¡Hola a todos! Hoy les ofrezco el primer capítulo de mi primer fic de dragon ball! xD. Los cambios de escena están marcados por los asteriscos, sin más que decir, me despido.

Enjoy it!

Ohh pero antes…

Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son del gran AKIRA TORIYAMA y yo escribo esto por diversión y sin fines de lucro. Ahora sí, comencemos.

OTRA VEZ

Capitulo I: Fragmentos del pasado.

Me he sentado aquí, pensándote

Estoy aquí, tan sola y sin ti…

Escapaste de mi lado, nunca te recuperare…

Esa noche, la chica de cabello azul se perdía en sus pensamientos, recostada en su cama, a pesar de ser una cálida tarde de verano ella sentía su recamara como un lugar frio, casi lo podía ver tenue, no podía creer que su cobardía le hubiese hecho perder eso que ella tanto amaba, ese alguien a quien tanto amaba.

¿Dónde está el amor?

¿Dónde estaba su amor?

Lo dejo ir, por su temor, por su indecisión...

Fragmentos del pasado comenzaron a inundar su mente

-Princesa, apresúrate!- le grito su madre desde la planta baja, era ya bastante tarde, no podía darse el lujo de un retardo en días de exámenes.

- Ya voy, mama- le respondió, tomo su enorme bolso y bajo corriendo las escaleras hasta el auto de su fastidiado hermano.

-Mmmh… Ya que van a seguir fastidiándome con el favor de pasarte a la escuela antes de ir al trabajo, por lo menos podrías intentar apresurarte- bromeo su hermano al tiempo que pasaba una de sus enormes manos por el muy bien arreglado cabello de la chica.

-¡oye!, ten más cuidado ¿quieres?- cerro sus bonitos ojos en una mueca de molestia, a lo que su hermano solo atino a reír, arrancando el auto.

¡Qué decir de sus clases!, fue solo un día aburrido más, pruebas por aquí, clases por allá y a penas suficiente tiempo para un descanso. Bra estaba aturdida, así que decidió partir caminando hasta su casa, pensó que eso la distraería un rato, así pasaba calle tras calle, hasta que algo en la acera opuesta llamo su atención, no es que no lo hubiera visto antes, si no que no esperaba verlo por esos lugares tan concurridos. Se detuvo en seco.

El, con su mirada fiera, de hielo clavada en la esbelta figura. La princesa sudo una gota, como siempre que se lo topaba, no sabía qué hacer, intento seguir, pero el caminaba a la par, se detuvo otra vez, lo miro y él le dedico una sonrisa irónica.

Se revolvió en la cama mirando esta vez hacia el enorme balcón, se levantó y lo abrió dispuesta a recibir un poco de aire. Miro al horizonte, la tarde estaba comenzando teñirse de naranja y sus ojos se perdían aun sin asimilar lo que hacía unas horas acababa de suceder. De pronto estos comenzaron a humedecerse. ¿Lagrimas? ¿Lagrimas corriendo de sus ojos? ¡No!, eso no eso jamás! Una princesa con su orgullo no debía llorar, rápidamente seca sus lágrimas tratando de ser fuerte y volvió a perderse en el horizonte.

Cada tarde sin excepción había sido lo mismo la última semana, el acosándola sin razón, y ella, a propósito regresando a pie de la escuela, pero esta vez, esta tarde sería diferente. Lo miro, parado ahí, irónico, burlón.

Completamente decidida, Bra cruzo la calle hasta el otro lado de la acera dispuesta a enfrentarlo, y así lo hizo.

Se paró justo frente a él, que a decir verdad no esperaba esa reacción de su parte.

-¿Puedes decirme de una buena vez porque haces eso? – le pregunto furiosa

-¿Hacer que?- cínico!, cínico era la palabra correcta para describirlo, sonriendo triunfante como si ese fuera todo su fin, ponerla furiosa, molestarla, incitarla a enfrentarlo.

- Me haz seguido tarde a tarde desde hace una semana- cerro los ojos cruzándose de brazos, muy indignada.

- Y tu haz vuelto caminando a casa desde que lo notaste…

Eso la hizo sonrojarse un poco, pues era verdad. Giro su cabeza a otra parte tratando de disimular su sonrojo.

-¿Te gustaría tomar algo conmigo?- fue al fin su pregunta

-¿Me haz seguido toda la semana solo para invitarme algo? ¡Pudiste simplemente pedirlo!

- Y tu pudiste simplemente acercarte desde el principio.- otra respuesta que la ponía en jaque, el sin duda le parecía un atrevido, lo que la indigno un poco, pero acepto al fin

-Jumh!.. está bien, vamos, me apetece un té helado- ella comenzó a caminar altanera, a pesar de los pensamientos y dudas rondando su mente sobre si lo que hacía estaba bien. El, fascinado la siguió.

-¡Bra, princesa!- su abuela dio un par de golpes a la puerta antes de entrar. – Es hora de la cena querida- la señora Briefs estaba como siempre muy alegre

- No tengo hambre, abuela- respondió seria con la voz aun entrecortada sin voltear la vista.

- Pero princesa, ¿Qué te pasa? Desde que llegaste esta tarde ha…

-¡No me pasa nada abuela!- sin dejarla terminar la frase, se giró totalmente furiosa a la sorprendida dama.

-Está bien querida, si gustas puedo traerte algo más tarde.- de inmediato cerró la puerta dejando dentro a una confundida Bra.

Se quedó por varios segundos contemplando el punto donde hasta hace un momento se encontraba la sonriente cara de su amada abuela.

Se desplomo nuevamente en la cama.

-¿¡Pero que estás haciendo Bra!- se dijo cubriéndose la cara con un cojín- No puedes actuar de este modo o todos lo notaran!

Sin siquiera poder hacer nada, el sueño la sorprendió así, triste, desilusionada y confundida…

CONTINUARA…