A Magic Trick on Me
Era la noche de fin de año y, luego de algo más de tres meses, desde el día de su cumpleaños, Hermione no había vuelto a coincidir, profesionalmente aparte, con Malfoy para tratar con lo sucedido con ellos dos durante la despedida de Malfoy y la reacción que tuvo Hermione. No era por cobardía si no porque se trataba de algo sumamente complicado incluso para la bruja de mayor talento de nuestros tiempos y la sierpe que siempre se arrastraba tras ella en segundo lugar. Además tampoco era como si no tuviera otras cosas con las que tratar como la infantil, en cierto sentido, actitud mostrada por Ron desde el cumpleaños tras el cual revertió al capullo traicionero que fue y que provocó el fin de su matrimonio. Ahora lo que molestaba, y enfadaba enormemente a Hermione, era que los perjudicados eran sus hijos porque a ella donde la metiera o dejase de meter Ron se la traía sin cuidado. De ahí que acudiera a la fiesta de fin de año que daba el ministerio de Magia acompañado, como no podía ser de otra manera, pero el que lo hiciera con Padma Patil, de la que se rumoreaba que había logrado atarlo en corto, por lo menos durante los últimos cuarenta y cinco días que llevan saliendo, nuevamente, juntos, no era sino otra muestra de las suyas para echarle en cara que él también podía estar con alguien más que no fuera ella. El muy idiota. Pues ese era justo el problema que hundió su matrimonio porque ella estaba con él pero fue él quien quiso demostrar que podía estar con otras. Idiota del todo.
Y aquí estaba ahora a falta de unos minutos para el fin de este año… sin nadie a quien echarse, con sentimiento, a los labios para darse el beso de año nuevo. Y si hubiera más días a continuación para seguir besándose pues bienvenidos fueran.
…
Hermione no pudo evitar un suspiro de resignación pues era consciente de que su vida amorosa siempre le resultaría complicada y, por eso mismo, algo traumática. Y sin contar que tenía que sumar a la ecuación el ser madre de dos hijos o, dicho más correctamente, de una hija y un hijo. Ese era un bagaje que echaba para atrás a la mayoría de los que trataban de acercarse a ella puesto que…
―¡Ouch!― esto le pasaba por dar unos pasos hacia atrás sin prestar atención―. Lo siento mucho, no pretendía…― sorpresa, sorpresa― ¡oh! Buenas noches, Malfoy― en un primer momento trató de controlarse pero el resultó totalmente imposible el mantener el contacto visual con él, con aquel rostro afilado, con aquellos ojos tan intensos.
―Sí, buenas noches a ti también, Granger― Hermione no podía evitar preguntarse si Malfoy se iba a atrever a traer a colocación el beso que se dieron, y también la manera de hacerlo, traer el beso a conversación y no la manera de besarse, por supuesto―. Otro año que pasa casi sin que uno se dé cuenta de ello, ¿no lo crees así, Granger? ¿Algo interesante que hayas vivido este año? Nuevo hijo aparte.
Si algo sorprendía a Hermione era la actitud tan conversadora de Malfoy en estos momentos aunque, por lo último que dijo, estaba claro que trataba conducirla hacia ese beso tan presente en su memoria. Estaba claro que era una sierpe y ella la valiente leona, ¿verdad? Tópicos aparte es cierto que fue ella quien aprovechó aquel beso de cumpleaños para poder besarle pero de ahí a que tuviera que tomar la iniciativa para las consecuencias era pasarse un poco… aunque, viéndolo desde cierta perspectiva, ¿no la ha vuelto a tomar Malfoy acercándose a ella cuando todo lo que ella hizo fue mantener la distancia entre los dos, profesionalmente aparte?
―Nada interesante que te incumba, Malfoy― le replicó con cierto tono mordaz cruzándose de brazos para protegerse pero sin que pareciera que estuviera a la defensiva.
A pesar del bullicio que les rodeaba, Hermione sintió el pesado silencio que siguió a sus palabras proveniente, principalmente, de un impertérrito Malfoy.
―¿Sigues siendo tan aburrida como siempre, Granger?
Una estocada de lleno que logró hacerla ruborizar ligeramente. No era para nada aburrida si no que, si hay que ponerlo en palabras, resultaba ser de una manera muy particular y Malfoy lo sabía porque todas las veces que han tenido que trabajar juntos en algo, incluso la primera vez que esto sucedió, se llevaron, asombrosamente, bien y no solamente de manera civilizada si no que también con cierta complicidad. A Hermione le resultó de lo más extraño porque era una sensación, semejante pero diferente al mismo tiempo, y no únicamente porque se trataba de Malfoy, a lo que había sentido durante sus años en Hogwarts con Harry y Ron. Los viejos, y buenos, tiempos.
―No soy aburrida, Malfoy. Si quisiera podría hacerte pasar un rato tan bueno que necesitarías todo el año nuevo para recuperarte― le respondió orgullosa de sí misma hasta que sus palabras llegaron a sus oídos permitiéndole percatarse de cómo habían podido sonar si te apetecía complicar una respuesta sencilla―. ¡No quería decir eso!― se defendió, cada vez más ruborizada a su pesar. Por supuesto que, dijera lo que dijera, simplemente le estaba ofreciendo material para usar a Malfoy.
―¿Qué no querías decir, Granger?― le preguntó enarcando una ceja con gesto curioso e inocente. Tan inocente que no había nadie que pudiera creérselo.
Eso le estaba merecido por hablar de más, y con Malfoy de todos los posibles.
―¿Qué haces aquí, Malfoy? Por lo que sé yo― y mira que sabía cosas―, tú no trabajas en el Ministerio de Magia por lo que no deberías… ¿es qué te has colado en la fiesta?― no pudo evitar preguntarle con un acceso de pánico a que fuera cierto y que en cualquier momento se les echaran encima un grupo de aurores.
La risa de Malfoy no aclaraba ni en un sentido, ni en otro.
―Es cierto que no trabajo aquí pero, de vez en cuando, soy requerido para trabajar en algunos departamentos. Algo que, estoy seguro, ya sabes muy bien.
―Sí, bueno…― era una tortura el desear encontrarse en otra parte pero, al mismo tiempo, no querer estar en otro lugar más que en este. Malfoy decidió dar un paso adelante, literalmente hablando―. ¿Qué, qué haces?
¿Desde cuándo era tan alto Draco Malfoy que, a su lado, la dejaba tan pequeña?
―Sí, te besé― Hermione entró en pánico observando a su alrededor para comprobar que nadie les pudiera estar escuchando―. Ha sucedido y no puede deshacerse por mucho que te puedas poner a ello. Pero, en mi humilde opinión― eso sí que era una buena broma―, creo que no fue el hecho de que te besase lo que te pudiera haber molestado, Granger, si no la manera en que te besé aprovechándome de tu cumpleaños― mientras que ella, en cambio, no tenía ninguna excusa para el beso que le devolvió― como si ahora usase algo tan concurrido para lograr besar a una chica preciosa como…― Malfoy alzó ligeramente la vista, suficiente para que Hermione la siguiera y se encontrase con la nueva excusa de Malfoy para poder besarla sin ningún tipo de restricción.
―… muérdago…
Al bajar la vista se encontró con una pared ocultándole la vista pero que le alzó el rostro dejándole claro de quién se trataba. Malfoy volvió a besarla y Hermione, por mucho que se dijera y repitiera, no hizo nada para impedírselo, sobre todo porque se trataba de una tradición… que duró menos de lo esperado.
―¿Te has molestado porque te haya vuelto a besar usando una excusa para lograrlo, Granger?― le dijo a una Hermione que aún seguía con el rostro alzado y los ojos cerrados rememorando el dulce contacto de aquellos labios cubriendo los suyos.
―Solamente son besos― se dijo para ella pero dejando que Malfoy pudiera escucharla―. No se trata de nada más― y parecía haber algo de tristeza en dicha revelación por su parte.
Cuando abrió los ojos estos parecían estar hechos de cristal, reflectante y vidrioso, que retenían el salado sabor de sus lágrimas. La había besado con el beso de cumpleaños y ahora hizo lo propio con el muérdago. Apenas quedaba tiempo para el nuevo año y entonces…
―Podrás besarme por el Año Nuevo, Malfoy― la sonrisa en los labios de Hermione no hacía sino daño en el corazón de quien la viera.
―Ya te gustaría, Granger― le replicó Malfoy con su habitual manera de arrastrar las palabras.
Esta inesperada réplica por parte de Malfoy captó la atención de Hermione que volvió a centrar su atención en él para, solamente, volver a quedar atrapada entre las manos del slytherin y sus largos y finos dedos copándole el rostro.
Y Draco Malfoy la besó.
Desde otra parte del salón cierto pelirrojo, ex-marido de cierta castaña, tenía el rostro en ebullición al ver como Malfoy no besaba a Hermione una, sino dos veces en su presencia, por mucho que ninguno de esos dos pareciera haberla notado en absoluto.
―Ron, déjala en paz porque ahora vuelve a estar soltera― le advirtió Padma.
―Sigue siendo la madre de mis hijos― por lo menos no estaba gritando―. Debería saber comportarse en público en lugar de ir comportándose como una cualquiera con ese dichoso hurón. No pienso…
Fueron sus últimas palabras antes de que todo su cuerpo se volviera rígido pegándose los brazos contra él mismo y cayéndose de bruces contra el suelo.
―¡Ronald!
Estaba claro que Padma no se esperaba algo así. La sorpresa inicial de la muchacha se tornó sospecha buscando con la mirada por el salón al culpable de lo sucedido para no tardar mucho en encontrar a una satisfecha pelirroja que le dedicó una sonrisa y le guiñó el ojo antes de moverse hacia otra parte de la mano de su marido.
―Ya sabes lo que se dice, Harry. "Más vale prevenir que currar".
―Se dice "que curar", Ginny― le corrigió Harry.
―Eso depende de cuantas ganas tengas de trabajar― se burló Ginny―. Sabes que he hecho bien y que tengo razón con todo esto. ¿O no es cierto que tenía razón cuando decía que Malfoy era un imbécil por entonces?
―Cariño, en Hogwarts no resultaba desconocido para nadie el que Malfoy fuera un imbécil― dijo Harry sin poder evitar la nostalgia al hablar de los tiempos en Hogwarts.
―Pero también tuve razón cuando dije que en el último año se comportó de manera correcto y no participó de ninguna manera en los abusos de esos estúpidos mortífagos en Hogwarts.
―Tampoco es que ayudase…
―En esos momentos no hacer nada ya era una ayuda, sobre todo por su parte. Y también tuve razón de que, al regresar para acabar sus estudios, demostraría que podía comportarse como un ser humano― Harry farfulló algo inteligible pero con el que le daba la razón a su mujer―. Y durante el cumpleaños de Hermione dije que esos dos tenían un asunto muy importante que tratar pero son tan testarudos tanto uno como el otro para encararlo de frente.
De lo poco que Harry conocía a Malfoy no se le escapaba que al slytherin le gustaba más hacer las cosas desde un segundo plano para no quedar expuesto, lo que contrastaba con el hecho de que ahora mismo estuviera besando a Hermione en pleno salón en el ministerio delante de gran parte de personalidades de este gobierno. Y qué decir de Hermione. Quien no fue capaz de dejar claro lo que sentía por Ron hasta que sus vidas se encontraban al borde del abismo y la muerta ofreciéndoles una mano.
―Negaré cualquier relación con todo esto.
―Tú mismo. Total el mérito ya era todo mío― dijo Ginny antes de aprovechar el momento para arrastrar a Harry a la pista de baile porque le gustaría recibir el beso de Año Nuevo tras bailar un poco antes.
No podía tratarse de un beso común. Tenía que tener algo especial, debía ser algo… mágico pues Hermione nunca antes se había sentido de esta manera al ser besada. Y ese fuerte retumbar. Su corazón parecía querer estallarle del pecho inflamado hasta la extenuación. Sus latidos… ¿sus latidos? No, aquello no podía ser solamente sus latidos si no que se trataba de…
―¿Malfoy?― preguntó cuando aquellos labios se apartaron de los suyos.
¡OCHO, SIETE…!
Se encontraba frente a ella mientras a su alrededor toda la gente gritaba una cuenta atrás. No eran solamente los latidos de su corazón si no los últimos segundos de este año.
¡SEIS, CINCO…!
No decía nada, no hacía nada más que mirarla como si pudiera ser que al llegar la cuenta a cero pudiera desaparecer para siempre de su vista… de su vida. Algo que, a ciencia cierta, no se podía asegurar que pudiera suceder o no.
¡CUATRO, TRES…!
Verle de vez en cuando por los pasillos del ministerio o porque lo hubieran llamado para ayudarles en algún problema que se encontraron. Tal vez por la calle caminando en dirección contraria y, podría ser, que reparase en su presencia y se molestase en hacerlo notar con una leve inclinación de cabeza al pasar a su lado.
¡DOS, UNO…!
¡No quiero eso!
Hermione abrió la boca para decir algo pero su voz no salió, y fue una suerte porque habría quedado enmudecida por el griterío general a la llegada del nuevo año. Todos los presentes besaban a sus parejas y se abrazaban, incluso Padma que había puesto de pie al petrificado Ron le daba su beso de año nuevo, mientras tanto ella se encontraba frente a la persona que más la turbaba y afectaba, la persona a la que quería besar… ¡y ni le besaba, ni le decía nada!
―Feliz Año Nuevo, Granger.
Con estas palabras Malfoy le dio la espalda y se fue alejando de su lado.
―… feliz año nuevo, Malfoy… Malfoy… ¡Malfoy!― Hermione echó a correr tras él―; ¡DRACO!
Su reacción fue instantánea y Malfoy se volvió al ser llamado por su nombre para ser abordado por una Hermione que se agarró a su cuello de un salto obligándole a agacharse para poder recuperar el suelo bajo sus pies.
―Hermione…
La sonrisa de la muchacha no se borró ni siquiera cuando le empezó a besar y en los momentos no tan agradables, que se suceden en la vida de cualquier pareja, este recuerdo siempre lograba ablandar la tensión y devolverle a esa noche en la que encontró a su gran amor… su quinto gran amor tras su hija Rose, su hijo Hugo y sus otros dos hijos, Scorpius e Hyperion.
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ENDorFin
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Disclaimer: Universo de Harry Potter totalmente le pertenece a J.K. Rowling. Desvaríos considerados argumentos originales pertenecen al que suscribe, y escribe, estas palabras porque, como se suele decir, uno debe tomar responsabilidad con lo que hace, o escribe en este caso. Mea culpa
