Los personajes no me perteneces, si no a Gorila senpai, Hideaki sorachi, tampoco la imagen de portada, esa pertenece a su respectivo dueñolo único que me pertenece es la historia.
Semi au- se sitúa 8 años en el futuro, Kagura tiene 22 años y Sougo 26
Advertencia :Insinuaciones sexuales, ligeramente lime, malas palabras, palabras de doble sentido.
Fic dedicado a :Melgamonster ,Bloddy cherry ,Shiawase Day ,hitorikitefa8 ,WitchWhite,Liraz , Guest
Gracias por su apoyo, por tomarse el tiempo en comentar, este fic continuo gracias a ustedes :)
Capítulo 2. — Abstinencia.
"Ten cuidado con lo que deseas, quizá puedas entrar en abstinencia"
La mayoría de la gente lo sabía, ese par de sádicos eran difíciles de convencer, ninguno estaba dispuesto a ceder ante el otro, ambos eran tan parecidos y al mismo tiempo diferentes, Kagura era un torbellino de emociones, fuerte, malhablada, perdía la paciencia con facilidad, era alegre y llena de vida, a veces era demasiado infantil, pero al mismo tiempo era bastante madura (en raras ocasiones), en contraste Sougo parecía más serio, aparentemente porque tras ese rostro inocente se escondía un demonio, era calculador y sádico, era curioso como Kagura lograba sacar su lado infantil y juguetón, Kagura era la chispa en la vida de Sougo, también su dolor de cabeza.
Para Sougo aquel reto de la abstinencia era pan comido, no es como si no pudiera buscar donde meter su "Sadomaru", pero esa chiquilla perdería, regresaría con la cola entre las patas, le ladraría y le diría:
"Lo siento káiser-sama perdóname" musitaría con esa voz de niña chiquita, Sougo tomaría su barbilla y haría que se pusiera en cuatro (porque sí, era un maldito bastardo).
"Ladra para mí, perra"— le respondería. Kagura lo haría y luego él la premiaría, dejaría aquel perro en casa de Gintoki, porque era un hecho que no se llevaría a ese tal "Sadaharu", no es que a él no le gustarán los perros, pero ese perro gigante parecía robar toda la atención de su china, más de una vez Kagura lo había dejado a medias por su culpa, diciendo "Sadaharu tiene hambre", "Sadaharu nos va a ver", que importaba si ese perro los veía, además ese can parecía siempre burlarse de él, era como si lo retará con la mirada diciendo "ella me quiere más", claro lo que Okita pensaba, no quería admitir que estaba celoso de ese perro.
Pero eso no importa, una vez que china perdiera, Sougo la tendría para él solito, ambos viviría en su nidito de amor, lleno de sexo desenfrenado, a la hora que él quisiera y en dónde fuera, sin ningún perro de por medio distrayendo a su novia y jactadose de él.
Él no iba a perder de eso estaba seguro, no le daba ni dos días a esa guarra, después de que esa china se volviera sexualmente activa, era quien más deseaba tener sexo con Sougo, y no es que a él no le gustara, sin embargo cuando recién lo habían hecho, Kagura había estado constantemente buscándolo para tener sexo, la china era bastante caliente, si bien le encantaba tener sexo con ella, también había un hecho que al momento de tener sexo, Kagura no controlaba su fuerza, lo que significaba que Sougo terminaba con varias lesiones en el cuerpo.
La primera vez que Sougo le robo su pureza, Kagura grito de dolor y placer, tanto que Sougo se fisuro el hombro derecho.
Aun lo recordaba, ella estaba debajo de él, completamente desnuda y sudando, sus ojos azules lo miraban con deseo, Kagura se había mostrado de una forma sumisa al principio de lo que sería su primera vez, él había estado jugando con su cuerpo, desde que ella empezó a desarrollarse el había estado deseando que le abriera las piernas, para clavar su poderosa espada, aunque al principio Kagura se hizo de rogar y él, en ese momento no coordinaba muy bien sus sentimientos, que le terminaba expresando su deseo.
"China abre tus piernas para mí, te daré algo que te gustara más que esa asqueroso sukonbu", apenas lo termino de decir, Sougo perdió la consciencia durante una semana.
"Bien que quieres comer de mi Sadomaru, vamos china abre tus piernas, sé que lo deseas guarra", Kagura no dudo en romperle la cara.
"Enserio china amarás tenerme entre tus piernas, seré un buen amo contigo", no hubiera sido tan malo aquellas palabras de no ser porque Sougo le mostró una linda correa para perro, que Kagura no dudo en golpearlo directamente en sus kintamas.
Y así estuvo Sougo exclamado varias veces su amor, hasta que Kagura poco a poco fue cediendo, al parecer golpear a Sougo tenía cierto efecto en ella.
Entonces un día, Kagura cumplió el más anhelado deseo de Sougo, si, le abrió las piernas.
Sougo había sido bastante caballeroso(a pesar de que fuera un hijo de puta) rentó una bonita habitación de cinco estrellas que pagó con la tarjeta de crédito de Hijikata, no fue difícil convencer Kagura, ella se veía bastante deseosa pero al mismo tiempo pudorosa.
Los besos y caricias comenzaron de forma suave, poco a poco el ambiente se puso caliente, los juego eróticos comenzaron, provocado que tanto Kagura como Sougo terminaban sudando y arrancándose las ropas como si fueran unos salvajes.
Apenas Sougo se introdujo dentro de ella, sintió como los dientes de Kagura mordía su hombro derecho de forma brutal,a pesar del dolor empezó a moverse poco a poco dentro de ella, de forma suave y constante, las cosas subieron de tono cuando la misma china movía sus caderas, exigiendo más de él, este no dudo en aumentar sus estocadas más fuertes.
La escucho gemir en su oído, se sentía orgulloso que él fuera el primero (y esperaba que también el único) en tomar aquel cuerpo, él, Okita Sougo, capitán de la primera división había llegado más lejos que cualquier ser humano, él estaba robando virginidad de aquella chiquilla, esa mujer china que lo había retado con la mirada en el festival de Hanami, esa chiquilla que no dejaba de insultar a su persona, esa misma a quien estaba haciendo llegar al orgasmo.
—¡OH SOUGO!– gimió más fuerte, los ojos de Kagura lucia vidrioso, sentía como de pronto todo dejaba de tener sentido, se estaba sumergiendo en un placer muy difícil de explicar, era como si todo su cuerpo sintiera cosquillas y su vientre estuviera explotando en miles de pedazos, se sintió en el infinito y más allá, Sougo salía y entraba de forma brutal, fue entonces cuando ella por fin alcanzó tocar las estrellas y que su cuerpo comenzará a temblar, Kagura llego al orgasmo mientras apretaba el hombro de Sougo , provocando un fuerte dolor en su brazo derecho.
"Un crack" se escuchó por toda la habitación, Sougo sintió como su hombro comenzaba arder, salió de Kagura excitado y adolorido. Kagura simplemente le sonreía y él, en un acto íntimo le regreso la misma sonrisa, que de apoco se convirtió en mueca al sentir como su hombro derecho ardía, más tarde se enteraría que tenía una pequeña fisura en su hombro.
Al día siguiente Sougo se encontraba patrullando como siempre cerca del parque, cuando sintió como alguien lo jalaba al área de juegos, entraron a un semicírculo donde los niños solían entrar a jugar como si fuera una casita, la vio a ella con sus ojos azules tan profundos, lo último que supo fue como china lo estampaba contra la pared de aquel juego, la ropa empezó a caer a un costado de ellos, escuchó como un par de niños salieron horrorizados de ahí, al escuchar los gemidos que ambos soltaban cada vez más fuertes.
Recordó como ese día la fisura de su hombro terminó convirtiéndose en una luxación de primer grado, Kagura no media su fuerza cuando se hablaba de intimar y si bien Sougo era quien sufría las consecuencias, tener sexo con la china no había sido tan placentero como en ese momento, quizá realmente era un masoquista del closet, pero eso no lo admitiría.
Con el paso de los días — y varias heridas y dislocaciones— Kagura por fin supo controlar su fuerza y tener sexo sin lastimar a Sougo. Para Sougo aquello fue mucho mejor, solía entrar y salía dentro de Kagura cada vez que quería, sin terminar con alguna parte de su cuerpo lastimado.
Por eso estaba seguro que china al final sedería, ella no podía aguantar mucho sin tener sexo, sonrió de forma sádica, pensado en las miles de cosas que le haría, se vengaría por haber intentado morder la mano que le daba de comer.
—Estúpida china.
…
Al día siguiente de su pelea con china, Sougo se encontraba patrullando cerca de los restaurantes que había en el distrito Kabuki, la encontró casualmente debajo de su fiel sombrilla, sentada de piernas cruzadas en un puesto de dango, Kagura lo miraba de forma intensa, Sougo no pudo evitar regresarle la mirada con la misma o mayor intensidad que ella.
— China — dejó salir, se veía bastante hermosa con un top rojo y una falda con una gran abertura, mostrando sus largas y blancas piernas, la pose que tenía aquella china era bastante sugerente, Sougo no pudo evitar arquear su ceja al verla de esa forma, más de una vez tuvo que mirar a los hombres que pasaban y darles una mirada de advertencia, quizá estuvieran peleados pero esa chiquilla era suya.
La miro de pies a cabeza, la piel de Kagura parecía brillar producto del sudor causado por el calor que había, sus labios en forma de corazón estaban pintados de un rojo fuerte, su cabello estaba recogido en dos pequeños chongos, Kagura dejó de cruzar sus piernas, sino que las puso a la par, entreabriendo sus piernas mostrando su ropa interior, que para desgracia de Sougo era de encaje color rojo.
Kagura lo miró con ojos de lujuria, provocando que el amiguito de Sougo (ese que vivía entre sus piernas) despertara de su sueño.
— Vaya, vaya, ¿Miren a quien tenemos aquí ~aru? si es el bastardo mal agradecido —decía Kagura mientras disimulaba soplarse con la mano, rozando levemente uno de su seno.
— China no sabía que fueras una prostituta, que vulgar andas, tan desesperada estás para que te den por detrás, ¿acaso estas ovulando, perra?
— ¿A quién llamas prostituta ~aru ? ¡Estúpido Chihuahua! — rezongo la chiquilla frunciendo los labios y dejando salir una respiración entre cortada. — ya quisieras darme por detrás, estúpido bastardo.
—Entonces admites que si eres una perra.
—Si serás— estaba a punto de dejar salir ese lenguaje de camionero que tenía, no obstante lo pensó de forma determinada, no podía dejar que el estúpido ese la molestara, las cosas no iban a ser así—pobre, pobre, bastardo, debes estar ansioso por tocar todo esto — Kagura señaló todo su cuerpo— pero no, estúpido, hum hum, para ser merecedor de todo esto, tienes que aceptar a Sadaharu como tu hijo y que vivirá con nosotros.
— Ya quisieras china, no estoy tan urgido— todavía — para aceptar aquello.
— ¿Enserio?— Kagura se tocó levemente el pecho, entreabriendo sus labios y pasando su lengua de forma erótica— Oh Sougo— susurro suave y casi como un gemido— ¿quieres tocarme?— se llevó la mano a su pierna derecha, pasando suavemente por ella, Sougo sentía demasiado deseo, tanto que solo se imaginaba tomarla en ese lugar, entreabrir su piernas y meter a su Sadomaru entre ellas –dime capitán, desea conducir este carro.
—Yo no...—empezó a imaginar las cosas que podía hacer con ella, la deseaba de forma intensa, su mente no lo dejaba pensar con claridad— yo no...—volvió a repetir, su cuerpo le decía que accediera, su cerebro le decía que no, pero el deseo y el tener a Kagura de esa forma lo estaba haciendo delirar.
—Guau – solo bastó aquel ladrido para que Sougo reaccionara, parpadeo varias veces hasta darse cuenta que Kagura no estaba sola, Sadaharu sobresalía a un costado de Kagura, moviendo su cola y sacando su lengua. Dicha acción hizo pensar al policía que Sadaharu se estaba burlando de él, los celos que tenía por aquel animal lo hacían imaginar cosas.
—Eso nunca pasara china— lo dijo con voz fría, se dio media vuelta, dejando a Kagura en medio de aquel negocio, con las mejillas encendidas por tal desplante.
— Estúpido bastardo — soltó Kagura mirando como su novio-perro, no sabía cómo llamarlo, se iba de ahí, la furia la invadió, ¿Cómo osaba dejar así? A media calle y peor aún, caliente—ya veras, sí, que sí, —murmuró para sí misma— ya regresaras maldito perro del gobierno, hum hum , al final vas ceder como perro que eres y Kagura te castigara por tu insolencia, bastardo ~aru.
Kagura solo imaginaba como Sougo gatearía hasta ella, luciendo un par de orejas de perro y vistiendo únicamente un pantalón de cuero negro, llegaría hasta ella con esa cara de pasivo que tenía, Kagura lo miraría con burla mientras tronaba los dedos y dándole órdenes.
—Así que vienes a pedir perdón — se imaginó a Sougo todo sumiso, con las mejillas rojas y mirando a Kagura con pena.
— Si mi Kagura-sama, he venido para que me castigue— le diría, bajado su rostro como el sumiso que era (porque Kagura sabía que ese porte de bastardo era eso, solo un porte) y en realidad era un sumiso-masoquista del closet.
Kagura estaría sentada en mueble favorito, mirando aquel bastardo sádico.
—Ahora mi pequeño perro, ladra para mí.
—Guau, guau – Sougo ladraría, Kagura acariciaría su cabeza mientras reía con petulancia.
…..
Al día siguiente Kagura paseaba por el cuartel general del Shinsengumi en compañía de su perro Sadaharu, vestía un hermoso qipao corto, de color blanco y ceñido al cuerpo, sus cabellos rojos caían por toda su espalda, Kagura se veía bastante atractiva, como un tamalito relleno, tanto sus pechos como trasero apenas y entraba en ese vestido, Sougo casi podría afirmar que era dos tallas más chica de lo que acostumbraba usar.
Kagura había ingresado alegando que buscaba a gorila para una extraña petición de la jefa, cosa que Sougo no creyó, no le prestó atención alguna, siguió escribiendo su informe mientras Kagura tomaba asiento junto con su perro a un costado suyo.
Pasaron algunos minutos en donde Sougo ni siquiera le prestó atención, hubiera seguido así de no ser porque Kagura sacó una paleta de helado y comenzó a chuparla delante de él.
Por más que él tratara de disimular que no la veía, no podía.
Sougo miraba de reojo como Kagura se metía y sacaba aquella paleta de forma sugerente, pudo ver como la paleta comenzaba a derretir manchado la ropa inmaculada de Kagura y ella sin dejar de mirarlo con lujuria.
Sougo vio cómo su Sadomaru comenzaba a sobresalir entre sus piernas, se imaginó tomando a Kagura a media oficina, morder sus labios rojos hasta hacerlos sangrar y penetrarla hasta que ella llorara de tanto placer que incluso olvidaría su propio nombre.
Estuvo tentado en hacerlo, de no ser porque el perro de Kagura ladro llamado su atención y sacándolo nuevamente de sus pensamientos.
Sadaharu movía la cola y le hacía mimos a Kagura, cualquier deseo que sentía Sougo quedó eclipsado por los celos.
— ¿Que tanto ves?, Eh sádico ~aru, seguro estás ansioso — se burló la chiquilla posando sus lindos labios rojos por aquel rico helado. —Dime, por fin aceptarás a Sadaharu, si dices que si, tal vez te permita nuevamente entrar en mi cuerpo.
—Ni lo pienses guarra, no estoy tan urgido, ni que fueras tan especial—Aquello no le gusto a Kagura.
— ¡Mientes!, crees que no veo lo que deseas, quieres hacerlo ahora mismo en medio de esta oficina, lo se Sougo, te he visto, me has estado acosando bastardo, quieres que la gran Gura-sama te de cómo el perro que eres, pero no lo haré, no, claro que no~ aru, primero tendrás que aceptar a Sadaharu y ser un buen bastardo para asumir su paternidad.
—La única caliente aquí eres tú, dime ¿te has estado tocando pensando en mí?— Kagura se sonrojo ante aquella insinuación
— Ni que fueras tan especial sádico, seguramente tú andas haciendo cosas asquerosas, pobre estúpido, debes extrañar tocar este cuerpo tan..
— Tan redondo — se burló — china, no te hagas la chula, lo que tú tienes lo tienen otras.
—Bastardo ¡el mío es especial! No recuerdas quien estaba tan urgido por entrar en mis piernas, quien decía "Por favor abre tus piernas para mí, estoy tan urgido y son tan patético que no puedo dejar de pensar en ti, china"
—No mientas china, la que estuvo urgida y caliente fuistes tú, recuerdo que andabas caliente, apenas perdiste tu virginidad, también recuerdo como me rogabas para que te diera duro todos los días y a cada rato, no te cansabas china cochina —sonrió con sorna — incluso varias veces estuviste a punto de violarme, eh, ¿tanto te gusta mi Sadomaru?
—¡Cállate bastardo! — ella estaba roja, Sougo había dado en el clavo, de hecho ella misma le había dicho en varias ocasiones que deseaba darle un beso a su "Sadomaru", cosa que a Sougo no le molestaba, además de mandarle ciertas fotos reveladoras y audio de voz bastantes explícitos por chat.
Sougo le sonrió, se levantó, tomó le informe en el que estaba trabajado, antes de abandonar dicha sala, paso cerca de Kagura tomándola desprevenida por la barbilla, sus ojos azules se veían más oscuros, sus labios aun tenían restos de aquella paleta helada, Sougo con su dedo índice acarició su labio inferior para luego meterlo levemente en su boca, Kagura sintió un cosquilleo entre sus piernas, Sougo simplemente sonrió.
— China, ¿no quieres que le dé un beso al señor conejo? — apenas lo susurro, Kagura se puso más roja, había olvidado que en su primera vez ella llevaba unas bragas con dibujos de conejos, Sougo se había burlado de ella, incluso le había dicho algo que hasta el día de hoy recordaba con precisión.
— China, el señor conejo quiere que le dé un beso— le sonrió.
—¿De que hablas sádico? — Kagura no había entendió la indirecta, hasta que él bajo sus bragas, depositando un caliente beso francés en medio de sus labios.
— ¡Pervertido! — ella lo alejo de un manotazo, Sougo sonrió más al ver como Kagura inocentemente se llevaba las manos a su vientre, la dejo ahí, se retiró del lugar sin voltear a verla (claro que ocultado su ya formada erección) tendría que darse un baño de agua fría.
"Estúpida china" tendría que recurrir otra vez a su vieja amiga, ya le estaba hartado tener que utilizar su mano como consuelo, eso de estar en abstinencia era un infierno.
…
Una vez que Kagura se cercioró que Sougo se había ido, se dejó caer bocarriba con los brazos extendidos, dejado salir un grito de frustración.
— Maldito— Sadaharu la miró, pasó su lengua intentando animar a su dueña. —Estúpido bastardo, ya caerás, ya lo harás ~aru — Sadaharu pasó su lengua nuevamente, intentado animar a su ama. — Ya lo veras ~aru, te aceptará mi pequeño Sadaharu. —ella acaricio su suave pelaje, el can solo pasaba más su lengua.
Hasta ahora ninguno de sus intentos había funcionado, pero no se rendiría, Sougo Okita caería, ese roba impuestos caería, él cedería y cuando eso pasara, Kagura comenzó a reír maquiavélicamente, se vengaría, no importaba que método utilizara, Sougo perdería.
Continuara…
Notas finales:
Después de una larga temporada :) por fin actualizo este fic x3 todo por su apoyo ,muchas gracias todas esas hermosas personas que me dieron su apoyo ,realmente se los agradezco :'3 aunque me costó un poco más :) ya les traje el segundo capítulo ,origibslmente solo tendría dos capítulos ,se suponía que este sería el final y se centraría en sougo y sadaharu ,pero termine escribiendo sobre el OkiKagu ,ya que muchos deseaba saber qué haría Kagura xD originalmente mi idea era hablar sobre la relación del sádico y el dios perro,se iba hablar en forma general lo que Kagura hizo para seducirlo ,pero vean aquí xD resultó que salió otra cosa ,de verdad les agradezco su apoyo :'3 ya el capítulo que sigue es el final ,espero que les haya gustado ,aún no se cusndo subiré el último capítulo ,en si ya lo tengo pero aún falta varios detalles ,nuevamente :) les agradezco su apoyo ;) muchas gracias .
NOTAS SOBRE FIC: en el transcurso del día de hoy al fin de semana estaré actualizado el fic "Muñeca de porcelana"debo aclarar que se vendrá algo de lime en ese fic.
Desde el fondo de mi corazón muchas gracias por su comentarios, por tomarse el tiempo en leer este fic , por agregarme en favoritos, de verdad que este fic solo sigue gracias a sus comentarios y su apoyo :'3 , a mis lectores fantasma :'v también gracias por leer, aunque nunca comente :P :'3 me hace feliz que alguien me lee.
Nos leemos pronto , con cariño frany
fanfiction
15-06-2018
