy a hacer daño -los ojos de Klaus se dilataron-. Ve a dormir.

-¿Qué estás haciendo? -Caroline vio como Bonnie caía y Klaus la recogía y la colocaba en los brazos de Elijah-. Lleva a la Señorita Bennett a una de las habitaciones de invitados. Asegúrate de que está bien y que no intenta escapar.

-¿Por qué nos mantienes como rehenes? -preguntó Stefan.

-Quiere matarnos hermano. Que otra razón tendría para tenernos encerrados -espetó Damon.

-Solo estaréis aquí por poco tiempo -dijo Elijah-. Mañana ya estaréis puestos en libertad -Elijah se fue con Bonnie en sus brazos.

Klaus sonrió-. A menos que me provoquéis para mataros.

-¿A dónde la llevas? -Caroline corrió, pero Klaus cogió su brazo.

-Tú no vas a ninguna parte Caroline -dijo Klaus.

-Klaus deja de ser un tonto. Estoy segura de que puedo encontrar una manera de entretenerlos -Rebekah sacó una pequeña daga de su bolsillo. Fulminó a Damon con la mirada.

Damon se estremeció-. Vete al infierno Rubia.

Rebekah gruñó avanzando hacia él cuando Elena la hizo retroceder.

-Permanece lo más lejos posible de Damon -dijo Elena.

Rebekah se rio-. Que patético. Ahora estás enamorada del otro hermano. Que trágico. Solo una advertencia, él romperá tu corazón y cuando lo haga, no me digas que no te advertí.

-Suficiente de esto, Rebekah. Devuélvelos a la celda antes de que los tire yo a ella -gritó Klaus.

Rebekah y Kol se movieron hacia delante. Elena fue la primera en ser arrastrada a la celda y esposada a la pared. Elena siseó enfadada-. Suéltame.

-Me agradecerás más tarde -Rebekah sonrió y se fue después hacia Damon.

Kol miró a Stefan y corrió hacia delante rompiéndole el cuello.

Damon golpeó a Kol contra la pared y le rompió el cuello-. Y decías que no podía derribar a un Original -Damon sonrió. Se giró para encontrarse una estaca en su estómago-. Mierda.

-Damon, Damon, cuando aprenderás -Rebekah arrancó la estaca de su pecho y lo arrastró a la celda. Lo esposó y después a Stefan a la pared.

Damon la miraba mientras se alejaba-. Te mataré.

Rebekah sonrió-. Buena suerte con eso –y cerró la puerta.

LOR

Klaus se sentó en el borde de la cama con Caroline a su lado-. ¿Sabes por qué no te mataré, amor? -preguntó.

-Porque ¿te gusto? -dijo Caroline molesta.

-Sí y porque me preocupo por ti.

Caroline quería hacer un comentario sarcástico, pero no podía por la manera en la que él la miraba. Lo odiaba, pero había algo ahí que no podía explicar.

Klaus se inclinó más y Caroline quiso abofetearlo, pero él le cogió la mano-. Eso no fue bonito Caroline.

-Te mereces algo peor -escupió.

-Quizás sí, pero con tu actitud creo que una lección debe servir -sonrió Klaus.

El rostro de Caroline enrojeció. No se atrevería-. Vete al infierno.

Klaus apretó la mandíbula en su arrebato. Caroline continuó mirándolo. Sus palabras y sus rechazos estaban empezando a ser molestos. Si no la amase tanto la tomaría en ese ahora mismo tanto si quería como si no. Klaus cogió sus brazos y el miedo se apoderó de ella-. Por favor no -dijo Caroline. Odiaba ser obligada.

-No que, ¿amor?

-No me obligues.

-Por qué tienes miedo de la compulsión. ¿Alguien te obligó antes? -preguntó Klaus.

Caroline recordaba claramente lo que hizo Damon. Era asunto suyo, y de nada más-. No.

-Ahora, amor, no mientas. ¿Quién te obligó? -los ojos de Klaus se dilataron y Caroline maldijo.

-Damon Salvatore. Hace dos años él me obligaba cuando era humana. Me usaba como su juguete para seguir sus órdenes -dijo Caroline.

Los ojos de Klaus se oscurecieron ante el pensamiento. Se aseguraría de que Damon pagase dolorosamente. No te haré hacer nada con lo que no estés cómoda amor, pero aun necesito castigarte.

Caroline gruñó-. No soy tuya para que me castigues, Klaus.

-En realidad lo eres amor. Eres mi alma gemela lo creas o no. Y no pasará mucho tiempo hasta que estemos vinculados para siempre -dijo Klaus.

-Entonces que. Vas a crear estragos otra vez.

-No, todo lo contrario amor. Una vez te tenga, no necesitaré crear híbridos o causar dolor en el mundo. Te tendré a ti.

-No me lo puedo creer. ¿Por qué me quieres solo a mí? -preguntó Caroline.

-Porque una vez que estemos vinculados puedo tener la única cosa que anhelaba. Una familia.

-Tú ya tienes una familia. ¿Por qué me quieres a mí? -preguntó Caroline.

-Tengo una familia, pero eso no es lo que quiero decir, amor. Una vez que estemos vinculados podemos procrear.

Los ojos de Caroline se abrieron-. Eso es imposible.

-Pero es verdad. Lo he visto antes -dijo Klaus tomando su cara.

-Pero somos vampiros- -Caroline no estaba segura de sí estaba molesta o asustada por ese pensamiento. De ninguna forma iba a tener ella un hijo de Klaus-. Así que solo me quieres para crear un heredero.

-Si los vampiros o los híbridos están vinculados, pueden procrear. No amor, te quiero desde el momento en el que te vi. Una vez que descubrí que eras mi alma gemela no podía perder la oportunidad. Eres mi luz y sin ti, me convertiría en el monstruo al que todos temen.

Caroline podía ver la verdad en sus ojos. Estaba diciendo la verdad. Si le creía, ¿cómo podría ser cierto? ¿Cómo podría estar destinada a enamorarse del híbrido más odiado y peligroso del planeta? Como podría estar destinada a ser su alma gemela y tener un hijo-. ¿Quién te dijo eso?

-Una bruja que conozco desde hace mucho tiempo -dijo Klaus.

-Todavía no me lo creo -dijo Caroline.

-No importa. Con el tiempo lo creerás -Klaus cerró la pequeña distancia entre ellos, tirando de ella hacia delante. Dejó que su dedo fuese por la curva de su labio-. Ahora sobre ese castigo.

Caroline miró la puerta. Lo apartó y corrió hacia delante. Antes de que pudiese alcanzarla Klaus apareció delante de ella. La levantó y la echó sobre su hombro-. Ahora se una buena chica y compórtate.

-Suéltame -dijo Caroline golpeándole la espalda.

-Un arranque como el de antes no puedo tolerarlo, Caroline. Debes ser castigada -Klaus le dio la vuelta con el trasero en el aire.

-¡No te atrevas! -Caroline se meneó y gritó cuando le golpeó el trasero. La ira se levantó. Le dio una patada a su pie.

-Ahora nada de eso, amor o tendré que atarte a la cama.

Caroline lo maldijo otra vez cuando golpeó su trasero otra vez-. Te clavaré una estaca esté libre.

-Así que, ¿de la manera difícil es?

-¡Eres despreciable! ¡Suéltame!

Klaus sonrió satisfecho.

Caroline maldijo cuando su trasero ardía y si continuaba haciendo eso ella iba a perder el control. Gimió cuando de repente él le dio la vuelta y la sentó a horcajadas sobre la cama. Caroline levantó la vista. Su camisa y su chaqueta se habían ido dejando su torso desnudo. Él solo llevaba sus pantalones. Su pecho era firme y duro. Malo Caroline. Porque estaba mirando e incluso pensando en él de esa manera.

Klaus envolvió las piernas de ella alrededor de su cintura y presionándola cerca.

Caroline maldijo la reacción de su cuerpo cuando un gemido escapó de su boca. Levantó la vista para encontrar una sonrisa en su cara.

Si conseguía liberarse lo mataría aunque fuera lo último que hiciese.

LOR

Elijah se ahogó con su bebida por los sonidos de arriba.

Rebekah cubría sus oídos-. Oh dios más vale que no esté haciendo lo que creo que está haciendo.

Kol sonrió-. Por fin, estaba empezando a pensar que era gay.

Elijah se aclaró la garganta-. Estoy seguro de que eso no es lo que está pasando. Caroline probablemente mataría a Klaus en el caso en el que tuviesen…

-¿Sexo? -Kol sonrió y Rebekah se encogió-. ¿Qué?

-¿Podrías parar eso? Me estás enviando malas imágenes -dijo Rebekah.

-Al menos alguien está recibiendo un poco -Kol frunció el ceño.

Elijah se encogió cuando escuchó un gemido y después un golpe. El timbre sonó y Elijah se sintió aliviado.

Se acercó y la abrió-. Señora Celeste, es maravilloso verte otra vez.

-Sí, hace tiempo Elijah. Es bueno verte.

Kol se giró y vio a una mujer de piel oscura entrar. Sonrió y la miró por encima.

Rebekah rodó los ojos.

-Éste es Kol, mi hermano y está es Rebekah, mi hermana -dijo Elijah.

Kol tosió.

Elijah lo fulminó con la mirada.

-Sí, tuvimos una aventura los dos -dijo Celeste con una sonrisa-. Así que donde está el gran y malvado híbrido.

Elijah la miró y se preguntó si podía confiar en ella. Tenía dificultades para confiar en bruja-. Está ocupado en este momento.

Hubo un ruido fuerte que venía de arriba-. Te lo advertí -gritó Caroline-. Hey déjame ir pomposo.

-Suficiente amor, o te ataré a la cama -dijo Klaus.

-Y una mierda.

Kol rio entre dientes.

-Esa debe ser su alma gemela -dijo Celeste.

-Le diré a Klaus que estás aquí -dijo Elijah caminando y subiendo las escaleras. Casi había llegado cuando las puertas se abrieron y Klaus se vino al suelo. Caroline tenía a Klaus contra el suelo con la mano en su garganta.

Klaus se echó a reír.

Elijah sacó a Caroline de encima de Klaus-. Celeste está aquí, hermano.

-Bien, cuanto más rápido terminemos esto, más rápido acabaremos.

Caroline trató de alcanzarlo, pero Klaus solo se quedó allí y sonrió-. Amor, necesitas parar con el berrinche.

-Esto no es un berrinche. Ésta soy yo intentando matarte -dijo Caroline, enfadada.

Klaus se rio y volvió a la habitación. Cogió una camisa y se la puso-. Vamos hermano, vamos a acabar con esto-

Caroline siguió mientras Elijah tiraba de ella.

Cuando Klaus se dirigió al pie de la escalera fulminó a Kol con la mirada-. Ve a buscar a Bonnie y tráela aquí.

-Oh bien -Kol corrió arriba y entró en la habitación. Bonnie estaba sentada en el borde de la cama con un libro en la mano.

Antes de que se pudiese pasar de página, Kol cogió su mano y tiró de ella-. Tú. Suéltame -dijo Bonnie, dejando caer su libro.

-No hay necesidad de ponerse guerrera. No voy a hacerte daño -Kol balanceó su hombro.

Bonnie gritó y lo golpeó. Kol gruñó molesto mientras ahora se situaba al pie de las escaleras. Kol sentó a Bonnie mientras sujetaba sus manos-. Ni lo intentes amor.

Bonnie siseó molesta. Miró a Caroline para ver su rostro enrojecido mientras se sentaba en el sofá-. ¿Caroline estás bien?

-Estoy bien -espetó Caroline mandándole dagas con los ojos a Klaus.

-Venga amor, es la hora -Klaus cogió su mano y tiró de ella.

Caroline sabía lo que pasaría si hacia eso-. No.

Kol cogió a Bonnie-. Vamos cariño.

-¿A dónde nos llevas? -preguntó Bonnie.

-Al calabozo a hacer el hechizo -dijo Kol.

-¿Qué hechizo? -preguntó Bonnie.

-No quiero estar vinculada a ti -dijo Caroline.

-No hay razón para asustarse hija -dijo Celeste-. Este momento se supone que tiene que pasar. Sin su compañera él causará daño en el mundo. Debes vincularte a él.

A Caroline no le importaba ningún vínculo ni él destruyendo el mundo. No quería estar vinculada a Klaus.

-Vamos amor -Klaus abrió el calabozo y la arrastró a él.

-Bonnie, Caroline, ¿estáis bien? -dijo Elena.

-Estoy bien -dijo Caroline.

Celeste cogió la mano de Bonnie-. Necesito tu ayuda para completar el hechizo.

-¿Por qué te ayudaría? -dijo Bonnie.

-Porque tus amigos morirán si no lo haces -dijo Celeste.

Caroline miró la celda para ver a sus amigos mirarla. Eran incapaces de ayudarla y Tyler parecía que quería matar a alguien. Estaba rogando por ella para luchar. Pero ella sabía que era imposible.

Klaus cogió la mano de Caroline y ella se preguntó si su vida volvería a ser la misma otra vez.