Capítulo 2: Cada cual a sus tareas.

El fin de semana llegó y a las 6 de la mañana de un sobresalto despertó Bulma, la cual dormía plácidamente en su cuarto.

¡TOC TOC! –se escucho de repente.

-encendiendo su lamparita de noche y viendo la hora- ¡Pero quién puede ser a esta hora! maldita sea...¡déjenme dormir! –Gritó la joven sobresaltada.

-Abriendo la puerta del cuarto de Bulma sin el permiso de ella- ¡Ni lo sueñes! –le sonrió malignamente Vegeta- ¡ya estás vistiéndote y yendo a entrenar a la cámara de gravedad! ¡Y ni pienses que vas a dormir hasta tarde!

¡¿Pero qué haces? –Se le salieron los ojos a la joven- ¡no entres así a mi cuarto! descarado! ¿no ves que soy una señorita y estoy en camisón de dormir? ¿Qué vas a hacer ahora? ¡te quieres aprovechar de mí ahora que todos duermen! ¡Pervertidoooo!

! Pero qué dices estúpida? –respondió con repulsión- ¡yo a ti no te rozaría en mi vida aunque me concedieran la vida eterna y matara a Kakarotto con un dedo! ¡ja! ¡ni loco te toco yo! -si él supiera...

¡Qué mentiroso eres! –se defendió la de pelo azulado- segurísimo que te gusto, lo que pasa es que quieres que yo dé el primer paso...¡jajaja! ¡y ni lo sueñes que yo nunca me iría con un creído como tú! (¡cómo rectificaría más tarde...!)

Cállate que me contaminas los oídos –se empezó a irritar el guerrero- , y levántate si no quieres ser mi esclava por el resto de tu vida...

¡Está bien!, tú serás quién se rebaje ante mí.-zanjó la chica- Pero ¿sabes? ahí te dejo mi habitación tal y como está para que me la arregles después...¡jajaja!

¿Qué? –interrogación sobre la cabeza del saiyan- ésta es tu habitación , yo no tengo nada que hacer aquí.

¿Cómo que no? -siguió ella- yo tengo que hacerte todos los días tu cama y limpiarte las sábanas y el cuarto en general. Tú tendrás que hacer lo mismo, qué te piensas ¿que tu habitación te la prepara la vecina?

ggrrrrrr... –se estaba alterando el príncipe.

¡Ah! y por cierto, ahí en el suelo te dejo mi ropa de ayer... –señalando pícara- es que no me dio tiempo a ordenarla. No me la destroces ¿eh? , si no quieres ser mi esclavo por el resto de tu vida...¡jajajaja!

-Pensando- "Me las vas a pagar mujer..."

De esta manera, mientras Vegeta se quedó echando un vistazo a la habitación de la chica y se maldecía a sí mismo por haber aceptado aquel estúpido juego, Bulma entró en su sala de baño para lavarse la cara, los dientes y cambiarse de ropa para comenzar a entrenar en la cámara de gravedad del príncipe.
Más espabilada, Bulma salió del cuarto de baño con unas mallas rojas ajustadas que le llegaban hasta las rodillas, en la parte superior llevaba un top blanco ajustado de tirantes y un dibujito de un demonio con cuernos en la parte delantera en color rojo. Se puso una cinta en el pelo de color rojo y salió a su habitación donde estaba Vegeta quien se quedó mirándola sorprendido por lo conjuntada que iba ella a entrenar.

¿Pero cómo puedes ir de esa manera a algo tan serio? –Levantó la voz indignado- ¡Anda quítate eso y ponte algo decente!

Oye, yo voy como me da la gana, -dijo ella segura de sí misma- ¡que te enteres! y tú a mí no me dices cómo tengo que ir, que lo que quieres es que me desnude delante de ti, ¡jaja! te aguantas. ¿Pues no vas tú con ese traje ridículo que se ponían todos los soldados de Freezer?

No es ridículo mujer retrasada. Es un traje adecuado para el combate,-continuó- con un material de gran resistencia a los ataques. Y antes muerto que verte desnuda, ¡qué asco!

¡Idiota! me voy de aquí porque no soporto ni un minuto más tu presencia –y salió de la habitación con la cabeza en alto.

Ummm –sonrió el chico- me haces un gran favor...

Cuando el príncipe pensaba que ella estaría ya en la cámara de gravedad sintió otra vez su Ki. - ¡Ah! por cierto, -apareció de nuevo la joven de pelo azul- te dejo aquí una lista de compras que me hice ayer. Como eres tú el que va a desempeñar mi papel de humano, pues te dejo encargado de estas cosas. Te dejo el dinero en la mesa. No se te olvide nada ¿eh?

"¡Encima!" -Sin poder soportar más la presencia de la chica por más minutos, hizo un gesto de repulsión.

Anda, no pongas esa cara de hombre malo ya que para ti esto no es nada, -continuó burlona la joven- ¿no que tú podías hacer cualquier cosa que quisieras?

Así dieron las 6:30 de la mañana y Bulma ya se dirigía a la querida cámara de gravedad (no sin antes pasar por la cocina) sin creerse todavía la hora que era.
Por su parte, Vegeta se quedó de pie en la habitación de la chica, observando y diciéndose para adentro que aquella cosa de "ordenar" y de "hacer la compra" no debía ser tan complicado...

...

Delante de la cámara- Vamos a ver...-se hablaba la chica a ella misma- abro la puerta...me voy a los ordenadores que tiene este chisme...Ya sé, le doy a este botón para aumentar los grados sobre la gravedad terrestre. Como yo no soy una loca como ese saiyan y aprecio mi vida, me voy a aumentar sólo medio grado de gravedad.

Cuando comienzan los efectos de ese cambio de gravedad, Bulma se asusta y pega un grito tan fuerte que Vegeta, que todavía seguía pensativo en el cuarto de Bulma, sintió un ligero movimiento en el Ki de ella.

-Seguro que la muy tonta se está haciendo daño con el cambio de gravedad...¡qué se joda! a mí qué más me da. Total sólo hace estorbar en mis entrenamientos y además ¡es una loca chillona y vulgar! Por mí... como si se muere ahora mismo... -Y se quedó pensando en esta última frase que se había dicho para sí mismo. Pero algo no le dejaba pensar en nada más... -

¿Le habrá pasado en realidad algo grave? –se preguntó el saiyajin- ¿y si en verdad está en peligro? ¡Mierda! maldita sea, encima después me echarán la culpa por haberla dejado entrar y me la cargaré yo...

No sabía cómo, pero cuando se quiso dar cuenta, él ya estaba abriendo la puerta de la nave para rescatar a esa chillona , que de algún modo no podía dejar morir por más que quisiera...

Pero cuál fue la sorpresa de Vegeta que al entrar se encontró a Bulma en el suelo, de espaldas a él. Éste sintió por primera vez en su vida nacer en su interior un sentimiento de preocupación hacia otro ser.

¿Estás bien? –Le dirigió el príncipe- ¿te ha ocurrido algo?

Pero ésta no respondía a sus preguntas, así que el príncipe saiyan, más preocupado aún, se acercó a ella, se agachó y la giró agarrándola de un hombro. - ¡Bulma!

¡Ahhhh! ¡holaaaa! –sonrió de oreja a oreja enseñándole sus minúsculos auriculares- Estaba escuchando música romántica y estaba un poco distraída. Umm parece ser que la canción se ha hecho realidad y mi príncipe azul ha venido a buscarme, ¡jajajajajaja! ¡Ah! por cierto ¿quieres un trozo de mi bocadillo de chorizo? -mostrándole una baguette de chorizo que se había preparado antes de entrar en la cámara.

El joven no podía creer lo que veía, ella llevaba más de media hora en la cámara, pero ¡media hora sentada! ¡escuchando música romántica! ¡y comiendo ese bocadillo que dejaba migas de pan por todos sitios! Además, lo peor le acababa de venir, se había dado cuenta que la gravedad de su nave estaba a ¡medio grado!

¿Cómo osas burlarte de mí de esa manera! –gritó indignado- Maldita sea, ¿por qué yo? ¿por qué me quisieron castigar de esta manera? teniendo que VIVIR y soportar estas situaciones tan insultantes. ¿Por qué no entrenas duramente con una gravedad que no sea para niños?

¿Qué quieres, que me muera aplastada gracias a tu estúpida gravedad? –le recriminó Bulma.

¿Pero qué dices majara? –Vegeta no creía lo que veía- ¡Que sepas que con esa gravedad no moriría ni un mosquito!

Eso es lo que tú piensas –continuó ella-. Pero ni creas que una chica tan bonita como yo se va a exponer a ser aplastada por una máquina tonta como ésta.

Mientras que ella se le quedó mirando con cara divertida, él no sabía cómo reaccionar ante lo que pensaba que era una burla hacia sí mismo. Así que por no matarla con sus propias manos, se fue de allí maldiciendo el día que aceptó quedarse en esa casa. Sus instintos asesinos afloraban cada vez que la tenía delante, pero extrañamente no podía matarla nunca...

Algún día la mataré y me liberaré... –se dijo el saiyajin cerrando los puños-

Con pensamiento asesino llegó a su habitación, ya eran las 7:30 de la mañana y el chico se concienció que debía "ordenar" el cuarto de Bulma.
Lo primero que comenzó a hacer fue su cama.

A ver… –comenzó nuestro príncipe con sus tareas-, esto es lo que llaman sábanas..., y esto lo que llaman almohada... Me supongo que tengo que extender bien las sábanas para que éstas no hagan "ondas" en la cama...¡Mierda! es algo complicado...si quito una onda por aquí debajo luego me vuelve a salir otra por arriba...¡ggrrrr!
Bueno, da igual, luego le pongo la manta ésta por encima y no se notan las "ondas", jajaja, ¡qué listo soy! Con la almohada hago lo mismo...la pongo en la parte superior, y creo que una vez vi a Bulma dándole unos golpecitos, pensé que estaba enfadada con la almohada, pero ahora me doy cuenta que sólo la estaba "acomodando" debajo de la manta, o a lo mejor me confundo y sólo estaba descargando su rabia con la pobre almohada por no haber podido quitar todas las "ondas" de la cama... Sea como sea no tiene ningún misterio esto de hacer la cama...

Cuando terminó de hacer su primera "tarea" se dispuso a hacer la segunda: doblar una minifalda que ella se había puesto el día anterior y una camiseta de lycra(que aún parecía más pequeña al no estar puesta sobre alguien)...

-Veamos...esto tampoco debe ser muy complicado...creo que sólo tengo que plegar este " trocito de tela" -refiriéndose a la minúscula faldita de Bulma.

Con toda su "maña" intentó plegarla en cuatro veces. El saiyan puso todo su empeño en doblar la falda de la chica, pero por alguna extraña razón la falda se desdoblaba y quedaba abierta de nuevo.
Vegeta se esmeró más y lo intentó de nuevo...Gotas de sudor le caían por su rostro y una vena inmensa le empezó a salir por el cuello. Se estaba "estresando" demasiado...

¡Maldita falda enclenque! – empezó a sacar a relucir su orgullo-¡tú a mí no me desobedeces!, ¡te voy a doblar como que me llamo Vegeta!

El pobre príncipe insistía e insistía, pero la diminuta falda no terminaba de quedar cómo él quería. Al final pasó lo que tenía que pasar...- Pues que sepas falda imbécil que ¡tú a mí no me ganas a bruto!-alzando la minifalda hacia lo alto la agarró con las dos manos y le gritó-: ¡Te ordeno que me quedes perfecta!

En esto que el príncipe escuchó un ruido y se giró hacia la puerta de la habitación...

(fin del capítulo)

Vegeta se encuentra en una situación un pelín "comprometedora"... y encima hay alguien... ¿Quién será?