Aquí está el segundo capítulo. Agradecería mucho si dejaran reviews, no les toma mucho tiempo! Disfruten~
°ENTRE GEMAS Y BALONES°
CAPÍTULO DOS: Entrenadora Garnet
—Debe ser una broma –repetía Perla con las manos sobre la cabeza-. La entrenadora Jasper no podía estar hablando en serio… ¿verdad?
Tras el alboroto de la sesión de deportes, las clases habían finalmente concluido ese día, y las dos amigas salían del salón con paso lento listas para retirarse a sus respectivos hogares.
—No lo sé… se veía muy seria cuando lo dijo, pero… -respondió Lapislázuli mientras bajaba la mirada, pensativa-. Quizá encuentres la manera de convencerla de que no te repruebe.
— ¿Ah, sí? –exclamó Perla con un hilo de sarcasmo-. ¿Cómo? ¿Has visto cómo me ha gritado? Dudo que quiera escucharme. Ese tipo de deportes y yo sencillamente no congeniamos. Quizá la idea de reprobar no sea tan mala como parece…
Lapislázuli miró a su amiga, asombrada, pero Perla sólo suspiró dramáticamente y rodeó con fuerza los libros que llevaba frente a su pecho.
— ¿A quién quiero engañar? Por supuesto que es una idea malísima…
—Entonces deberías aceptar la propuesta de Garnet, seguro que—
— ¡Lapis! ¿Has perdido la cabeza? Una gema como ella jamás querría ayudarme. Es decir, míranos. Somos las gemas raras del instituto. Obviamente ella sólo dijo eso para, eh, bueno, quizás ayudarme un poco en el momento, pero no desperdiciará su tiempo en una "nerd" como yo.
Antes de que Lapislázuli pudiera responder, suaves murmullos comenzaron a escucharse en los pasillos: Perla miró a su alrededor y se dio cuenta de que otras gemas susurraban entre ellas mientras la veían. ¿Qué estaba pasando aquí?
—Esto, ¿Perla…? –susurró Lapislázuli tímidamente. En ese momento, la gema pálida miró al frente y sus ojos se cruzaron con los de Garnet. Todo el club de baloncesto caminaba hacia ellas en ese momento, con Garnet al frente y Amatista un poco más atrás. Perla tragó saliva. ¿Se dirigían hacia ellas dos? En ese momento, Garnet se colocó delante de Perla y se detuvo, haciendo una señal con los dedos para indicarle a su equipo que continuaran con su camino. Lapislázuli retrocedió un poco y le dio su espacio a las dos gemas, algo le decía que era lo mejor. Mientras tanto, Amatista le sacó la lengua a Perla antes de continuar, pero ésta última no reaccionó. Su vista estaba clavada en los lentes de Garnet, tratando de encontrar sus ojos y observarlos mejor.
—Mi equipo y yo regresaremos al gimnasio a practicar –comenzó Garnet, directa al grano-. Si quieres venir, puedes hacerlo.
Esa súbita invitación tomó por sorpresa a Perla. De las cosas más locas que pudieron cruzar su mente, nunca creyó que Garnet realmente cumpliría con su palabra. Es decir, será imponente y fuerte y lo que quieras, pero no dejaba de ser parte del club de baloncesto, un club que Perla creía que solo tenía ojos para los balones y nada de cerebro para el resto de las cosas.
…Bueno, quizá la juzgó mal. Es probable que no todas las gemas del club deportivo sean iguales.
Una probabilidad muy pequeña, cabe resaltar.
—Yo… me dirigía a mi casa, y uh… -La gema pálida bajó la mirada: De repente sus manos entrelazadas se volvieron más interesantes. La verdad es que expresar más de tres palabras en una sola oración frente a la gema oscura ya era un logro mayor. Garnet cruzó los brazos; parecía un gesto típico de ella, notó la otra gema.
—Todo el mundo te llama nerd. Supongo que obtener buenas notas es una prioridad para ti, ¿no es así? –Continuó. Perla asintió-. Bien, entonces necesitarás entrenar más si quieres satisfacer las exigencias de Jasper y sacar una buena nota.
—Se me dan muy mal esos deportes, quizá solo debería tirar la toalla y—
—Perla –le interrumpió Garnet, y dicha gema se calló instantáneamente-. Si no lo intentas, no mejorarás. Pero recuerda: Al final de todo tú eres quién tomará la decisión.
Garnet asintió levemente con la cabeza a manera de despedida y retomó su andar hacia el gimnasio, dejando a Perla muy pensativa.
—Oh Perla, ¿lo ves? ¡Garnet sí estaba dispuesta a ayudarte después de todo! –mencionó Lapislázuli de repente, sacando a la otra gema de sus pensamientos. Los murmullos disminuyeron, y las gemas entrometidas continuaron sus caminos. Al parecer todas ahí le tenían algo de temor y mucho respeto a Garnet, por lo que verla hablar con la gema rara de la escuela era algo tan inusual que les terminaba fascinando.
—Entrenar… -susurró Perla para sí misma sin prestarle atención a su amiga.
— ¿Mmm? ¿Perla, en qué piensas? –le preguntó Lapislázuli. Esta vez la gema pálida la miró a los ojos.
—Sí, tenías razón… y quizá, solo quizá, Garnet también tiene razón…
— ¿Eso significa que irás a entrenar con el club de baloncesto? –inquirió Lapislázuli, una pequeña sonrisa dibujándose en su rostro. En el de Perla, en cambio, apareció una mueca de disgusto.
— ¡N-no! Bueno, no sé… pero estarán todas esas cabezas huecas, jugando tan bruscamente como siempre… -murmuró Perla, y después suspiró-. Ugh… Lapis, necesito despejar mi mente.
Lapislázuli sonrió. Sabía bien que Perla era una persona que apreciaba sus momentos de soledad para reflexionar, y respetaba eso.
—No hay problema, me adelantaré. ¿Te veré mañana entonces?
—Por supuesto –y ambas se abrazaron a manera de despedida. Lapislázuli continuó su camino hacia la salida, y cuando su silueta desapareció, Perla suspiró y dio media vuelta. El pasillo estaba vacío ahora. Perla tenía la sensación de que se arrepentiría de esto en algún momento, pero bueno… era eso o reprobaría la materia, y definitivamente no quería eso último. Garnet parecía lo suficientemente civilizada y amable, así que… ¿qué podría ser lo peor? Bueno, seguro tendría que mantener su distancia con Amatista y el resto del equipo, a juzgar por la forma en que la miraban. No obstante, tenía que aprovechar la ocasión y agradecer la repentina amabilidad de la líder del club deportivo.
—Garnet, he tomado una decisión –Mencionó Perla en voz alta, sin decírselo a nadie en particular. Tras esas palabras, la gema pálida tomó aire, exhaló y se dirigió al gimnasio de la escuela.
...
Perla abrió lentamente la puerta del gimnasio, haciéndola rechinar en el proceso. "Aún puedo regresar a casa y leer un buen libro" pensó la gema, pero sacudió la cabeza al instante. "No, ¡No! Perla, concéntrate, esto es por el bien de tus calificaciones". La gema pálida metió la cabeza en el gimnasio, buscando a cierta gema entre las presentes. Claro que, a juzgar por su altura, eso no fue muy difícil, y la encontró entrenando con otra gema que estaba intentando quitarle el balón. Perla la observó jugar, observó la forma en que botaba el balón, sus movimientos al engañar a su contrincante, sus elegantes desplazamientos para cambiar de mano el balón…
—Así que… decidiste venir, nerd –Perla gimió, nerviosa, y miró al frente: Amatista la veía con los ojos entrecerrados y una mano sobre la cintura.
—A-Amatista, estoy aquí porque Gar—
—Lo sé, lo sé nerd –La gema violeta se encogió de hombros, al parecer indiferente a la explicación-. Estaba ahí cuando Garnet se ofreció a entrenarte.
Perla se colocó un mechón detrás de la oreja, nerviosa. Amatista suspiró con pesadez.
—Juro que nunca entenderé a esa gema… -murmuró la gema pequeña para ella, pero Perla la escuchó. Posteriormente, Amatista alzó la vista para mirarla-. Vamos, ¿qué haces ahí? Entra ya.
—Oh, claro –respondió Perla, aún algo nerviosa. Entró al gimnasio y cerró la puerta tras ella, llamando la atención de las gemas que estaban jugando. Las dos gemas se dirigieron al resto de las presentes, y Garnet pausó su entrenamiento para ajustarse los lentes y caminar hasta Perla cuando la vio llegar. Ésta última alzó la vista para mirarla pero la desvió inmediatamente, aun sintiéndose nerviosa.
—Perla –la llamó Garnet, y la susodicha la miró lentamente. En los labios de Garnet se dibujó una inesperada y pequeña sonrisa, casi imperceptible-. Sabía que vendrías.
Perla entrelazó sus manos de manera nerviosa y sintió que su rostro comenzaba a calentarse. Claramente no se esperaba ese gesto de su parte, ¡al parecer Garnet también era capaz de sonreír! Bueno, eso logró relajarla un poco…
—Sí, no puedo permitirme reprobar... –mencionó Perla y rio de manera nerviosa.
¡¿Dónde estaba la confianza en sí misma cuando más la necesitaba?!
—Entonces comencemos –tras esas palabras, Garnet le dio la espalda a Perla para dirigirse a sus jugadoras y exclamó de manera diligente-: Sigan entrenando ustedes. Yo me encargaré de entrenar a la gema novata, pero eso no significa que deban descuidar sus ejercicios, ¿ha quedado claro?
Entre las jugadoras comenzaron a escucharse murmullos de desaprobación. Garnet frunció el ceño.
—Pregunté: ¡¿ha quedado claro?! –exclamó la gema oscura con mayor intensidad esta vez, y Perla no pudo evitar estremecerse ante la seriedad de su voz. Las otras gemas respondieron de manera inmediata:
— ¡SÍ, ENTRENADORA!
Y el resto de los presentes se dirigieron al lado contrario de Garnet y Perla para ponerse a entrenar.
—Sígueme –ordenó Garnet, y Perla volteó hacia donde estaba Amatista, pero ella ya estaba entrenando con las otras gemas. La chica pálida continuó su camino.
Garnet y Perla tenían una canasta para ellas solas mientras que la otra era utilizada por el resto del club. La gema alta le aventó un balón a Perla de repente, el cual ésta última atrapó de manera torpe. Garnet tomó otro balón para ella.
—Te enseñaré a jugar baloncesto –empezó ella-. Comenzaremos con las bases del deporte; mírame y después imitarás mis acciones, ¿de acuerdo?
Perla asintió con la cabeza, y tras eso, ambas gemas comenzaron el arduo entrenamiento que ayudaría a la gema pálida a salvar sus notas.
...
Dos horas después de practicar sin mucho descanso, Perla se dejó caer en la banca más cercana, completamente abatida. Jadeaba mientras intentaba recuperar la respiración, y colocó una mano sobre su pecho. "Siento que se me sale el corazón… no puedo creer que ellas entrenen tres horas seguidas todos los días después de clase, ¡tengo la sensación de que desfalleceré en cualquier instante!" Pensó la joven. En ese instante, una mano le tendió una botella de agua, y ella alzó la vista.
—Tómala. Te la has ganado –sonrió Garnet, y Perla sonrió de vuelta.
—Gracias –murmuró Perla mientras tomaba la botella y la abría para tomar un agradable sorbo.
—Hey, ¡Garnet! –exclamó Amatista mientras se acercaba a ellas junto con el resto del equipo-. El entrenamiento ha terminado, ¿podemos irnos ya?
Garnet colocó una mano sobre su cintura.
— ¿Se han hidratado correctamente? –preguntó la líder.
—Yup, totalmente.
—Entonces es suficiente por hoy. Descansen y nos vemos mañana.
El club deportivo alzó las manos y gritaron felizmente porque habían concluido otro día de fructuoso entrenamiento.
—Hey nerd, ¡espero que puedas levantarte mañana! –exclamó Amatista con una risita traviesa antes de salir del gimnasio. Perla suspiró; quizá esa era su forma de despedirse.
La gema pálida estaba dispuesta a tomar otro sorbo de su botella de agua cuando Garnet la sorprendió al sentarse junto a ella en la banca.
—Has estado mejor de lo que creí. Eres un poco torpe en algunos movimientos, pero nada que algo de práctica no solucione –la elogió Garnet, y Perla no pudo evitar parpadear, ligeramente nerviosa.
Garnet, la mejor atleta de todo el instituto, le había felicitado por su rendimiento.
—Gracias. Debo admitir que estos deportes no son mi fuerte, pero creo que comienzo a entenderlos mejor… gracias a ti –Perla sonrió tímidamente y miró a su compañera. Garnet le miró también.
—Entonces, ¿cuáles deportes sí son tu fuerte? –preguntó la gema oscura, repentinamente curiosa. Perla desvió la mirada y comenzó a juguetear con su botella.
—Oh, bueno, he practicado algo de esgrima y ballet antes –la gema rio de manera nerviosa-. Sé que son deportes muy diferentes al baloncesto, pero…
— ¿Ballet? –inquirió Garnet-. No es mi actividad favorita, pero de cierta manera siempre me ha cautivado verlo.
Perla abrió los ojos como platos y observó a su compañera.
— ¿En serio? –ese comentario la había impresionado; no se imaginaba que una gema tan… dura como Garnet que jugaba baloncesto y golpeaba sacos de boxeo con tanta fuerza podría disfrutar del ballet.
Al parecer, una vez más la había juzgado mal.
—Así es. ¿Me mostrarías algunos de tus pasos?
Perla se quedó boquiabierta; esa petición también la había tomado por sorpresa. Últimamente no había tenido tiempo para practicar mucho, pero Garnet había hecho tanto por ella en las últimas horas que algo dentro de ella no le permitía decir que no.
—Eh… -comenzó Perla, su nerviosismo resurgiendo. Garnet colocó una pierna sobre la otra, relajada.
—No te preocupes, no tienes que hacerlo si no lo deseas –comentó la líder del club de baloncesto al percibir la inquietud de la otra gema.
—No, no, está bien, quiero hacerlo. Sólo… no he practicado lo suficiente en un par de días, así que de antemano me disculpo por mis posibles errores.
Garnet sonrió.
—Solo concéntrate en disfrutar del baile, Perla.
La susodicha asintió y tragó saliva antes de levantarse y situarse en frente de Garnet. Perla se colocó en posición arabesque, colocándose de perfil para elevar una pierna hacia atrás y mantenerla estirada mientras se apoyaba en la otra. Después de eso, comenzó a bailar: dejó que su cuerpo la guiara, que realizara los pasos que quisiera, que se moviera al ritmo de la música imaginaria que tenía en su cabeza. Realizó un giro pequeño, un deslizamiento, un salto. Perla no tenía una coreografía programada, solo se dejaba llevar por su cuerpo.
Estaba disfrutando del baile.
Después de unos minutos más, Perla decidió que era momento de cerrar con broche de oro su pequeña e improvisada presentación; se preparó para comenzar un fouetté de tournant, un giro realmente impresionante y difícil de realizar que consistía en girar mientras se estiraba y recogía un pie. Perla comenzó el giro de manera exitosa, y siguió girando por unos segundos más, su vista siempre fija en un punto al frente. No obstante, aún no había dominado completamente ese giro, por lo que al detenerse, Perla se mareó un poco y perdió el equilibrio. Sus pies se cruzaron y ella se tropezó. La gema pálida cerró los ojos y esperó el impacto contra el suelo, pero nunca llegó. Cuando los volvió a abrir, Garnet estaba junto a ella, tomándola de la mano para evitar que cayera. Perla parpadeó.
— ¿Te encuentras bien? –preguntó la gema oscura, y Perla asintió con la cabeza.
—Sí… lo siento, fallé. No obstante, esto no es nada que un poco de práctica no mejore, ¿verdad? –respondió la otra, repitiendo las palabras que la líder del equipo le había dicho momentos antes. Posteriormente Garnet, sin decir una palabra, atrajo a la joven hacia ella y la tomó de la cintura, obteniendo un pequeño gañido de parte de Perla por la impresión de la repentina acción. La gema oscura guió a su compañera y comenzó a bailar con ella, dándole vueltas de vez en cuando y dejándola caer levemente en determinadas ocasiones. Perla se extrañó al principio, pero después de unos segundos se dejó llevar por el baile. La gema pálida colocó una mano sobre el hombro de su compañera, cerró los ojos y dejó que la otra mano cayera libremente mientras Garnet la sostenía de la cintura y la dejaba bajar una vez más. Después de unos momentos de bailar juntas, la gema oscura sostuvo firmemente a Perla por la cintura y la alzó por encima de su cabeza, a lo cual Perla respondió como buena bailarina de ballet y adoptó una postura perfecta para la ocasión. Las dos gemas se quedaron así unos instantes, respirando de manera agitada. Después de unos momentos que parecían interminables, Garnet bajó a Perla y la dejó en el piso con increíble delicadeza. Las manos de la gema oscura abandonaron la cintura de su compañera y ésta última abrió los ojos. Garnet ahora estaba dándole la espalda.
—Lo lamento –comenzó la gema alta sin girarse-. No pude contenerme al verte bailar.
Perla jugueteó con sus dedos, nerviosa.
¿Qué era lo que había pasado? ¿Y qué significaba exactamente?
—Yo… –murmuró la gema pálida; no le salieron más palabras, pues su mente apenas estaba procesando lo que acababa de pasar.
—Me gusta bailar libremente de vez en cuando –explicó Garnet mientras se giraba para verla-. Bailas muy bien, Perla; tienes talento para el ballet.
Perla alzó la vista y sintió que sus mejillas se pintaban de azul. Dos felicitaciones de parte de Garnet en un mismo día, ¿era eso posible?
—Gracias, pero solo hice lo que me recomendaste… me dejé llevar por el baile, y funcionó de maravilla. Gracias Garnet, hacía años que no me sentía tan… libre –Garnet miró a su compañera unos instantes. Posteriormente, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.
Era cierto: Perla siempre había bailado como le decían que lo hiciera. Ella solo seguía órdenes de sus maestros.
No obstante, en esta ocasión, ella bailó como quiso, siguiendo el ritmo que le indicaba su corazón.
—El entrenamiento ha terminado ya, y se hace tarde –mencionó Garnet mientras se daba la media vuelta para coger su toalla y su botella de agua-. Será mejor que regreses a tu hogar. Seguiremos entrenando toda la semana, ¿de acuerdo?
Ese último comentario despejó a Perla de todos sus pensamientos y recuerdos.
— ¿T-toda la semana? ¿Es realmente necesario? –preguntó la gema pálida; ni siquiera sabía si podría mover su cuerpo mañana…
—Entre más pronto te vuelvas mejor, más rápido podrás deshacerte de la presión de Jasper. Míralo desde ese punto de vista –Garnet se encogió de hombros, y Perla consideró sus palabras; tenía razón… otra vez.
—Garnet... –comenzó Perla, saboreando el nombre en sus labios. Se escuchaba algo extraño… en tan solo unas horas se habían relacionado bastante bien, pensó ella-. ¿Puedo preguntarte algo?
La gema oscura tomó un sorbo de agua y después asintió con la cabeza.
— ¿Por qué te ofreciste a ayudarme? –finalmente, Perla había conseguido enunciar aquella pregunta que le había dado vueltas a su cabeza todo ese rato: ¿Por qué alguien tan ocupada e importante como ella se había ofrecido a entrenar a una enclenque como Perla?
Garnet se ajustó las gafas, y Perla deseó en ese momento que no las llevara encima para poder escudriñar su mirada.
—Parecías preocupada –inició Garnet-. Cuando Jasper te amenazó con reprobarte, pude percibir que el mundo se te venía abajo.
Perla alzó una ceja.
—Entonces… ¿me tuviste lástima?
—No. Comprendo la sensación por la que pasaste. Tus notas son algo muy importante para ti, ¿no es cierto? –Perla asintió-. Pues el deporte es igual de importante para mí.
—No estoy segura de comprenderlo –mencionó Perla mientras bajaba la mirada, pensativa.
—Si alguien me amenazara con quitarme el baloncesto, yo reaccionaría de la misma manera que tú. Y por supuesto, haría lo que estuviera en mis manos para evitar ese desenlace.
Perla levantó la mirada. ¿Garnet siempre era así de considerada? ¿O quizá tendría alguna razón para hacerlo? Y aunque así fuera, ¿qué podría querer de alguien tan diferente a ella?
—P-pues –continuó Perla, cruzándose de brazos y haciendo un gran esfuerzo para que la voz no le flaqueara-, ¿qué te hizo pensar que necesitaba ayuda? Podía lidiar con la entrenadora Jasper yo sola…
Garnet cruzó los brazos.
—Estabas a punto de llorar –fue lo único que dijo, y Perla abrió los ojos como platos, sus mejillas tiñéndose de un suave azul.
— ¡N-no es verdad! ¡Tenía algo en el ojo, eso es todo!
—No hay razón para avergonzarse por eso. Jasper suele ser muy dura con sus alumnos, y les reprende por razones muy absurdas, como hoy.
—Bueno, es cierto que no me moví de mi lugar durante los primeros minutos, pero la idea de acercarme al balón con todas ustedes rodeándolo era aterra— Espera, ¿qué? –Perla alzó las cejas, asombrada-. ¿Por qué lo dices con tanta sencillez? ¿Ya conocías a la entrenadora Jasper?
Garnet suspiró con un dejo de agobio.
—Sí. Larga historia, no vale la pena.
La curiosidad de Perla se encendió, y de repente su nerviosismo desapareció.
—Oh Garnet, ¡tienes que contármelo! ¿Acaso tiene un trágico pasado que la hizo convertirse en el ogro que es hoy? ¿O quizá algún secreto guardado? Mmm, posiblemente tenga que ver con esas marcas que tiene en la car—
—Perla –le interrumpió Garnet con tono severo-. No es importante, créeme. Regresa a casa antes de que se haga más tarde.
Perla hizo un puchero inconscientemente y suspiró. Después se dirigió a la banca donde estaba antes para tomar sus cosas y dirigirse a la salida. Garnet la imitó y ambas salieron del gimnasio. Una vez afuera de la escuela, mientras ambas descendían por las escaleras principales, Perla decidió intentarlo una vez más:
— ¿Me lo contarás algún día?
—No.
— ¡Por favor, Garnet!
—No.
—Puedes contarme la versión corta, si así lo prefieres.
—De ninguna manera.
Perla hizo otro puchero y suspiró, rendida. Posteriormente, se despidió formalmente de Garnet y se dirigió a casa.
Por fin a descansar, después de un agobiante día lleno de emociones.
...
Sí, la escena del baile está inspirada en el baile de fusión entre Perla y Garnet que vimos en el episodio de "Solos y juntos" :P
